Novedades en la categoría Grandes Determinaciones

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Antes para lavar un cuchillo echaba fairy suficiente para limpiar mi cena y la de los vecinos. Ahora intento emular a los de Villa Arriba.

Antes compraba lo que me apetecía de comida sin pensar la cantidad de kilómetros que tenían que recorrer los alimentos hasta mi mesa. Ahora intento comprar sólo productos que vengan de aquí cerca.

Antes no pensaba en la cantidad de componentes plásticos que tenían los recipientes de todas los productos que compraba. Ahora empiezo a elegir los productos en base al packaging (cuanto menos, mejor).

Antes, sólo pensaba en los animales como parte de la pirámide alimenticia. Ahora intento comprar huevos libres (o lo que es lo mismo, huevos puestos por gallinas de corral - Myman me pregunta siempre si me creo que las gallinas van corriendo por el campo poniendo huevos donde les place).

Antes no era consciente de la cantidad de residuos que generamos y de lo fácil que es evitar una parte importante de ellos. Ahora estoy empezando a comprar vintage (en la foto, mi bolso nuevo comprado por Ebay).

Si de algo está sirviendo tanta concienciación es para concienciarnos a todos.

Pero porque todavía hay mucho camino que recorrer, hay que seguir concienciando.

Porque todavía no soy capaz de meterme en la ducha hasta que el agua caliente lleva un par de minutos corriendo. Porque no soy capaz de ducharme en cinco minutos porque en ningún sitio estoy tan a gusto como debajo del agua.

Por esos pequeños gestos que cambiarán el mundo algún día.

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¿Qué es esto?
 

No sé vosotros pero yo estoy hasta las narices de la crisis.

 

O formamos parte del grupo que vive con un miedo perpetuo a perder el trabajo o somos de los que están aburridos de hacer la cola del paro.

 

El gobierno no deja de tener ideas "geniales" cada dos por tres cuyo principal fin es endeudar al Estado que al final sí o sí nos acaba subiendo los impuestos. Todavía me acuerdo con horror de cuando este verano el gobierno le aseguró a Berlusconi que pagaríamos la recontrucción del Fuerte de L'Aquila construido cuando parte del norte de Italia era nuestro. No es que me parezca horrible la idea de contribuir a la cultura Europea pero en estos momentos igual no es el gasto más prioritario.

 

Los ricos no hacen más que presumir de estar conteniendo sus gastos, supuestamente para que los mortales veamos que ellos, podridos de dinero, también se aprietan el cinturón. ¿Pero no ven que si no hay consumo esto no se arregla? ¿Pero no se dan cuenta de que si hay alguien que tiene la obligación de gastar son precisamente ellos, que tienen dinero de sobra?

 

También es un pelín enervante que al ser un tema recurrente de conversación todo el mundo tenga claro dos cosas. 1- Cuando va a acabar la crisis. Obviamente las fechas propuestas por los conversantes nunca coinciden. 2.- Que lo peor está por llegar. Me deprimo sólo con escuchar esas palabras.

 

Así que, como estoy hasta el gorro, no puedo más, tengo que sacarla de mi vida sí o sí, aunque sea mentalmente, he decidido crear estas camisetas:

 

Dibujo.JPGEl 75% de mi beneficio neto conseguido por la venta de estas camisetas lo donaré a Caritas, para que dé de comer a los que, sin duda, están más hartos de la crisis. Para comprarlas, aquí.

 

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¿Qué es esto?
 

 

 

31-07-2009.JPGLa vida es muy complicada y para conseguir las cosas que quieres puedes ser clara y directa o puedes aprender que para algunos temas está bien ser clara y directa pero para otros muchos es mucho más práctico ir serpenteando y hacer como que no sabes a dónde vas. Ejemplo tonto: Si quieres ir a la piscina de tu compi de curro pero como no sois colegas no te ha invitado, no preguntes: "¿Me invitas a tu piscina?". Porque se quedará flipada y se inventará cualquier excusa. Es mucho mejor idea comentarle que tu novio y tu amigo te han dejado sola tu primera semana de vacaciones, que con el calor que hace te vas a suicidar, que es un horror el bochorno que está haciendo y así, como quien no quiere la cosa, le preguntas "¿tú tienes piscina?" (obviamente, ya SABES que tiene piscina). Como la tía sea medianamente buena y medianamente simpática te invitará por lo menos UN día a la piscina. Ya es algo...

¿Con qué dos cosas no podemos ser TAN sinceros?

-    Para empezar y sobre todo lo demás, con los tíos. Los tíos tienen un problema muy grande con las grandes verdades y los sentimientos sobre la mesa. No les gusta oír hablar sobre ellas (las verdades) y todavía menos sobre ellos (los sentimientos). Y si a eso le añadimos ese instinto innato cazador que llevan tan dentro que es imposible de extirpar o de lavar, ya tenemos el modelo de hombre mayoritario en esta estepa llamada "La tierra". Así que mi consejo, en contra de lo que una amiga mía siempre dice, es: "No digáis nunca lo que pensáis, actuad como ellos y disfrutad de la vida...". Es decir, si él se va con sus amigos en un día que a ti te apetecía quedarte con él de plan romántico, el viernes que viene vete tú con tus amigas. Si él no tiene necesidad de llamarte en dos días, no la tengas tú. Que a él se le olvida decirte que te quiere, que se te olvide también a ti. Pero eso sí, hay que ser muy felices con la relación que tenéis. No vale irse por ahí con las amigas y no pasarlo bien. Si una se va por ahí de pingo es para hace el idiota, desmelenarse y darle al baile sin parar. Si los tíos son muy listos y al final siempre se dan cuenta de que son más felices cuando todo va bien.
-    En el curro. En el curro siempre va a haber enemistades, enemistades que se suelen mascar casi desde el primer día. A la gente en el trabajo se la palpa mejor que en la calle y en seguida ves de qué pie cojea cada uno. Se pueden oler desde muy lejos las envidias y las redecillas polvorientas entre los que llevan más de diez años currando en el mismo sitio. Es mucho mejor dejarse de bandos, hacer como que no oímos, no entendemos y que el tema no va con nosotros. Y con aquellas personas que no soportamos y que en la vida real ni saludaríamos, mejor ser muy amables, sonreír mucho y hacer como que esa tirantez no existe. "A los amigos hay que tenerlos cerca. A los enemigos, muy cerca".

Yo defiendo la sinceridad pero hay veces en las que, en aras de una mayor felicidad social, debería estar prohibido decir la verdad.

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¿Qué es esto?
 
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Igual ha llegado MI MOMENTO. Hay a chicas a las que antes de ser mujeres ya les llega SU MOMENTO. Hay a mujeres a las que no les llega nunca. A mí me ha llegado ahora. A  mis 33. No me lo puedo creer. Pensé que nunca iba a llegar. Cuando TANTA gente me decía "yo era como tú de joven pero ya ves ahora como estoy" yo hacía oídos sordos. Pensaba que estaban exagerando, que NUNCA fueron como yo, que yo ERA diferente, que a mí no se me aplicaban las mismas reglas que al resto de los mortales. No hay más ciego que el que no quiere ver.  Y sí, lo reconozco, cuando no quiero ver, no veo. Aunque sea de día.

Y ahora sí, llegó el momento de aceptar la realidad, de empezar a  cambiar mi vida, de asumir aquellas cosas que creí que nunca tendría que asumir, de admitir no sólo frente a mí misma sino también frente a amigas, amigos, familiares, colegas de trabajo y camareros mi nueva realidad: que se acabó la COCA COLA normal. Sí, lo asumo, ya no me queda más remedio que beber  Coca-Cola light o Coca-Cola Zero. Ya no voy a tener motivos de queja cuando sólo haya Coca-Cola light. Porque sólo eso es lo que debo beber a partir de ya. Después de encontrar una calculadora de calorías on-line e investigar cómo recortar unas pocas de mi ingesta total diaria para perder un par de kilos que parece que no se notan a primera vista pero con los que la ropa te queda no.tan.bien, he decidido desterrar de mi vida dos cosas: las patatas fritas (Gemma, ¿de verdad es posible que una ración de patatas fritas tenga  500 calorías???) y la Coca-Cola normal. A partir de ya formo parte de ese gran grupo de mujeres y hombres heterogéneo que en vez de pedir un ron (o whisky) con coca-cola a secas pide ron (o whisky) con coca-cola zero. Porque según la calculadora dichosa engorda más la coca-cola de la copa que  el alcohol en sí. Si tengo que elegir entre mis dos amigos, ron o coca-cola normal, tengo claro con quién me quedo. Lo siento, guapa, ha sido un placer.

Tengo Twitter!

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¿Qué es esto?
 

oui-kend.JPG 

Siempre he pensado que para comenzar a hacer algo en la vida uno tiene que tener un mínimo don para dedicarse a ello. ¿Para qué querríamos dedicarnos a invertir en bolsa si lo único que conseguiríamos sería perder pasta sin control? Esto es más o menos lo que pensé yo cuando unos amigos me dijeron que iban a montar un grupo de música. Y eso que les entiendo muy bien, a mí me hubiera encantado cantar bien e intentar ser una madonna de la vida. Escuchando ciertas canciones me imagino a mí misma actuando sobre un escenario - ¿os pasa lo mismo o soy muy rara?. A la Madre Naturaleza no le debe parecer tan buena idea porque oírme cantar a mí es peor que una tortura china (y os aseguro que no exagero nada). Ellos (OUI KEND) no sólo han logrado sonar genial versionando canciones de otros sino que han conseguido componer dos canciones.

 

Hasta ahora han hecho un par de conciertos sólo para  amigos  pero hoy se estrenan con un concierto de verdad en Ritmo y Compás a las  21:30 (Conde de Vilches 22). La entrada cuesta 1 Euro, 5 con maqueta.

 

Y yo, obviamente, escribiré en un papel: "No vais a durar ni dos meses, esta idea es muy absurda" y tranquilamente me lo comeré aderezado con un ron con coca-cola. Si es que la mayoría de las veces hay que intentarlo antes de renunciar.

 

((Enhorabuenísima a los del Barça!!!))

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¿Qué es esto?
 

Nunca pensé que cambiarme de operadora de telefonía móvil iba a resultarme tan dramático. Estoy sintiendo cosas parecidas a las que sentí cuando me alquilé mi primer piso en solitario.

 

Según iba comprando lavadora, nevera, cama, sofá, etc, una angustia dentro de mí se hacía cada día más grande y hacía que me imaginara a mí misma en el supuesto caso de que algún día me despidieran debajo de un puente, sentada en mi sofá y con la nevera y la lavadora mirándome sin saber qué hacer al no tener corriente a la que enchufarse. Tardé varios días en asumir que en el hipotético terrible caso de que me despidieran y de que ni mi familia ni mis amigos me pudieran ayudar económicamente, siempre me ofrecerían una habitacioncita en la que meterme temporalmente y que siempre puedes buscar curro no sólo por debajo de tus posibilidades sino también muy por debajo de tus posibilidades. Cuando me imaginé en la peor situación de todas y resolví mentalmente el problema la imagen recurrente del puente sobre el río casi-seco dejó de acecharme.

 

Dibujo.JPG 

Con MoviStar me está pasando algo parecido. Más que parecido, peor. Me estoy sintiendo como si dejara al típico novio de toda la vida que tu madre aprobaba pero que a una nunca le ha acabado de llenar. No paro de repetirme a mí misma que es una estúpida compañía de telefonía móvil lo que voy a cambiar de mi vida y nada más pero cuando me duermo las pesadillas sobre tarifas y teléfonos móviles ofreciéndome sus encantadoras funciones me acosan. No puedo evitar pensar que el compromiso que estoy a punto de sellar con mi propia sangre con Orange (lo que hoy es igual a dar el NIF, tu cuenta bancaria y recibir un paquete) es quizás demasiado largo para algo tan banal. Si antes de empezar con un novio me hubiera pedido un compromiso de permanencia de 1 mes, no hubiera llegado ni a darle la mano, imaginaos si la oferta hubiera sido un compromiso de permanencia de 18 meses la patada voladora que le hubiera caído. Y sin embargo aquí estoy, dispuesta a entregarme ciegamente a un ente jurídico del que ni siquiera conozco el domicilio social. Y mientras tanto, ahí está MoviStar intentando repescarme con ofertas de cambio exiguas e insuficientes. Si no me jura varias veces que cambiará en lo que respecta al respeto que debe sentir hacia mi persona y mis deseos, se puede olvidar de mí para siempre porque después de esos 18 meses de matrimonio con Orange que me esperan, ya me habré vuelto completamente majara, digo naranja, y no querré saber nada de ningún otro color.

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¿Qué es esto?
 

RM me preguntó y yo contesto: Dejé de fumar por no envejecer y también gracias a la moda. Es de traca, ¿no?

 

El principal motivo fue que alguien me dijo - vete tú a saber si era verdad o si era una de esas grandes leyendas urbanas, como la del asalto al restaurante de Madrid hace más bien poco - que si dejabas de fumar antes de los 30, el cuerpo se recuperaba enseguida y tras un tiempo sin fumar se borraba todo rastro perjudicial del horrendo hábito. El problema era si seguías fumando a partir de los 30 porque entonces ya el cuerpo ni perdona, ni olvida, ni borra ningún rastro. Así que desde alguien me contó eso cuando aún tenía 28 años, estuve planeando dejar de fumar hasta los 30.

 

Y así el 15 de mayo de hace tres años a las 23:59 me fumé mi casi-ultimo piti.

 

¿Cómo logré no volver a fumar los primeros días?

 

1.- Pensando continuamente en las horribles arrugas CÓDIGO DE BARRAS que tienen las fumadoras por encima de 45 años.

 

2.- Pensar en los dedos amarillos.

 

3.- Pensar en los dientes amarillos.

 

4.- Acordarme de que después de los 30 mi cuerpo ya no olvidaba.

 

¿Cómo conseguí no volverme loca?

 

Hice una hoja de cálculo en el que si metía la hora y día exactos en el que estaba, me decía cuantos cigarros me había evitado y el dinero que me había ahorrado.

 

Cuando tuve 310 € me compré estos maravillosos zapatos de Prada.

 

 

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 ((Foto de mi viejo blog))

 

Desafortunadamente, poco después MyMan y yo empezamos a compartir gastos y él no está para nada de acuerdo conmigo con esta maravillosa práctica de gastarme lo que ahorro fumando en grandes caprichos. A día de hoy tendría 2.101,98 €. Bueno, un poco menos, 226,80€ menos, para ser exactos ya que desde hace un tiempo cada vez que salgo y bebo me fumo unos 15 pitis. Teniendo en cuenta que salgo casi siempre una vez a la semana y que lo he hecho durante aproximadamente 2 años, tendría ahora mismo 1.875,18 € para gastar en lo más absurdo que se me pudiera ocurrir.

 

Ahora que mis ansias de gastar están limitadas, sigo sin fumar más allá de las noches de copas aparte de por los motivos que os he comentado ya, principalmente porque huele muy mal. Una vez desintoxicada, el tabaco ya no me huele tan bien.

 

Y lo más importante, lo que me ha dado dejar de fumar son dos grandes temas sobre los que nunca ponerme de acuerdo con MyMan:

 

1.- ¿Realmente he dejado de fumar? ¿Pasar de 140 cigarros a la semana a 15 es dejar de fumar? Según mi criterio sí porque lo he mantenido en el tiempo. Vale, fumo un poco, pero tan poco que casi ni se nota... Es como ser fumador pasivo...

 

2.- ¿El ahorro no-físico es un ahorro? Yo creo que sí porque las empresas no ahorran en un cerdito ni en otra cuenta bancaria sino que ahorran sobre los libros de contabilidad, suprimiendo gastos y lo que ahorran o lo reparten o lo invierten en otra cosa, ¿no? Pues yo igual, me lo reparto y me lo invierto, que para eso está el ahorro. ¿Qué sentido tendría ahorrar si nunca puedes gastarlo?

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¿Qué es esto?
 

Hace un par de viernes hablaba yo con mi amiga PT de la necesidad imperiosa de arreglar lo que la gravedad no deja de fastidiar: el tan excesivamente traserín (qué os voy a contar sobre esta palabra, todas las opciones que me han venido a la mente son o soeces o vistas o cursis o de abuelita de la posguerra).

 

Estuvimos pensando en qué actividad podía favorecer el retorno de nuestro traserín a su sitio sin que tuviéramos que invertir ni demasiado dinero ni demasiado tiempo.

 

La solución no era nada gratificante: correr. Qué pereza. Aún recuerdo la última vez que lo intenté, hará unos cinco años. No pude aguantar ni dos minutos sin que un flato terrible desbaratara todos mis planes de ponerme en forma.

 

Pero la situación ha cambiado. En su momento hubiera estado bien hacer ejercicio. Ahora ES NECESARIO hacer ejercicio.

 

Decidimos hacer un pacto de ponernos en forma juntas para no derrumbarnos el primer día.

 

Quedamos en que la primera semana teníamos que salir un día a correr por lo menos 5 minutos. Lunes, Martes, Miércoles y Jueves ni me acordé de que tenía que correr. Menos mal que PT me lo recordó que si no habría fracasado estrepitosamente, otra vez.

 

El domingo por fin me lancé.

 

Pasmada me quedé al comprobar lo que mi cuerpo aguanta mejor después de haber dejado de fumar. Corrí más de 5 minutos y paré porque dicen que no es bueno forzarse cuando llevas tanto tiempo sin hacer ejercicio. Estaba pletórica porque todavía no estaba cansada y habría aguantado algo más.

 

Compensé el gasto extra de calorías con una Comtessa (me vuelve loca esta tarta...). Le dije a la camarera: "ponme media ración... bueno, no, mejor pónmela entera...".

 

Y como soy Antoñita la Fantástica y aunque me parezca cómica la protagonista de "El cuento de la lechera", tengo que reconocer que me parezco peligrosamente a ella, el lunes ya estaba convencida de que podría correr la maratón de Madrid de Abril.

 

Me echó para atrás la cuota de inscripción pero al ver los premios, pensé que como conseguiría alguno, tampoco pasaba nada por adelantar 50 Euros.

 

Busqué incluso consejos sobre cómo correr la maratón y cuando vi los planes de entrenamiento que incluían correr mil horas a la semana, me di cuenta de que igual tenía que renunciar a mi recién estrenado sueño de correr la maratón.

 

Cuando MyMan me preguntó la segunda mañana que corrí que por qué hacía ejercicio después de correr, le conté simplemente que había leído por ahí que había que estirarse después de correr para no perder elasticidad porque si le cuento que de verdad estaba convencida de que podía ganar algún premio de la maratón de abril de Madrid, se muere de la risa y no para hasta verano.

 

Os iba a enseñar mis zapatillas de deporte pero como son feísimas mejor os enseño mis maravillosas bailarinas casi de bailarina de cuento que como podéis ver necesitan un arreglo urgente si no quiero que me llamen Carpanta por la calle.

DSCF3153.JPG DSCF3151.JPG

 

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¿Qué es esto?
 

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