Archivos Julio 2009

 

 

31-07-2009.JPGLa vida es muy complicada y para conseguir las cosas que quieres puedes ser clara y directa o puedes aprender que para algunos temas está bien ser clara y directa pero para otros muchos es mucho más práctico ir serpenteando y hacer como que no sabes a dónde vas. Ejemplo tonto: Si quieres ir a la piscina de tu compi de curro pero como no sois colegas no te ha invitado, no preguntes: "¿Me invitas a tu piscina?". Porque se quedará flipada y se inventará cualquier excusa. Es mucho mejor idea comentarle que tu novio y tu amigo te han dejado sola tu primera semana de vacaciones, que con el calor que hace te vas a suicidar, que es un horror el bochorno que está haciendo y así, como quien no quiere la cosa, le preguntas "¿tú tienes piscina?" (obviamente, ya SABES que tiene piscina). Como la tía sea medianamente buena y medianamente simpática te invitará por lo menos UN día a la piscina. Ya es algo...

¿Con qué dos cosas no podemos ser TAN sinceros?

-    Para empezar y sobre todo lo demás, con los tíos. Los tíos tienen un problema muy grande con las grandes verdades y los sentimientos sobre la mesa. No les gusta oír hablar sobre ellas (las verdades) y todavía menos sobre ellos (los sentimientos). Y si a eso le añadimos ese instinto innato cazador que llevan tan dentro que es imposible de extirpar o de lavar, ya tenemos el modelo de hombre mayoritario en esta estepa llamada "La tierra". Así que mi consejo, en contra de lo que una amiga mía siempre dice, es: "No digáis nunca lo que pensáis, actuad como ellos y disfrutad de la vida...". Es decir, si él se va con sus amigos en un día que a ti te apetecía quedarte con él de plan romántico, el viernes que viene vete tú con tus amigas. Si él no tiene necesidad de llamarte en dos días, no la tengas tú. Que a él se le olvida decirte que te quiere, que se te olvide también a ti. Pero eso sí, hay que ser muy felices con la relación que tenéis. No vale irse por ahí con las amigas y no pasarlo bien. Si una se va por ahí de pingo es para hace el idiota, desmelenarse y darle al baile sin parar. Si los tíos son muy listos y al final siempre se dan cuenta de que son más felices cuando todo va bien.
-    En el curro. En el curro siempre va a haber enemistades, enemistades que se suelen mascar casi desde el primer día. A la gente en el trabajo se la palpa mejor que en la calle y en seguida ves de qué pie cojea cada uno. Se pueden oler desde muy lejos las envidias y las redecillas polvorientas entre los que llevan más de diez años currando en el mismo sitio. Es mucho mejor dejarse de bandos, hacer como que no oímos, no entendemos y que el tema no va con nosotros. Y con aquellas personas que no soportamos y que en la vida real ni saludaríamos, mejor ser muy amables, sonreír mucho y hacer como que esa tirantez no existe. "A los amigos hay que tenerlos cerca. A los enemigos, muy cerca".

Yo defiendo la sinceridad pero hay veces en las que, en aras de una mayor felicidad social, debería estar prohibido decir la verdad.

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¿Qué es esto?
 

 

 

24-07-2009.JPGLas vacaciones, como siempre, se acercan lentamente. Todo lo bueno siempre se acerca lentamente. Lo malo siempre viene como el rayo. La mayoría de las veces ni lo ves venir.

 

Mientras espero a que lleguen mis maravillosas vacaciones mi mente no es capaz de entender que no queda nada y en vez de echar la poca carne que queda en el asador, prefiere regodearse en la apatía. Igual es que ya no hay carne que echar. Ya sólo soy un trapejo que espera impaciente a que lo salve el descanso.

 

Yo no sabía que la apatía era un espíritu que pudiera apoderarse completamente de uno/a. Pero sí. Ahora  mi nombre real ya no es Sofía, ahora es Apatía. Y es tan obvio que cada poro de mi cara escribe claramente la palabra sobre mi tez y cuando voy a DIA a comprar fruta la cajera me da las vueltas a  la vez que me dice "adiós, señora Apatía". Yo intento mandarle una sonrisa como respuesta para que entienda que no es cosa mía, que yo intento luchar contra ella y que la acabaré superando. Porque si hay una cosa buena que tiene la Apatía es que vive en Madrid, que no tiene pasaporte para traspasar la M-40 y que si tardas el suficiente tiempo en volver, se busca otro huésped al que molestar dejándote por fin libre.

 

La Apatía no tiene nada bueno:

No me deja llegar puntual a trabajar.

No se queda satisfecha con ninguna cantidad de sueño.

Sólo sabe quejarse, no es nada constructiva.

Se le olvida todo. No es consciente de que el cuerpo huésped tiene que desayunar.

No quiere escribir y menos escribir en un blog.

Por no querer, no quiere ni ir de rebajas. Esto sí que  es raro. Es la primera vez que alguien cuyo nombre termina en "A", ya sea persona o espíritu poseedor de cuerpos, no quiere mirar trapitos. Pero yo la obligo, la llevo a Zara y H&M y la arrastro por los percheros buscando ropa incomprendida o básicos de entretiempo.

 

¿¿¿Seré capaz de sobrevivir hasta  el 8 de agosto??? 

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¿Qué es esto?
 

 

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Este relato está basado en hechos reales. Los nombres han sido cambiados pero no se ha dramatizado nada.
 
El Sr. Atractivo y el Sr. Fabuloso hacen una pareja maravillosa. El Sr. Atractivo es alto y moreno y el Sr. Fabuloso es un poco más bajo y pelirrojo. Los dos son atentos y estupendos y tienen trabajos muy respetables y madres que les enseñaron con paciencia lo que es educación.
 
Un día el Sr. Atractivo y el Sr. Fabuloso se fueron de compras como tantos  otros días a ver si lograban llevarse a casa alguna ganga con buena pinta así que por supuesto entraron en el maravilloso H&M. Allí fueron por los diferentes percheros cogiendo pantalones, camisetas, camisas y chaquetas sin ningún tipo de contención. Por cada prenda que cogía el Sr. Fabuloso, el Sr. Atractivo se cogía por lo menos dos, lo cual el Sr. Fabuloso se tomaba como un envite que él por supuesto tenía que superar cogiéndose como mínimo otra camiseta, lo que acabó en dos grandes montañas de ropa en los brazos de ambos señores.
 
Terminada la selección de prendas se dirigieron a la caja muy contentos y felices por lo bien que habían sabido elegir, primero el Sr. Atractivo, después el Sr. Fabuloso. El Sr. Atractivo, abducido su espíritu por el frenesí de H&M, no se dio cuenta de que había una cola y se fue directamente hacia la caja mientras el Sr. Fabuloso miraba estupefacto. Cuando llegaron a la caja el Sr. Atractivo soltó la ropa sobre el mostrador ante la atónita mirada de la cajera que amablemente le informó de lo obvio:
 
"Disculpe, Señor, pero hay una cola"
 
"Puff, pues si tengo que esperar la cola no me llevo nada"
 
En ese momento la primera de la cola, una Sra. Casi Anciana muy parecida al caniche que seguro había dejado en casa, empieza a gritar y gesticular sin lograr emitir ninguna palabra comprensible para el resto de los mortales pero era  evidente que  estaba totalmente en contra de semejante vulneración de las normas básicas de civismo. El Sr. Atractivo intentaba convencer a la cajera de lo necesario de que él pudiera colarse mientras la Sra. Casi Anciana seguía gritando y haciendo ver que aunque bajita, podía llamar la atención como cualquiera. En es momento al Sr. Atractivo le entra  una rabia de no se sabe dónde que le convierte momentáneamente en el Sr. Frankestein, le sujeta la cara a la Sra. Casi Anciana con una mano y con la otra le da dos cachetes, uno de ida y otro de vuelta. La propietaria del caniche se queda muda y con la boca abierta y la cajera de H&M no da crédito. Totalmente indignado, el Sr. Atractivo se dirige hacia las escaleras con cara de cabreo y alucinando de por qué le habrán tratado tan mal, él que es de prensa. Subiendo las escaleras mecánicas, el Sr. Fabuloso que  hasta ahora se había quedado mudo con la escena, le dice:
 
"Pero Sr. Atractivo, ¿qué C*** has hecho? ¿no crees que te has pasado un poco? ¿Que se te ha ido un poco la pinza?"
 
"Pero qué fuerte, Sr. Fabuloso, si es que siempre te pones en contra mía..." contesta el Sr. Atractivo haciendo aspavientos y quitándose el falso sudor de la frente para que quedara muy claro el mal día que había tenido en el  que el mundo entero estaba en su contra.
 
Epílogo según Sr. Fabuloso: "Sólo pasadas unas horas la tensión se convirtió en risas analizando la escena surrealista. Mujer-Caniche nunca lo olvidará, aún debe seguir en tratamiento y nunca ha vuelto a H&M".

 

Escrito por Moi y Sr. Fabuloso.

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¿Qué es esto?
 
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((Vestido ideal para trabajar de las rebajas de H&M con el que tienes que ir con un palo si no quieres parecer una amebilla))

Los jefes, como las madres, siempre  tienen la razón.

Obviamente, ninguno y ninguna se equivoca nunca. En todo caso, tú entendiste mal o tú se lo explicaste mal.

Si de pequeño pensabas que igual algún día dejarías de oír esa frase materna con tanta fealdad concentrada en tan sólo dos palabras, "porque sí", estabas muy equivocado.

Cuando quieres que te suban la entonces paga, ahora sueldo, tienes que luchar con uñas y dientes y siempre demostrar que te lo mereces. "A mi amigo Pepito le dan tanto" y "A mi colega Juan le pagas tanto" son frases que no sirven para nada y nos desacreditan.

Temas prohibidos: con tu madre no debes hablar de religión y con tu jefe no debes hablar de sindicatos y derechos laborales.

Gracias a la nueva ley anti-tabaco, en algunas empresas se fuma como en el cole, a escondidas en los baños.

Si cuando por fin te fuiste de casa pensaste que nunca jamás volverías a hacer burla a espaldas de alguien seguro que flipaste contigo mismo la primera vez que lo hiciste después de que tu jefe te dijera por millonésima vez "porque sí".

La máxima sensación de libertad la alcanzaste cuando tus padres se fueron de viaje una semana dejándote solo en casa. Lo mismo ocurre ahora cuando el jefe se va de viaje de negocios y no tienes la sensación de que todo te lo fiscalizan.

La frase de tu madre "cuando seas madre comerás huevos" se reconvierte en la laboral "así es como se hacen las cosas en esta empresa".

En casa de tus padres no tenías derechos, sólo obligaciones y en todo caso premios. Ahora nos hacen creer que tenemos derechos pero a ver quién es el listo que los reclama en la situación económica actual, las obligaciones nunca faltan y los premios son siempre esos bonos de los que tanto oyes  hablar y casi nunca caen.

La frase "Si no te gusta, ahí tienes la puerta" no ha cambiado su razón de ser. Se  dice en las mismas situaciones de crisis tanto en las relaciones madre-hijo como en las relaciones jefe-subordinado, es  decir: cuando no quieren escucharte decir grandes verdades, cuando intentas exigir por las buenas algún derecho, cuando se niegan en rotundo a subirte la paga / el sueldo aunque lo merezcas, etc.

((Mi Twitter!))

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¿Qué es esto?
 
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Igual ha llegado MI MOMENTO. Hay a chicas a las que antes de ser mujeres ya les llega SU MOMENTO. Hay a mujeres a las que no les llega nunca. A mí me ha llegado ahora. A  mis 33. No me lo puedo creer. Pensé que nunca iba a llegar. Cuando TANTA gente me decía "yo era como tú de joven pero ya ves ahora como estoy" yo hacía oídos sordos. Pensaba que estaban exagerando, que NUNCA fueron como yo, que yo ERA diferente, que a mí no se me aplicaban las mismas reglas que al resto de los mortales. No hay más ciego que el que no quiere ver.  Y sí, lo reconozco, cuando no quiero ver, no veo. Aunque sea de día.

Y ahora sí, llegó el momento de aceptar la realidad, de empezar a  cambiar mi vida, de asumir aquellas cosas que creí que nunca tendría que asumir, de admitir no sólo frente a mí misma sino también frente a amigas, amigos, familiares, colegas de trabajo y camareros mi nueva realidad: que se acabó la COCA COLA normal. Sí, lo asumo, ya no me queda más remedio que beber  Coca-Cola light o Coca-Cola Zero. Ya no voy a tener motivos de queja cuando sólo haya Coca-Cola light. Porque sólo eso es lo que debo beber a partir de ya. Después de encontrar una calculadora de calorías on-line e investigar cómo recortar unas pocas de mi ingesta total diaria para perder un par de kilos que parece que no se notan a primera vista pero con los que la ropa te queda no.tan.bien, he decidido desterrar de mi vida dos cosas: las patatas fritas (Gemma, ¿de verdad es posible que una ración de patatas fritas tenga  500 calorías???) y la Coca-Cola normal. A partir de ya formo parte de ese gran grupo de mujeres y hombres heterogéneo que en vez de pedir un ron (o whisky) con coca-cola a secas pide ron (o whisky) con coca-cola zero. Porque según la calculadora dichosa engorda más la coca-cola de la copa que  el alcohol en sí. Si tengo que elegir entre mis dos amigos, ron o coca-cola normal, tengo claro con quién me quedo. Lo siento, guapa, ha sido un placer.

Tengo Twitter!

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