... y no personas que llevan zapatos. Esa sensación he tenido al ver a dos fashion victims, cada una de diferente cuño, llevando el mismo modelo de zapato recientemente. Me refiero, cómo no, a la cada día más genial Victoria
Beckham, que tiene una secuencia de ADN enterita dedicada únicamente a pergeñar sistemas de salir en las revistas. Tras epatar un poco con su nuevo corte de pelo ultra corto (que he de decir, me encanta y me parece mucho más chic que esas horroro-extensiones que llevaba hace apenas un año) decidió escalar unos zapatos con una plataforma más alta que el Himalaya.
Y dos días más tarde, ahí tienen a Anne Hathaway, que parece que ha decidido olvidar a su
novio el italiano estafador sumergiéndose en una orgía de estilismos varios, alzada a unos zancos de la misma factura. (Y, digo yo, que si una se va a disfrazar con tamaño calzado, al menos debería llevar una pedicura decente, que hay que ver qué mal queda esa uña de pie desnudita y sin gracia alguna...) Dado que ambas mujeres están en la liga del Peso Pluma, sólo la plataforma les debe pesar más que los glúteos, lo cual imagino que tenderá a hacerles perder el punto de equilibrio y a oscilar peligrosamente hacia delante, con el consiguiente riesgo para su dentadura y rasgos faciales en general.
Las mujeres sabemos que los tacones son molestos. A veces, extraordinariamente molestos y muy dolorosos. Si los soportamos, es porque hacen las piernas y el trasero más bonitos. Pero si su único fin es poner centímetros a la plataforma para ganar centímetros de papel cuché - y, de paso, parecer que se llevan herraduras - es que algo falla...
Pena de no ver cómo andan con los zanco-zapatos en un vídeo, que eso sí que me iba a dar alguna alegría...







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