Y no, no era una de las de Versace, que esas no cuentan. Bueno, para ser exactos, he tocado no una, sino un montón de medusas. Vivitas y nadando, que conste, todas ellas dando vueltas en una pecera especial recién traída del Acuario de Madrid. ¿El motivo? Denenes presentaba a la prensa su nuevo protector solar infantil, con acción antimedusas.Y como debe ser que no soy la única que duda respecto a la capacidad de repeler las indeseadas medudas con una cremita, los responsables de Denenes nos hicieron una demostración práctica. Allí estaba Gregorio Sola, que además de un empleado ejemplar es un gran perfumista (suya es la versión actual de Denenes, y el suave aroma de toda la gama de Denenes Parafarma), quien no dudó en quitarse la chaqueta, arremangarse, aplicarse crema hasta el codo y, un minuto después, meter la mano en la pecera "medusera". Y, ¡funcionó! Las medusas le rozaron, le tocaron, ¡y como si nada!
Así que como soy una celosa envidiosa, decidí hacer la prueba, Aunque he de confesar que se me adelantó mi compañera Lola Gavarrón, afirmando hacerlo para comprobar su eficacia en nombre de su precioso nieto Cyan, ¡eso sí que es una abuela 10! (Eso, por no hablar de cómo juega con él en el parque, pero tampoco es cuestión de seguir contando intimidades domésticas en el blog) Y como Lola también pasó la prueba, me faltó tiempo para untarme (pero bien untada) de crema. El secreto no es tanto usar mucho producto como ser muy minucioso y no dejar un centímetro cuadrado sin aplicar, y esperar unos dos minutos antes de aventurarse al agua. Cumplí todos los requisitos, metí la mano, ¡y nada! Las medusas al principio se chocaban contra mi brazo hasta que, envalentonada, me dediqué a molestarle yo a ellas y darles golpecitos y perseguirlas. Que eso no se puede hacer todos los días... Me encantó poder experimentar su tacto sin las habituales consecuencias: gelatinoso pero consistente, como láminas de silicona. Y suaves, muy suaves.
Al parecer, el secreto está en imitar el mecanismo biológico de las medusas. Y es que estos
animales, además de picones, son corporativistas, por lo que no se pican entre sí y reservan su veneno para sus presas - o para los bañistas. Así que este producto hace que, al rozar la piel, la medusa crea que está rozando a una compañera de especie (vista, lo que se dice
mucha vista parece que no tienen, ¡afortunadamente!) y no se produzca la picadura. El truco
del almendruco se lo han robado al pez payaso (¿se acuerdan de Nemo? El es el pez
payaso más conocido del mundo) que vive entre anémonas, especie generalmente tóxica para todos los otros peces y cuya picadura es muy similar a la de las medusas. A imagen del pececito de marras, este producto solar provoca que los tentáculos de medusa resbalen
sobre la piel. Después - que más vale prevenir - confunde y engaña a los sensores de las células urticantes de la medusa, que cree estar en presencia de una de sus amigüitas. (Lo dicho: mucho ojo no tienen las
pobres).
Y, por si fuera poco, el producto libera inhibidores que repelen el disparo de los dardos urticantes.Este tipo de fotoprotector no es del todo novedoso en el mercado, ya que
, marca de farmacia que pertenece, como Denenes, al grupo Puig, también posee un protector solar con estas características, pero reconozco que yo era algo escéptica al respecto. Pero mi escepticismo no estaba (por una vez) justificado: el producto funciona.
P.D. Y dedico este blog a mi amigo Juan Luis, que sufrió el ataque ladino y traicionero de una medusa mala malota hace dos años, ¡y aún tiene la marca!























HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
Comentarios Recientes