El otro día estuve dando una conferencia en Cáceres y como jurado en el certamen organizado por la asociación de cocineros y la alcaldía: una semana de tapas y arte. Sin duda, una buena iniciativa, cuyo cierre fue el premio a las tres mejores tapas seleccionadas. Todas fueron muy buenas pero ganó una de caracoles, y si lo hizo ésta fue por dos motivos: por su sencillez y por estar pensada para un bar de tapas, porque no hizo el plato para ganar, sino para que sus clientes se fuesen satisfechos. Y es verdad que lo consiguió, eran unos caracoles muy sabrosos y que la autora, en su cocina, podía hacer para una buena cantidad de gente. Además ella buscaba que no fuese todo el mundo, pues no podría dar abasto y buscó un plato que gusta o no gusta, por lo cual se quitaba del medio a todos a los que no les van los caracoles. Pero eso también conlleva su peligro, porque todo el que entraba a su local era porque le gustaban y se ponían exigentes a la hora de criticar.
Los otros dos platos ganadores fueron estupendos también pero no eran tapas, eran mini-cocina. En el próximo campeonato se van a proponer tres modalidades en el concurso (que será más justo). Pero quiero desde aquí decir que fueron tres magníficos platos, cada uno campeón. Tuve poco tiempo para estar en Cáceres pues el viaje era de ida y vuelta en poco tiempo: desde Palma, parando en Madrid, Badajoz, antes de llegar a Cáceres, y volver por la mañana haciendo el recorrido inverso: Cáceres, Badajoz..., jaja. Como veréis, ir de jurado es cansado en muchos casos...
Hice una visita rápida pero no me fui sin parar en la pastelería de
Cáceres es una ciudad preciosa y donde la gente es muy participativa con todo lo que se organiza. Su ciudad vieja, patrimonio de la humanidad, merece ser visitada pues es de los lugares más bonitos de España. Y fijaros en los detalles, si podéis coger un guía que os explique sus secretos, como el de la entrada inclinada para que entrasen bien los carros, o el de las torres, que no podían ser más altas salvo una, etc. Hay mil leyendas para esta preciosa ciudad.
En sus calles encontraréis muchos bares y restaurantes, desde los más sencillos donde picotear una tapa al Atrio, un restaurante con dos estrellas, conducido por Toño y José.
Quiero agradecer a Magín Carbonero, presidente de
Si vais por estas tierras no dejéis de degustar su torta de queso, el cerdo ibérico, la carne de retinto, sus aceites (si es de aceituna de perdigón mejor) y llevaos a casa un poco de miel y el pimentón de







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