Hace unos días, una lectora dejó un comentario que me gustó muchísimo en uno de mis post, aquel dedicado a la frase "Sin tetas no hay paraíso". Iba a contestarle con otro comentario, pero como ha despertado muchas cosas en mí, le voy a dedicar este post.
Este es el texto de Lyd:
"Hola Stefanie, suelo leer tu blog y me gusta bastante, pues yo también soy una aficionada a la cosmetica y belleza.
Bueno el título de esta serie ha sido objeto de muchas críticas, asociaciones de feministas (grupo que como mujer me avergüenza), hasta de partidos políticos de Canarias donde exigian la retirada de este formato, porque era (según ellos) una forma de denigrante para la mujer.
Bueno como mujer no estoy deacuerdo, primero no creo que el título este encaminado a reflejar que sólo con tetas se alcance el éxito.Sólo han hechado un capítulo, pero no me parece glorioso el que llegar a ser prostituta, rodearse de un entorno mafioso... sea el éxito que se puede alcanzar (al menos para mi y con todos los respetos a quien elija este tipo de vida, pero yo no veo exito ahi.
Yo lo veo de otra forma y es, más como una crítica a la sociedad, a esa sociedad que somos todos y exigimos "tener tetas para que haya paraíso". Porque desde una humilde cr´tica estefanie, tu haces un blog de belleza, donde informas de los últimos cosmeticos de empresas más prestigiosas donde lo que te venden es estar guapa para triunfar.Sino, porque nos echamos cremas, porque nos compramos tenacillas, porque el último maquillaje que esconde arrugas, marcas y demás o porque nos sometemos a tratamientos anticelulíticos?
Tu blog se titula crónicas de una adicta a la cosmética, que diferencia hay en querer esconder defectos con maquillaje o querer detener el tiempo con cremas a querer operarse el pecho para verse mejor o encontrar ese paraíso. Pues no hay ninguna diferencia. Y no me parece mal quien lo hace, pues soy la primera que me gusta cuidarme y probar todo tipo de cremas y tratamientos, pero no soy tan hipócrita de criticar o escandalizarme por un eslogan que es reflejo de la sociedad a la que tú y yo contribuimos.
Los guionistas sabían que iban a escandalizar, pero somo tan hipócritas de escandalizarnos de que alguien se opere las tetas para triunfar y no de que se usen cosmeticos para el mismo cometido?"
Esta es mi reflexión…
Buffff, Lyd, me ha encantado tu comentario. Me ha gustado muchísimo y me lo he leído con mucha atención, la verdad. Sobre todo, porque incide en una pregunta que yo me hice sobre mi trabajo hace mucho, mucho tiempo: ¿es ético instar a consumir para estar más guapa? ¿No se está alimentando el culto al cuerpo, anteponiendo lo físico a todo lo demás?
Te prometo que le di muchas vueltas, pues en ese momento me encontraba en una encrucijada profesional y quería saber si seguía escribiendo sobre belleza o debía aceptar una oferta para pasar a otro campo totalmente diferente.
Al final, pensé en lo que significaba la cosmética: la oportunidad de estar mejor. Porque aunque creo que es insano e indecente volverse locos con el culto al cuerpo, creo que no podemos obviar el hecho de que somos animales sociales. Vivimos rodeados de gente: miramos y somos mirados, vemos y somos vistos. Interaccionamos constantemente, y esa interacción es parte vital de nuestra vida. Y en ella, nuestro aspecto físico es esencial. A través de la imagen comunicamos. Es nuestra primera forma de expresión. La más inmediata, una que no necesita subtítulos.
Por tanto, es razonable que mucha, mucha gente quiera presentar una buena imagen. Y con ello no me refiero a ir subida a tacones todo el día, peinarse sólo de peluquería o no salir de casa si no se ha realizado un maquillaje completo. No, no es eso. Es estar bien, sentirse bien, a gusto en la propia piel.
Por otro lado, creo que no se puede minusvalorar el poder de la belleza. Un poder real. Las personas guapas y atractivas lo tienen más fácil, y eso es así desde la noche de los tiempos. Todas hemos vivido en nuestra propia carne la diferencia que hay entre salir de rompe y rasga o hacerlo a medio gas.
Por tanto, creo que, sin ser esencial para la supervivencia del ser humano, preocuparse por la apariencia no es un tema menor. ¿Sabes que en algunas terapias antidepresión arreglarse y ponerse guapa forma parte del tratamiento?
Pero a la vez creo que no podemos perder el norte con el tema del físico. Estar bien, sí, es importante, pero no puede ser el eje de la vida de nadie. Conocer técnicas, productos o trucos para estar mejor está bien, siempre y cuando no sean lo más importante.
Desde ese punto de vista he querido abordar siempre la belleza. No creo que un lápiz de labios pueda cambiar la vida, y tampoco una operación de estética. No me gusta vender milagros embotellados, ni promesas de eterna juventud. Básicamente, porque no existen. El tiempo pasa, el cuerpo cambia, ¿y qué? ¡No pasa nada!
Hace unos años alguien me preguntó si me gustaban mis piernas. “Claro que no”, le dije. “Yo tenía unas piernas estupendas y ahora estoy más blanda que un contenedor de gelatina, me ha salido celulitis hasta en las uñas y tengo una cosa arrugada a la altura de los tobillos que creo que son mis rodillas”. Me miró seriamente y me dijo: “¿Acaso no te llevan donde quieres? ¿Acaso no te trasladan sin dolor, con eficacia? ¿Es que no te resultan útiles?”. En ese momento, me di cuenta de que tenía TODA la razón. Y mi celulitis sigue sin gustarme, pero, ¿sabes qué? Tampoco es tan importante. No pienso dejar de ir a la piscina por ello, ni esconderme. Podría dedicar tiempo y dinero a combatirla, pero… en mi caso (y sólo hablo de mi caso), no me vale la pena. Prefiero ganar ese tiempo haciendo rabiar a mi hija y correr detrás de ella. O estar tirada en el sofá mirando el techo, actividad placentera donde las haya. (Y te cuento esto tras haberme puesto mi tercera sesión de botox, que tampoco es que abjure de la estética).
Desde mi perspectiva, la cosmética y la estética tienen sentido en la medida que se disfruten. Por ejemplo: ahora, maquillarme cada mañana para ir a trabajar me resultaría un sacrificio, pero hacerlo antes de ir a una cena, me resulta un ritual tan placentero como delicioso, parte de la alegría de salir. Y no me molesta ponerme botox, porque me lleva menos de una hora, mientras que pensar en seguir un completo tratamiento anticelulítico me daría una pereza inmensa. Pero esa es sólo mi elección, tan respetable como la de quien pasa de cremas, mechas o, por la contra, quien le dedique tanto tiempo como atención, cariño, ¡y dinero!
Creo que operarse el pecho, la cara o usar cremas es fabuloso si quieres tener un pecho más bonito, una cara más tersa o una piel mejor hidratada, ¡fabuloso! Pero nada de eso te llevará jamás al paraíso, porque ese está en otro lado…
P.D. Además, sinceramente, creo que no es comparable aplicarse una crema con someterse a una intervención de cirugía estética, con lo que eso conlleva. También es cuestión de grados.
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