Llevo unos días viendo las tendencias de moda de la próxima temporada. Y tengo empacho. No por la
moda, no, ni por los maquillajes ni el pelo, no, sino por las caras. Sinceramente, se me repiten. Mucho. Como el ajo. Rubias. Jóvenes, muy jóvenes.
Sin expresión. De ojos claros. Pelo lacio y largo. Sin curvas. Lánguidas. Evanescentes. La verdad, sinceramente, me cuesta distinguir una de otra. De hecho, hay veces en que salen varias juntas en un anuncio y no sé si son varias chicas diferentes o una misma chica con varios looks diferentes.
Y salgo a la calle, y miro a la gente, y pienso, ¿pero es que acaso nuestra realidad no es más diversa que todo eso? ¿Es que este mini-mundo globalizado que se nos está quedando no tiene más rostros y más colores? ¿No es mucho más mestizo y variado que todo este muestrario de pre-púberes eslavas? (Sin intención de ofender a ninguna pre-púber eslava, claro está).

Siento que me falta riqueza, me falta variedad, ¡me falta sangre viva y energía en estado puro entre tanto rostro pálido! Además, me siento lejana, porque ese modelo de mujer no me resulta aspiracional. Yo no querría parecerme a ellas: querría tener las piernas de Naomi; el encanto de Cindy; el melenón de Claudia; los ojos de gato de Linda; el rostro perfecto de Amber; el cuerpazo y el sexy de Giselle; la sonrisa de Heidi... Pero ese aspecto algo anémico... No, como que no, que no me tira. Y tampoco creo que a los hombres les resulte especialmente atractivo ese aire aniñado y ligeramente aburridillo de este "modelo de modelo".
Dicen que es para que nos fijemos en la ropa, y no en las modelos, pero yo sólo sé que su look no me pide a gritos que compre la ropa, los bolsos, los zapatos o las gafas que llevan, como siento cuando veo auna super-mujer luciendo esa misma ropa, bolso, zapatos o gafas. O será que me estoy haciendo mayor, que no digo yo que no, pero sí, definitivamente, me gustaría ver la riqueza de la calle subida a las pasarelas.
moda, no, ni por los maquillajes ni el pelo, no, sino por las caras. Sinceramente, se me repiten. Mucho. Como el ajo. Rubias. Jóvenes, muy jóvenes.
Sin expresión. De ojos claros. Pelo lacio y largo. Sin curvas. Lánguidas. Evanescentes. La verdad, sinceramente, me cuesta distinguir una de otra. De hecho, hay veces en que salen varias juntas en un anuncio y no sé si son varias chicas diferentes o una misma chica con varios looks diferentes.Y salgo a la calle, y miro a la gente, y pienso, ¿pero es que acaso nuestra realidad no es más diversa que todo eso? ¿Es que este mini-mundo globalizado que se nos está quedando no tiene más rostros y más colores? ¿No es mucho más mestizo y variado que todo este muestrario de pre-púberes eslavas? (Sin intención de ofender a ninguna pre-púber eslava, claro está).

Siento que me falta riqueza, me falta variedad, ¡me falta sangre viva y energía en estado puro entre tanto rostro pálido! Además, me siento lejana, porque ese modelo de mujer no me resulta aspiracional. Yo no querría parecerme a ellas: querría tener las piernas de Naomi; el encanto de Cindy; el melenón de Claudia; los ojos de gato de Linda; el rostro perfecto de Amber; el cuerpazo y el sexy de Giselle; la sonrisa de Heidi... Pero ese aspecto algo anémico... No, como que no, que no me tira. Y tampoco creo que a los hombres les resulte especialmente atractivo ese aire aniñado y ligeramente aburridillo de este "modelo de modelo". Dicen que es para que nos fijemos en la ropa, y no en las modelos, pero yo sólo sé que su look no me pide a gritos que compre la ropa, los bolsos, los zapatos o las gafas que llevan, como siento cuando veo auna super-mujer luciendo esa misma ropa, bolso, zapatos o gafas. O será que me estoy haciendo mayor, que no digo yo que no, pero sí, definitivamente, me gustaría ver la riqueza de la calle subida a las pasarelas.


HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
Querida Stefanie:
Tienes más razón que un Santo. Antes, las modelos eran
estilosas,femeninas,enigmáticas, felinas ... es decir, mujeres con cierto "gancho", aparte de altas y delgadas. Hoy, no se sabe muy bien por qué (o tal vez sí), prima ese cuerpo de aspecto enfermizo y andrógino sobre el que se cuelgan la mayoría de las veces modelitos imposibles acompañados de peinados y maquillajes que podrían haber sido realizados por un niño de tres años. Como resultado, los modelos masculinos, espalda ancha, cintura estrecha y bien musculados, aunque les hayan puesto una falda y una camisa con chorreras, parecen dioses griegos a su lado.
Un amigo mío siempre ha dicho que las mujeres nos vestimos pensando en las demás mujeres y no en los hombres. Lo más gracioso de todo es que si a nosotras las mujeres nos parece ridículo y a los hombres de pelo en pecho, o sea, los clásicos, no los depilados,les van las mujeres con curvas y con vestidos favorecedores, ¿qué demonios estamos haciendo? ¿por qué lo fomentamos o lo consentimos, si somos nosotras las que vamos a llevarlo?
Hola Stefanie!
en cuanto he tenido un momento, me he puesto al día de tus posts (iba un tanto atrasado).
genial tu comentario sobre Etiopía, y sobre la Universalidad del emebellecimiento humano.
totalmente de acuerdo. de hecho, en casi todos los tiempos y culturas... ha sido el hombre el que llevaba collares y pendientes, jaja.
como tú bien dices: asumámoslo, forma parte de nosotros.
respecto a la necesidad de variedad... también te secundo.
sólo algunos diseñadores muestran todo tipo de personas, incluso de diferentes edades.
no recuerdo quién fue, pero en su desfile aparecieron hombres y mujeres que habían superado (y bastante) la cincuentena y lucían fenomenal! (acaso tendría que estar reñido?).
me encantó.
un fuerte beso