
Los amores son como los niños recien nacidos; hasta que lloran, no se sabe si viven
(Jacinto Benavente)
Y lo prometido es deuda… Hoy, la segunda parte de los ex.
La ex por antonomasia: Esta es la que más fastidia, mucho más que “La ex incómoda”. La otra, al fin y al cabo, le plantó tu chico, pero aquí fue ella la que se bajó del carro… y claro, cada vez que se la menciona, a ti se te ponen los pelos como escarpias. Nunca has visto su foto y no te puedes comparar. Nunca os habéis encontrado estando juntos pero él, se la encuentra hasta en la sopa. Es con la que siempre tendrás la duda de si quedará algún resquicio de amor hacia ella y, aunque a él le duela la boca de decirte que tú eres su gran amor, cada vez que la menciona se te da la vuelta el estómago. Cuando crees que lo tienes superado y que ya no sale a flote su nombre, un día va y te viene con un: “Amor, ¿sabes quién me ha llamado hoy?”, “no cariño ¿a quién?...”, “¡a Marta!”, “¿Qué Marta?, “¡Marta mi ex!” y va y te cuenta que “la pobre” lo está pasando fatal porque en el trabajo no está contenta y quiere que tu chico la recomiende a alguno de sus contactos… Y tú haces de tripas corazón y mientras sueltas un “Vaya, hoy en día nadie está conforme con su puesto de trabajo”, en realidad estás recitando en tu interior un sin fin de insultos. Sin duda, este espécimen debería de estar prohibida.
El ex de la vergüenza: Es ese que aún te preguntas que tipo de trauma estabas pasando por esa época para haber estado con semejante ejemplar. Te has deshecho de todas sus fotos, pero no porque no hayas podido superar que ya no tengas nada con él, sino por la vergüenza ajena que sientes. El pobre es más feo que mandar a tu abuela a por drogas y si por casualidad tu actual pareja se entera de que tuviste algo que ver con él, lo más bonito que te dice es algo así como “cariño, estuviste con ese tipo antes de operarte de la vista, ¿no?” mientras se troncha de la risa. Es (y verás la de topicazos que voy a tener que escuchar por decir esto) el típico que si no te hubiera hecho ni caso, ahora estarías llorando de rincón en rincón por su amor, pero como te tuvo en palmitas y te consintió todo (impertinencias, insolencias, paranoias…) pues decidiste que mejor pasabas de él. Esta especie puede sufrir mucho por ti, así que por su propio bien, mejor mantenerse a varios kilómetros de distancia.
El ex que escuece: Cuando le ves es como si te abriera en canal y te echaran pimentón dentro. Mejor no saber de él, mejor no verlo, mejor que nadie te diga nada de él. Que a nadie se le ocurra decir que está con tal o cual persona porque sabes que no lo vas a digerir bien. Al que en su momento le deseaste la muerte y que ahora, superando traumas, te conformas con que sufra una gonorrea y/o sífilis, que se quede ciego de un ojo y que el otro no lo pueda cerrar nunca, que se quede cojo y le salgan pústulas por toda la cara y ampollas sangrantes, que se quede calvo a trozos y que tenga un pitido permanente en los dos oídos. Es el que todo lo relacionado con él te va a salir mal y que si te le encuentras por casualidad (porque tuvo la brillante idea de quedarse a vivir en tu mismo barrio) te pilla en ese domingo en el que has bajado a la tienda de los chinos a comprar sin peinar… y sin pintar… y con la marca del cojín en la cara, más sola que un ajo y maldiciendo en alto porque acabas de pisar la caca de un perro que aún estaba caliente… y te topas con él, que está radiante, estupendo, con aire de triunfador y te suelta, con una risita malévola, que se te ve estupenda… Esta especie es venenosa y mortal. Habría que aniquilarla.
Y de nuevo, esto es todo por hoy, espero que hayan disfrutado. Mañana la tercera y última entrega con cuatro nuevos tipos de ex. ¡Búsquenla en “Pastelitos Envenenados”!.









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