
Ese fue el sentimiento, la idea que se quedó en mi mente nada más ver la colección de
Juana Martín colgando de las perchas del cuartito reservado a ella en el
backstage, junto a las fotos y nombres de cada una de las modelos que al día siguiente las llevarían puestas. Por ignorancia o la costumbre me esperaba una colección de aires o inspiración flamenca, algo donde reconocer su origen cordobés o algo de sus geniales colecciones de trajes de gitana. Ni rastro. Lo que allí había eran sedas, telas que quizás para otros no fuesen más que eso, sedas colgadas en perchas, pero que para mí representaban muestras de vida, auténticas pruebas de fe que, al igual que el sudario de Turín certifica la resurrección de Cristo, me decían que
la Garbo estaba viva.

Era como poder asistir a las pruebas de vestuario de
Mata-Hari,
Cristina de Suecia,
Ana Karenina y
Margarita Gautier renovadas pero sin dejar de ser ella:
Greta Garbo, viva y eterna, glamourosa y fría.
La Garbo, muda y sonora, divina y por fin carcajeante en su final, lo mismo que lo fue su
Ninotchka.
La Garbo vuelta a la vida un martes de febrero, adelantándose al otroño e invierno que aún están por venir. Una
Garbo envuelta en seda por
Juana Martín redimiéndola así de la
Juana de Arco nunca rodada. Punto de seda, raso y gasa para
la Garbo moviéndose al ritmo de las mil y una versiones que sonaban de "Mañana de Carnaval", mil y una versiones como las mil y una noches regaladas para ser vividas por esa nueva
Garbo.
Azul, la mañana es azul... y sin embargo a mí se me antojaba que lo azul era
la noche;
la noche desordenada y de seda de la
Greta Garbo de
Juana Martín 
que del azul petróleo de ese punto de seda, con sus brillos y aguas bajo los focos, daba paso a la negrura absoluta avanzando por la historia de la moda, prohibiéndole a
Greta su
"quiero estar sola" y jugando a vestirla con guiños de
de la Renta o
Balenciaga para sacarla de su apartamento en Central Park, de su jaula de oro y muerte prematura en vida; caminando con ella de la mano por los años y permitiéndonos verla casi disfrazada de
Baby Doll,
Holly Golightly o
Jakie Kennedy.
Manhã tão bonita manhã... y sin embargo de nuevo noche pero noche clara ahora, noche de luna llena con la que bañar a la Garbo llevándola en ese paseo hasta los 90's de su muerte, ficticia ahora, que tras el humo del último cigarro encendido son 90's de vida eterna.
Garbo está viva y sin embargo y pese a ello sé que lo que ahora escribo debería titularse de otra forma. Debería llevar por nombre un "Gracias". Gracias por haberme acreditado como prensa, gracias por haberme permitido la entrada a ese mundo de perchas, y sedas, explicaciones, costureras, ajustes y prisas de última hora. Gracias por los momentos previos, el desfile y el kissing. Gracias por esa mañana, por esas mañanas de carnaval y esa Garbo resucitada, histórica de la moda y moderna que a mí se me antoja ahora bailando por un setentero Julio Iglesias. Gracias.
Que fuerrrrte, fumando en el escenariooooo. Ahora les falta encontrar a una Dietrich para montar el rollo bollo completo, jurjur.
Amigo Grelinno: ¡Viva la Garbo!
Muy interesantes las propuestas de Juana Martín.
Me alegra que te hayan dado pase (el que te mereces de sobra) y que hayas disfrutado del desfile.
¡Un besazo!
Maggie: Jajaja... ya te ha salido la parlamentaria que llevas dentro.
HongKong: ¡Viva! y sí, el repaso dado por Juana Martín a las décadas de la moda resulta de lo más interesante y evocador. (Lo del pase... ahí estamos, tratando de merecerlo. Gracias)
Mira tu que esta colección si que me ha gustado...¡Olé! por Juana Martín y ¡olé! por mi grelinno del alma querido desde ahora mi grelinno cibelino.
Me han dado ganas de ir a por mi vestido de novia, arrancarle esas mangas tan de jamón jamón y pegarselas a la camisa que suelo ponerme con los vaqueros y unos buenos stilettos y salir a la calle a cantar Manhã, tão bonita manhã...
Que colección más elegante, sofisticada y original !!! Viva la Garbo y los clásicos del cine!!! Besos