Novedades en la categoría Confesiones Pecaminosas

  LA VERGUENZA.JPG

 

Y así va el mundo. Hay veces en que deseo sinceramente que Noé
y su comitiva hubiesen perdido el barco
(Mark Twain)

 


Perdón por haber tardado tanto en escribir, pero estaba vomitando.

Y es que el mundo está hecho un asco. Está como una de esas casas a la que nunca se la trató con mimo, un hogar revuelto e incómodo que jamás fue decorado. Donde nadie se molestó en arreglar sus paredes agrietadas, sus goteras y desconchones. Como una de esas viviendas que para volver a convertirla en un lugar presentable, habría que demolerla y levantarla de nuevo. Con otros cimientos y desde un nuevo punto de partida.

Así estamos, con la casa sin barrer, donde andamos todos peleados, en la ruina y, por si eso fuera poco, haciendo méritos para ver a quien se lleva la medalla al más capullo.

No sé vosotros, pero yo me avergüenzo de la raza humana cuando, por ejemplo, compruebo atónita que países como Italia, a estas alturas, aún sigue siendo gobernada por un mafioso de pelo teñido que va por la vida creyéndose un Latin Lover sin percatarse del asco y del rechazo que produce en la gente inteligente.

Pero ése es sólo un pequeño grano en el culo si lo comparas con el resto. Por lo que a mí respecta, aún me quedo clavada en la silla cada vez que veo la imagen de algún que otro ex presidente de los EE.UU.: se me hiela la sangre como a la de una mujer maltratada cada vez que ve a su agresor.

Todo eso sin hablar de las arcadas que me produce ver al analfabeto de Chávez escupiendo perlas demagogas... Y Chávez (por una desgraciada asociación de ideas), me hace pensar en Cuba y, si pienso en Cuba, pienso en los hermanos Fidel y sus camaradas que han conseguido llevar a una maravillosa isla, a la más absoluta de las miserias. Mientras, el resto de los cubanitos, en el mejor de los casos, se comen los mocos.

Y hablando de Cuba y de asociaciones... envejezco diez años cada vez que me cruzo con alguien vistiendo una camiseta con la cara del Che porque, tristemente, más del ochenta por ciento de esos incautos, no saben ni lo que llevan puesto (tiene más peligro un imbécil, que un malvado). A muchos de ellos habría que enseñarles, tatuándoselo en la frente, que el Che no era tanto como el tipo guay de "Diario de una motocicleta" sino más bien un homófobo cuyo deporte nacional, entre otros, era matar homosexuales: ¡Oh, sorpresa!: espero que ahora mismo quemes tu camiseta de la que te sietes tan orgullo-so/a.

Pero claro... si lo dice la moda... La moda es la moda. Aunque endiosemos a meapilas como Karl Lagerfeld que se permite el lujo de decir, sin que nadie le fusile, que "El mundo de la moda está hecho de sueños e ilusiones y nadie quiere ver mujeres redondas". Y yo lo único que quiero es no volver a ver a este tío a no ser que sea vistiendo una mortaja.

Con gentuza como esta, mal vamos señores, mal vamos.

¿Y qué podemos esperar?, por mi parte, ya he perdiendo toda esperanza. El país donde nací y donde vivo, está que da pena verlo. Eso sí, encabezamos listas europeas (algo que nos encanta):

España a la cabeza de Europa de:

- Los peores datos de paro
- Uno de los países con más crímenes
- También somos los que más drogas consumimos

Y algo que me pone, literalmente, los pelos de punta:

- España figura entre los países más incultos de Europa

No me extraña. Sinceramente, ¿qué podemos esperar si tenemos un Ministerio de Educación que es una vergüenza absoluta? Están tan atareados en reformar lo reformado que no se han preocupado de que nuestros jóvenes estén por debajo de la media en todas las materias. Ahí es ná.

Arrastramos con pesadumbre la herencia de un gobierno que durante ocho años no hizo más que meter la pata. Tenemos un gobierno actual que no vale ni para tomar por culo y una oposición que es de juzgado de guardia: la mitad debería estar en la cárcel y la otra mitad, deben de estar drogándose (haciendo méritos para seguir encabezando listas admirables).

Nuestras "mejores" empresas españolas (Telefónica, Iberdrola, etc) son sólo ladrones a mano armada que esperan cualquier despiste para clavártela. Todo esto, sin olvidarnos de nuestro hijo tonto, la SGAE: sociedad que no sirve más que para pasar la gorra y sacarnos los cuartos (luego que no nos extrañe que España también encabece la lista MUNDIAL de descargas de material con derechos de autor).

Cambiando de tercio y aprovechando que tengo la tensión por las nubes, quiero saludar a mi tía la del pueblo y recordaros que yo, me paso el sexismo lingüístico por el forro.

Dejad de torturarme con debates llenos de miembros y miembras; géneros y géneras; personos y personas. Antes de toda esa palabrería barata, sugiero que alguien se tome la molestia en igualar sueldos y sueldas. Hay una realidad que es más que evidente: una mujer, sigue cobrando un 35% menos que un hombre. Pero sobre esto, tengo mucho que decir, así que lo dejaré para otro capítulo.

Estoy totalmente de acuerdo con vosotros, esta entrada sólo es un revoltijo de pensamientos... pero tengo muchas cosas que decir y poco tiempo. Otro día, más y mejor y con la pastillita azul recién tomada.

Y, como ya dijo un día Quino: he decidido enfrentarme la realidad, así que apenas se ponga linda me avisan.

 

 


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¿Qué es esto?
 

  

sobre el daño que ha hecho carrie bradshaw 150609-01.jpg¿Se puede tener un futuro, teniendo presente el pasado?
(Carrie Bradshaw)

 

Carrie Bradshaw: Personaje principal de la serie de HBO "Sex and the City". Es una escritora fiestera y adicta a la moda. Fanática de los clubes, bares y restaurantes es también conocida por su inigualable estilo para vestir. Es autoproclamada fetichista de los zapatos y se enfoca, principalmente, en los de Manolo Blahnik. Durante gran parte de la serie, el personaje de Carrie se centró en la continua búsqueda del verdadero amor y siempre se negó a contentarse con algo que no se le pareciera. A pesar de esto, durante la serie expresaba frecuentes dudas sobre si ella era del tipo de chicas que se casaban y estaban listas para una familia. Mr. Big es su verdadero amor, el hombre que -según ella- puede llegar a ser su alma gemela.


Bueno, después de esta pequeña introducción (por si alguien, a estas alturas, no sabía quien era Carrie Bradshaw) y antes de exponeros mi teoría, quiero dejar bien claro que siempre me he declarado fan absoluta de la serie en general y de Carrie Bradshaw en particular. Que a nadie le quepa la menor duda de eso.

Sin embargo, hay algo con lo que no puedo, algo que me atraganta sobremanera: las imitaciones. Y cuando las imitaciones son sobre el personaje de marras, el resultado siempre es un paleto y patético quiero y no puedo.

Como una pandemia a lo más estilo gripe porcina, las Carrie Bradshaw han salido hasta de debajo de las piedras. Burdas imitaciones que sólo consiguen desprestigiar al personaje.

Sí, vale, todas quisiéramos parecernos a ella. A quien más y quien menos le gustaría tener un monísimo apartamento en Manhattan, estrenar modeluquis preciosos todos los días del año, escribir una columna archi famosa en un periódico de prestigio y salir de fiesta día sí y día también.

No olvidemos mencionar que, a prácticamente todas, nos encantaría que dichos modeluquis nos quedaran igual de bien que a ella y, creo, que tampoco haríamos ascos a un Mr. Big que va escupiendo dólares a su paso y que, aunque bastante cretino él, no está del todo mal.

Soy una absoluta defensora del libertinaje y la concupiscencia, a estas alturas nada me escandaliza, me gusta ir a la moda y salir de copas. Estoy bastante puesta al día de los lugares en boga y un par de zapatos bonitos, pueden llegar a nublarme la vista (y la VISA). Sin embargo, entre Carrie Bradshaw y yo, hay poco menos que un abismo. Lo sé, lo reconozco y lo admito.

Pero no todas debemos de ser tan realistas como yo.

Las que ahora quieren parecerse a Carrie Bradshaw, en época de Friends, querían parecerse a Rachel. Os lo juro.

Me he topado con cientos, miles de blogs, de tipas que quieren ser como ella o, mejor dicho, me he topado con cientos, miles de blogs, de tipas que creen ser como ella... y me da mucha pena. Me da mucha vergüenza ajena... Y, lo peor de todo, no puedo dejar de leerlas para recrearme en mi horror.

Estas pobres gregarias son las que ahora quedan a tomar el brunch con las amiguitas porque es mucho más fashion que decir que se van a meter, entre pecho y espalda, unos churros y unas porras. Estas, y no otras, son las que matan por tener un amigo gay (aunque este sea una mariquita mala) porque piensan que tenerlo les hace geniales.  Tienden a usar la frase "mi amigo el gay..." de una forma indiscriminada. Cualquier momento es bueno. Por ejemplo, "voy a hacerme un bocadillo de mortadela mi amigo el gay dice que mañana va a llover"... Así, todo junto, sin sentido. Les encanta.

Decir, sencillamente, "mi amigo", les convertiría en seres inferiores.

Estas mujeres se compran un par de zapatos de tacón y lo publican hasta la saciedad, estas señoritas te echan tabarras soporíferas sobre tipos de bolsos y se empeñan en enseñarte su armario al completo. Estas, y no otras, son las que se echaban las manos a la cabeza cuando Fulanita de Tal no se acordaba con quien despertó el fin de semana anterior pero, sin embargo, ellas, quieren ser Carrie Bradshaw.

Ellas viven en el extrarradio y son mileuristas, pero ellas, más que ninguna, se creen Carrie Bradshaw...

Queridas mías, dejad de intentarlo, queda cutre y mal. Ni sois Carrie ni lo llegareis a ser. Tampoco llegareis a tener unos Manolos, pero eso, no es necesariamente malo.

Por último, siento ser yo quien os lo diga, pero Carrie Bradshaw ya no es guay. Me han dicho que lo más in ahora, es una tal Soraya Sáenz de Santamaría. Confiad en mí, mi amigo el gay me lo ha dicho.

 

 

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MI TERRIBLE FALTA DE INSPIRACION 210509-01.jpgLa inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando
(Pablo Picasso)

 

Estoy en blanco. No tengo nada que contar. Llevo tiempo intentado actualizar el blog pero nada me sale. Sufro mi falta de inspiración como sufriría unas hemorroides: en silencio. A la gente le digo que ando muy liada y que no tengo tiempo de andar actualizando, pero no es verdad, lo cierto es que, aunque tengo mucho que hacer, no tengo nada que contaros... o al menos nada digno de ser un buen "Pastelito Envenenado".

No pienso caer en la trampa ni en el recurso facilón de ponerme a escribir chuminadas del tipo "hoy me he roto la uña del dedo gordo del píe o me he comprado un pantalón de florecitas". No tendré nada que decir, pero me sobra dignidad.

Lamentablemente ya os hablé de mi regla, de mi color de pelo y hasta caí en el tópico/típico post donde os conté que había dejado de fumar. Ya he hecho todo lo que podía hacer y, ahora, sólo me queda fustigarme y emborracharme (cualquier excusa es buena).

Pero la culpa no la tengo yo, sino mi pareja. Él es el causante de mi falta de creatividad. Él, trayéndome a esta vida bucólica y pastoril, ha hecho que mi carrera de literata ilustrada se fuera al garete (sin mencionar la lorza que me ha salido alrededor de la cintura).

Yo antes era de moral distraída y eso, me inspiraba un montón.

Ahora, no sólo soy consciente de que todo lo que escribo deja mucho que desear sino que, además, tengo que escuchar por parte del culpable de mi sequía literaria, que me he vuelto mediocre en lo que a la escritura se refiere.

Y sí, efectivamente tiene razón.

Tengo dos opciones: Echarme a las calles buscando inspiración en hombres jóvenes de carnes prietas (pinta bien) o afrontar el bache buscando otras fuentes de inspiración.

Como le quiero y tengo la sana intención de seguir haciéndolo hasta que mi cuerpo aguante y dado que la idea de sugestionarme en los brazos de hombres jóvenes, prietos, embadurnados de aceite, musculados y con venas como tuberías, no le hace demasiada gracia (lástima), pues no me queda otra que aceptar el maravilloso mundo de la monogamia y hacer un esfuerzo para no volver a caer en la literatura anodina.

Mis más sinceras disculpas, no sólo por tardar tanto en actualizar, sino por haber escrito artículos insulsos de los que no sois merecedores. Volveré e intentaré hacerlo con fuerzas renovadas. Se admiten sugerencias en mi mail (kiku.montejo@hotmail.com) o en facebook.

 

 

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     LA BUENA SUERTE DE SER PELIRROJA 130409 01.jpg

- ¿Cómo consigues que una pelirroja cambie de humor?
- Espera diez minutos

 


Nací pelirroja. He tenido esa suerte... Aunque, si he de ser sincera, os confesaré que no siempre me sentí tan afortunada: en mi más tierna infancia fueron muchas las ocasiones en las que volví a casa llorando, herida en el alma, por ser objeto de burla.

Rogaba desconsoladamente a mi madre que pusiera remedio a ese pelo endemoniadamente naranja. Yo quería ser morena. Deseaba un pelo tan negro como una bandada de cuervos... Me negaba a seguir escuchando que era una zanahoria o que daba mala suerte.

Mi madre intentaba confortarme, me decía que el resto de los niños se ensañaban conmigo por envidia que, aunque no me lo dijeran, querían un pelo tan especial como el mío.

Por supuesto no la creía. Ni en mis mejores sueños podía imaginar que alguien envidiara el infiernillo que llevaba en la cabeza.

Un día, en el parque donde solía jugar, un desdichado niño se atrevió a llamarme "cabeza oxidada".  Heridísima, harta de tanto insulto gratuito y sin pensármelo dos veces le lancé, llena de ira, una piedra que le dio de lleno.

Aprendí  dos cosas muy importantes: 1) cuando hay sangre de por medio el castigo es tremendo y 2) las cejas sangran mucho.

El niño en cuestión ahora es un hombretón que cada vez que se mira al espejo y se toca la cicatriz, recuerda lo arriesgado que es meterse con una pelirroja cabreada. Por lo que a mí respecta, tuve mi merecidísimo castigo. Aún agradezco a los dioses que me hayan dotado de una regular puntería; si llego a darle en el ojo (como sospecho que era mi intención), ahora pesaría sobre mi conciencia la mirada de un tuerto.

Con todo y con eso, mi madre hizo un buen trabajo; no desistió y logró convencerme de lo especial que me hacía tener ese color de pelo: consiguió que me sintiera orgullosa de pertenecer a una familia de rutilantes.

No pasó mucho tiempo. Ni si quiera había llegado a la adolescencia cuando ya sentía el tremendo orgullo de ser pelirroja: aprendí rápido a saborear el placer que se obtiene siendo diferente a los demás.

Hemos sido asesinados, repudiados y sacrificados. Nos han hecho víctimas de supersticiones y hemos sido objetos de deseo e idolatrados (a los chinos les damos buena suerte y nuestra compañía es muy apreciada). Por el contrario, nos han acusado de tener estrecho contacto con el diablo haciéndonos la vida imposible y quemándonos vivos. En el Antiguo Egipto se consideraba a los pelirrojos descendientes de Seth y se les atribuía una mayor fiereza. En la cultura judeo-cristiana, el rutilismo tenía que ver con la marca de Caín, por lo que a lo "mejorcito" de la Biblia se les tiñó de pelirrojo: Judas Iscariote, Esaú y María Magdalena.

En la mitología griega las mujeres pelirrojas eran consideradas brujas, mujeres perversas y amigas de lo oscuro. Se las representaban como mujeres libidinosas y provocativas. Nos han asociado a la obstinación y al temperamento; a lo fogoso, al riesgo y al peligro. Se nos sugiere como personas seguras y perseverantes. También dicen de nosotros que nos movemos por impulsos y que somos incapaces de controlarnos (no seré yo quien discuta esta parte).

Ahora la ciencia dice que sufrimos la mutación del gen MC1R y que somos mucho más sensibles al dolor precisando más cantidad de anestesia ante los mismos estímulos dolorosos (en concreto un 20% más). También nos cuentan que somos más propensos a sufrir cáncer en la piel y, según otro estudio ¿científico?, las pelirrojas somos mas fogosas en la cama y disfrutamos más del sexo (no, yo no lo escribí).

Para bien o para mal, seguimos sin pasar desapercibidos. Existen cientos de páginas en Internet donde nos adoran pero, a su vez, nos encontramos con otras tantas donde nos repudian y nos acusan de oler a pis (¡ja ja ja!), ser grimosos y malas personas.

Pero yo, ahora más que nunca, no sólo estoy encantada con mi cabellera sino que además creo que tengo mucho que agradecerle:

- Me defiendo muy bien, llevo haciéndolo desde muy pequeña

- He aprendido a reírme de mí misma

- Resulta muy difícil ofenderme

- Pertenecer a este pequeño 2% que ocupamos los pelirrojos en la población, hace que me crea y sienta especial

Sin lugar a duda y aunque más de uno/a corrobore que soy una maldita bruja que merezco la hoguera, estoy orgullosa de ser pelirroja y de pertenecer a tan maravillosa minoría...

 

 

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¿Qué es esto?
 

 

MI LADO MAS VOYEUOR 02032009-01.jpg

La vida es fascinante: sólo hay que mirarla a través de las gafas correctas

Alejadro Dumas

 


Que soy una cotilla empedernida no es nada nuevo y si no, que se lo pregunten a mi pareja que, sin dar crédito, observa como dejo absolutamente cualquier cosa que esté haciendo para, al menor ruido de voces en la escalera, correr de puntillas y pegarme a la mirilla para así fisgar lo que está ocurriendo fuera.
 
Esta situación podría darse en cualquier caso. Por ejemplo, si yo fuera una importante TEDAX (puestos a imaginar no quiero ser una TEDAX cualquiera, sino una muy importante) y estuviera en uno de esos momentos límite donde a cinco segundos de una explosión tengo que decidir si cortar el cable rojo o el azul, iría corriendo a la mirilla si escuchara un ruido sospechoso en el rellano de mi casa.

Afortunadamente la seguridad ciudadana no está en mis manos.

A mí no me gusta autodenominarme cotilla, prefiero decir que soy una persona con intereses sociológicos en el comportamiento humano. Soy además y sin duda alguna, una buena vecina que se preocupa por el bienestar de sus colindantes y que se interesa, en concreto, en el estudio de sus conductas sexuales.

Sí, me gusta saber la frecuencia con la que mis vecinos copulan, para algo somos vecinos. Me gusta y me intereso por sus diferentes grados de satisfacción dependiendo del día y de las discusiones que tienen (normalmente económicas, típico en época de crisis). Si he de ser sincera, he de reconocer que últimamente me tienen preocupada, parece que están perdiendo el apetito sexual y eso es algo que verdaderamente me inquieta ya que así, dejan un vacío en mi vida que no he tenido más remedio que llenar con el bendito San Facebook.

Para el que a estas alturas de la vendimia no lo sepa, Facebook es simplemente una red social que te conecta con tus amigos y con lo que se comparten vínculos, vídeos, fotografías e incluso estados de ánimo. O, dicho de otro modo: Facebook es  una herramienta perfecta para el que, como  yo, no tiene nada mejor que hacer que cotillear al prójimo.

No hace demasiado, una inesperada lectora y amiga a la que invité al Facebook me preguntó "¿para qué sirve eso?", yo la contesté algo así como "para ver y estar en contacto con tus amigos y para reencontrarte con antiguas amistades o viejos novietes". Ella contestó "pues no me interesa: con los antiguos amigos con los que no tengo contacto, es porque no quiero saber de ellos y de mis ex, prefiero no saber...". Efectivamente tenía razón, Facebook no va hacer de tu vida algo mejor, sin embargo, entretiene mogollón a gente que, como yo, se hace adicta a cosas inservibles y a aplicaciones que sólo consiguen que pierdas el tiempo.

Con Facebook podrás:

 

  • Ver como tus ex novios se han quedan calvos (sin excepción) y comprobar que los que antes eran unos auténticos Adonis, ahora son seres rechonchos sin ningún atractivo

 

  • Ver como tus antiguas compañeras de colegio se han convertido en auténticas conejas haciendo una importante labor al planeta aumentando el índice de natalidad.

 

  • Sorprenderte a ti mismo mirando fotos que no te interesan para nada como, por ejemplo, las fotos del viaje de novios en Punta Cana del amigo de un amigo que no conoces ni por asomo.

 

  • Mirar la lista de amigos de tus amigos. También podrás comprobar como eres capaz de perder el tiempo viéndote mirar, con sumo interés, la lista de amigos que tiene el amigo de un amigo de tu amigo. Esto es, como imaginarás, harto interesante.

 

  • Hacerte amigo de un conocido con el que si te encuentras por la calle, disimulas y te haces el loco para no saludarle ya que, en el fondo de tu corazón, le odias.

 

  • Hacerte fanático de grupos tan importantes para la humanidad como "Yo tampoco he visto nunca una foto de Hitchcock de joven" o "Soy de los que creen que los piojos los tiran desde avionetas"

 

A pesar de todo esto, a mí Facebook me tiene enganchada y es por esto por lo que he creado un grupo de Pastelitos Envenenados al que te invito a unirte pinchando aquí y una página en la que te puedes hacer fan de este blog pinchando aquí.

No hará que tu vida se vuelva apasionante pero, con suerte, podrás ver las fotos de las últimas vacaciones de alguien a quien no conoces de nada...

 

 

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¿Qué es esto?
 

 

EL EQUILIBRIO DE LA CONTRADICCION 220109-01.jpg

La contradicción es la sal del pensamiento

(Proverbio francés)

 


- Me gusta la frivolidad, pero soy profunda

- Me gusta ser sincera, pero miento constantemente

- Me gusta el capitalismo, pero no las clases sociales

- Me gusta la familia, pero me desespera la mía

- Me gusta la comida sana, pero como mal a diario

- Me gusta la comunicación, pero no me gusta hablar por teléfono

- Me gusta la lectura, pero no leo cualquier cosa

- Me gusta mi casa, pero me quiero cambiar a otra

- Me gusta viajar, pero odio los aeropuertos

- Me gusta trabajar, pero odio tener que hacerlo

- Me gusta la política, pero no creo en los políticos

- Me gusta beber, pero odio tener resaca

- Me gusta fumar, pero no me gusta seguir haciéndolo

- Me gusta mi ciudad, pero la odio continuamente

- Me gusta la homosexualidad, pero no a quien presume de tener amigos homosexuales

- Me gusta la legalidad, pero pirateo cd's

- Me gusta la sensatez, pero soy totalmente irracional

- Me gusta el invierno, pero odio pasar frío

- Me gusta el verano, pero odio pasar calor

- Me gusta ser excéntrica, pero soy muy normal

- Me gusta vivir, pero odio este mundo injusto

- Me gustan los animales, pero odio a los insectos

- Me gustan las rebajas, pero no me gusta rebajarme

- Me gusta estar informada, pero odio las noticias

- Me gusta la puntualidad, pero siempre llego tarde

- Me gusta querer, pero odio a muchas personas

- Me gusta que me perdonen, pero yo no sé perdonar

- Me gusta ser buena persona, pero he hecho mucho daño

- Me gusta el orden, pero necesito el caos

- Me gusta la revolución, pero odio a Fidel Castro

- Me gusta la tolerancia, pero soy muy intransigente

- Me gusta ser independiente, pero dependo de muchas cosas

- Me gusta la intimidad, pero escribo en una revista del corazón

- Me gustan las verdades, pero a veces prefiero que me mientan...  

 

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¿Qué es esto?
 

LA ENTREVISTA 191108-01.jpg

Sólo hay una cosa en el mundo peor que estar en boca de los demás, y es no estar en boca de nadie

(Oscar Wilde)

 

Hoy ha salido publicada en el web de Marie Claire una entrevista que he tenido el honor de responder. He de confesar que este asunto me ha llenado de alegría y no puedo más que compartirla con vosotros que, al fin y al cabo, sois la parte verdaderamente importante.

Aprovecho la ocasión para agradeceros profundamente vuestras visitas, comentarios y opiniones. Sé que no soy la más rápida actualizando y que, aún así, sigáis leyéndome y buscándome, me llena de orgullo y agrado.

La podéis leer en la web de Marie Claire pinchando aquí.... o en este mismo blog:

¡Va por ustedes!:

 ***********

Kiku Montejo es una treintañera lúcida e inteligente, consciente de sus contradicciones, algo frívola y desvergonzada y, sobre todo, muy divertida. En el blog Pastelitos Envenenados nos cuenta sus aventuras y desventuras amorosas, familiares y laborales. Sus reflexiones son punzantes e hilarantes. En definitiva, una lectura entretenida y de gran calidad literaria que ninguna mujer Marie Claire se puede perder. Hemos hablado con la autora para descubrir dónde está la frontera entre el personaje de ficción y la realidad de su creadora. Esto es lo que hemos averiguado:

 

¿Cómo se te ocurrió empezar a escribir un blog?

Fue de la manera más tonta. Era el año 2005 y yo no sabía lo que era un blog. Lo oía mencionar cada vez más pero no tenía muy claro de qué iba la vaina. Entonces hice lo que hacemos todos cuando tenemos algún tipo de duda; tecleé en Google la palabra "blog". Descubrí lo que era, e ipso facto me hice el mío. Así nació mi primer blog: El hombre que usa más laca que yo.

 

¿Pensabas que tendría tanto éxito?

No, nunca. Creo que, de algún modo y de una forma positiva, se me fue de las manos. No sé de qué manera llegó hasta tanta gente. Cuando quise darme cuenta, eran muchos los lectores. Ahora presumo de tener unos seguidores que me reclaman más artículos, que protestan si no actualizo con cierta frecuencia y que, de vez en cuando, me regañan si leen algo que ya he escrito antes. Tengo unos lectores incondicionales que jamás, ni en mis mejores sueños, pude imaginar que llegaría a tener.

 

¿Qué te ha aportado escribir un blog?

Me ha permitido relacionarme con personas con las que tengo intereses comunes. En algún momento puedes conectar con alguien a través de las palabras, sintiéndote muy cercano en la manera de pensar. He intercambiado correos con gente verdaderamente interesante y también con gente muy divertida y ocurrente. Recuerdo a una chica que me mandó unos magníficos dibujos de ¡cómo creía ella que era Kiku Montejo!


Cuéntanos alguna anécdota que concierna a tus lectores

En una ocasión una chica me recomendó como lectura entretenida y divertida mi propio blog. Desde ese día, esa chica, está en mi lista de herederos. Ella alucinó, no podía creerse que yo fuera la autora y yo me emocioné aún más que ella. Aún se me ponen los pelos como escarpias cuando me acuerdo de ese momentazo.


¿Recuerdas especialmente algún comentario?

No te podría decir uno en concreto, pero he de decir que tengo algunos lectores que me hacen tan buenos comentarios y de una calidad tan excepcional, que dejan mi artículo a la altura del betún... Algunos son tan brutales, que me dejan sin palabras. Son comentarios y divagaciones que a veces me siento incapaz de contestar.


¿Qué hay de real en el personaje de Kiku Montejo?

Digamos que fifty-fifty. Kiku Montejo nació en una familia de alta cuna con una madre borrachuza que se dedicaba a coleccionar amantes. Sin embargo, yo no viví eso. Soy más de "andar por casa". Soy de las que fueron a colegio público, soy de barrio. De pequeña fantaseaba con la idea de que mis padres se divorciaran y tuvieran problemas matrimoniales. No sé bien por qué, pero me parecía atractivo. Supongo que esta fantasía se debe a que, por ese entonces, los pocos matrimonios separados que conocía eran los que tenían cierto poder adquisitivo. Admiraba boquiabierta y me daban mucha envidia esos niños que decían "este fin de semana me toca dormir en casa de mi padre". ¡Tenían dos casas mientras yo compartía habitación con una de mis hermanas! Sospecho que vi demasiado Falcon Crest.


¿Y en sus aventuras?

Mucho. Mis textos tienen gran parte de ficción, pero también tienen mucho de mí. Kiku Montejo es mi alter ego. Mis aventuras y desventuras al final se nutren de mí misma y de mi día a día. Ahora que mis escarceos amorosos han dejado de ser los protagonistas de mis artículos y que me he adecentado, mis aventuras tienen que nutrirse de otros asuntos, digamos, más terrenales.


¿De dónde sacas la inspiración para tus relatos?

He de confesarte que no me inspiro con facilidad. A veces me rondan decenas de ideas por la cabeza que no llegan a ser plasmadas... y de pronto, un día, ¡pum!, tengo una idea, me hace gracia, la escribo y tengo un artículo listo para colgar.


¿Y esas sabias frases que ilustran tus posts? De todas ellas, ¿con cuál te quedas?

Esas frases a veces se me convierten en un quebradero de cabeza. Hasta que no doy con la frase perfecta, no cuelgo el artículo. En otras ocasiones, ocurre al revés: leo una frase que me encanta y, a partir de ahí, empiezo a divagar.

Una de mis favoritas es de Oscar Wilde y dice "Para tener buena salud lo haría todo menos tres cosas: hacer gimnasia, levantarme temprano y ser persona responsable".

 

¿Cómo definirías a Kiku Montejo?

Kiku Montejo es la mezcla de muchos personajes que se aglutinan en uno sólo gracias al humor ácido e irreverente. En ocasiones Kiku es una mujer insegura y otras veces tiene el aplomo de Juana de Arco. Puede desbordar alegría y preocupaciones, ser dulce o incluso cruel... Sin embargo, siempre se ríe de sí misma y trata con igual desenfado y despreocupación los asuntos más delicados y los más mundanos.


¿Qué tiene ella que te gustaría tener a ti?

¡Una familia millonaria!


¿Qué tienes tú que no tendría ella?

Yo, aunque tengo una boca como la de un buzón, soy más comedida y, a veces, hasta consigo contenerme. Ella no se contiene, en realidad, no tiene por qué hacerlo.


¿Tu personaje es un cliché o has conocido a mujeres así?

Kiku Montejo no es, en absoluto, un cliché. ¡Yo soy el más claro ejemplo! A veces caricaturizada y a veces contando historias ficticias pero que bien podrían ser reales. Kiku Montejo es una de tantas, una treintañera encantada de haberse conocido, con problemas y situaciones reales de mujeres reales. Gran parte de mis amigas se sienten identificadas con lo que leen en el blog y gran parte de los comentarios de la gente también lo suscriben.

 

¿Buscas la polémica o viene a ti sin querer?

Me encanta la polémica, la busco y disfruto con ella. Me resulta muy cómodo polemizar mediante el blog. Me evito interrupciones en mi monólogo; puedo decirlo todo de un tirón y exponer mis ideas de modo ordenado. Cuando polemizo de viva voz, me aturullo, me atasco y hago montones de aspavientos innecesarios que mis lectores no tienen necesidad de ver.

 

¿Kiku Montejo tiene más fans o más detractores?

Indudablemente, tiene más fans. Tengo mis censuradores y detractores pero no me molestan en absoluto. Son figuras necesarias.

 

¿Ha ligado mucho por internet?

¡Me da urticaria la idea de ligar por Internet! He tenido (y creo que sigo teniendo) mis admiradores y algún que otro tejo me han soltado. Me han dicho monerías que he recibido gustosa y, desde aquí, les invito a que sigan haciéndome el cortejo. Pero mientras mis carnes sigan prietas y mi caída de ojos siga funcionando, en caso de tener que ligar, lo haría del modo habitual.


¿A qué te dedicas cuando no haces de blogger?

A un sin fin de cosas. Hago fotos, pinto, leo, viajo, soluciono problemas sentimentales, doy consejos poco recomendables. Hago bricolaje, reciclo muebles, jugueteo con el PhotoShop, quedo con amigos, beso a mi pareja y hago lo propio con él. Marujeo, voy al cine, al teatro, salgo a cenar, tomo alguna copa que otra, hago visitas familiares, hago vida contemplativa (esto se me da muy bien) y miro a las musarañas. También tengo tiempo para llorar y montar melodramas... el resto del tiempo, lo dedico a trabajar: de algún modo tengo que ganarme la vida.


¿Cuántas horas le dedicas a tu blog a la semana?

Sinceramente, el blog no me quita mucho tiempo. Lo que tardo en escribir un artículo y colgarlo. Contestar los comentarios tampoco me lleva un tiempo significativo. Tardo más en pensar lo que voy a escribir que en cualquier otra cosa.


¿Te gustaría vivir de escribir?

Indudablemente. Y lo conseguiré: no te quepa la menor duda. Te diré algo: yo me haré rica escribiendo. Lo sé, lo siento en mis carnes, una vez me lo predijo una santera algo embriagada y yo no soy quién para poner en duda su palabra. Es más: siento que estoy cerca de conseguirlo.


Se acerca Navidad, ¿qué buen propósito se ha hecho Kiku para el año que viene?

El menos original y el de 7 de cada 10 fumadores: dejar de fumar. Aparte de ése (que no cuenta por falta de originalidad y porque es el de todos los años), también tengo la sana intención de hacerme millonaria. Voy con un poco de retraso con este tema, así que tengo que ponerme las pilas. Quizá empiece por montarle un piso nuevo a Kiku, con publicidad propia, ella así lo merece. Las dos queremos enriquecernos, y, en tiempos de crisis, es lo mejor que podemos hacer. Dos mil nueve va a ser un buen año, lo sé. Para proposiciones laborales decentes e indecentes, os recuerdo mi correo: kiku.montejo@hotmail.com

 


 

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¿Qué es esto?
 

    la-madre-naturaleza-180908-01.jpgEl sexo forma parte de la naturaleza. Y yo me llevo de maravilla con la naturaleza
(Marilyn Monroe)

 

Si tenía alguna duda de cual es mi lugar en la tierra, estas vacaciones me han sacado de toda incertidumbre: mi lugar está allá donde encuentre asfalto. En este mundo tiene que haber de todo, mire usted.

Recorrer la costa oeste de los Estados Unidos ha estado muy requetebién.  Hacerlo en un descapotable ha sido fantástico. Dormir en ciertos moteles, disfrutar de sus playas, cruzar el desierto, asombrarse con sus impresionantes escarpados y acantilados ha sido una auténtica gozada. Descubrir pueblos que parecían sacados de un cuento, ciudades semejantes a películas de terror y otros lugares que, te hacían sentir estar dentro de una película del viejo oeste americano, ha sido, cuanto menos, harto interesante.

Pero hacerse tropecientos mil kilómetros para disfrutar de la madre naturaleza tiene su gracia las primeras 24 horas o incluso las primeras 48. Pero a mí, más de tres días mirando piedras me pone nerviosa. Muy nerviosa.

Pero es lo que tiene viajar en pareja y, lo que tiene también, el haber decidido absolutamente todas las vacaciones anteriores, que una se tiene que callar y tiene que dar su brazo a torcer. ¿Qué quieres ver piedrecitas, mi amor? ¡pues vamos a ver piedrecitas y subirlas, si quieres, pues también!.

Sabía que no iba a ser tarea sencilla, pero nunca imaginé que la naturaleza, el campo, la biósfera, el ecosistema, el medio ambiente y el verde en general, conseguirían sacarme de mis casillas. Yo, que soy  menos de campo que una impresora, puse todo mi esfuerzo y buena voluntad, pero no pude con ello, el entorno fue más fuerte que yo.

Cuando ya le había cogido el ritmo a los americanos en esas dos cosas que saben hacer tan bien: comer y comprar, de la noche a la mañana, me vi rodeada de vegetación en todo su esplendor.

La flora y la fauna americana me abrazaban, pero yo me resistía a dejarme querer.

Es motivo de ruptura que existan dos opciones para dormir en un parque natural y que tu amado, en un ataque de sentirse John Wayne, reserve la peor:

Modalidad a): dormir a todo trapo en un mega hotel con todas las comodidades.

Modalidad b): dormir en una cabaña sin más lujo que una bombilla, una cama y el peligro de despertarse y ver que tienes a un oso negro relamiéndose mientras se afila las garras.

Quise asesinarle en mitad del parque, pero un Ranger me detuvo.

Cuando, con la voz entrecortada, me comunicaba que las duchas y baños eran compartidos, pensé que nada peor me podía ocurrir. Pero la madre naturaleza aún me tenía algo reservado: la regla, menstruación o periodo, como quiera usted llamarlo. En ese mismo instante me sentí más mujer que nunca y, según le escuchaba, notaba como la madre naturaleza bajaba por la parte interior de mis muslos convirtiendo, a su paso, en color madre naturaleza lo que antes era  blanco inmaculado.

Es fantástico ser mujer. Sobre todo en el campo. Yuju.

¿Cómo explicarle a un tío que estar con la regla en mitad de la nada, no mola y que, además, no es aventurero?. ¿Cómo explicarle a un hombre que hacer una excursión de 12 kilómetros cuando te estás desangrando no es divertido?. ¿Cómo explicarle, que yo disfruto de la naturaleza tumbada en una roca, mirando al cielo, escuchando a los pájaros hacer pío-pío y que yo no siento la necesidad de llegar hasta lo alto de una cascada para sentirme mejor persona?.

Me resultó imposible hacérselo entender. Imposible.

Pero el amor es lo que tiene. Te hace hacer una ruta para expertos cargada de tampones, toallitas húmedas, ibuprofeno y todo tipo de artilugios que ayuden a que la ruta sea algo más cómoda y confortable.

En la cima, con un pulmón en cada mano y dos kilos menos, mi querido John Wayne me sermonea con un rollo sobre el esfuerzo y la recompensa. Yo asiento mientras reprimo las ganas de empujarle por el precipicio. Reservo mis fuerzas. La "buena" noticia es que ahora tengo que bajar todo lo que he subido. Yupi.

¿Hay algo peor que hacer tus necesidades en una apestosa fosa séptica?: sí, esperar una cola de una hora para darse una ducha en el lugar donde se ha duchado antes que tú, cientos de personas (con vete tú a saber que tipo de enfermedades en la piel y otras partes del cuerpo).

Miren señores, yo estoy hecha para el lujo y el esplendor, no para cutreces ni para pasear mi neceser de kilo y medio por todo el parque de Yosemite. Me siento fuerte e independiente cuando tengo la tranquilidad de que el baño es mío y sólo mío y sobre todo, me siento bien, cuando puedo ir al baño sin la necesidad de cruzar un bosque, linterna en mano y aterrada ya que, conociendo mi sentido de la orientación, sé que lo mejor que me puede pasar es que me pierda y que una pantera se haga un sándwich conmigo.

¿Saben ustedes qué es lo que le ocurre a una fumadora empedernida cuando pasa unos días en un parque nacional americano donde creen que los fumadores somos terroristas?. Pues que lo pasa mal, muy mal. Que se pasa el día escondiéndose de los Rangers, fumando entre matorrales, guardándose las colillas en los bolsillos y con el miedo en el cuerpo porque sabe que, de un momento a otro, la van a pillar, la van a torturar y la van a poner una multa de mil millones de dólares como mínimo.

Así que así pasé varios días de mis vacaciones, escondida tras sequoias gigantes para poder fumar con algo de tranquilidad, dejándome la vida subiendo montañas, paseándome en mitad de la noche en camisón cargando con mi súper neceser y yendo de un lado a otro con el portátil y el cargador del móvil buscando un maldito enchufe que me hiciera comprobar  que seguía existiendo la corriente alterna. Sin olvidarse de los pelos encrespados y la piel hecha escamas de mal ducharme en baños compartidos.

A mí me gusta más la (buena) creación humana. La otra, venía de serie.

 

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¿Qué es esto?
 

VACACIONES DE VERANO.jpg

Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas

(Elbert Hubbard)

 

 

¡FELICES VACACIONES! Nos vemos en septiembre...

 

 

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¿Qué es esto?
 

 

QUERIDISIMA MAMA 150708-01.jpgJamás ha habido un niño tan adorable que la madre no quiera poner a dormir
(Ralph Waldo Emerson)

 

¿Son los padres responsables de nuestra personalidad? ¿o eso es sólo un recurso facilón?. ¿Son nuestros padres los causantes de nuestros miedos, traumas, desasosiegos y ansiedades?. No son ni uno ni dos los estudios que opinan que efectivamente es así... pero hay opiniones para todo.

No voy a ser yo quien cuestione ciertas teorías, ni me voy a mojar poniéndome del lado de la víctima de una infancia difícil. Tampoco me decantaré por el lado de unos padres que, en su momento, también fueron hijos victimas de sus padres. No voy a debatir nada, sólo dejaré la pregunta en el aire: ¿es inevitable que, de alguna manera, acabemos siendo un espejo de nuestros progenitores?. ¿Nacemos o nos hacemos?.

Lo que está claro es que esto es la pescadilla que se muerde la cola.

Piénsenlo señores, recapaciten y háganlo con total sinceridad. Evitémonos los aspavientos diciendo que por nada del mundo podrían llegar a parecerse al cabeza de su familia y analicen este tema de forma objetiva. Estoy segura de que, un alto porcentaje de los lectores, se habrán sorprendido más de una vez diciéndose a si mismos "¡horror!, me parezco a mi madre/padre...".

Mi propia experiencia me dice que sí, que lamentablemente me parezco a mi madre. No sólo porque físicamente soy calco de su persona, sino porque según cumplo años, el parecido es tan asombroso que he decidido dejar de luchar contra lo evidente: me parezco a mi madre y cuanto más empello pongo en no parecerme a ella, la semejanza se convierte en algo terriblemente impactante.

Mi madre no quería tener hijos, pero de todos modos nací un frío y helador día de invierno. Las malas lenguas (exactamente la lengua viperina de mi abuela que era igual o peor que la de mi madre -con lo que se vuelve a ratificar la teoría de los parecidos entre los padres y lo hijos-) cuentan que cuando yo tan sólo contaba con unas horas de vida, alguien se aventuró a decir que era clavadita a la madre que me parió. Mi reflexiva madre sólo pudo responder con un desgarrador "eso es sólo lo que me faltaba".

Mi madre no me dio de mamar para que no se le estropearan sus bonitos y turgentes pechos (cosa que no sirvió para nada ya que las tetas, antes o después, se caen y a día de hoy le llegan más o menos a la altura de la cintura). Mi madre jugaba poco o nada conmigo porque mi energía, literalmente, le producía una jaqueca que tardaba días en remitir. Mi madre nunca me llevó ni me recogió del colegio... porque para eso estaba "la chica".

Mi madre hizo de la puesta en escena, de los modales y del vestir, una forma de vida y yo he seguido sus pasos a píes juntillas: aún habiéndola odiado por haber dedicado todo su tiempo a ello, por dedicarse a algo tan superficial y por ser prácticamente ése su único tema de conversación.

Mi madre le daba al bebercio, empinaba el codo o simplemente era una borrachuza, como ustedes quieran llamarlo, pero mi madre era de la alta sociedad y para esas personas lo adecuado era decir que bebía para "matar el gusanillo" o que simplemente era un "hábito social". El mismo hábito que le hacía tener resacas tan brutales que en casa no podía oírse ni a una hormiga caminando por la alfombra... o el mismo hábito social que le hacía tomarse, de cuando en cuando y para desayunar, un pelotazo de Chivas.

El caso es que, para qué negarlo, yo he llegado a odiar a mi madre, y creo que como yo, muchas personas en su época adolescente. Verdaderamente era muy complicado hacer comprender ciertos asuntos a nuestros padres, sobre todo en una época tan compleja como es la del pavo, ya que las hormonas y el vello corporal hablaban por nosotros.

Pero en defensa de ellos he de decir que lamentablemente desconocíamos lo que pasaba por sus cabezas; sólo nos ocupábamos de mirarnos el ombligo, de pretender ampliar la hora de llegada casa y de obtener el último grito en pantalones vaqueros. Nunca nos paramos a pensar en que podrían estar con el morro torcido porque tenían problemas matrimoniales, de trabajo o porque habían sido victimas de una infidelidad. Ésas cosas también las han vivido nuestros padres... aunque no lo queramos creer. Todo está inventado...

Sí, lo siento, tu madre pudo ser infiel a tu padre (o viceversa)... no pienses que porque hiciera las mejores tortillas de patatas y las más exquisitas croquetas, porque pasara el aspirador a diario a tu dormitorio o porque te bordara las iniciales en tu ropa interior cuando te ibas de campamento, no fuera capaz de ponerle los cuernos a tu padre. Efectivamente eran otros tiempos, pero estaban hechos de lo mismo que nosotros: de carne y hueso. Ellos también tenían impulsos sexuales y aunque se reprimieran más, a veces también daban rienda suelta a sus instintos animales.

El caso es que mis padres no eran los padres al uso. Mientras yo crecía comprobaba como en casa de mis amigas lo normal era tener la foto de boda sobre el mueble del salón y como sus madres prepararan sandwiches de foie gras y piñatas en sus fiestas de cumpleaños. Nada de eso tenía yo... aunque sí tuve otras cosas que no tenían mis compañeras, olvidándonos de lo material, yo disponía de la simpatía y sabiduría de los amantes de mi madre.

No fueron ni uno ni dos... pero siempre fueron muy amables conmigo. A uno, mi predilecto, le recuerdo con gran ternura: Don Álvaro Ignacio de Irazabal, el gran señor que me regaló, por mi octavo cumpleaños, la colección de libros de Pollyanna, de Eleanor H. Porter, y al cual le debo mi afición por la lectura.

Don Álvaro le duro mucho tiempo y se convirtió en uno más de la familia, no sé si mi poderosa imaginación me traiciona, pero juraría que le recuerdo cenando con nosotros y con mi padre presidiendo la mesa.

Nunca subestimes la curiosidad de un niño, puede llegar a ser brutal: les espié hasta que un día dejó de parecerme gracioso y me di cuenta de que el estar fisgoneando quitaba mucho tiempo a mis estudios y lectura. Al fin y al cabo, ya no veía nada nuevo. Curiosamente, cuando espiaba, lo hacía con mesura, para poder otorgarles algo de intimidad en mi propia casa. Llegado un momento puntual de la escena de amor, no sé si por pudor o por no querer ver lo evidente, retiraba la vista y me marchaba a mi cuarto.

Don Álvaro Ignacio de Irazabal desapareció de la noche a la mañana. Con los años, la curiosidad volvió a poder conmigo e intenté localizarle. A Don Álvaro se le había tragado la tierra.

A mis 25 años, le confesé todo esto a mi psicólogo y horas después se lo recordé a mi madre. Mi psicólogo guardó silencio y mi madre se limitó a tragar saliva, mirar para otro lado y aguantarse las lágrimas en unos ojos terriblemente enrojecidos. No quise preguntar más, estaba claro que fue alguien sumamente importante y se lo dejé para su intimidad y recuerdo. Hay cosas que es mejor no saber.

Pero el paso de los años, la madurez y las vivencias te hacen comprender a los que antes eran "los mayores". Ahora, con más edad con la que mi madre me tuvo, he llegado a perdonarla y hasta a quererla. No puedo vivir con ella, pero tampoco sin ella. Al fin y al cabo le debo grandes cualidades como la obsesión por la limpieza, el enfermizo orden, la afición por las cosas caras y una importante colección de hombres.

He comprendido que también ellos tuvieron debilidades y que sus formas no fueron las perfectas. He aceptado que tengo un padre y una madre que, aunque ninguno de los dos sean modelos a seguir, son los que me convirtieron, para bien o para mal, en lo que soy. Al fin y al cabo se tomaron muchas molestias en hacer de mí una mujer de provecho y aunque ambos creamos que no lo han conseguido, yo me siento muy orgullosa de haber tenido a una madre, que en los años de la transición española, este país se le antojaba rancio para unas expectativas demasiado altas para aquel entonces.

Y aunque inevitable y desafortunadamente me parezca a mi madre (de mi padre hablaré otro día porque él también tiene para dar y regalar), acepto gustosa la herencia.

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