Se acabaron las vacaciones, vuelve la rutina (lo cual, personalmente,
me consuela, porque a mí me gusta su miajita de rutina, me da paz) y me doy
cuenta de que vuelvo con un pelín de mala leche. Porque todos los temas que se
me han ocurrido son bastante malvados, a pesar de que he ido a playas de las
que no te bajan la moral. Playas familiares, en las que los asistentes asumen
caos, niños que dan por saco y cuerpos de todo tipo. Con más lorzas que sin ellas; más
imperfectos que perfectos. Nada de playas de moda donde la celulitis parece
pecado mortal, no. Playas donde, sencillamente, se disfruta (o se padece) la
arena, el sol y los precios disparatados de los chiringuitos.
Lo peor del regreso no ha sido la vuelta al trabajo, no. Es ver que la moda propone la vuelta a los 80. Sinceramente, yo ya los he pasado. Me cardé el pelo, me hice una permanente infame, me maquillé con toda la cara blanca y me coloqué hombreras. A veces, ¡hasta dos y tres a la vez! Así que cuando he visto esta foto de Sarah Jessica Parker rememorando los 80 en la segunda entrega de Sex and the City me he dado cuenta de que podría hasta volver a llevar hombreras, pero... el pelo... no, el pelo noooooo...
Por cierto... Esas arrugas que le salen a SJP en la parte superior de la nariz, y lo apergaminadas que aparecen las bolsas frente a su ultra lisa frente y ausencia total de patas de gallo son parte de las contra-arrugas del botox: en ocasiones, cuando se paraliza una zona, salen más arrugas en otra.







HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
Pues no merece la pena. Digo lo del bótox. Mejor dejar las arrugas donde están que éstas ya sé cómo me quedan.