Sinceramente, es la pregunta que me hago desde que vi estas fotos. En primer lugar, me llamó la atención la noticia: el actor Sean Bean (el novio) había cancelado su boda 24 horas antes de celebrarla por todo lo alto. Que digo yo que siendo su cuarta boda debía ya saber más o menos de que iba la cosa. Aunque quizás la anuló justo por eso… En cualquier caso, parece que el novio huidizo, un mes después de la espantada, dijo “sí” al “sí” y pasó por el registro con la joven Georgina, su novia.
Y miro y remiro a la felicísima novia y me pregunto: ¿no le dio tiempo a pasarse por la peluquería? ¿O a peinarse un poquito en casa? Porque, desde luego, ella si que puede decir
eso de “y yo, con estos pelos”, porque hay que reconocer que atención, lo que se dice una atención algo así como atenta, no le ha puesto al tema capilar. (Esperemos que lospelos de las piernas estén algo más trabajados, por eso de la luna de miel y tal…)
Claro que otra manera de verlo es pensar que es tan, tan, tan feliz que le da igual el aspecto de su pelo, lo cual no deja de ser muy romántico.
En cualquier caso, y ya dicha esta maldad, ¡felicidades a los novios!


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