Novedades en la categoría Ropa

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Oh my god, he estado todo el mes de octubre sin comprar nada - ya sabéis, en financial crisis - y ayer pude por fin ir a una tienda sabiendo que podía comprarme algo. No lo había pasado tan mal deseando algo desde parvularios. La profe de inglés daba como premio a las empollonas de la clase un caramelito rojo por haber dicho algo bien. Juro que babeaba y yo intentaba enterarme para conseguir el tan ansiado dichoso caramelito pero supongo que mi cabeza estaba a otra cosa porque no conseguí probarlo en todo el año. Profe cruel, si te pillara ahora te hacía comerte cien caramelitos rojos de una sentada.

Antes, cuando MyMan no era MyMan, y había un mes en el que había que apretarse el cinturón, sacaba la tarjeta de crédito y tan feliz. Pero MyMan tiene un problema: no soporta las tarjetas de crédito.


Así que, como esto es cosa de dos, no me queda más remedio que entender que es perfectamente comprensible que no le guste que queme la tarjeta de crédito en ropa que aunque sí necesito - porque que quede claro, cuando digo que no tengo nada que ponerme en el armario, no tengo de verdad nada decente que ponerme - no es fundamental para la vida.

He sido buena y no he gastado ni un sólo euro ni en Zara ni en H&M en todo el mes. Aunque tengo que confesar que me ayudó mucho a superar el mono la metadona que me inyecté: cambié mis botas de Zara dominatrix por otras botas y una chaqueta.

Y cuando empezamos el mes de noviembre, se me empezó a hacer la boca agua pensando en que por fin podría comprarme unas camisetas molongonísimas porque yo soy mucho de camisetas y ya estaba de las mías más que aburrida. ¿Os podéis creer que en todo el H&M de Velázquez encontré sólo una que me gustara? ¿Una? ¿1? Estoy tan ojiplática que todavía no sé como tomármelo. Igual es que con la abstiencia se me ha roto el circuito cerebral del que depende la compra compulsiva ¿Se me habrá estropeado algo más? ¿Igual la sensatez de no contar en el blog lo primero que se me pasa por la cabeza?

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¿Qué es esto?
 

Vale, lo confieso, se me está yendo de las manos esa manía de no querer tener la misma ropa que la gente de mi alrededor aunque sea de Zara, H&M o Mango.

Empezó con mis amigas en algún momento de la adolescencia, siguió con mis compañeras de curro siendo ya una adulta incuso en USA y el año pasado ya se me fue la pinza del todo y empecé a no comprarme lo que veía en los fashion blogs. Y eso que no es lo mismo encontrarte algo que te gusta en El blog de Betty, My Daily Style o Inside Am-Lul's closet que en otros blogs que no pienso mencionar.

Así que el año pasado empecé a descartar cosas que me encantaban en las tiendas pero que se las había visto a una u otra blogger en internet sólo porque ya lo tenían ellas. Muy acertadamente, mi amiga PT me decía que tenía que darme igual, que es gente a lo que no conozco y a la que probablemente nunca conoceré y con la que no iba a coincidir prácticamente seguro. Pero aún así yo me emperré en que no y en que no. Quizás era porque leer cada día varios blogs de moda te desestabiliza el equilibrio cerebral. Una ve que igual que en el cole, en la blogosfera cada uno adopta su rol:

La mega-guay súper-cool de la clase que dice lo que mola y lo que no mola. Ignora a casi todo el mundo y casi todo el mundo la adora Siempre está de buen rollo: AM-LUL

 

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La pelota de la mega-guay que es guay-pero-menos-guay que mola pero mola menos y por tanto estará siempre a su sombra: PRINCE PELAYO

 

 

 

4015010857_c075d995c8_b.jpgLa corte guay está compuesta de aquellas que molan y que mariposean alrededor de la mega-guay intentando ser ellas mismas pero siempre influídas por lo que habrá dicho o hecho el día anterior La mega-guay: MISS AT LA PLAYA y FASHIONISIMA.

 

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logo.jpgLa mona que siempre saca buenas notas y que nunca se mete en líos, no dice una palabra más alta que la otra y jamás se le ocurriría meterse con nadie: MY DAILY STYLE

 

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La borde y estirada que es una mari-resabidilla y que siempre dirá la última palabra. Más vale que no te tenga enfilada que si no, no habrá manera de poder darse la vuelta sin temor a lo que estarán diciendo por detrás: NADAIMPORTA

 

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La aspiracional a guay que no es una pringui ni mucho menos y sí tiene algo pero no se ha hecho con el trono de la mejor porque, nena, ese está cogido desde el principio y nadie podrá bajarla de ahí pase lo que pase porque tiene encanto, tiene fuerza y tiene algo que las aspiracionales nunca tendrán: MARIONA.

 

la-jaula-de-teresa-helbig-3-definitiva.jpgLas pringuis que intentan emular a La aspiracional porque La mega-guay les pilla demasiado lejos. Ya sabéis quiénes son.

Y yo, evitando de forma consciente caer en ninguna clasificación, me negué en rotundo a tener nada que tuviera ninguna de las mencionadas. Alguna vez incluso me pasó que habiendo estrenado algo una mañana, por la tarde se lo veía a una blogger y los ojos me chirríaban y la cabeza me daba vueltas. Llegué incluso a cogerle manía a ciertas cosas aún siendo maravillosas.

Pero hoy me he rebelado. Basta ya de tonterías. Qué más me dará lo que tenga ninguna de ellas mientras en mí siga siendo algo único y diferente porque yo lo hago diferente al llevarlo a mí manera, que es única e irrpetible.

 

De lo que llevo hoy:

 

Las botas que también tiene Betty

 

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La falda también la tiene Sisters and Dresses

 

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 Y TAN FELIZ

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¿Qué es esto?
 

Hace ya un mes en la fiesta de cumpleaños de MyMan no pude dejar de darle la tabarra a Mademoiselle Mónica hasta que accedió y me prestó los zapatos que su hermana le había pasado. Le saqué unas botas maravillosas de las que me enamoré hace un par de años y a las que todavía no he dejado de adorar y se las cambié por los ex-zapatos de su hermana durante un mes.

 

No me costó mucho convencerla porque aunque eran maravillosos tenían un tacón de esos que no te invitan a subirte de lo vertiginosos que son. Tan vertiginosos son que no me los había puesto hasta hoy. El finde porque cada vez que los cogía y veía el tacón, me acordaba de mis amigos de mi altura y me daba no sé qué que se sintieran empequeñecidos y lo achacaran a la edad. Y entre semana porque siempre tengo algún recado que hacer y sólo de pensar en andar doscientos metros subidos a esos zancos, me ponía a temblar.

 

Hoy me he dicho, ahora o nunca. No ha habido ampollas, ni esguinces, ni comentarios absurdos tipo "con lo alta que eres no hace falta que te subas a esos tacones" que suelen hacer los colegas iguales o más bajos que tú. Y mis vaqueros negros ahora grises de tanto lavarlos me sientan infinitamente mejor con estos fabulosos zapatos. Creo que no me vuelvo a bajar del andamio. No volváis a buscarme por ahí abajo.

 

 

DSCF3264.JPG ¡Besos!

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¿Qué es esto?
 

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