Hubo un tiempo en que tener una dentadura impecable era patrimonio exclusivo de las estrellas d
e cine. Luego, la ortodoncia pasó a estar al alcance de muchos. Luego, sucedió lo mismo con el pelo; con un pecho convenientemente arreglado y con un rostro sin arrugas a pesar de los años. Finalmente, la frontera de lo estéticamente deseable se situó en el abdomen: toda estrella que se precie de tal tiene que tener unos abdominales como tablas para poder enseñar el ombligo definiendo cuerpo y marcando cintura y vientre.
Hasta ahí, todo normal. Pero lo que a mí me tenía (y sigue teniendo) absolutamente maravillada son los embarazos de cine. Porque un pecho, una cara y hasta un abdomen se pueden operar, pero… ¿un niño?
El caso es que yo no salgo de mi asombro viendo como famosas varias se embarazan y tienen niños sin engordar aparentemente más que unos 10 gramos en el lóbulo de la oreja. Y cómo, dos semanas después de dar a luz (¡o cuatro!) reaparecen esbeltas y longuilíneas. ¿Son de otra pasta?
Supongo que es fácil ocultar las nauseas a los fotógrafos: basta con quedarse en casita y no vomitar a nadie en la cara. Pero, ¿qué pasa con los tobillos hinchados, el pecho que se dispara e incomodidades varias y propias de los embarazos de la vida real? Me fascinan esos embarazos perfectos, que sólo se notan en un vientre (ligeramente) más abultado. ¿Son obra de algún enchufe místico reservado a ricos y famosos?
Por eso he disfrutado tanto con el embarazo de Salma Hayek, ahora feliz madre de una preciosa niña llamada Valentina Paloma. Me ha recordado más a los de mis amigas y conocidas que el de madres como Madonna, que parecía tener un accesorio de última moda en vez de un vientre de preñada.
Sin embargo, Salma Hayek engordó, le aumentó en el pecho en un 2.000 % y se le notaba patosa e incómoda. No es que me alegre de ello, no, pero me ha devuelto la fe en la raza humana: al final, hay algunas cosas ante las que todos los seres humanos somos iguales, ¡y la reproducción es una de ellas!
Y, dicho sea de paso, ¡enhorabuena a los padres por esa preciosa bebé!
e cine. Luego, la ortodoncia pasó a estar al alcance de muchos. Luego, sucedió lo mismo con el pelo; con un pecho convenientemente arreglado y con un rostro sin arrugas a pesar de los años. Finalmente, la frontera de lo estéticamente deseable se situó en el abdomen: toda estrella que se precie de tal tiene que tener unos abdominales como tablas para poder enseñar el ombligo definiendo cuerpo y marcando cintura y vientre.Hasta ahí, todo normal. Pero lo que a mí me tenía (y sigue teniendo) absolutamente maravillada son los embarazos de cine. Porque un pecho, una cara y hasta un abdomen se pueden operar, pero… ¿un niño?
El caso es que yo no salgo de mi asombro viendo como famosas varias se embarazan y tienen niños sin engordar aparentemente más que unos 10 gramos en el lóbulo de la oreja. Y cómo, dos semanas después de dar a luz (¡o cuatro!) reaparecen esbeltas y longuilíneas. ¿Son de otra pasta?
Supongo que es fácil ocultar las nauseas a los fotógrafos: basta con quedarse en casita y no vomitar a nadie en la cara. Pero, ¿qué pasa con los tobillos hinchados, el pecho que se dispara e incomodidades varias y propias de los embarazos de la vida real? Me fascinan esos embarazos perfectos, que sólo se notan en un vientre (ligeramente) más abultado. ¿Son obra de algún enchufe místico reservado a ricos y famosos?
Por eso he disfrutado tanto con el embarazo de Salma Hayek, ahora feliz madre de una preciosa niña llamada Valentina Paloma. Me ha recordado más a los de mis amigas y conocidas que el de madres como Madonna, que parecía tener un accesorio de última moda en vez de un vientre de preñada.
Sin embargo, Salma Hayek engordó, le aumentó en el pecho en un 2.000 % y se le notaba patosa e incómoda. No es que me alegre de ello, no, pero me ha devuelto la fe en la raza humana: al final, hay algunas cosas ante las que todos los seres humanos somos iguales, ¡y la reproducción es una de ellas!
Y, dicho sea de paso, ¡enhorabuena a los padres por esa preciosa bebé!







HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
YO SIENTO DECIRTE QUE SOY UNA CHICA COMPLETAMENTE NORMAL, QUE ME SOBRAN ALGUNOS KILOS Y SIN EMBARGO HE TENIDO HACE UN AÑO UN EMBARAZO NORMAL. HE COGIDO PESO, PERO NO COMO UNA OSA. A LAS 2 SEMANAS HE VUELTO A MI PESO NORMAL. HE DADO EL PECHO A MI HIJA DURANTE SEIS MESES Y AHORA ESTOY COMO SIEMPRE. SALUDOS A TODAS LAS MADRES.
me ha gustado tu entrada, me he reído mucho y creo que es muy simpática, felicidades por tu blog, sólo una cosilla, si actualizaras más veces sería genial, un beso muy gordo!!
Es que para ser una verdadera belleza no basta con una cara bonita. Y Salma jamás ha tenido una bonita figura...mas bien todo lo contrario, al natural tiene un pandero francamente gordo, y unas proporciones irrisorias para que la denominen "belleza". Las personas de natural delagadas y esbeltas no se deforman en los embarazos, y menos en el primero. Todas las que son "monas" a base de cuidarse obsesivamente y practicamente no comer, son las que en cuanto se relajan se quedan hechas una pena. Es asi, y no hay mas truco, lo que pasa que ahora se considera belleza a cualquier cosa ...
perdona que te diga una cosa, ¿has visto la peli "abierto hasta el amanecer"? porque queda evidente el cuerpazo tan bonito de salma, eso es una envidia...
y además que mentira es eso de que las delgadas son bellas y las que no son como mucho y con gran esfuerzo logran ser sólo "monas"!!!!!
bueno, chicas, no os enfadeis. A ver, la belleza "fisica" (la otra da para mucho...) es cuestión de proporciones, para empezar. Esta chica es bajísima y por ahi ya...es absolutamente imposible llegar a ser BELLEZA. Las peli y las fotos hacen milagros, yo la he visto al natural y de tipazo, nada, un pompis tremendo y un pecho gigante para ese cuerpo. Siento que quizas alguien se de por aludido, pero alguien asi NO es belleza, sin mas, no se puede discutir.
ah! Maria, no tengo ningun mérito porque cada uno es como Dios le hace, pero el mio gracias a Dios es proporcionado, estilizado y bonto. Otras cosas tengo horribles! no tengo la carita tan mona de Salma! por ejemplo... Pero si el motivo fuera envidia, ninguna me pareceria guapa y sin embargo hay muchas que si considero bellezas.
Un saludo
es ridículo lo que dices, eso de no poder ser bella por ser baja?!? está completamente fuera de lugar, la altura no es sinónimo de belleza ni el hecho de ser estilizada te da mayor porte, se puede ser guapa, hermosa sin tener un cuerpo de impresión, y se puede tener un cuerpo hermoso sin ser guapa en absoluto, a ver si no generalizamos y respetamos
eso que dices de no engordar en los embarazos y que practicamente no se noten son de estrellas de cine. te cuento que yo no soy estrella ni de nombre ni de profesion y cuando tuve a mi hija, (que ahora tiene dos años) engorde durante todo el embarazo 3 kilos) Comencé con mi embarazo en 65 y termine´en 68, sí asi como te escribo. eso sí, estuve con vomitos hasta los 6 meses de embarazo y por supuesto comiendo comida sana, nada de comida chatarra. y cuando tuve a mi hija y me pesé al otro día de tenerla en el sanatorio estaba en 57 kilos y tuve que tomar suplementos ya que con el tema de darle pecho bajaba mucho de peso.
Por favor, ¡por supuesto no quiero decir que sólo las estrellas pueden tener un embarazo en el que no pierden la línea, jamás se me ocurriría decir algo así! Lo que pasa es que reconozcamos que generalmente se cuidan tanto, tanto, tanto, ¡tanto! que rara vez se les ve como a esas otras embarazadas que sí que ganan peso. Y enhorabuena por esa niña, que seguro que es una preciosidad.