LA VERGUENZA.JPG

 

Y así va el mundo. Hay veces en que deseo sinceramente que Noé
y su comitiva hubiesen perdido el barco
(Mark Twain)

 


Perdón por haber tardado tanto en escribir, pero estaba vomitando.

Y es que el mundo está hecho un asco. Está como una de esas casas a la que nunca se la trató con mimo, un hogar revuelto e incómodo que jamás fue decorado. Donde nadie se molestó en arreglar sus paredes agrietadas, sus goteras y desconchones. Como una de esas viviendas que para volver a convertirla en un lugar presentable, habría que demolerla y levantarla de nuevo. Con otros cimientos y desde un nuevo punto de partida.

Así estamos, con la casa sin barrer, donde andamos todos peleados, en la ruina y, por si eso fuera poco, haciendo méritos para ver a quien se lleva la medalla al más capullo.

No sé vosotros, pero yo me avergüenzo de la raza humana cuando, por ejemplo, compruebo atónita que países como Italia, a estas alturas, aún sigue siendo gobernada por un mafioso de pelo teñido que va por la vida creyéndose un Latin Lover sin percatarse del asco y del rechazo que produce en la gente inteligente.

Pero ése es sólo un pequeño grano en el culo si lo comparas con el resto. Por lo que a mí respecta, aún me quedo clavada en la silla cada vez que veo la imagen de algún que otro ex presidente de los EE.UU.: se me hiela la sangre como a la de una mujer maltratada cada vez que ve a su agresor.

Todo eso sin hablar de las arcadas que me produce ver al analfabeto de Chávez escupiendo perlas demagogas... Y Chávez (por una desgraciada asociación de ideas), me hace pensar en Cuba y, si pienso en Cuba, pienso en los hermanos Fidel y sus camaradas que han conseguido llevar a una maravillosa isla, a la más absoluta de las miserias. Mientras, el resto de los cubanitos, en el mejor de los casos, se comen los mocos.

Y hablando de Cuba y de asociaciones... envejezco diez años cada vez que me cruzo con alguien vistiendo una camiseta con la cara del Che porque, tristemente, más del ochenta por ciento de esos incautos, no saben ni lo que llevan puesto (tiene más peligro un imbécil, que un malvado). A muchos de ellos habría que enseñarles, tatuándoselo en la frente, que el Che no era tanto como el tipo guay de "Diario de una motocicleta" sino más bien un homófobo cuyo deporte nacional, entre otros, era matar homosexuales: ¡Oh, sorpresa!: espero que ahora mismo quemes tu camiseta de la que te sietes tan orgullo-so/a.

Pero claro... si lo dice la moda... La moda es la moda. Aunque endiosemos a meapilas como Karl Lagerfeld que se permite el lujo de decir, sin que nadie le fusile, que "El mundo de la moda está hecho de sueños e ilusiones y nadie quiere ver mujeres redondas". Y yo lo único que quiero es no volver a ver a este tío a no ser que sea vistiendo una mortaja.

Con gentuza como esta, mal vamos señores, mal vamos.

¿Y qué podemos esperar?, por mi parte, ya he perdiendo toda esperanza. El país donde nací y donde vivo, está que da pena verlo. Eso sí, encabezamos listas europeas (algo que nos encanta):

España a la cabeza de Europa de:

- Los peores datos de paro
- Uno de los países con más crímenes
- También somos los que más drogas consumimos

Y algo que me pone, literalmente, los pelos de punta:

- España figura entre los países más incultos de Europa

No me extraña. Sinceramente, ¿qué podemos esperar si tenemos un Ministerio de Educación que es una vergüenza absoluta? Están tan atareados en reformar lo reformado que no se han preocupado de que nuestros jóvenes estén por debajo de la media en todas las materias. Ahí es ná.

Arrastramos con pesadumbre la herencia de un gobierno que durante ocho años no hizo más que meter la pata. Tenemos un gobierno actual que no vale ni para tomar por culo y una oposición que es de juzgado de guardia: la mitad debería estar en la cárcel y la otra mitad, deben de estar drogándose (haciendo méritos para seguir encabezando listas admirables).

Nuestras "mejores" empresas españolas (Telefónica, Iberdrola, etc) son sólo ladrones a mano armada que esperan cualquier despiste para clavártela. Todo esto, sin olvidarnos de nuestro hijo tonto, la SGAE: sociedad que no sirve más que para pasar la gorra y sacarnos los cuartos (luego que no nos extrañe que España también encabece la lista MUNDIAL de descargas de material con derechos de autor).

Cambiando de tercio y aprovechando que tengo la tensión por las nubes, quiero saludar a mi tía la del pueblo y recordaros que yo, me paso el sexismo lingüístico por el forro.

Dejad de torturarme con debates llenos de miembros y miembras; géneros y géneras; personos y personas. Antes de toda esa palabrería barata, sugiero que alguien se tome la molestia en igualar sueldos y sueldas. Hay una realidad que es más que evidente: una mujer, sigue cobrando un 35% menos que un hombre. Pero sobre esto, tengo mucho que decir, así que lo dejaré para otro capítulo.

Estoy totalmente de acuerdo con vosotros, esta entrada sólo es un revoltijo de pensamientos... pero tengo muchas cosas que decir y poco tiempo. Otro día, más y mejor y con la pastillita azul recién tomada.

Y, como ya dijo un día Quino: he decidido enfrentarme la realidad, así que apenas se ponga linda me avisan.

 

 


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sobre el daño que ha hecho carrie bradshaw 150609-01.jpg¿Se puede tener un futuro, teniendo presente el pasado?
(Carrie Bradshaw)

 

Carrie Bradshaw: Personaje principal de la serie de HBO "Sex and the City". Es una escritora fiestera y adicta a la moda. Fanática de los clubes, bares y restaurantes es también conocida por su inigualable estilo para vestir. Es autoproclamada fetichista de los zapatos y se enfoca, principalmente, en los de Manolo Blahnik. Durante gran parte de la serie, el personaje de Carrie se centró en la continua búsqueda del verdadero amor y siempre se negó a contentarse con algo que no se le pareciera. A pesar de esto, durante la serie expresaba frecuentes dudas sobre si ella era del tipo de chicas que se casaban y estaban listas para una familia. Mr. Big es su verdadero amor, el hombre que -según ella- puede llegar a ser su alma gemela.


Bueno, después de esta pequeña introducción (por si alguien, a estas alturas, no sabía quien era Carrie Bradshaw) y antes de exponeros mi teoría, quiero dejar bien claro que siempre me he declarado fan absoluta de la serie en general y de Carrie Bradshaw en particular. Que a nadie le quepa la menor duda de eso.

Sin embargo, hay algo con lo que no puedo, algo que me atraganta sobremanera: las imitaciones. Y cuando las imitaciones son sobre el personaje de marras, el resultado siempre es un paleto y patético quiero y no puedo.

Como una pandemia a lo más estilo gripe porcina, las Carrie Bradshaw han salido hasta de debajo de las piedras. Burdas imitaciones que sólo consiguen desprestigiar al personaje.

Sí, vale, todas quisiéramos parecernos a ella. A quien más y quien menos le gustaría tener un monísimo apartamento en Manhattan, estrenar modeluquis preciosos todos los días del año, escribir una columna archi famosa en un periódico de prestigio y salir de fiesta día sí y día también.

No olvidemos mencionar que, a prácticamente todas, nos encantaría que dichos modeluquis nos quedaran igual de bien que a ella y, creo, que tampoco haríamos ascos a un Mr. Big que va escupiendo dólares a su paso y que, aunque bastante cretino él, no está del todo mal.

Soy una absoluta defensora del libertinaje y la concupiscencia, a estas alturas nada me escandaliza, me gusta ir a la moda y salir de copas. Estoy bastante puesta al día de los lugares en boga y un par de zapatos bonitos, pueden llegar a nublarme la vista (y la VISA). Sin embargo, entre Carrie Bradshaw y yo, hay poco menos que un abismo. Lo sé, lo reconozco y lo admito.

Pero no todas debemos de ser tan realistas como yo.

Las que ahora quieren parecerse a Carrie Bradshaw, en época de Friends, querían parecerse a Rachel. Os lo juro.

Me he topado con cientos, miles de blogs, de tipas que quieren ser como ella o, mejor dicho, me he topado con cientos, miles de blogs, de tipas que creen ser como ella... y me da mucha pena. Me da mucha vergüenza ajena... Y, lo peor de todo, no puedo dejar de leerlas para recrearme en mi horror.

Estas pobres gregarias son las que ahora quedan a tomar el brunch con las amiguitas porque es mucho más fashion que decir que se van a meter, entre pecho y espalda, unos churros y unas porras. Estas, y no otras, son las que matan por tener un amigo gay (aunque este sea una mariquita mala) porque piensan que tenerlo les hace geniales.  Tienden a usar la frase "mi amigo el gay..." de una forma indiscriminada. Cualquier momento es bueno. Por ejemplo, "voy a hacerme un bocadillo de mortadela mi amigo el gay dice que mañana va a llover"... Así, todo junto, sin sentido. Les encanta.

Decir, sencillamente, "mi amigo", les convertiría en seres inferiores.

Estas mujeres se compran un par de zapatos de tacón y lo publican hasta la saciedad, estas señoritas te echan tabarras soporíferas sobre tipos de bolsos y se empeñan en enseñarte su armario al completo. Estas, y no otras, son las que se echaban las manos a la cabeza cuando Fulanita de Tal no se acordaba con quien despertó el fin de semana anterior pero, sin embargo, ellas, quieren ser Carrie Bradshaw.

Ellas viven en el extrarradio y son mileuristas, pero ellas, más que ninguna, se creen Carrie Bradshaw...

Queridas mías, dejad de intentarlo, queda cutre y mal. Ni sois Carrie ni lo llegareis a ser. Tampoco llegareis a tener unos Manolos, pero eso, no es necesariamente malo.

Por último, siento ser yo quien os lo diga, pero Carrie Bradshaw ya no es guay. Me han dicho que lo más in ahora, es una tal Soraya Sáenz de Santamaría. Confiad en mí, mi amigo el gay me lo ha dicho.

 

 

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MI TERRIBLE FALTA DE INSPIRACION 210509-01.jpgLa inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando
(Pablo Picasso)

 

Estoy en blanco. No tengo nada que contar. Llevo tiempo intentado actualizar el blog pero nada me sale. Sufro mi falta de inspiración como sufriría unas hemorroides: en silencio. A la gente le digo que ando muy liada y que no tengo tiempo de andar actualizando, pero no es verdad, lo cierto es que, aunque tengo mucho que hacer, no tengo nada que contaros... o al menos nada digno de ser un buen "Pastelito Envenenado".

No pienso caer en la trampa ni en el recurso facilón de ponerme a escribir chuminadas del tipo "hoy me he roto la uña del dedo gordo del píe o me he comprado un pantalón de florecitas". No tendré nada que decir, pero me sobra dignidad.

Lamentablemente ya os hablé de mi regla, de mi color de pelo y hasta caí en el tópico/típico post donde os conté que había dejado de fumar. Ya he hecho todo lo que podía hacer y, ahora, sólo me queda fustigarme y emborracharme (cualquier excusa es buena).

Pero la culpa no la tengo yo, sino mi pareja. Él es el causante de mi falta de creatividad. Él, trayéndome a esta vida bucólica y pastoril, ha hecho que mi carrera de literata ilustrada se fuera al garete (sin mencionar la lorza que me ha salido alrededor de la cintura).

Yo antes era de moral distraída y eso, me inspiraba un montón.

Ahora, no sólo soy consciente de que todo lo que escribo deja mucho que desear sino que, además, tengo que escuchar por parte del culpable de mi sequía literaria, que me he vuelto mediocre en lo que a la escritura se refiere.

Y sí, efectivamente tiene razón.

Tengo dos opciones: Echarme a las calles buscando inspiración en hombres jóvenes de carnes prietas (pinta bien) o afrontar el bache buscando otras fuentes de inspiración.

Como le quiero y tengo la sana intención de seguir haciéndolo hasta que mi cuerpo aguante y dado que la idea de sugestionarme en los brazos de hombres jóvenes, prietos, embadurnados de aceite, musculados y con venas como tuberías, no le hace demasiada gracia (lástima), pues no me queda otra que aceptar el maravilloso mundo de la monogamia y hacer un esfuerzo para no volver a caer en la literatura anodina.

Mis más sinceras disculpas, no sólo por tardar tanto en actualizar, sino por haber escrito artículos insulsos de los que no sois merecedores. Volveré e intentaré hacerlo con fuerzas renovadas. Se admiten sugerencias en mi mail (kiku.montejo@hotmail.com) o en facebook.

 

 

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     LA BUENA SUERTE DE SER PELIRROJA 130409 01.jpg

- ¿Cómo consigues que una pelirroja cambie de humor?
- Espera diez minutos

 


Nací pelirroja. He tenido esa suerte... Aunque, si he de ser sincera, os confesaré que no siempre me sentí tan afortunada: en mi más tierna infancia fueron muchas las ocasiones en las que volví a casa llorando, herida en el alma, por ser objeto de burla.

Rogaba desconsoladamente a mi madre que pusiera remedio a ese pelo endemoniadamente naranja. Yo quería ser morena. Deseaba un pelo tan negro como una bandada de cuervos... Me negaba a seguir escuchando que era una zanahoria o que daba mala suerte.

Mi madre intentaba confortarme, me decía que el resto de los niños se ensañaban conmigo por envidia que, aunque no me lo dijeran, querían un pelo tan especial como el mío.

Por supuesto no la creía. Ni en mis mejores sueños podía imaginar que alguien envidiara el infiernillo que llevaba en la cabeza.

Un día, en el parque donde solía jugar, un desdichado niño se atrevió a llamarme "cabeza oxidada".  Heridísima, harta de tanto insulto gratuito y sin pensármelo dos veces le lancé, llena de ira, una piedra que le dio de lleno.

Aprendí  dos cosas muy importantes: 1) cuando hay sangre de por medio el castigo es tremendo y 2) las cejas sangran mucho.

El niño en cuestión ahora es un hombretón que cada vez que se mira al espejo y se toca la cicatriz, recuerda lo arriesgado que es meterse con una pelirroja cabreada. Por lo que a mí respecta, tuve mi merecidísimo castigo. Aún agradezco a los dioses que me hayan dotado de una regular puntería; si llego a darle en el ojo (como sospecho que era mi intención), ahora pesaría sobre mi conciencia la mirada de un tuerto.

Con todo y con eso, mi madre hizo un buen trabajo; no desistió y logró convencerme de lo especial que me hacía tener ese color de pelo: consiguió que me sintiera orgullosa de pertenecer a una familia de rutilantes.

No pasó mucho tiempo. Ni si quiera había llegado a la adolescencia cuando ya sentía el tremendo orgullo de ser pelirroja: aprendí rápido a saborear el placer que se obtiene siendo diferente a los demás.

Hemos sido asesinados, repudiados y sacrificados. Nos han hecho víctimas de supersticiones y hemos sido objetos de deseo e idolatrados (a los chinos les damos buena suerte y nuestra compañía es muy apreciada). Por el contrario, nos han acusado de tener estrecho contacto con el diablo haciéndonos la vida imposible y quemándonos vivos. En el Antiguo Egipto se consideraba a los pelirrojos descendientes de Seth y se les atribuía una mayor fiereza. En la cultura judeo-cristiana, el rutilismo tenía que ver con la marca de Caín, por lo que a lo "mejorcito" de la Biblia se les tiñó de pelirrojo: Judas Iscariote, Esaú y María Magdalena.

En la mitología griega las mujeres pelirrojas eran consideradas brujas, mujeres perversas y amigas de lo oscuro. Se las representaban como mujeres libidinosas y provocativas. Nos han asociado a la obstinación y al temperamento; a lo fogoso, al riesgo y al peligro. Se nos sugiere como personas seguras y perseverantes. También dicen de nosotros que nos movemos por impulsos y que somos incapaces de controlarnos (no seré yo quien discuta esta parte).

Ahora la ciencia dice que sufrimos la mutación del gen MC1R y que somos mucho más sensibles al dolor precisando más cantidad de anestesia ante los mismos estímulos dolorosos (en concreto un 20% más). También nos cuentan que somos más propensos a sufrir cáncer en la piel y, según otro estudio ¿científico?, las pelirrojas somos mas fogosas en la cama y disfrutamos más del sexo (no, yo no lo escribí).

Para bien o para mal, seguimos sin pasar desapercibidos. Existen cientos de páginas en Internet donde nos adoran pero, a su vez, nos encontramos con otras tantas donde nos repudian y nos acusan de oler a pis (¡ja ja ja!), ser grimosos y malas personas.

Pero yo, ahora más que nunca, no sólo estoy encantada con mi cabellera sino que además creo que tengo mucho que agradecerle:

- Me defiendo muy bien, llevo haciéndolo desde muy pequeña

- He aprendido a reírme de mí misma

- Resulta muy difícil ofenderme

- Pertenecer a este pequeño 2% que ocupamos los pelirrojos en la población, hace que me crea y sienta especial

Sin lugar a duda y aunque más de uno/a corrobore que soy una maldita bruja que merezco la hoguera, estoy orgullosa de ser pelirroja y de pertenecer a tan maravillosa minoría...

 

 

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MI LADO MAS VOYEUOR 02032009-01.jpg

La vida es fascinante: sólo hay que mirarla a través de las gafas correctas

Alejadro Dumas

 


Que soy una cotilla empedernida no es nada nuevo y si no, que se lo pregunten a mi pareja que, sin dar crédito, observa como dejo absolutamente cualquier cosa que esté haciendo para, al menor ruido de voces en la escalera, correr de puntillas y pegarme a la mirilla para así fisgar lo que está ocurriendo fuera.
 
Esta situación podría darse en cualquier caso. Por ejemplo, si yo fuera una importante TEDAX (puestos a imaginar no quiero ser una TEDAX cualquiera, sino una muy importante) y estuviera en uno de esos momentos límite donde a cinco segundos de una explosión tengo que decidir si cortar el cable rojo o el azul, iría corriendo a la mirilla si escuchara un ruido sospechoso en el rellano de mi casa.

Afortunadamente la seguridad ciudadana no está en mis manos.

A mí no me gusta autodenominarme cotilla, prefiero decir que soy una persona con intereses sociológicos en el comportamiento humano. Soy además y sin duda alguna, una buena vecina que se preocupa por el bienestar de sus colindantes y que se interesa, en concreto, en el estudio de sus conductas sexuales.

Sí, me gusta saber la frecuencia con la que mis vecinos copulan, para algo somos vecinos. Me gusta y me intereso por sus diferentes grados de satisfacción dependiendo del día y de las discusiones que tienen (normalmente económicas, típico en época de crisis). Si he de ser sincera, he de reconocer que últimamente me tienen preocupada, parece que están perdiendo el apetito sexual y eso es algo que verdaderamente me inquieta ya que así, dejan un vacío en mi vida que no he tenido más remedio que llenar con el bendito San Facebook.

Para el que a estas alturas de la vendimia no lo sepa, Facebook es simplemente una red social que te conecta con tus amigos y con lo que se comparten vínculos, vídeos, fotografías e incluso estados de ánimo. O, dicho de otro modo: Facebook es  una herramienta perfecta para el que, como  yo, no tiene nada mejor que hacer que cotillear al prójimo.

No hace demasiado, una inesperada lectora y amiga a la que invité al Facebook me preguntó "¿para qué sirve eso?", yo la contesté algo así como "para ver y estar en contacto con tus amigos y para reencontrarte con antiguas amistades o viejos novietes". Ella contestó "pues no me interesa: con los antiguos amigos con los que no tengo contacto, es porque no quiero saber de ellos y de mis ex, prefiero no saber...". Efectivamente tenía razón, Facebook no va hacer de tu vida algo mejor, sin embargo, entretiene mogollón a gente que, como yo, se hace adicta a cosas inservibles y a aplicaciones que sólo consiguen que pierdas el tiempo.

Con Facebook podrás:

 

  • Ver como tus ex novios se han quedan calvos (sin excepción) y comprobar que los que antes eran unos auténticos Adonis, ahora son seres rechonchos sin ningún atractivo

 

  • Ver como tus antiguas compañeras de colegio se han convertido en auténticas conejas haciendo una importante labor al planeta aumentando el índice de natalidad.

 

  • Sorprenderte a ti mismo mirando fotos que no te interesan para nada como, por ejemplo, las fotos del viaje de novios en Punta Cana del amigo de un amigo que no conoces ni por asomo.

 

  • Mirar la lista de amigos de tus amigos. También podrás comprobar como eres capaz de perder el tiempo viéndote mirar, con sumo interés, la lista de amigos que tiene el amigo de un amigo de tu amigo. Esto es, como imaginarás, harto interesante.

 

  • Hacerte amigo de un conocido con el que si te encuentras por la calle, disimulas y te haces el loco para no saludarle ya que, en el fondo de tu corazón, le odias.

 

  • Hacerte fanático de grupos tan importantes para la humanidad como "Yo tampoco he visto nunca una foto de Hitchcock de joven" o "Soy de los que creen que los piojos los tiran desde avionetas"

 

A pesar de todo esto, a mí Facebook me tiene enganchada y es por esto por lo que he creado un grupo de Pastelitos Envenenados al que te invito a unirte pinchando aquí y una página en la que te puedes hacer fan de este blog pinchando aquí.

No hará que tu vida se vuelva apasionante pero, con suerte, podrás ver las fotos de las últimas vacaciones de alguien a quien no conoces de nada...

 

 

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DEJAR DE FUMNAR PROVOCA 170209-01.jpg

Al cumplir los setenta años me he impuesto la siguiente regla de vida: No fumar mientras duermo, no dejar de fumar mientras estoy despierto, y no fumar más de un solo cigarro a la vez
(Mark Twain)

 

Hace poco más de una semana tomé la difícil decisión de dejar de fumar. La sola idea de dejarlo me resultó tortuosa y, aunque por primera vez en mi vida tenía claro que quería hacerlo, sentí un sudor frío recorrer mi espalda mientras me fumaba mi último cigarro.

Como soy chica aplicada me leí las tropecientas publicaciones de rigor que, en teoría, iban a ayudarme a dejar tan insano hábito. Ahora, y después de haber dedicado mi precioso tiempo a leer más de lo mismo, me doy cuenta de que hay mucha información oculta en lo que a dejar de fumar se refiere.

Diferentes asociaciones contra el cáncer junto con especialistas en patologías psicosomáticas, decidieron redactar un protocolo donde dejaron claro que en ninguno de los estudios publicados, se explicaría con veracidad lo que realmente le ocurre a un fumador empedernido cuando toma la decisión de dejar el fumeque.

Pero no os preocupéis, para hablaros con claridad ya estoy yo. Aunque tenga que rozar la ilegalidad y ponga en peligro mi integridad física, os voy a desvelar todo aquello que verdaderamente le ocurre a una persona que decide entrar en el club de la gente sana y libre de humos:


Los dos primeros días el ex fumador siente unas terribles ganas de escupir, insultar y azotar a todo lo que se le pone por delante. Hay que tener mucho cuidado porque la elección es indiscriminada, cualquiera puede valer. No diferenciará entre edad, sexo o raza. El psicópata que todos llevamos dentro hace su entrada estelar y habla y actúa en tu lugar. Los ojos se te inyectan en sangre y hasta tú mismo te aterrorizas y das un paso atrás cada vez que te miras en el espejo. El mundo tiembla; tú has dejado de fumar.

 
Tu antiguo cuerpo de fumador te abandona y poco a poco va transformándose en uno de no fumador. El camino hasta llegar a este último es duro e inhumano. Es un sinvivir de continuos mareos y sensaciones de vértigo. Tus manos se convierten en una gelatina sudorosa que no para de temblar. Las palpitaciones son constantes y una incesante sensación de sufrir un ataque de pánico te ronda cada minuto. Cuando has conseguido estar una semana sin fumar, una tos perruna se apodera de ti y tu armoniosa voz pasa a convertirse en la de Joaquín Sabina. Cada vez que toses, expulsas un pulmón y por las noches sientes que te falta el aire. Los expertos dicen que tu cuerpo se está limpiando, pero la realidad es que estás desterrando al mismísimo Satanás.

 

Tus conversaciones dejan de ser interesantes, ya sólo sabes hablar de tu decisión de dejar de fumar. Lo más coherente que llegas a decir es: "llevo dos días sin fumar, llevo tres días sin fumar, llevo...". Nada ocurre a tu alrededor, nada te interesa y nada sucede en el mundo. Todo se ha paralizado, lo único importante es que tú has dejado de fumar. Si a tu pareja le ha atropellado un tractor, tampoco es importante: es sólo una manera ruin de llamar la atención y hacerte la vida imposible ya que te va a resultar muy complicado sobrellevar esa situación sin fumar.

 

Pierdes tus amistades. Y no sólo porque estés insufrible, sino porque en tu época de fumeta les arrastraste a esos lugares infectados de humo donde sólo tú te sentías a gusto. Pero ahora que ellos ya se sienten cómodos en esos lugares, tú te niegas a ir porque no soportas ver a gente echando humo a tu alrededor (la envidia te corroe). Les haces recorrerse toda la ciudad buscando un sitio que cumpla tus expectativas y donde no se vea a una persona fumando en un kilómetro a la redonda.

 

Fumar engorda y provoca trastornos alimentarios. Por mucho que intenten convencerte de lo contrario y de enseñarte métodos alternativos para que esto no ocurra, una persona que deja de fumar, sin excepción, se pone como un zeppelín. Sustituyes el tabaco por combinaciones imposibles: natillas con torreznos, palmeras de chocolate con gazpacho, brownie con pizza a la barbacoa y helado de fresa con alitas de pollo rebozadas. Se come a cada instante, sin parar; es directamente proporcional a las veces que antes te fumabas un cigarrillo. No te engañes, por mucho que sepas que lo que tienes que hacer es beber mucho líquido, a ti lo que realmente te apetece es comerte una vaca por los pies.

 

Dejando de fumar no ahorras dinero. Ahora tienes que matar tu ansiedad de algún modo, y mientras te comes con una mano una tarta de manzana y con la otra un perrito caliente, compras compulsivamente cientos de cosas inservibles: un horrible vestido que jamás te pondrás, películas en formato Beta, un teléfono que detecta el mal aliento, un ratón con ventilador o un soporte de papel higiénico que te canta cada vez que lo usas: "la cucaracha, la cucaracha ya no puede caminar, porque le falta, porque no tiene, marihuana que fumar...".

 

Dejar de fumar reduce el apetito sexual y las ganas de hacer todas esas cosas maravillosas que antes te encantaban y que ahora no haces porque las asocias a que después, te fumarías un cigarro. Tu ansiedad es tal que si logras centrarte en hacer cualquier monería en la cama, descargas tanta adrenalina y resultas tan violenta que tu pareja, con el rabo entre las piernas, se asusta y te dice que ya no eres la de antes y que ahora le das mucho miedito.


Tristemente, esto es más o menos lo que le ocurre a toda aquella persona fumadora que deja el exquisito, maravilloso, deseado y fabuloso vicio de fumar (aún no he llegado a la fase del odio al tabaco).

Ahora, mi plan, es convertirme en una de esas personas ex fumadoras tan poco tolerantes y tan plastas como los que yo he tenido que soportar desde el día en que comencé, hasta el día en que dejé de fumar.

Fumadores, podéis comenzar a echaros a temblar. Una nueva ex fumadora ha nacido...

 

 

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EL EQUILIBRIO DE LA CONTRADICCION 220109-01.jpg

La contradicción es la sal del pensamiento

(Proverbio francés)

 


- Me gusta la frivolidad, pero soy profunda

- Me gusta ser sincera, pero miento constantemente

- Me gusta el capitalismo, pero no las clases sociales

- Me gusta la familia, pero me desespera la mía

- Me gusta la comida sana, pero como mal a diario

- Me gusta la comunicación, pero no me gusta hablar por teléfono

- Me gusta la lectura, pero no leo cualquier cosa

- Me gusta mi casa, pero me quiero cambiar a otra

- Me gusta viajar, pero odio los aeropuertos

- Me gusta trabajar, pero odio tener que hacerlo

- Me gusta la política, pero no creo en los políticos

- Me gusta beber, pero odio tener resaca

- Me gusta fumar, pero no me gusta seguir haciéndolo

- Me gusta mi ciudad, pero la odio continuamente

- Me gusta la homosexualidad, pero no a quien presume de tener amigos homosexuales

- Me gusta la legalidad, pero pirateo cd's

- Me gusta la sensatez, pero soy totalmente irracional

- Me gusta el invierno, pero odio pasar frío

- Me gusta el verano, pero odio pasar calor

- Me gusta ser excéntrica, pero soy muy normal

- Me gusta vivir, pero odio este mundo injusto

- Me gustan los animales, pero odio a los insectos

- Me gustan las rebajas, pero no me gusta rebajarme

- Me gusta estar informada, pero odio las noticias

- Me gusta la puntualidad, pero siempre llego tarde

- Me gusta querer, pero odio a muchas personas

- Me gusta que me perdonen, pero yo no sé perdonar

- Me gusta ser buena persona, pero he hecho mucho daño

- Me gusta el orden, pero necesito el caos

- Me gusta la revolución, pero odio a Fidel Castro

- Me gusta la tolerancia, pero soy muy intransigente

- Me gusta ser independiente, pero dependo de muchas cosas

- Me gusta la intimidad, pero escribo en una revista del corazón

- Me gustan las verdades, pero a veces prefiero que me mientan...  

 

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¿Qué es esto?
 

MALDI-DESEOS DE NAVIDAD 151208-01.jpg

El que se alimenta de deseos reprimidos finalmente se pudre
(William Blake)

 

 

He de confesaros que soy portadora de una gran virtud. Es una virtud de la que no todo el mundo puede presumir. Para gozar de ella se necesitan años de duro entrenamiento y, en ocasiones, de crueles enfrentamientos. Es un camino arduo y duro el que hay que recorrer hasta llegar a poseerla, pero la vida, en ocasiones, es difícil para el que ansía lo mejor.

Tengo una gran virtud, damas y caballeros, tengo una fabulosa y enorme virtud que no es otra que la de no saber perdonar.

Decir "yo perdono pero no olvido" es la cosa más absurda que he escuchado jamás. Es un sinsentido. Quizá fuera más correcto decir algo como "yo te perdono y también te olvido"... y, ni eso, ¡qué carajo!: yo, ni te perdono, ni te olvido... y más vale que no te cruces por mi camino porque, si lo haces, además de no perdonarte y olvidarte, también me vengaré y te clavaré un tenedor en el ojo.

Seamos sinceros, en el fondo de vuestro corazón, ¿habéis perdonado al que tanto daño os hizo?, ¿de verdad soy capaces de recordar "la gran faena" sin que os hierva la sangre?, ¿acaso nunca tenéis malos pensamientos para el prójimo?

Sabía que seríais sinceros y contestaríais con un rotundo y categórico ¡NO!.

Si, por el contrario, alguien pensó que gente de mi calaña no merece estar en este adorable mundo y optaron por el perdón absoluto, hagan el favor de pasarse por aquí, y de no volver jamás a este blog. Aquí no acepto insensatos capaces de dar su perdón.

Y, dicho todo esto, aprovecho que estamos en época navideña donde lo que se estila es pedir deseos como si no costaran dinero. Por mi parte, voy a ponerme manos a la obra con el tema de las peticiones, pero lo haré con una pequeña salvedad: este año, mis deseos, los he convertido en maldi-deseos para todo aquel que los merece: que se agarren los machos porque pienso poner todo mi empeño en que se hagan realidad.


Ahí van:

 

Maldi-deseo # 1: A ti, dependienta ostentosa, que con tus dulces palabras y tus crueles armas de vendedora, me convenciste para que comprase un vestido que, costándome mi sueldo de tres meses, me quedaba como a un cristo dos pistolas. A ti, que conseguiste que fuera a la fiesta más importante del año hecha una auténtica payasa. A ti, que te aprovechaste de mi día compulsivo, de mi baja autoestima en un día de regla y de las prisas y desesperación de última hora. A ti y solamente a ti, te deseo que durante el 2009 seas la más fea de las feas en toda aquella fiesta en la que te persones y que luzcas los vestidos más horrendos jamás vistos. También te deseo que te salgan unos juanetes tan grandes como puños y que sólo puedas calzarte, durante todos los días del año, chanclas de piscina.

 

Maldi-deseo # 2: A ti, hombrecito acomplejado, personaje triste y cobardica que has logrado, un año más, que mi gran amiga volviera a llorar de esquina en esquina por tu ingrato amor. A ti, que por tu falta de coraje y valentía, volviste a decantarte por una vida aburrida y vacía de sentimientos. A ti, que por no saber como afrontar las intempestades de la vida, decidiste ignorar el verdadero amor. A ti y solamente a ti, te deseo que un herpes genital transitorio haga que te pases todas las navidades rascándote tus partes nobles con la desesperación que lo hace un perro sarnoso. Te deseo que no puedas comer un solo langostino en estas fiestas porque no puedas dejar de rascar tu entrepierna y que todo el mundo te mire con el temor con el que se le mira a un tiñoso. Y dame las gracias por mi benevolencia, si existe justicia en este mundo, a ella le concederán su deseo que, puedes obviar, es bastante más entrañable y afectuoso que el mío.

 

Maldi-deseo # 3: A ti, mujercilla anónima, especuladora sin miramientos que nos quitaste el piso de nuestros sueños porque tú lo señalizaste horas antes que nosotros. A ti, ingrata malévola que tiraste por la borda todas las ilusiones puestas en la casa de nuestra vida. A ti que me hiciste hacer 300 planos redistribuyendo una casa que finalmente no nos dejaste comprar. A ti y solamente a ti, te deseo que Paco Clavel decore tu hogar, que seas castigada con rimbombantes adornos navideños durante todo el año. Que cuando quieras encender la luz de la cocina se encienda la del baño y que cuando quieras encender la luz del baño se te bajen todas las persianas de la casa. También te deseo que nadie quiera visitar tu casa porque sea como ir a Museo de los Horrores y que un insoportable hedor a pis de gato se adueñe de tu dormitorio por lo que tengas que dormir todos los días del 2009, en un plato de ducha.

 

Maldi-deseo # 4: A ti, majadero y mentecato, pelmazo con funcionamiento intelectual inferior a la media; personaje vulgar con limitaciones en las relaciones sociales y que solicitas a gritos un adestramiento severo para vivir en sociedad. A ti, barriobajero que pintas con rotulador cada esquina que encuentras, que sueltas tu estúpida firma en comercios, portales y cubos de basura. A ti que desconoces lo que es vivir en sociedad, que mereces vivir entre escombros y mugre. A ti y solamente a ti, te deseo que el 1 de enero amanezcas con un tatuaje en la frente que diga "Soy un cretino", que se te infecten todos los pelos del sobaco y que no puedas bajar los brazos nunca más. Te deseo, también, que recibas una colleja por cada pintada que has hecho y que sufras una intoxicación por una continua inhalación de rotulador indeleble color rosa.

 

Maldi-deseo # 5: A ti, empresario corrupto, malechor cateto y cruel, jerifalte dictador sin estudios que dejaste a un miembro de mi familia y a tantas otras personas en la calle sin ningún tipo de aviso ni pudor. Que pasaste por alto la dedicación de todos y cada uno de ellos a una empresa que tú te encargaste de destruir en cuestión de meses. A ti, que dejaste sin pagas extraordinarias a tanta gente para embolsártelo y comprarte un Mercedes de fontanero. A ti, nuevo rico garrulo, que les hablaste con desprecio y despotismo, que jugaste con sus sueldos y les engañaste. A ti te deseo que estas navidades las pases más solo que un ajo, que te rompas los dos brazos y todos y cada uno de tus dedos. Te deseo, también, que un enorme y sanguilonento sarpullido invadan la parte interna de tus párpados y que sólo puedas saciar tu picor, frotando tu cara contra una mesa astillosa. A ti y solamente a ti, te deseo que tu menú de estas navidades sea una rodaja de salchichón llena de moho que te provoque una diarrea crónica.

 

Y todo esto, sólo para empezar a hablar. Se me ocurren tantos maldi-deseos que comienzo a darme miedo de mí misma. Será mejor dejarlo aquí y no dejar más pistas por escrito. Ahora, os invito a exponer vuestros maldi-deseos para el próximo año. Os aseguro que es un buen ejercicio de relajación. Yo, me acabo de quedar como nueva.


A todos los demás, a los que me habéis vuelto a hacer tan feliz, a todos los que me habéis hecho reír tanto, a todos los que me han apoyado y estado conmigo en lo bueno y en lo malo, a todos y cada uno de vosotros: ¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!

 

 


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¿Qué es esto?
 

LA ENTREVISTA 191108-01.jpg

Sólo hay una cosa en el mundo peor que estar en boca de los demás, y es no estar en boca de nadie

(Oscar Wilde)

 

Hoy ha salido publicada en el web de Marie Claire una entrevista que he tenido el honor de responder. He de confesar que este asunto me ha llenado de alegría y no puedo más que compartirla con vosotros que, al fin y al cabo, sois la parte verdaderamente importante.

Aprovecho la ocasión para agradeceros profundamente vuestras visitas, comentarios y opiniones. Sé que no soy la más rápida actualizando y que, aún así, sigáis leyéndome y buscándome, me llena de orgullo y agrado.

La podéis leer en la web de Marie Claire pinchando aquí.... o en este mismo blog:

¡Va por ustedes!:

 ***********

Kiku Montejo es una treintañera lúcida e inteligente, consciente de sus contradicciones, algo frívola y desvergonzada y, sobre todo, muy divertida. En el blog Pastelitos Envenenados nos cuenta sus aventuras y desventuras amorosas, familiares y laborales. Sus reflexiones son punzantes e hilarantes. En definitiva, una lectura entretenida y de gran calidad literaria que ninguna mujer Marie Claire se puede perder. Hemos hablado con la autora para descubrir dónde está la frontera entre el personaje de ficción y la realidad de su creadora. Esto es lo que hemos averiguado:

 

¿Cómo se te ocurrió empezar a escribir un blog?

Fue de la manera más tonta. Era el año 2005 y yo no sabía lo que era un blog. Lo oía mencionar cada vez más pero no tenía muy claro de qué iba la vaina. Entonces hice lo que hacemos todos cuando tenemos algún tipo de duda; tecleé en Google la palabra "blog". Descubrí lo que era, e ipso facto me hice el mío. Así nació mi primer blog: El hombre que usa más laca que yo.

 

¿Pensabas que tendría tanto éxito?

No, nunca. Creo que, de algún modo y de una forma positiva, se me fue de las manos. No sé de qué manera llegó hasta tanta gente. Cuando quise darme cuenta, eran muchos los lectores. Ahora presumo de tener unos seguidores que me reclaman más artículos, que protestan si no actualizo con cierta frecuencia y que, de vez en cuando, me regañan si leen algo que ya he escrito antes. Tengo unos lectores incondicionales que jamás, ni en mis mejores sueños, pude imaginar que llegaría a tener.

 

¿Qué te ha aportado escribir un blog?

Me ha permitido relacionarme con personas con las que tengo intereses comunes. En algún momento puedes conectar con alguien a través de las palabras, sintiéndote muy cercano en la manera de pensar. He intercambiado correos con gente verdaderamente interesante y también con gente muy divertida y ocurrente. Recuerdo a una chica que me mandó unos magníficos dibujos de ¡cómo creía ella que era Kiku Montejo!


Cuéntanos alguna anécdota que concierna a tus lectores

En una ocasión una chica me recomendó como lectura entretenida y divertida mi propio blog. Desde ese día, esa chica, está en mi lista de herederos. Ella alucinó, no podía creerse que yo fuera la autora y yo me emocioné aún más que ella. Aún se me ponen los pelos como escarpias cuando me acuerdo de ese momentazo.


¿Recuerdas especialmente algún comentario?

No te podría decir uno en concreto, pero he de decir que tengo algunos lectores que me hacen tan buenos comentarios y de una calidad tan excepcional, que dejan mi artículo a la altura del betún... Algunos son tan brutales, que me dejan sin palabras. Son comentarios y divagaciones que a veces me siento incapaz de contestar.


¿Qué hay de real en el personaje de Kiku Montejo?

Digamos que fifty-fifty. Kiku Montejo nació en una familia de alta cuna con una madre borrachuza que se dedicaba a coleccionar amantes. Sin embargo, yo no viví eso. Soy más de "andar por casa". Soy de las que fueron a colegio público, soy de barrio. De pequeña fantaseaba con la idea de que mis padres se divorciaran y tuvieran problemas matrimoniales. No sé bien por qué, pero me parecía atractivo. Supongo que esta fantasía se debe a que, por ese entonces, los pocos matrimonios separados que conocía eran los que tenían cierto poder adquisitivo. Admiraba boquiabierta y me daban mucha envidia esos niños que decían "este fin de semana me toca dormir en casa de mi padre". ¡Tenían dos casas mientras yo compartía habitación con una de mis hermanas! Sospecho que vi demasiado Falcon Crest.


¿Y en sus aventuras?

Mucho. Mis textos tienen gran parte de ficción, pero también tienen mucho de mí. Kiku Montejo es mi alter ego. Mis aventuras y desventuras al final se nutren de mí misma y de mi día a día. Ahora que mis escarceos amorosos han dejado de ser los protagonistas de mis artículos y que me he adecentado, mis aventuras tienen que nutrirse de otros asuntos, digamos, más terrenales.


¿De dónde sacas la inspiración para tus relatos?

He de confesarte que no me inspiro con facilidad. A veces me rondan decenas de ideas por la cabeza que no llegan a ser plasmadas... y de pronto, un día, ¡pum!, tengo una idea, me hace gracia, la escribo y tengo un artículo listo para colgar.


¿Y esas sabias frases que ilustran tus posts? De todas ellas, ¿con cuál te quedas?

Esas frases a veces se me convierten en un quebradero de cabeza. Hasta que no doy con la frase perfecta, no cuelgo el artículo. En otras ocasiones, ocurre al revés: leo una frase que me encanta y, a partir de ahí, empiezo a divagar.

Una de mis favoritas es de Oscar Wilde y dice "Para tener buena salud lo haría todo menos tres cosas: hacer gimnasia, levantarme temprano y ser persona responsable".

 

¿Cómo definirías a Kiku Montejo?

Kiku Montejo es la mezcla de muchos personajes que se aglutinan en uno sólo gracias al humor ácido e irreverente. En ocasiones Kiku es una mujer insegura y otras veces tiene el aplomo de Juana de Arco. Puede desbordar alegría y preocupaciones, ser dulce o incluso cruel... Sin embargo, siempre se ríe de sí misma y trata con igual desenfado y despreocupación los asuntos más delicados y los más mundanos.


¿Qué tiene ella que te gustaría tener a ti?

¡Una familia millonaria!


¿Qué tienes tú que no tendría ella?

Yo, aunque tengo una boca como la de un buzón, soy más comedida y, a veces, hasta consigo contenerme. Ella no se contiene, en realidad, no tiene por qué hacerlo.


¿Tu personaje es un cliché o has conocido a mujeres así?

Kiku Montejo no es, en absoluto, un cliché. ¡Yo soy el más claro ejemplo! A veces caricaturizada y a veces contando historias ficticias pero que bien podrían ser reales. Kiku Montejo es una de tantas, una treintañera encantada de haberse conocido, con problemas y situaciones reales de mujeres reales. Gran parte de mis amigas se sienten identificadas con lo que leen en el blog y gran parte de los comentarios de la gente también lo suscriben.

 

¿Buscas la polémica o viene a ti sin querer?

Me encanta la polémica, la busco y disfruto con ella. Me resulta muy cómodo polemizar mediante el blog. Me evito interrupciones en mi monólogo; puedo decirlo todo de un tirón y exponer mis ideas de modo ordenado. Cuando polemizo de viva voz, me aturullo, me atasco y hago montones de aspavientos innecesarios que mis lectores no tienen necesidad de ver.

 

¿Kiku Montejo tiene más fans o más detractores?

Indudablemente, tiene más fans. Tengo mis censuradores y detractores pero no me molestan en absoluto. Son figuras necesarias.

 

¿Ha ligado mucho por internet?

¡Me da urticaria la idea de ligar por Internet! He tenido (y creo que sigo teniendo) mis admiradores y algún que otro tejo me han soltado. Me han dicho monerías que he recibido gustosa y, desde aquí, les invito a que sigan haciéndome el cortejo. Pero mientras mis carnes sigan prietas y mi caída de ojos siga funcionando, en caso de tener que ligar, lo haría del modo habitual.


¿A qué te dedicas cuando no haces de blogger?

A un sin fin de cosas. Hago fotos, pinto, leo, viajo, soluciono problemas sentimentales, doy consejos poco recomendables. Hago bricolaje, reciclo muebles, jugueteo con el PhotoShop, quedo con amigos, beso a mi pareja y hago lo propio con él. Marujeo, voy al cine, al teatro, salgo a cenar, tomo alguna copa que otra, hago visitas familiares, hago vida contemplativa (esto se me da muy bien) y miro a las musarañas. También tengo tiempo para llorar y montar melodramas... el resto del tiempo, lo dedico a trabajar: de algún modo tengo que ganarme la vida.


¿Cuántas horas le dedicas a tu blog a la semana?

Sinceramente, el blog no me quita mucho tiempo. Lo que tardo en escribir un artículo y colgarlo. Contestar los comentarios tampoco me lleva un tiempo significativo. Tardo más en pensar lo que voy a escribir que en cualquier otra cosa.


¿Te gustaría vivir de escribir?

Indudablemente. Y lo conseguiré: no te quepa la menor duda. Te diré algo: yo me haré rica escribiendo. Lo sé, lo siento en mis carnes, una vez me lo predijo una santera algo embriagada y yo no soy quién para poner en duda su palabra. Es más: siento que estoy cerca de conseguirlo.


Se acerca Navidad, ¿qué buen propósito se ha hecho Kiku para el año que viene?

El menos original y el de 7 de cada 10 fumadores: dejar de fumar. Aparte de ése (que no cuenta por falta de originalidad y porque es el de todos los años), también tengo la sana intención de hacerme millonaria. Voy con un poco de retraso con este tema, así que tengo que ponerme las pilas. Quizá empiece por montarle un piso nuevo a Kiku, con publicidad propia, ella así lo merece. Las dos queremos enriquecernos, y, en tiempos de crisis, es lo mejor que podemos hacer. Dos mil nueve va a ser un buen año, lo sé. Para proposiciones laborales decentes e indecentes, os recuerdo mi correo: kiku.montejo@hotmail.com

 


 

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¿Qué es esto?
 

DESQUICIADA 201107-01.JPG

Nadie debería fiarse de alguien que sangra durante varios días pero nunca se muere

(Anónimo)

 


A veces tengo la sensación de tener menos personalidad que un colchón de segunda mano. Pero esto sólo me ocurre a veces ya que, en otras ocasiones, creo que tengo tanta personalidad que la llego a tener doble (triple, cuádruple y hasta quíntuple personalidad)... y claro, supongo que tener tantas personalidades es síntoma de no tener personalidad... ¿Entonces? ¿En qué quedamos? ¿Tengo o no tengo personalidad? ¿Me sobra o me falta?.

Si Freud me hubiera conocido creo que se hubiera hecho coleccionista de tacitas de café, le hubiera salido más rentable y práctico.

De todo el mundo es sabido que no soy precisamente el paradigma de la estabilidad emocional. Tengo una ligera inclinación a la ansiedad, al nerviosismo y a la excitación gratuita. Digamos que también, en ciertas ocasiones, me comporto como una maniaco-depresiva, algo bipolar y esquizoide.

Pero que tenga múltiples personalidades, que carezca de personalidad o que sufra esporádicamente enfermedades mentales, no es culpa mía, sino de mis hormonas... o lo que es lo mismo: de la regla.

Hoy he leído que el ovario sintetiza las siguientes hormonas esteroides: los estrógenos (la estrona, el estradiol y el estriol), la progesterona (se produce durante la fase lútea del ciclo sexual femenino), la inhibina (que actúa sobre las gonadotropinas hipofisarias, suprimiendo la producción de la hormona estimulante) y la activita (que tiene una función inversa a la de la inhibina).

¡Por el amor de dios, no hay que estudiar medicina para descubrir que una mujer, con un par de ovarios, es una auténtica bomba de relojería!.

A mí no me salen las cuentas. Si el ciclo menstrual tiene 28 días de duración y tenemos en cuenta que, en el mejor de los casos, el mes que más días tiene se compone de 31, ¿quiere decir que nos pasamos prácticamente el mes entero siendo un cóctel molotov?.

Si nos pasamos el mes entero siendo un cóctel molotov, quiere decir que también el año completo. Lo que quiere decir que una mujer desde, aproximadamente, los 12 años hasta, más o menos los 50 que tiene la menopausia, es un gráfico picudo e inestable.

Si te quedas embarazada tampoco te libras de los subidones de hormonas y, no hablemos de la menopausia, entonces utilizas la palabra "hormona" en dos de cada tres frases.

Una verdadera lástima. Estamos condenadas a vivir así. Para que luego llegue un imbécil y nos pregunte si estamos "en uno de ésos días". Uno de ésos días son todos los días de nuestra vida, panda de ingratos.


Mi ciclo menstrual se puede resumir del siguiente modo:

 

Fase preovulación (días posteriores a la regla): Estoy llena de plenitud, tengo energía para dar y regalar y me siento eufórica. Amo a mi chico por encima de todo y sólo veo en él un cúmulo de buenas intenciones y virtudes. Me visto con colores alegres, me pinto los labios de rojo y soy capaz de trabajar 12 horas seguidas sin rechistar. Cuando llego a casa hago todas mis tareas con la música bien alta. Música alegre y marchosa que se convierte en la banda sonora de una comedia americana donde todo sale bien y donde todo el mundo es guapo. Hago mil planes divertidos y estupendos y pienso que la vida me sonríe. Soy feliz. Siento que todos los hombres me desean. Me creo la hermana guapa de Ava Gardner.


Fase ovulación (unas dos semanas después de la regla): Tengo un dolor punzante en la parte baja del vientre. Se aumenta la secreción vaginal (flujo) lo que en mí significa caminar como un caracol. Me siento tan excitada que paso de ser la hermana guapa de Ava Gardner a ser la hermana salida de una actriz porno. Camino con el culo en pompa y parezco una gata en celo. Me ataca el síndrome del nido, lo que significa que me pongo a ordenar, colocar y hacer limpieza de todos los armarios y cajones de mi casa. Luego continúo con mi lugar de trabajo y cuando termino de ordenar mi despacho, le pido a algún compañero que me deje hacer limpieza en su cajón. Nada para mí está lo suficientemente limpio, desinfectado y ordenado.


Fase postovulación (días antes de la regla): La vida ha dejado de ser maravillosa para convertirse en algo por lo que no merece la pena seguir luchando. Me hincho como un zeppelín y el pecho me duele hasta con el roce de las sábanas. Mi pelo y mi cara se vuelve aceitosa y un enorme grano me sale en la barbilla. Siento que mi chico ha dejado de quererme y desconfío de todos sus movimientos. Sólo veo en él un cúmulo de malas intenciones y defectos. Protesto porque no tengo más que trabajo y se lo comunico a mi jefe con los ojos rojos a punto de descargar. Llego a mi casa y compruebo que tengo mil cosas por hacer. Pongo música triste, muy triste (léase Los Secretos, Maná o boleros desgarradores) y me pongo a llorar. Lloro sin saber bien el motivo, pero me siento la persona más desdichada del planeta. No quiero hacer planes, todo me parece un rollo y no me apetece arreglarme, sólo puedo vestirme de negro y ponerme una capa bien gorda de maquillaje que tape la costra que tengo en la barbilla por el grano que tuve la semana anterior. Nadie me desea, me siento gorda. Me siento la hermana fea de Rossy de Palma.


La regla: Tengo un dolor de ovarios que me deja doblada. Desayuno, como, meriendo y ceno cantidades industriales de ibuprofeno. En mi bolso sólo se encuentran tampones y toallitas íntimas individuales. También me duele la espalda y absolutamente todas las articulaciones. Tengo nauseas y diarrea. Me baja tanto la tensión que camino arrastrando los píes. Comienzo a desinflarme. No pongo música ni hago nada en casa, sólo me apetece estar tumbada en el sofá y ver banalidades en la tele. Necesito a mi chico, sólo veo en él amor y ternura. Le exijo que me abrace por las noches y me diga, cada dos minutos, que soy el amor de su vida. Si se aleja de mí más de dos metros, le busco, me acurruco y ronroneo. Me convierto en el hermano empalagoso de Mimosín.


Y cuando termina esta fase, vuelta a empezar...

Éste cambio continuo de hormonas me hace ser una persona inestable,  desequilibrada y desquiciada. A veces me hago un lío y todos los ciclos se me mezclan. Entonces me convierto en el Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

Y luego vas tú y me dices que tengo altibajos. ¿Altibajos? Lo que no sé es como no estoy ingresada en el Hospital Braulio Moyano, con una camisa de fuerza,  mirando al infinito y acunando un bebé imaginario.

Por favor, dioses del Olimpo, en mi próxima vida me pido ser hombre.


 

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