La vida en Photoshop


Ayer acudí a la presentación de una nueva línea de cosmética de Vitesse, una marca, que, dicho sea de paso, me encanta. Me parece moderna, de calidad, y a muy buen precio, lo cual es una gran combinación.
Vitesse se ha marcado el tanto de ser la primera firma que consigue que Ana Belén les preste su imagen, lo cual es un punto a su favor. Así que allí estaba ella, para hablar en persona de las razones por las que se ha decidido prestar su rostro a la marca. Por un lado, comentó que era una marca de Puig, y eso le traía recuerdos de su infancia. Por otro, reconoció que le gustaba que fuera para mujeres maduras y a buen precio. Todo esto, ante la atenta mirada de las periodistas de belleza, que, malas malotas que somos, la escudriñábamos con muchísima atención, deseosas de pillarle arrugas, flacidez y cualquier otro signo del paso del tiempo.


La verdad es que, a sus 56 años, Ana Belén está espléndida. Tiene esa estructura ósea, firme y decidida, que aguanta de maravilla el paso del tiempo, y mantiene una figura envidiable. Vamos, yo ni en mis mejores tiempos me he podido enfundar unos pantalones pitillo tan bien como hace ella. Tiene las arrugas justas, y una mirada limpia y directa. Para hacer el cuento corto, está de escándalo. Espectacular.


Pero… ayyyyyy, a su lado pusieron su imagen de campaña en tamaño XXXXL. Una imagen convenientemente pasada por el Photoshop. Como todas. Porque hoy en día el Photoshop se usa para todo: desde para iluminar y poner sol en la foto de un día gris hasta para crear fuegos en chimeneas apagadas. Y, cómo no, para transformar a las personas.


Veo las revistas y no reconozco a nadie. Pieles impecables; dientes más blancos que la Nivea; piernas sin pelo ni celulitis; figuras perfectas; ojos radiantes; pelo sin tacha… Gracias al Photoshop, existen las personas biónicas, aunque sólo sea sobre el papel.


Poner a una persona de carne y hueso al lado de su imagen “photoshopeada” es cruel, porque, por espléndida que esté, siempre parecerá un borrador de su foto. ¡Es inevitable hacer comparaciones!


Dicen que las revistas de moda, la propia moda y los anuncios pueden ser causa de anorexia por presentar un ideal imposible. Y el Photoshop, ¿acaso no nos presenta otra realidad igualmente imposible, no nos pone un filtro para ver el mundo a través de una lente idealizadora?


Pero, ¿saben qué? Al final, siempre está mejor la imagen real. Con más o menos arrugas, con alguna mancha más o menos, pero, al fin y al cabo, real. De verdad.

Ana Belén.jpg F1_053 okB_alta.jpg
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2 comentarios

Hola Stefanie, tienes mucha razón sobre el hecho de que hoy en día ninguna foto publicada se libra de la mano todopoderosa del photoshop. Hemos llegado a un punto en el que ya no vale el dicho de "si no lo veo no lo creo". Pero también tengo que decirte que yo trabajo con photoshop y es tan bonito poder retocar una imagen y quitarle los pequeños defectos que todos tenemos. La cuestión es saber hasta dónde se puede llegar y si dejaremos a la persona tan perfecta que nadie la reconozca. Como en todo hay que encontrar la buena mesura.

Querida Stefanie,
Lo primero felicitarte por tu Blog. Lo leo siempre y me encanta. Pero te escribo principalmente para preguntarte qué ha sido de tu consultorio de belleza o es qu ya no se hace, porque no lo encuentro por ningun sitio en la pagina de hola. Muchas gracias

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