Novedades en la categoría Viajes

Cáceres 3_.jpgEl otro día estuve dando una conferencia en Cáceres y como jurado en el certamen organizado por la asociación de cocineros y la alcaldía: una semana de tapas y arte. Sin duda, una buena iniciativa, cuyo cierre fue el premio a las tres mejores tapas seleccionadas. Todas fueron muy buenas pero ganó una de caracoles, y si lo hizo ésta fue por dos motivos: por su sencillez y por estar pensada para un bar de tapas, porque no hizo el plato para ganar, sino para que sus clientes se fuesen satisfechos. Y es verdad que lo consiguió, eran unos caracoles muy sabrosos y que la autora, en su cocina, podía hacer para una buena cantidad de gente. Además ella buscaba que no fuese todo el mundo, pues no podría dar abasto y buscó un plato que gusta o no gusta, por lo cual se quitaba del medio a todos a los que no les van los caracoles. Pero eso también conlleva su peligro, porque todo el que entraba a su local era porque le gustaban y se ponían exigentes a la hora de criticar.

Los otros dos platos ganadores fueron estupendos también pero no eran tapas, eran mini-cocina. En el próximo campeonato se van a proponer tres modalidades en el concurso (que será más justo). Pero quiero desde aquí decir que fueron tres magníficos platos, cada uno campeón. Tuve poco tiempo para estar en Cáceres pues el viaje era de ida y vuelta en poco tiempo: desde Palma, parando en Madrid, Badajoz, antes de llegar a Cáceres, y volver por la mañana haciendo el recorrido inverso: Cáceres, Badajoz..., jaja. Como veréis, ir de jurado es cansado en muchos casos...

Hice una visita rápida pero no me fui sin parar en la pastelería de la Plaza Mayor y tomarme unos tradicionales pasteles, ¡qué buenos! Luego me senté a tomar un café, y ¡ala!, a dar la conferencia (nunca os hinchéis a pasteles antes de una ponencia pues luego uno está muy pesado). Después nos dieron un cóctel y nos fuimos a cenar con un grupo de cocineros, donde no faltaron los productos típicos de la zona como: la Torta del Casar, que estaba en su punto, cremosa y delicada; un buen jamón y unas deliciosas tortillas de patatas. No faltó de nada. Y a dormir, que me tenía que levantar a las 6 de la mañana para volver a Palma.

  Cáceres 1_.jpgCáceres es una ciudad preciosa y donde la gente es muy participativa con todo lo que se organiza. Su ciudad vieja, patrimonio de la humanidad, merece ser visitada pues es de los lugares más bonitos de España. Y fijaros en los detalles, si podéis coger un guía que os explique sus secretos, como el de la entrada inclinada para que entrasen bien los carros, o el de las torres, que no podían ser más altas salvo una, etc. Hay mil leyendas para esta preciosa ciudad.

En sus calles encontraréis muchos bares y restaurantes, desde los más sencillos donde picotear una tapa al Atrio, un restaurante con dos estrellas, conducido por Toño y José.

Quiero agradecer a Magín Carbonero, presidente de la Asociación de Cocineros de Cáceres, su trato y el trabajo que está haciendo por la cocina de esta tierra.

Si vais por estas tierras no dejéis de degustar su torta de queso, el cerdo ibérico, la carne de retinto, sus aceites (si es de aceituna de perdigón mejor) y llevaos a casa un poco de miel y el pimentón de la Vera. Si es época de caza, como ahora, puede ser la parte de España donde podáis encontrar más variación de todas las especies.

 

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¿Qué es esto?
 

(CENA EN LA EMBAJADA ESPAÑOLA EN ROMA)

 

 

Miradas.jpgEl día de la Hispanidad estuve en Roma cocinando en la embajada, y la verdad es que fue una chulada, jaja! Yo nunca había estado trabajando en la cocina de una embajada y  llevando el peso del evento, pero nunca es tarde si la dicha es buena. Me llamaron y ahí estuve cocinando para la fiesta del Pilar. Se esperaba recibir aproximadamente a unas mil personas. El encargo no era fácil y me desplacé desde Mallorca con unos compañeros: Marcela, Javier, Sebastián y Giovanni, además de mi novia, Juana, que al final también tuvo que remangarse y ponerse a cocinar.

 

Tiempo para ver Roma, como que no tuvimos mucho, pero nada más llegar ya ves lo especial que es: con su tráfico y taxistas locos, y de locos, donde cada uno conduce a lo más alocado, mires donde mires encuentras una obra de arte, sin dejar de ir atento a todo: ¡cuidado con las carteras!, con el servicio de los bares y restaurantes, etc. Por todo, Roma es especial. Por muchas veces que vayas no te cansaras de ver el Vaticano, fotografiar la Fontana de Trevi o sentirte gladiador por un minuto viendo el Coliseo. Ah, y no debes dejar de comer una pizza o un plato de anti pasto, si no sería como que no has estado.

 

Pero sigamos. Gracias a la colaboración de cervezas San Miguel, como de muchas comunidades autonómicas que aportaron sus productos más preciados, la asociación de mayoristas de pescados, La Carnala (gracias Tomás) y el esfuerzo de Alberto López se pudo hacer esta fiesta. Había que ajustar al máximo el dinero, pues no está el país para despilfarrar, y pese a ello, una de nuestras consignas fue hacer algo bien.

 

Mayordomo Carmen.jpgGracias a todos: la mayordomo Carmen (asturiana de pro), al canciller (hombre que mira el euro casi hasta romperlo), todo el equipo humano de la cancillería, y al embajador, por la confianza que dispuso en mí. La verdad es que tuvimos que trabajar mucho, pero mereció la pena.

 

El día de la recepción fue muy especial...

 

Todo listo, sólo falta que vengan los invitados el "timing" se va cumpliendo a rajatabla. Tapas para mil personas. El equipo de sala, con más de 40 camareros, acaba de montar las mesas para la fiesta dentro de las carpas instaladas para la ocasión. Faltan 2 horas para que lleguen los invitados, la cocina parece un hervidero. Llegan 5 personas para ayudarnos, pues se necesitan manos para que siempre esté todo en su sitio y limpio. Además queremos hacer varias paellas entre pincho y tapa. Hemos calculado una media de 17 bocados por persona, entre salados y dulces. En ese momento entra un señor con voz fuerte en la cocina pidiendo ayuda, salimos varios y... ¡dios!... Lo que vemos nos pone los pelos de gallina.

 

Embajador Roma_.jpgEl cielo se ha puesto negro y notamos cómo un viento muy fuerte empieza a pegar, es como un pequeño ciclón que ha tomado la dirección de la embajada. Las mesas empiezan a menearse, las copas a saltar, intentamos que las carpas no se muevan pero es difícil... En ese momento entra otra gran racha de viento y las carpas empiezan a hincharse como gigantescos paracaídas. Salimos corriendo y en ese mismo momento el viento no sé qué velocidad toma pero vuelan las carpas haciendo un desastre. Y pasó.

 

Todo estaba destrozado y una gran confusión rondaba el ambiente. La mujer del embajador lo primero que hizo fue buscar cómo estaba el personal y si había heridos. No, sólo un montón de sustos y un golpeado. Increíble pero cierto.

 

 

Embajada Roma invitados.jpgLa cocina entre tanto está en plena ebullición, pues no sabemos que va a pasar. Parece que se nos viene el cansancio de golpe se me escapa alguna lágrima de pena: ¿cómo podía pasar eso? Y la pregunta para el embajador que llega: ¿qué va a pasar, se suspende? Gran dilema. Hay que mirar si hay seguridad para todos y si se han acabado las rachas de viento. Parece que sí, y falta una hora para la llegada de los invitados. ¿Se desconvoca? Imposible. La residencia española está ubicada en una cima y en la ciudad casi no se ha notado el viento, salvo en alguna parte aislada. Necesitamos que vengan los bomberos para dar su confirmación de que estaremos seguros es la premisa del embajador, que en ese momento me recuerda a un almirante en su barco pensando a la vez qué hacer y qué decisiones estratégicas tomar. Me consulta que cómo estamos nosotros, yo le digo con una frase muy patriótica: "Por España, la cocina está lista". Entonces se decide hacer la recepción dentro de la casa. Un caos se cierne sobre nosotros, cuando empiezan a llegar los invitados, la cocina empieza a preparar las tapitas y los camareros a dar bebidas. Se va consiguiendo que la gente entre, esté un ratito y se vaya yendo. La fiesta de España sale bien, los invitados disfrutaron de nuestra fiesta del Pilar y, salvo pequeñas cosas que sólo sabemos los de casa, todo sale muy bien.

Gracias a todos por vuestro esfuerzo y sonrisas en los difíciles momentos.

 

¿Habéis pasado por una experiencia parecida?

¿Un tornado? koldo@afuegolento.com 

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¿Qué es esto?
 

 

Mercado Central de Valencia pasillo_.jpgCuando un mercado se prepara bien se convierte en una obra de arte a incluir en las rutas de visita obligada por la ciudad. Esto sucede en el mercado central de Valencia, desde donde escribo estas líneas sentado y con papel y boli, como antaño. (Es una pena que no tenga zona wifi).

  Mercado Central de Valencia calabazas.jpgAl entrar id directos al corazón del mercado, como hacen todos los buenos turistas. Mirad sus techos y su cúpula, verdaderamente espectaculares. Y a partir de ahí a mirad despacio sus puestos. Os podéis parar a hablar con los de los caracoles, donde veréis una variedad que en pocas partes de España se encuentra y donde os explicarán para qué es adecuada cada especie y cómo se preparan en la cocina. Después podréis ver los puestos de verduras, impecables, y cada uno decorado de una forma diferente y casi con su propia especialización; creo que es de los pocos sitios en que he visto un puesto solamente de lechugas de burro, pero ¡qué belleza! También veréis a un hombre recorriendo el mercado de puesto en puesto, es el hombre que trabaja en consigna, recoge lo que has ido comprando tú y al final te lo llevan a casa, ¡gran idea!

 

Hay muchos puestos de verduras como el de Virginia, enfrente de donde escribo esto, da gusto ver ya los revellons primeros compartiendo espacio con los higos, y ¡ojo!, seguro que con estas lluvias, serán los últimos. Ya llegan las mandarinas y están las ciruelas.

 

Puesto de huevos Mercado de Valencia.jpgAl lado hay un puesto, el 89-90, en el que el único protagonista es el huevo pero visto así dices: ¡qué bonito...! Los puestos de carne están bien presentados y hay muchos que te pueden sorprender, pero sobre todo uno dedicado al pollo, que se llama Tía Teresa (nº 75), me dejó sorprendido con la variedad de hamburguesas diferentes que tiene: de ciruelas y orejones, habas y morcilla, con plátano y uva, con cebolla, la mascletá, etc, etc. Todas, como he dicho, con base de carne de pollo.

En el campo del pescado esta parte del mercado sí necesita una reforma que piden los comerciantes pero no por ello deja de tener su encanto y sus buenos puestos, como el de Amparo, buenas cigalas, gambas, y todo a muy buen precio. También una buena piedra es el de Javier, pescado de costa. También el de Ramona, donde hay una infinidad de variedades pero todo de pequeños pescados de playa, boquerones, salmonetitos pequeños,... Mejor que vayáis a Valencia!

 

  Mercado Central de Valencia Pescadería.jpgSi conoces este mercado, cuéntame tus impresiones,

si no, pregúntame lo que quieras saber sobre él:

koldo@afuegolento.com

 

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¿Qué es esto?
 

Primero, poneos unos zapatos cómodos y recorred la ciudad, porque Madrid es una ciudad para andar. Deleitaos con lo que veáis y de la gente con la que os crucéis, pero os despistéis de vuestra cartera, porque estamos en una ciudad grande. Con lo bueno y lo malo. Adentraos por la Plaza Mayor, y acercaos hasta Atocha nº 34, en la segunda planta encontraréis un peculiar restaurante, Casa María, gastaréis unos 34 euros, quizá menos.

 

Como lugares para dormir, tenéis a buen precio el hotel Aristos de nuestro amigo Juan Pablo Felipe, está en Pío XII (www.hotelaristos.com). Tampoco dejéis de tomar unas tapas en su restaurante, por ejemplo, la anguila ahumada y mascarpone o el tartar de atún. En realidad, podéis elegir cualquiera porque todas están buenísimas. Si queréis un hotel más céntrico, el hotel Velázquez, en la calle del mismo nombre nº 64 (a su lado también veréis unas cuantas vacas). Otra muy buena opción es ir al hotel Puerta de América, donde además de dormir no deberíais dejar de entrar a tomar las tapas del Lágrimas Negras, preparadas por José Luis Estevan y su equipo de cocina: gran calidad, modernidad y un precio inmejorable. La coca de anchoas y el foie a baja temperatura, ¡de muerte! De verdad, merece la pena, y si no dormís en él por lo menos llegad hasta allí, os gustará tomar una copa en la parte alta del hotel y ver Madrid desde las alturas.

 

Siguiendo por Castellana, cerca de Colón, tenéis un veterano, el Embassy. Merece la pena entrar y no dejéis de comprar las pastas de té para llevar de vuelta a la familia. Allí podréis encontraros a un ministro, a un actor o al mismísimo gastrónomo Carlos Capel en la barra disfrutando de su maravillosa tarta de limón. Dicen que los tés y gin tonic son de los mejores de la capital, aparte de que es un buen sitio para picotear tapas tradicionales o cenar. Al lado está Castellana 8, otro buen bar de copas.

 

En la zona de Chueca podemos encontrar mil locales para tomar una chuleta como en www.lamanducadeazagra.com, con insuperables verduras y carnes y un trato familiar. Ahí podéis ver comiendo a Juan Echanove, Pedro Almodóvar o a mí mismo, sin ir más lejos, jaja. Está en la calle Sagasti 14 y la media es de 60 euros. Uno de los mejores menús del día de Madrid lo podéis tomar en restaurante El padre, en Serrano nº45. Y ya que estoy por la zona propongo un chino: El pato laqueado, de los mejores de la capital (c/ san benito 3); y un japonés, el restaurante Kabuki, (Hotel Wellington). Si estáis por el centro, entrad a tomar unas lentejas en la Cava Baja en el www.restaurantelucio.com, casi podríamos decir "El Clásico", bueno y sabroso. Y si hace buen tiempo sentaos en una terraza de las buenísimas cervecerías que hay en la plaza Santa Ana.

 

No dejéis de ir a ver la Fundación La Caixa (está al lado) y el Museo del Prado, ahora hay unas buenas exposiciones. Por último, aprovechad para ir a la Gran Vía y entrad a ver algún musical, si no lo hacéis, mañana os pesará.

 

Bueno, podría contaros más sitios pero no quiero que salgáis de Madrid como una bola, así que unas recomendaciones por último para tapear: Estado Puro, de Paco Roncero en el hotel NH, cerca de Neptuno, Kulto al Plato en c/ Serrano Jover, nº 1, y Gastromaquia, en c/ Pelayo 8 (Chueca).

 

Y para los que no vayáis a viajar y os hayáis quedado con ganas de tapear, el martes os daré unas recetas mías de tapas.

 

P.D. Si tienes alguna sugerencia gastronómica sobre Madrid, cuéntamelo en:

koldo@afuegolento.com

 

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¿Qué es esto?
 

Lo primero de todo, gracias por los correos recibidos diciendo que os ha gustado mi viaje relajado por Donosti. Seguiremos hablando de esta ciudad tan bella...

 

Vamos a adentrarnos por el centro de San Sebastián, por la Avenida de España, hoy llamada Avenida de la Libertad, porque tanto en ésta como en las calles perpendiculares que la cruzan encontraréis tiendas de ropa para todos los gustos y bolsillos, desde Gucci, o Massimo Dutti, a H&M..., por poner unos ejemplos. En este recorrido ya os habréis dado cuenta de que ésta es una ciudad donde la gente viste bien arreglada por la calle, tanto para salir de copas como para ir al mercado. También es verdad que el clima ayuda y no es, por ejemplo, el caso de Palma de Mallorca que invita a ir de modo informal con más frecuencia.

 

Koldo Royo, de pequeño, en el Bar Antonio.jpgHay una calle que cruza con la Avenida, la calle Bergara, que es donde nací yo a nivel de oficio, en el bar Antonio, fundado por Antonio y Jose Luis Royo, mi padre y mi tío. En ese lugar es donde me puse la chaquetilla por primera vez, de la mano de Pedro Chicote. Cuando mi padre traspasó el local lo dejó en muy buenas manos; así que si pasáis contadles que os lo ha recomendado Koldo. En este bar es donde nacieron los primeros gin tonics en copas. Mi tío Jose Luis era de los mejores cocteleros y juntos hacían un tándem especial. También promocionaban los primeros montaditos, tan famosos hoy en día, y buenas gambas a la gabardina, en las que la gente no encontraba únicamente masa y utilizaban langostino en vez de gamba. ¿A que se os está abriendo el apetito...? Seguiremos...

 

Tenéis que ir hacia el Hotel Londres, que está al lado de la playa, en pleno Paseo de La Concha. Aunque no os alojéis aquí merece la pena que lo veáis y desayunar en su cafetería. Otro que hay un poco más barato, también en el paseo, es el Hotel Niza. También tenemos cerca la pensión alemana, muy bien de precio y magnífica. De todos modos, os aconsejo mirar la web de turismo de San Sebastián y que os fiéis de las pensiones, hay de todos los gustos y precios, como las tiendas..., y os puede salir un viaje de fin de semana a muy buen precio. Y recordar una cosa: a veces no hace falta gastarte todo el dinero para dormir en un sitio, podéis alojaros en una pensión y, por qué no, ir a desayunar a los hoteles.

  Platillo de boquerones.jpg

Bueno, vámonos de pintxos y tapas. En la calle Urbieta, a la derecha, tenéis La Espiga, que es un sitio magnífico, actualmente en obras, pero al lado hay otro estupendo, el San Marcial. Y saliendo de esta calle, enfrente del mercado de la calle Urbieta, tenéis el Aurrera, dirigido por el equipo de La Espiga. ¡Ah! y en la calle de atrás, está el mejor bar para comer patatas bravas, Ciaboga. Riquísimas.

 

Si seguimos avanzando ciudad adentro llegamos a la catedral del Buen Pastor, preciosa. También podéis aprovechar para entrar a la biblioteca pública de la Fundación Koldo Mitxelena, igual hasta tenéis suerte de ver una buena exposición. Bueno, ya que estamos aquí entramos a una de las calles de más ambiente y bares que se abren tanto por la mañana como por la tarde. El Nido o el Billar son dos de los mejores. Para salir por la noche también os recomiendo El Albocar. Y por supuesto, no dejéis de ir a comer al Vallés uno de los mejores sitios para tomar jamón, sus tapas, callos, sopa de pescado... Continúa con su cocinero de toda la vida. Un sitio entrañable. Otro sitio que os puede encantar es Divinnum, un bar de vinos y buenas tapas (c/ Isabel II. Amara Nuevo).

 

Otra zona magnífica donde encontrar bastantes bares buenos de tapas es Gros. El Bar Bergara, Aloña Berri y el Garbola son tres claros ejemplos. Pero si ya os apetece dejar de 'tapear' y 'patear' e ir a comer sentados, indudablemente hay otros clásicos como Casa Nicolasa, donde ejerce el buen amigo y cocinero Jose Juan Castillo ofreciendo una cocina tradicional pero sabrosa.

 

Bueno, y para quienes se animen a hacer una pequeña excursión pueden llegar hasta Getaria y entrar a Elkano, donde Pedro Arregi nos va a deleitar con un excelente rodaballo, chipirones, kokotxas, tarta de manzana... Dejaros aconsejar por Pedro. Y otro lugar para comer rico es Fagollaga, en Hernani. El amigo Ixak Salaberria, junto a su hermano Xavier en la sala, os hará pasar de un momento bueno de cocina de campo moderna.

 

Y no penséis que me olvido de mis amigos: Juan Mari, Pedro, Martín, Hilario... De ellos hablaremos otro día. Y para dejaros con buen sabor vasco, aquí está la receta de la gilda, un pintxo tradicional de mi tierra

 

Ingredientes:

Tapa pincho gilda p.jpg 

4 aceituna sin hueso

4 cebollita  en vinagre

8 guindillas

4 filetes de anchoa en aceite

 

Elaboración:

 

Envolver 2 guindillas con cada anchoa.

En un palillo pinchar la cebollita, las guindillas con la anchoa y finalmente la aceituna verde. Repetir la operación con el resto de ingredientes y servir.

 

 

¿Tenéis alguna pregunta sobre el itinerario?:

Contádmelo en: koldo@afuegolento.com

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¿Qué es esto?
 

Ya hemos pasado los primeros días de calor veraniego y van desapareciendo de las mesas de casa los potajes y guisos con mucho carácter. Pero recordar que podéis darle otra forma y no renunciar a las legumbres. Se pueden hacer de mil maneras. Por ejemplo, una ensalada de lentejas o de garbanzos. Cuando llega el calor podéis hacer platos más livianos sin renunciar a la calidad y al alimento... Y cómo está el mercado... ¡lleno de frutas y color!

 

Para los que empezáis a hacer planes vacacionales, os voy a recomendar un destino estupendo: San Sebastián. Después de mucho tiempo sin realizarlo me decidí a pasar unas vacaciones en mi tierra con el fin de recuperar ese necesario golpe de aire y admirarla desde la tranquilidad del turista.

 

 

 

Bahía de San Sebastian _.jpgComo San Sebastián es una ciudad con mil colores tienes que ir dispuesto a mirar y ser mirado, a sentarte en sus cientos de bancos (tanto de grupo como individuales) que hay por toda la ciudad. Os confieso ahora tres de mis preferidos. Uno individual que está detrás del Ayuntamiento, enfrente del antiguo Gobierno Militar. Fijaros bien, es cómodo y te deja mirar de frente el Club Náutico, ver la bahía y parte del puerto. Otro de los bancos está en la Plaza de Guipúzcoa, una de las más carismáticas de la ciudad, con ese estanque que no hay niño donostiarra que generación a generación no haya ido a dar de comer a sus patos. El tercer banco está en el monte Igueldo, concretamente en el mirador, enfrente del Hotel. Desde allí se respira tranquilidad y podréis tener la mejor vista de la ciudad, casi divisar Fuenterrabia y llegar hasta Francia si hace buen tiempo. Hasta aquí yo suelo subir en el funicular, una reliquia bien cuidada para completar una magnífica experiencia si además hemos venido andando por todo el Paseo de La Concha, desde el Ayuntamiento hasta el Peine del Viento. Serán unos 30 minutos paseando a la donostiarra, "tintan-tintan"... Que es como yo lo hago.

 

Ya que estaba por ahí me subí al Castillo de la Mota. Desde esta entrada se pueden ver los conocidos "váteres de Napoleón". Pero lo más importante es la vista que hay del Kursaal y del río Urumea. Contemplando también divisaréis el casco antiguo. Es muy interesante, subir hasta lo más alto y situaros cara a cara con el Monte Igueldo. Deja un tiempo, pon música en tu móvil y si no haz como yo, escucha el ruido propio del castillo y de la ciudad. Simplemente, observa.

 

Iglesia Santa Maria de San Sebastián _.jpgAl bajar os recomendaría quedaros ya por la parte vieja y disfrutar de ver sus calles e iglesias. La de Santa María, que tiene uno de los mejores órganos de Europa, o la de San Vicente, y pasear por el puerto, donde también está la iglesia pequeñita del puerto. Ahí mismo tenéis el Aquarium, que merece la pena visitar. Dentro de la parte vieja está  la Plaza de la Constitución, donde cada 19 de enero se toca la primera tamborrada. Si levantáis la cabeza, sobre los arcos veréis números pintados, y es que en su día se utilizó como plaza de toros.

 

Saliendo de la Plaza Constitución llegaréis a La Bretxa, hoy centro comercial pero que anteriormente fue una gran pescadería y mercado. Abajo están las baserritarras (caseras) que venden lo que han cultivado en el caserío. Saliendo de esta zona veréis ya el Kursaal con los cubos de Moneo después del puente. Pero si seguís en este lado, tenéis el maravilloso Teatro Victoria Eugenia. Cerca de aquí y siguiendo esta misma acera (en dirección hacia el Ayuntamiento) se encuentran La Casa del Whisky y el Dickens, donde está Joaquín, uno de los mejores barman del mundo, campeón de numerosos concursos, y quien prepara los mejores gin-tonics. Sin duda un buen sitio para tomar un café o una copa por la noche.

 

Cazuelita de kokotxas.jpgVenga, volvemos a adentrarnos en la parte vieja y paramos en algunos sitios para tomar unos pinchos y comer. En la calle 31 de Agosto podéis ir a Casa Alberto, empezando con un buen txacolí, un poquito de marisco, ostras y gambas a la plancha; puede ser éste uno de los sitios donde mejores merluzas rebozadas comer. Sigamos ahora a la calle San Jerónimo, al Gambara, por mil razones pero no os perdáis todo lo que se refiere a pinchos y setas. Si paseamos un poco más nos meteremos en la calle Aldama, en Iturrioz, donde tomar una ensalada de pimientos con ventresca de bonito. En la Plaza Constitución no podemos perdernos un clásico, no dejan fumar pero merece la pena entrar, es El Tamboril. En la calle Puerto nos podemos parar en casa Bernardo Jatetxea, bar magnífico de tapas donde tomar un buen bogavante. También entramos en el de Patxi, el restaurante Urola, un típico de los típicos en la calle Fermín Calvetón, y aquí podemos tomar alubias, un buen pil pil, pimientos rellenos... En definitiva, dejarse llevar en comida tradicional. Al lado tenemos el Betijai con una buena barra de pinchos y mariscos. Otro lugar excelente en pinchos es La Cuchara de San Telmo, en la calle 31 de Agosto nº 28, ahí podéis encontrar cocina clásica puesta al día en pequeñas raciones.

 

Hasta aquí lo mejor de la parte vieja, y aún os dejo unos cuantos sitios para descubrir por vuestro propio pie. En la segunda parte de mi artículo os hablaré de otras zonas de Donosti para finalizar este viaje tan atractivo. Me he dejado algo, pero es obvio...

 

¿Habéis estado en Donosti? ¿Cuál es vuestro rincón preferido?

Contádmelo en: koldo@afuegolento.com

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