El secreto de un matrimonio feliz es perdonarse mutuamente el haberse casado
(Sacha Gvitry)
Casarse es una ordinariez y celebrarlo, aún más.
Lo mismo da que se case Paulina Rubio, Eva Longoria o tu prima Pili la de Cuenca, al final, siempre es más de lo mismo. Da igual lo original que se quiera ser celebrando el bodorrio porque, casarse, hace centenares de años que dejó de ser innovador. Rara será la vez que nos encontremos con algo que no hayamos visto antes.
Varían los presupuestos, el lugar y los novios (a veces ni eso), pero los denominadores comunes siempre están ahí: las tías, las abuelas, las adolescentes vestidas de mujer y las mujeres vestidas de adolescentes. Los tobillos hinchados, los chales, las gasas y, como no, el satén. El sudor que corre por la doble capa de maquillaje, los tacones insoportables y el dolor de pies. El borracho de siempre, los amigos gritones, las apariencias y el cotilleo. Las flores naturales, los pelos enlacados, los moños de peluquería de barrio y las medias reductoras.
Los éxitos del verano (del verano del 78, del verano del 85, del verano del 06…)
No puedo olvidarme de las copas, de las barras libres y de la comida en abundancia. Ni de las perlas, las manicuras, los litros de perfume y los bronceados de última hora y, como no, del invitado especial en todas las bodas: del niño que siempre llora en mitad de la ceremonia.
Cientos y miles de fotos que quedaran para la posteridad, despliegues de cámaras digitales, de sonrisas falsas, familiares reencontrados y coches recién salidos del auto lavado.
Puedes hacer una boda multitudinaria o en petit comité, puedes celebrarlo en una masía, en un castillo o en un salón de bodas chapado a la antigua. Puedes creerte innovador y celebrarlo en la playa o en el ático de un hotel. Podrás celebrarlo con vistas a la ciudad, en una casa rural o en un restaurante de lujo. Puedes hacer que salga una tarta del techo llena de bengalas o contratar a un cantante de moda para que amenice la fiesta. Podrás sentirte una persona dichosa, pero la historia se escribe así: ella tendrá sus dudas el día de antes y él tragará saliva en el altar.
Recolectarás dinero o lo perderás, harás un viaje hortera a Cancún o te inclinarás por el turismo de “aventura” yendo a Birmania. Pondrás tu foto de boda en un marco de plata o, creyéndote el más moderno, pondrás un montón de ellas en un marco digital. Amargarás la vida a tus colegas enseñándoles las fotos de la ceremonia olvidándote de que ellos también estuvieron allí. Creerás que una larga vida llena de niños, felicidad y domingos por la mañana con tostadas te está esperando pero, hagas lo que hagas, y sientas como te sientas, estarás cometiendo un desacato a tu independencia y libertad. Habrás firmado (en el 99% de los casos) un régimen de bienes gananciales que significa que, en caso de ruptura, tendrás que dividirlo todo entre dos.
Podrás pretender que los invitados te paguen el convite y también el viaje de novios, pero no estarán para pagarte el abogado que llevará tu divorcio. Podrás darles los mejores langostinos y el menú más elaborado, pero cenarás solo el día que descubras el móvil de tu pareja llenito de mensajes cariñosos que no iba dirigidos precisamente a ti.
A mí, personalmente, no me gustan las bodas, me gustan más los divorcios. He vivido más divorcios que bodas y, estos últimos, me resultan mucho más alentadores y positivos. A los que se casan, ya saben lo que les espera: una vida (en teoría) juntos. El divorciado no sabe que hacer con su vida y un montón de planes y recomendaciones le rondan por la cabeza. La persona casada ya sabe (también en teoría) con quien se va a despertar sea cual sea el día de la semana. El divorciado no lo sabe ni lo quiere saber.
Reconozco que para nosotras es muy tentadora la idea de vestirse de princesita y de ser el centro de atención, pero no es buena la idea de pasar por eso a cualquier precio. Aunque os suene a loca de atar, os recomiendo lo que yo hice hará cosa de un par de años: me compré mí propio vestido de novia sin ningún ánimo de casarme.
Me enteré de que una tienda de alta costura ponía en venta, a muy buen precio, vestidos de novia de la temporada anterior de, nada más y nada menos, Lorenzo Caprile y allí me planté, con mi santa impaciencia, a probarme todo lo que me pusieran por delante. ¿Por qué renunciar a tener mi propio vestido de novia sólo porque no quiero casarme?.
Fue una de las mejores adquisiciones que he hecho en mi vida: me satisfizo todo lo que yo pretendía y vistió mi desmedido antojo. De tarde en tarde me lo planto y me estoy un rato con él: me miro al espejo, me recojo el vestido a lo Sissi y puede que hasta haga alguna reverencia gratuita a alguno de mis gatos cuando me los cruzo en el pasillo. Si tengo que hacerme la cena, pues me la hago con el vestido puesto, porque el día que decido ponérmelo, me cuesta mucho quitármelo. A veces me pongo a ver la tele con el o puede que hasta ponga una lavadora. Hago todas esas tareas aburridas que se tienen que hacer pero que, hechas vestida de blanco y de largo, se tornan de un ligero color púrpura.
Puestos a confesar, revelaré que el vestido de marras no sólo me ha servido para hacer tareas domésticas: en un par de ocasiones ha sido partícipe de divertidos jueguecitos sexuales que pocas novias, el día de su noche de bodas y con un marido borracho en la cama, habrán podido disfrutar.
Con todo esto te digo, a ti, mujer, que no te cases por vestirte de blanco o en su defecto para comprarte un gran trapo. Si es eso lo que quieres, cómpralo, póntelo y disfrútalo. Siempre y en cualquier caso, te saldrá más barato.
Con todo esto te digo, a ti, hombre, que no te cases porque tengas beneficios fiscales. A la larga, esos beneficios se volverán contra ti y se convertirán en horribles monstruos que no te dejaran salir de casa.
Pero que nadie se equivoque, yo estoy a favor de la vida en pareja, del compromiso y de las tostadas con mermelada de fresa los domingos por la mañana, pero no de la necesidad de un acto hortera y poco original, ni de la obligación de firmar un contrato, ni de dar a quien no se lo merece y a quien se ha convertido en un agua pasada, lo que siempre ha sido tuyo.
Y el gustito que da decir que NO a la pregunta ¿quieres casarte conmigo?. Seamos originales, señores. El NO también existe.
(Ah, y ¡Feliz 2008!)







HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
Te leí esto en el otro blog, me encantó...
Me pareció tremendo y divertidísimo el que te hubieras comprado el vestido de novia...
Eres la caña,
un beso
Precisamente hoy he leído en el periódico que en España cada vez se celebran menos bodas y he pensado: “Por fin parece que vamos civilizándonos”. Pero no, el artículo se refería a las bodas por la Iglesia. Los españoles siguen casándose, aunque ahora lo hacen por lo civil.
Una vez estuve en una boda civil y me pareció igual o más hortera que todas las “tradicionales” a las que me ha tocado asistir.
Estoy completamente de acuerdo contigo: no hay forma humana de salir con dignidad de tu propia boda. Es una trampa mortal a la que hay que decir “no” sin miedo.
Hola Kiku!
Me he muerto de risa con tu ataque a los bodorrios (por alguna razón me ha recordado a un capítulo de Friends!), aunque he de reconocer que me ha parecido un pelín cínico, y no me lo tomes a mal.
Yo estoy casada (felizmente de momento!) y aunque mi boda fue de lo más sencillo que te puedes imaginar, a mi y a mi marido nos encantó todo, nos gustó especialmente reencontrarnos con familiares que hacía siglos que no veíamos (que es lo que más me gusta a mi de las bodas precisamente), que fue la gente justa (vamos, los que DE VERDAD se alegran de que os casáis) y, aunque te sorprenda, no sonó ni un solo éxito de ningún verano, que en mi familia hay mucho músico y la fiesta estuvo controladísima para que no se colara ninguna horterada.
Por cierto, he de añadir que soy abogada y, créeme, los divorcios no son nada alentadores y me sorprende que alguien lo vea así!
Yo creo que a quien no le guste las bodas, simplemente debería declinar la invitación y punto. Y quien se quiera casar y (utilizando las palabras de Heidi) asegurarse de que sale con dignidad de la boda, que no haga una gran celebración y punto. Una buena cena con los más cercanos y de fiesta a bailar y ya está, que no sería la primera celebración de este tipo que conozco.
Yo discrepo pues, mi boda fue de lo más digna y aunque no se puede hacer algo así al gusto de todos, sí hay formas de hacerlo menos "hortera" y rodearte de quien lo valore como debe ser.
Besitos!!
Muy gracioso y verdadero tu ataque a los bodorrios.Y eso que faltó la reseña en los sociales que por estos lados casi siempre dice:"unieron sus vidas en la más estricta intimidad de la familia" será mas bien en la intimidad de los fotógrafos y los invitados de última hora que nunca faltan.Menos mal que no me casé y así me salvé de caer en esa trampa.
¡Perdón! Olvidé enviante en el comentario anterior mis deseos porque tu y tus lectores tengan un Felíz 2008. Saludos desde Caracas.Venezuela.
en efecto, tiene que ser divertidísimo divorciarse, vamos, yo envidio constantemente a la gente que se divorcia, debe ser el sumun de la felicidad.
yo soy más de "la vida en pareja empieza en IKEA" (mhhh, todos esos muebles baratérrimos con tantos colorinchis) que de "la vida en pareja empieza con un bodorrio del quince", pero de ahí a decir que todas las bodas suponen un descenso a los infiernos... la verdad, no lo veo.
se te ha ido un poco la castaña...
Mónica, querida… que eso quedé entré tú y yo… Ya ves, ando mal de ideas ;-)
Heidi, ¿viste? En tu honor esta vez no se me ha olvidado el satén.. je je
alma ¿cínico? Pues sí, probablemente… Pero te contaré algo, mis textos siempre están caricaturizados, así me río más escribiéndolos. Te contaré que hasta creo que alguna ocasión bailé la conga en una boda :-D Por cierto, deberían daros un premio a ti y a tu familia por el respeto a la música y no claudicar con los “grandes éxitos” o peor aún el “boom 2007” (que supongo que existe algún recopilatorio así).
Ybelisse Frases como esa de “unieron sus vidas en la más estricta intimidad de la familia” deberían estar prohibidas por ser pura falsa. Tienes más razón que un santo. Igualmente para ti, un feliz 2008 libre de bodas ;-)
Srta. Salt Recuerdo a una celebración de divorcio a la que asistí que fue brutal, no faltó de ná. Desde aquí, a todos los que estén trámite de divorcio, se lo recomiendo. Jue que si se me ha ido la castaña, ya te digo.. partiendo de la base que no tengo uno, sino dos vestidos de novia… es como para que empiece a tratarme ;-) (en mi defensa diré que uno de los dos vestidos, lo compré en la India y eran tan tan bonito, que lo compré con la idea de hacerme unas cortinas…)
¿La razón de este artículo? Que no soporto que me inviten a bodas… y ya no os digo ná de que me pidan matrimonio, los pelos como escarpias se me ponen…
Por cierto, ¿acaso nadie va a comentar nada sobre el ramo de la señora de la foto?… Me tiene verdaderamente preocupada y obnubilada. ¿Qué esconde dentro? ¿Una bazooka?
De sus caras prefiero no decir nada, al menos por ahora… :-D
nah, no pasa nada. a mi se me va constantemente...
lo del vestido de novia también me suena; cuando sacaron Víktor & Rolf el suyo para h&m fui corriendo a comprármelo pero al ver la cara de descomposición de Jota se me quitaron las ansias consumistas. creo que en el fondo sabía que acabaría poniéndomelo para salir a la calle en plan madame butterfly.
jo, qué rollo. :)
Siiiiiiiiiii...sí, sí, sí...dices exactamente lo que yo quisiera saber decir, con las palabras exactas...odio todo eso, quizá por ello no me he casado después de 14 años en pareja, ni siquiera me he puesto jamás un vestido de novia...me dan risa.
Y yo, la verdad, no me veo de Sissi...lo que sí comparto contigo es que quizá como juego sensual sería gracioso...
Un saludo y salud, querida Kiku, eres la mejor.
¡Qué pobreza de espíritu y amargura destilas! Supongo que jamás te han pedido que te cases con alguien y por las dudas ya abres el paraguas antes de que llueva. Das un poquito de pena.
bueno Anonymous, esos mismos prejucios que aplicas se pueden también leer en ti, algo así como: tu boda fue más hortera que la de Farruquito y ahora vives amargado/a por que no soportas a tu pareja.
probablemente sea una lactura equivocada pero también lo es la que has hecho tu, ¿no te parece? es muy fácil juzgar y desde luego mucho más divertido que creer que lo que dice una persona no solo puede ser verdad sino además RESPETABLE...
me parece de lo mas moderno e inteligente que he oido en mucho tiempo por una mujer. Chapó y ole ese arte de plantarte el vestido. Seguro que follar en esa tesitura es una provocación majestuosa. gracias por ser asi ya que me siento identificada aunque no tenga el trapito fetiche...jejeje. GENIAL. Muaksss. Tu nueva amiga: visítame cuando quieras.
Ah maria despiste que soy... Marielo-elartescrearte.blogspot.com
yo les cuento que estoy casada, y cuando lo hice fue con mucha ilusion, pero si me divorcio, nunca, nunca mas me caso, de seguro
Muy divertido tu comentario anti bodas y lo de la adquisición del vestido.
Llámame cursi pero yo me lo pasé bomba organizando mi boda a mi aire, en la boda y en el viaje de novios. Y siete años después sigo muy contenta.
Natalia
Aix, de verdad… que pereza. Si es que una no se puede ni ir de vacaciones y dejar este blog en manos de un Anonymous cualquiera…
Mil gracias Veruca, yo no lo hubiera dicho mejor… chapeau, querida. En cualquier caso, no hay que malgastar esfuerzos, es el mismo Anonymous que siempre me recuerda la pena que doy. Creo que es el presidente de mi club de fans.
A todos los demás… muchas gracias de nuevo por pasar por aquí y por tener sentido del humor.
Esta lleno de blogs que defenestran bodas. Todo es hortera, todo es aburrido, todo es igual a las anteriores, la musica es un asco, la gente se viste mal..
Entonces devuelvan sin abrir las invitaciones, y sigan regodeandose en su malignidad.
Nadie te dice que tenes que aplaudirlos ni mentirles diciendoles cosas que no sentis. Si no tenes agallas para negarte a ir, al menos saca lo mejor de la situacion.
La gente no te invita a su casamiento para sacarte plata, sino porque quiere compartir el momento con vos y seguramente porque sos importante para uno o ambos novios.
Este tipo de comentarios me dejan un mal sabor. Seria mas sencillo que cada uno exprese sus opiniones sin herir ni ridiculizar al que piensa diferente.
Despues saltas si te dicen amargada? Con que derecho? Tenes en claro todo lo que vos dijste, y que probablemente hirio a muchas personas?