¿Ser elegante o estar buena?

Hace unas semanas observaba unas fotos de la princesa Madeleine de Suecia, considerada una de las princesas más guapas de Europa. Y cuanto más la miraba, más me daba cuenta de que, más que guapa, la princesa sueca lo que está es “buena”. Sí, así, como suena, al estilo antiguo. No tiene unos rasgos perfectos, y si fuera modelo la harían adelgazar siete kilos por lo menos. Y tampoco es altísima ni espigadísima. Pero lo cierto es que llama la atención, y se nota que los hombres se desconyuntan el cuello a su paso.


Pensar en ella me llevó a reflexionar sobre el fenómeno Nicole Kidman. Las mujeres suspiramos por tener su porte, su elegancia, su estilo. Y los diseñadores de moda (casi todos gays) la consideran su musa y su icono. Siempre impecable, siempre perfecta, siempre espectacularmente bella. Sin embargo, al común de los caballeros, Nicole no les gusta. Les parece elegante, sí, y quizás hasta buena actriz, pero no es la persona con la que soñarían para una cita.


Y, las mujeres, ¿qué preferimos? Porque estar muy bien ser elegante, pero al menos a mí, me gusta gustar. En concreto, al sexo opuesto. Y si fuera posible (que va a ser que no…) me gustaría gustar a George Clooney- (La verdad es que eso lo tengo aparcado en la misma lista de deseos de alta improbabilidad en la que he colocado mis ansias de ganar el Euromillón o de perder 10 kilos sin hacer dieta).


Y, me pregunto, ¿se puede estar buena y ser elegante? Supongo que sí. El secreto es estar buenorra (condición sine qua non), pero disimularlo. Nada de escotes vertiginosos ni minifaldas que dejan ver hasta el sujetador. Jugar la carta del recato, dejando insinuar que el material que hay por debajo es de primera calidad. Lo que, además, permite disimular los puntos más débiles…


Aunque, si una, como servidora, ni está buena ni tiene las fuerzas, el tiempo, la dedicación o la posibilidad de jugar la carta de elegancia, lo mejor que puede hacer es quererse mucho y alegrarse de no tener que salir fotografiada en las páginas de Hola…

 

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3 comentarios

Pues si, nos tendremos que querer mucho incluso las buenorras elegantes, que la condición humana es no estar nunca satisfechos y seguro que ellas también se ven sus "desperfectos"

Gracias, por dar tu opinion, de mujer, sobre la imagen de mujer, de lo que seria la imagen de la mujer en general, que se valora a si misma como una opcion de pareja, por igual a su interés propio, como el potencial interes del hombre que esté presente en su entorno. Asumo que la opinion de un hombre es igualmente valida.
Te puedo decir, y muy particularmente a todas las mujeres, que tan importante como ser elegante, e incluso estar "rebuenota"; es sentirse "sabrosota". Pienso, que al igual que el exito y el dinero, si lo respiras y lo transpiras; lo trasmites, de tal manera que resultas atrayente y especialmente atractiva. Una mujer que se comporte, con disfrute, que acepte quien es, donde esta, la vida que tiene, eso no significa, que no luchará por cambiar lo que no le guste, solamente que acepta su presente, y de allí parte con energia y entusiasmo a cambiar la direccion en la que va su vida, será muy atrayente y atractiva, es lo que se dice aplomada, segura de si misma, yo lo llamo, andar por la vida con “motor propio”, es decir, tener claro quien eres, que quieres, que puedes lograr por cuenta propia y que esperas de la vida.
Pues bien, si respira y transpira alegria, goce y entusiamo, vas a atraer hombres, muchos, una y otra vez, tantos, que luego tendrás que darte a la tarea de escoger. Claro que para nosotros es muy importante la belleza fisica, porte y presencia, pero más alla de todo esto, está el pequeño detalle de "el presente", de "la disponibilidad inmediata", es algo a asi como, "uno puede andar por la vida imaginando lo que seria la mujer ideal, la pareja ideal" o por el contrario, aceptar, esa chica que está alli, en ese preciso momento, presente, en la fiesta, en la reunion, en la tienda, ect. Esa muchacha que lo mira a uno con amplia sonrisa, con brillo en los ojos, esa muchacha que trasmite esa alegria propia, esa mujer que tiene motor propio, termina por animarlo a uno, e incluso envolviendolo con su estusiamo, si a esto le sumas, su gracia femenina, sus gestos, su mirada sostenida, su risa, termina uno siendo envuelto por su magia y afectado por el poder de su femeneidad. La risa de una mujer, es como el toque suave y delicado de campanas de cristal, es una melodia exquisita, que relaja, que atrae. Uno de hombre, asi no quiera, siempre va a voltear a mirar a esa mujer que se rie y disfruta, por curiosidad o por disfrute visual, siempre va a fijarse, asi sea por un instante en esa mujer, y si ese disfrute es espontaneo y natural, será un poderoso iman. Además de que la risa es un excelente relajante y rompehielo en la reuniones. Una risa y la comunicación visual son una invitacion a que un tercero aborde, lo alienta a que se integre a la “reunión”.

salasjorge@cantv.net

hay perdon pero madeleine de suecia es fea como su hermana la morena. es obvio que la princesa mas linda es carlota de monaco la hija de carolina.

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