Como todo ser humano, soy un nido de contradicciones. De algunas no debo ser consciente, pero de otras, lo soy, y mucho. Una de ellas se despierta cuando llega el verano, y con él, las revistas en las que salen nuestros ricos y famosos en traje de baño. Ay, ¡cómo disfruto esas fotos! Lejos de los vestidos con cortes estratégicos; los tacones de vértigo; los escotes con aro y/o con relleno; los corsés de ballena bien disimulados; la ropa interior remodelante y el fajerío variado llega el momento de poner al sol las "carnes tolendas", como decía una amiga mía, y dejar libres lorzas y michelines. Y ahí sale mi lado más mezquino porque veo que, como tod@s, ricos y famosos tienen sus miserias y sus grandezas, su tripita y su celulitis. Vamos, que son como el común de los mortales. (Menos algunos y algunas que están aún más estupendos en traje de baño, pero esos son punto y aparte...).
Lo cual, no nos engañemos, es algo habitual: somos legión los que nos regodeamos con las miserias ajenas. ¿O no...? Pero mi contradicción llega cuando pienso en mi misma. Porque servidora no es que esté hecha un asco, no... es lo siguiente a asquito, pues en los tres últimos años me he derrumbado. Y me pregunto cómo me sentaría que alguien me sacara una foto en traje de baño, en esas posturas tan lamentables en las que uno se acaba encontrando en la playa. Mal, me sentaría muy mal. Y me pregunto si entonces tengo derecho a ejercer de mirona de otros...
Todavía no he conseguido darme una respuesta coherente. Así que, mientras tanto, seguiré sumida en mi incoherencia pensando en lo muchísimo que me alegra no ser ni rica ni famosa ni no interesarle a ningún paparazzi.
Lo cual, no nos engañemos, es algo habitual: somos legión los que nos regodeamos con las miserias ajenas. ¿O no...? Pero mi contradicción llega cuando pienso en mi misma. Porque servidora no es que esté hecha un asco, no... es lo siguiente a asquito, pues en los tres últimos años me he derrumbado. Y me pregunto cómo me sentaría que alguien me sacara una foto en traje de baño, en esas posturas tan lamentables en las que uno se acaba encontrando en la playa. Mal, me sentaría muy mal. Y me pregunto si entonces tengo derecho a ejercer de mirona de otros...
Todavía no he conseguido darme una respuesta coherente. Así que, mientras tanto, seguiré sumida en mi incoherencia pensando en lo muchísimo que me alegra no ser ni rica ni famosa ni no interesarle a ningún paparazzi.


HELLO!
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Hola Stefanie, crees que puedas hablar un poco de los polvos iluminadores, cuando los debo usar, que marca recomiendas, y si las que tenemos 40 tambien podriamos usarlo sin miedo de parecer un payaso,siempre me ha gustado mucho maquillarme, y lo hago bien, pero ahora con 40 años quiero hacerlo con mas discrecion y tengo mis dudas
Hola de Nuevo Stefanie!
(ya dije que me pondría al día y aquí estoy!)
creo que el critiqueo es un Deporte Nacional en nuestro país. otra cosa es cuando ya no lo hagamos de forma simpáica y terapéutica. a mí me parece bien cuando es así, relajante de nuestros propios temores y complejos, sin mala leche.
yo soy adicto a llevarme esas revistas al mismo campo de pruebas (la playa, vamos) y me sienta fenomenal. vamos, que la REALIDAD nos democratiza a CASI TOD@S. otr@s, como tú bien dices, hasta están mejor.
nada mejor que pensar: si fulanit@, con todo el dinero que tiene está así, yo ya me puedo dar por contento!
un fuerte beso