No sé por qué al pensar en El Delgado Buil
siempre me he imaginado a un ser excepcional, como uno de esos personajes de cuento que llevan condesando en su nombre el resumen de todas sus cualidades y características y, por tanto, éste, mi Delgado Buil, lejos de la suma de los apellidos maternos de sus dos creadoras (Anna Figuera Delgado y Macarena Ramos Buil), a la fuerza tenía que ser un hombre marcado por su estatura y delgadez. Alguien que, casi salido de la boca del Big Fish de Tim Barton o de la fábrica de sueños que en realidad era la de chocolate vistada por Charlie, se movería ondulado por el viento, rozando el cielo con sus largos brazos y dedos afilados, dejando surcos de nubes de los brotarían los colores de tenues arcoiris. Un hombre alto y Delgado que llevaría por nombre Buil o, mejor aún, habría nacido allí, en el pueblo o condado de Buil, llevándolo casi como estigma, como el Macondo pertenece a los Buendía y Comala a Pedro Páramo y donde lo excepecional sería precisamente el carecer de especialidad alguna.
Y en eso precisamente pensaba cuando me sorprendió
siempre me he imaginado a un ser excepcional, como uno de esos personajes de cuento que llevan condesando en su nombre el resumen de todas sus cualidades y características y, por tanto, éste, mi Delgado Buil, lejos de la suma de los apellidos maternos de sus dos creadoras (Anna Figuera Delgado y Macarena Ramos Buil), a la fuerza tenía que ser un hombre marcado por su estatura y delgadez. Alguien que, casi salido de la boca del Big Fish de Tim Barton o de la fábrica de sueños que en realidad era la de chocolate vistada por Charlie, se movería ondulado por el viento, rozando el cielo con sus largos brazos y dedos afilados, dejando surcos de nubes de los brotarían los colores de tenues arcoiris. Un hombre alto y Delgado que llevaría por nombre Buil o, mejor aún, habría nacido allí, en el pueblo o condado de Buil, llevándolo casi como estigma, como el Macondo pertenece a los Buendía y Comala a Pedro Páramo y donde lo excepecional sería precisamente el carecer de especialidad alguna.Y en eso precisamente pensaba cuando me sorprendió







Fue un
unes, no estrenaba zapatos sino zapatería entera y niño también porque lo mismo que se sienta a un niño y se le dice
HELLO!
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