No soy fan de Rosana, no la sigo y casi diría que, pese a haber bailado y cantado aquel Pa' Ti no Estoy hasta casi convertirlo en himno de mi despedida de mi vida en Sevilla y de Sevilla misma (como ahora podría utilizarlo para despedirme de otra vida, la robada o regalada en balde, que también vino y se fue por el Sur) últimamente hasta casi me provocaba cansancio o pereza el escucharla...
Y no me voy a quejar porque la vida no es fácil para nadie, porque cada uno tiene sus luces y sombras en ella y, en definitiva, por mucho que yo ahora dijera o dijese aquí que mi vida no es o no ha sido fácil al final siempre habrá quien me diga que me quejo de vicio, sólo me falta sarna para rascarme y me cambia de vida sin pensárselo dos veces porque al final, a cada uno le duele lo suyo, lo fácil es decir y decirse aquello de que cada palo aguante su vela y está claro que, con la vida de los demás, hacemos maravillas... así que lo mío, como tiene que ser, para m
í se queda.
No me voy a quejar, ya lo he dicho, pero aún sin hacerlo sí quiero decir ahora que hace muchos años que dejé de llorar, de llorar por fuera, como ha de hacerse, con lagrimones e hipidos; de llorar como uno aprende de pequeñito y sin saber muy bien cómo -por pura vergüenza, madurez o simple tontería- va olvidando el cómo ha de hacerlo hasta que un día se sorprende a sí mismo minusválido para el llanto, con los ojos, las lágrimas y la congoja desmemoriadas y desaprendidas, como enfermas de Alzheimer... y, aunque en mi caso la discapacidad llegó de una manera distinta (casi como un cambio climático sentimental o como el pozo que sobreexplotado termina secándose) pero, al final, también yo también me sequé; a fuerza de llorar y de no entender, a fuerza de golpes, de berrinches y por absoluta falta de cariño. Me sequé y por muy grande que fuese mi pena o muy fuerte lo vivido hacía tiempo, mucho, mucho... demasiado, el que llevaba sin derramar una lágrima y lo máximo que conseguía (a base de esfuerzo y casi concentración) era que se me anudase la garganta y se me llenasen los ojos como quien llena un cubo en la playa con cuidado de que, de vuelta de la orilla, ni una gota se derrame por el camino y, así, de esa misma forma, ni una sola lágrima rodaba por mi mejilla.
Sin embargo hace poco más de una semana que Rosana -cual Moisés bíblico separando las aguas del Mar Rojo- obró el milagro y, mientras yo regresaba de dejar casi 95 años de lucha y lucidez dormidos en una cama y en la emisora que llevaba en el coche comenzaba a sonar su "Llegaremos a Tiempo", mientras yo daba vueltas a una plaza buscando aparcamiento y al final trataba de aparcar al mismo tiempo que ella cantaba "que la vida son dos trazos y un borrón"
Y no me voy a quejar porque la vida no es fácil para nadie, porque cada uno tiene sus luces y sombras en ella y, en definitiva, por mucho que yo ahora dijera o dijese aquí que mi vida no es o no ha sido fácil al final siempre habrá quien me diga que me quejo de vicio, sólo me falta sarna para rascarme y me cambia de vida sin pensárselo dos veces porque al final, a cada uno le duele lo suyo, lo fácil es decir y decirse aquello de que cada palo aguante su vela y está claro que, con la vida de los demás, hacemos maravillas... así que lo mío, como tiene que ser, para m
í se queda.No me voy a quejar, ya lo he dicho, pero aún sin hacerlo sí quiero decir ahora que hace muchos años que dejé de llorar, de llorar por fuera, como ha de hacerse, con lagrimones e hipidos; de llorar como uno aprende de pequeñito y sin saber muy bien cómo -por pura vergüenza, madurez o simple tontería- va olvidando el cómo ha de hacerlo hasta que un día se sorprende a sí mismo minusválido para el llanto, con los ojos, las lágrimas y la congoja desmemoriadas y desaprendidas, como enfermas de Alzheimer... y, aunque en mi caso la discapacidad llegó de una manera distinta (casi como un cambio climático sentimental o como el pozo que sobreexplotado termina secándose) pero, al final, también yo también me sequé; a fuerza de llorar y de no entender, a fuerza de golpes, de berrinches y por absoluta falta de cariño. Me sequé y por muy grande que fuese mi pena o muy fuerte lo vivido hacía tiempo, mucho, mucho... demasiado, el que llevaba sin derramar una lágrima y lo máximo que conseguía (a base de esfuerzo y casi concentración) era que se me anudase la garganta y se me llenasen los ojos como quien llena un cubo en la playa con cuidado de que, de vuelta de la orilla, ni una gota se derrame por el camino y, así, de esa misma forma, ni una sola lágrima rodaba por mi mejilla.
Sin embargo hace poco más de una semana que Rosana -cual Moisés bíblico separando las aguas del Mar Rojo- obró el milagro y, mientras yo regresaba de dejar casi 95 años de lucha y lucidez dormidos en una cama y en la emisora que llevaba en el coche comenzaba a sonar su "Llegaremos a Tiempo", mientras yo daba vueltas a una plaza buscando aparcamiento y al final trataba de aparcar al mismo tiempo que ella cantaba "que la vida son dos trazos y un borrón"








HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
Las lágrimas son un bálsamo para el alma... Recuerdo que dejé de llorar cuando comprendí que dañaba mis lindos ojos...No llores porque es signo de debilidad¡ Llorar es mostrar la sensibilidad de los seres... Qué bueno es llorar cuando ya no hay forma ni modo de calmar una pena, cuando no hay consuelo para el dolor que te causa una despedida. Las lágrimas que dejamos caer por alguién que nunca conocimos; pero que por algún motivo su vida nos causa especial sentimiento y el llanto es la única forma de demostrárselo, y no importa si se entera.
Bienvenidas sean esas (ansiadas) lágrimas. Un beso fuerte.
Yo tampoco soy muy seguidora de Rosana pero recuerdo que cuando fue a Buenafuente y cantó su nueva canción me cautivo. Creó una sensación rara en mí, como de emoción y a la vez de nostalgia. No se, era algo muy raro...
Pero bueno, el llorar con motivo es bueno y ahora que ya has dado ese gran paso emocional por decirlo de alguna manera, no mires atras y sigue adelante.
ánimo Gre ;)
es increíble lo que puede hacer una canción con una buena letra en una persona!! (o simplemente una canción sin letra y sólo con música)
Y por qué hay que tener vergüenza de llorar? es tan necesario como un abrazo.
un besito! :)