Después de la 1ª parte, llega la 2ª parte:
Finalmente el viernes siguiente a las 20:30, después de terminar todos mis quehaceres diarios, cojí el coche y con muy pocas ganas pero mucha ilusión, me fui a El Corte Inglés a por el Hula-Hoop. Mal. Me llegaba a la altura de la pelvis. Qué obsesión hay en España con que los aros de gimnasia sólo sirvan para hacer gimnasia rítmica.
En la ferretería de El Corte Inglés busco tubo de polietileno para hacernos nuestro propio Hula-Hoop. No hay. El mundo es cruel.
Odio El Corte Inglés.
Nuestra amiga la de Gijón está encantada con su Hula-Hoop y temiendo que en breve su tripa no iba a tener nada que envidiar a la de Michael Phelps, nuestra amiguita MQ volvió a mostrarnos su faceta más generosa y se ofreció voluntaria para ir a Leroy Merlín en busca de los útiles necesarios para fabricar nuestro propio Hula-Hoop. Cuando encontró el tubo, me llamó diciéndome que los vendían en sets de 25 metros y que le parecía demasiado. Yo, como en la bolsa en época de bonanza, "cómpralo, cómpralo", para luego meditar y preguntar cuánto costaba. "25 Euros". "Cómpralo, cómpralo, lo pagamos entre las tres y cuando el resto de nuestras amigas miren nuestra nueva figura con envidia, les vendemos los Hula-Hoops y amortizamos el dinero y el tiempo invertidos". Hablamos también sobre su siguiente objetivo en Leroy Merlín: encontrar los conectores para los tubos.
Al rato me manda un mensaje: "que no tienen conectores de esos". Respondo: "¿Y con qué conecta la gente la movida esa?". Me contesta: "Y yo que sé".
La llamo. Parece ser que le dicen que no hay nada, me dice que le atiende una tipa que la mira con cara rara. Le digo que busque a un hombre (en estos momentos no me gusto nada a mí misma pero sé que la probabilidad de encontrar lo que buscamos con un hombre es bastante más alta), que esos tubos se utilizan para regar y que la gente lo tendrá que conectar con algo (todo esto lo sé gracias a las instrucciones que encontré en internet, si no, de qué).
Al rato me vuelve a llamar. Me dice que nos vamos a hacer mucho daño. "¿Cómo?" respondo. "Sí, que el tubo este tiene una cosa muy gorda en medio". Le explico que no tiene que tener nada, me dice que ese tubo tiene una rosca en cada lado y otra en medio, le digo que no nos vale, me dice que no hay otra cosa, le digo que es imposible, me dice que no ha podido encontrar a ningún dependiente, que ha tenido que volver a preguntarle a la misma dependienta y que la ha mirado como si estuviera loca cuando al enseñarle la pieza mi amiga ha respondido que eso no le servía porque se iba a hacer daño en la tripa.
Me dice que va a abandonar. Le digo que no se preocupe, que buscaremos en una ferretería de esas de Bravo Murillo que tienen mil millones de cosas y aparatos.
Le toca el turno a PT. Una mañana cualquiera, con el firme propósito de encontrar la pieza de conexión perfecta, se recorre 5 ferreterías - ¡5! - y 1 tienda de sanitarios. Sin ningún tipo de éxito. Ninguno. No puede ser. No me lo creo. Esto tiene que ser una broma. Le doy una copia de la foto de las instrucciones sobre cómo hacer tu propio Hula-Hoop, va con la foto otra vez a una de las ferreterías y le dicen que eso no lo tienen en España. ¿Pero cómo puede ser? Así somos de listos los españoles. ¿Una pieza tan sencilla como un tubito con una rosca a cada lado no existe en este país? Al enseñarle las fotos a la dependienta de una de las ferreterías, ésta le dice a mi amiga: "Tú lo que te quieres hacer es un Hula-Hoop, ¿no? Pues vete a una tienda de chinos". Ya sabemos que en las tiendas de chinos los Hula-Hoops nos llegan a la pelvis pero aún así ella va a uno que está cerca y encuentra un Hula-Hoop que, efectivamente, le llega a la pelvis pero que pesa un quintal. Mi amiga lo mira dudosa mientras la china le dice: "Sí, sí, gila bien, gila muy bien. Todo el mundo lo lleva". Como siempre cuando me cuentan algo gracioso, pensé que PT estaba exagerando, que no podía pesar tanto el Hula-Hoop. Me contó que le hacía daño en la tripa pero que conseguía bailarlo un buen rato, que era como de hierro y recubierto de gomaespuma y que le había quitado la pegatina de fabricado según las normas de la UE.
Cuando lo vi, aluciné en colores. PT no había exagerado nada.
Yo diría que es de hierro casi-macizo. Pesa más que mi perro. Lo de la pegatina de fabricado según las normas de la UE tenía que ser un chiste. Porque lo de la gomaespuma para que no te mueras en el intento de Hula-Hoopear es muy fuerte. Yo no sé si tengo roto el hígado pero cuando intento girarlo, veo las estrellas. Esto no puede ser bueno para el cuerpo.
Dice PT que el truco para poder bailarlo es lo que pesa, que si compramos el de El Corte Inglés de la misma altura pero mucho más ligero, no lo lograremos. Estoy por ir, comprármelo y practicar sin parar. Igual consigo algo. Desde luego, con este lo único que voy a conseguir es una fractura de músculo - si es que eso existe -.
Me he metido en la web que lo vende por internet y el máximo diámetro que venden es de 87 cm. Y si seguimos las recomendaciones de los Hula-Hooperos, debe llegar hasta nuestra tripa, es decir, un metro (!).
Empiezo a rallarme con este tema...
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