La horchata la probé unas Fallas de Semana
Santa o Semana Santa de Fallas -que no es lo mismo pero es igual- de un año raro, como éste, en el que todo coincide o todo queda demasiado cerca.
Vivíamos en la Comandancia de Marina (y digo vivíamos, aunque debería ser vivían, porque sin serlo o tal vez siéndolo o, al menos, queriéndolo y deseándolo, yo era parte de ellos y no de los otros) y yo disfrutaba saliendo solo, recorriendo la avenida de un puerto sin Copa América, tinglados reconvertidos, ni obras de Fórmula Uno pero que no dejaba de fascinarme como me fascinaba la ciudad entera.
Caminaba solo, con mi pantalón de pana, mi jersey de lana calcetada y mis 12 años; caminaba y pensaba en los días que ya llevaba allí, los que aún me quedaban y, sobre todo, los poquitos que faltaban para regresar a una vida que supongo nunca pude, quise o supe entender como mía, lo mismo que tampoco eran míos ni aquellos pantalones ni aquel jersey calcetado. Caminaba y sólo pensaba en días, en el sol y en beber horchata. Y es que puede que la horchata fuera o fuese casi como el agua o el agua de Valencia, pero para mí el probarla era casi como dar la vuelta al mundo, un mundo en el que aún no existía la horchata de chufa Chufi ni el Mercadona o, al menos, tal y como ahora los conocemos.

Monedas en aquella cartera de Benetton, blanca, de quinientas pesetas, de fibra y velcro que tan poco combinaban y que tan mal se llevaban con aquella pana y aquella lana. Monedas y sentarse en una pequeña terraza... casi puedo recordar un kioskillo rojo, 4 mesas, alguna silla más y el sol... sentarme y esperar, esperar mucho, mucho... mucho... porque, al fin y al cabo yo no era más que eso 12 años: un niño de pana y lana, con fibra y velcro por dentro.
Esperar y seguir esperando y por fin acercarse el camarero que pregunta ¿estás sólo?, ¿te has perdido?, ¿esperas a tus padres?... y entonces sentirme pequeño, muy pequeño y más pana y lana que nunca pero pese a ello decir que no, un no rotundo, que tú vives allí, en la Comandancia y señalar con el dedo el horizonte, que has bajado porque quieres pasear y, sobre todo, tomarte una horchata. Estaba solo, no vendría nadie más y quería una horchata.
Horchata en la mesa y en la boca y supongo que pasó lo mismo que dicen que pasa con la tónica y con el semen... no me gustó pero yo estaba allí, solo, en Valencia, con un domicilio y casi con una vida prestada y la horchata era como el sello que le faltaba a mi pasaporte. Seguir bebiendo y luego, años después, con calores de tiernos veranos de lujurias y azoteas volver a la horchata, esta vez granizada y acompañada de fartons...
Tras eso, y 15 años después, cómo negarme el sábado a pagar lo quiera que fuera o fuese por volver a la horchata o, mejor aún, seguir viviendo en ella.
Plus, Plis, Plas... ¡mañana más!
Vivíamos en la Comandancia de Marina (y digo vivíamos, aunque debería ser vivían, porque sin serlo o tal vez siéndolo o, al menos, queriéndolo y deseándolo, yo era parte de ellos y no de los otros) y yo disfrutaba saliendo solo, recorriendo la avenida de un puerto sin Copa América, tinglados reconvertidos, ni obras de Fórmula Uno pero que no dejaba de fascinarme como me fascinaba la ciudad entera.
Caminaba solo, con mi pantalón de pana, mi jersey de lana calcetada y mis 12 años; caminaba y pensaba en los días que ya llevaba allí, los que aún me quedaban y, sobre todo, los poquitos que faltaban para regresar a una vida que supongo nunca pude, quise o supe entender como mía, lo mismo que tampoco eran míos ni aquellos pantalones ni aquel jersey calcetado. Caminaba y sólo pensaba en días, en el sol y en beber horchata. Y es que puede que la horchata fuera o fuese casi como el agua o el agua de Valencia, pero para mí el probarla era casi como dar la vuelta al mundo, un mundo en el que aún no existía la horchata de chufa Chufi ni el Mercadona o, al menos, tal y como ahora los conocemos.

Monedas en aquella cartera de Benetton, blanca, de quinientas pesetas, de fibra y velcro que tan poco combinaban y que tan mal se llevaban con aquella pana y aquella lana. Monedas y sentarse en una pequeña terraza... casi puedo recordar un kioskillo rojo, 4 mesas, alguna silla más y el sol... sentarme y esperar, esperar mucho, mucho... mucho... porque, al fin y al cabo yo no era más que eso 12 años: un niño de pana y lana, con fibra y velcro por dentro.
Esperar y seguir esperando y por fin acercarse el camarero que pregunta ¿estás sólo?, ¿te has perdido?, ¿esperas a tus padres?... y entonces sentirme pequeño, muy pequeño y más pana y lana que nunca pero pese a ello decir que no, un no rotundo, que tú vives allí, en la Comandancia y señalar con el dedo el horizonte, que has bajado porque quieres pasear y, sobre todo, tomarte una horchata. Estaba solo, no vendría nadie más y quería una horchata.
Horchata en la mesa y en la boca y supongo que pasó lo mismo que dicen que pasa con la tónica y con el semen... no me gustó pero yo estaba allí, solo, en Valencia, con un domicilio y casi con una vida prestada y la horchata era como el sello que le faltaba a mi pasaporte. Seguir bebiendo y luego, años después, con calores de tiernos veranos de lujurias y azoteas volver a la horchata, esta vez granizada y acompañada de fartons...
Tras eso, y 15 años después, cómo negarme el sábado a pagar lo quiera que fuera o fuese por volver a la horchata o, mejor aún, seguir viviendo en ella.
Plus, Plis, Plas... ¡mañana más!

Ummmm, si las cuentas no me salen mal...y creo que no, me temo que somos de la misma generación...además, el dato de la cartera Benetton lo corrobora, tío, ya no me acordaba de ella, que gracia, seguro que la tengo guardada por algún sitio...
Con mi primera horchata me pasó algo parecido, recuerdo que la pedí imitando una comanda materna en unas vacaciones y recuerdo también que no me gustó nada, ahora, al igual que la tónica, llegado el buen tiempo no faltan botellas en casa...respecto al simil con el semen, he de decir que es la primera vez que lo oigo...
De nuevo un placer leerte.
Abrazo desde la capital del reino que hoy nos está regalando un día espectacular, con un precioso cielo azul que nunca he visto en ningún otro lugar del mundo.
M.
PD: respecto a tu petición, decirte que salvo cambio de planes, aún tardaré unos meses en ir a NY, pero en cualquier caso, en unas horas hablaré con el amor de mi vida que lleva ya unos días difrutando de la Big Apple(voy a esperar a que sean las 9:00 hora local en costa Este) y si la emoción me permite acordarme de ello, le pediré que haga una foto a tiffani & co que te enviaré encantado...además lo veo factible, pues creo que hoy iba a dedicar el día a compras...Prada, D&G, Armani, tienda Apple...para su consumo propio y varios pares de All Star para regalar a los amigos...ya se sabe, 1€ = 1,6$ give me two, give me two!!!!!!
MAD: Placer para mí el tenerte de comment-arista. Para no marear más al perdiz diré que yo soy del 76, de un 30 de junio de 1976, por ello este próximo 30 de junio cumpliré 30 por tercera vez.
Eso sí, pese a ser del 76 y ser muy Peter Pan en algunas cosas (como los paseos y las horchatas) he sido algo más adelantado.
Eso sí, envidia me da el amor de tu vida y ese callea arriba, calle abajo por los NuevaYores de los USA de toda la vida... mientras envidio seguiré esperando a que llegue mi salto de PC a Apple (espero que no pase de este mes) y seguiré pensando si sí o si no merece la pena eso del iPhone, si cogerlo ya, si esperar al 3G,si... give me two, sí, sí, give me two!!!!!!.
En fin, mil gracias por la foto/s de ante mano.
(Ah! lo de la tónica/semen y las sucesivas tentativas hasta que a uno/una le gusta lo escuché yo en un programa de la Tárrega (¿era la Tárrega) así como que hace cienes y cienes de años, por boca de ella misma (sí, sería la Tárrega) mientras mantenían una especie de mesita camilla sexual)
Pues si...sumé bien, del 76 al igual que yo, aunque en mi caso de marzo, y ha sido cumplir los 32 y dar un giro brutal a mi vida, pero algo abismal...de hecho en este inpass entre comment-arios, estaba hablando con mi banco para que me dijera la mejor forma de verder lo que tengo y comprarme el piso que siempre soñé, casualmente el sábado aparqué debajo de él, vi el cartel y pensé, esta tiene que ser mi casa, y la quiero ya!!!!
Esperaremos al miércoles, que vuelve el amor de mi vida de NY, por aquello de que participe de alguna forma, y más teniendo en cuenta que es en la finca vecina a la suya, pero vamos, que la decisión está tomada...
El viernes me regaló mi hermana el iPhone, y no se que decirte, a mi es que la blackberry me tiene conquistado, aunque lo cierto es que la pijería que aporta el iPhone no la da la black ni por asomo...
Y respecto a la tónica/semen, como te dije, no lo había oído en la vida y aunque no soy nada de la Tárrega, si lo soy de los programas de zapping en los cuales es asidua, por lo que más o menos creo que tengo criterio suficiente para pensar que seguro que fue de los labios de ella de quien escuchaste semejante afirmación...
Que un placer, resalao, y voy a seguir con mis conversaciones con Banif a ver que consigo....
M.
Me has partido el corazón, tenemos que mimar mucho al niño lana-pana que aún llevas dentro.
Pero... dejando de lado lo sentimental,centremonos en lo escabroso ¿ que es eso de las lujurias y las azoteas? cuentanos, cuentamos... jajajajajaja
Ahora te queda descubrir "la bicicleta" (que creo que es algo así como granizado de limón con horchata).
Y, de paso, supersuscribo el comment-ario de A, sisisi
Puagg que gran asquito me da la horchata!!
Y mi madre de peque siempre me queria engañar diciendome que estaba muuuuy buena! ja!
Ya de tan pequeño y con una cartera de Benetton? lo tuyo sin duda son las marcas Grelinno!!
Hola, amigo Greli:
Se le echa a usted de menos por mi blog. Supongo que por falta de tiempo...
Yo soy de Noviembre de 1975, por lo que debo tener 4 ó 5 canas más que tú y me ha encantado tu post de hoy. Cuando vengas a Sevilla, espero que por fin nos conozcamos y escribas uno tan sentido como éste.
Un abrazo desde una Sevilla lluviosa.
PD: La tónica y la horchata me gustan, pero el semen no lo he probado. Si veo a la Tárrega le preguntaré a qué sabe.
Grelinno: También soy del 76, ¿algo más en común? ¿hacemos la lista?
Hazme el favor, da el salto a Mac YA, pero un salto mortal, triple y sin net. No te arrepentirás, te lo aseguro. Encima, con el iPhone a punto de caer... mi Visa está echando humo por las cuatro puntas, pero el gaget más pijo del mundo mundial será mío muy pronto... aunque la tarjeta se convierta por obra y gracia de Steve Jobs en pura ceniza plástica.
Te he dejado un regalo en mi blog. Pásate y recógelo, he pensado en ponerle papel de brillos, un lazo rojo enorme y otras tonterías... pero me parece de lo más cursi. Mejor te adjunto unos nardos "apoyáos en la cadera"... ¿no crees?
Anywayz, recoge el regalico, maño. En Aragón celebramos la Expo del H2O, pero la lluvia de Sevilla nos está inundando a toitica España.
Saludos perfumados, XkP
... pues yo soy del 78 .... ¿como lleváis esos primeros pasos en la treintena? ..un poco de luz de la experiencia por favor!! je je
Me ha gustado mucho tu post de hoy, yo también tuve muchos momentos de esos, me hice adicta pues al granzado de limón, que con los años admite variantes, o añadido como la cerveza. Quiero una máquina de esas en mi casa.
Muy fuerte lo de la Tárrega, ella es asín de ""natural""
;)
Amigo Grelinno, me ha parecido muy loable el hecho de que ya a los 12 años fueras a pasear sólo. te felicito y espero que sigas manteniendo esa honestidad contigo mismo!
en cuanto a los que somos del 76 y alrededores, hay quien nos llama "Generación Nocilla". la verdad es que resulta fácil identificarse con las características de la misma.
y para terminar, decir que también tuve la comentada cartera, pero que en mi caso el "Benetton" era una copia, pues en mi familia no estaban por gastar en esas cosas, jaja.
a día de hoy sigo en la misma línea, y he intentado "desmarcarme" (nunca mejor dicho) a fuerza de no poder competir en cuanto a la adquisición de gadgets de lujo.
el último ejemplo: como la penúltima de las derramas extraordinarias (las odio!)se llevó mi presupuesto para un reflex digital, me he decantado por la LOMO! y estoy feliz como una perdiz! es una pasada.
del iPHONE ya ni hablamos, jaja. si pudiera, volvería al teléfono de concha.
un beso muy fuerte recién llegadito de NY! (debo aclarar que no soy el amor de la vida de MAD, jaja)
... tiernos veranos de lujurias y azoteas? ains pilluelo! jajaa
La horchata no se hace a mi paladar aun, vamos, le cuesta. La primera vez que tome una fue en el parque de atracciones y como todo el mundo se pedia una, pues no iba a ser la rara del grupo, asi que marchando una de horchata. Al principio pues ya se sabe lo que se dice, que el primer trago es lo mejorcito, luego los demás jamas llegan a ser tan buenos. Y vamos, en mi caso se afirma porque a partir del segundo ya fue un poco.. um!
pero esta claro, si me invitas a una no te dire que no eh.. jaja ;)
por cierto, me ha hecho gracia lo de la Tárrega porque hace unos meses dijo que sabia a lejia? dios que presentadora!
yo no soy del 76. brillante post.
A: lo del tierno verano te lo conté ya hace muchos años, muchos, muchos, tantos que tú ni yo éramos aún más que amigos o éramos mucho más pero yo, tonto como siempre, me negaba a admitirlo... y todo se resume en un verano, en una habitación con balcón al patio de manzana, en calores nocturnos, incapacidad de dormir y las visiones que me ofrcían los vecinos del tercer piso del edificio de enfrente, ncohe sí y noche también.
Maggie: pues ni idea de la bicicleta esa... yo es que siempre he sido muy ciclista de bici estática... preguntaré y si eso, probaré, que en esta vida hay que probar de todo.
¿sucribes lo de A en lo de ls lujurias o en lo de mimarme?, jejeje
Ruth: ya ves, más que la marca en sí misma me gustaba la cartera, la imagen... era como una forma de reafirmarme como individual.
Alotmo: aciertas en cuanto a la falta de tiempo pero me pasaré por tu casa, no te preocupes... Lo de Sevilla también puedes darlo por cierto, tan pronto pueda volver, volveré y un café una caña o una buena tapa caerá seguro.
Y respecto al semen... a los juristas siempre se nos dice que debemos acudir a las fuentes... y me temo que la fuente la tienes cerca, así que... tú mismo. Je je je.
Xikoperfumista: Buena cosecha la del 76, sin duda. ;)
larateta: Uff, la treintena... qué quieres que te diga, por un lado muy bien y como que casi igual que la veintena aunque distinto... pero por otro lado... ¡ten cuidado!, al llegar los 30 todo cambia y todo se cae... es como empezar una cuesta abajo.
Hong Kong Blues: Yo no fui niño de infancia de Nocilla, fui niño de crema de Cola-Cao y Tulicrem... aunque como he dicho, el 76 fue una buena cosecha.
Aunque pueda parecer lo contrario y no tenga porque disculparme por ello tanto la cartera como los de más artículos de lujo que pude haber tenido me los tenía que costear yo ahorrando las exiguas pagas, haciendo trabajillos en casa... así llegó esa cartera, mis primeros Levi's etiqueta naranja, el plumífero... vamos, que tuve que ganármelo o más bien, tener un orden de prioridades.
Eso sí, yo al iPhone, si sirve de consuelo, tampoco llego y no sé si quiero.
cristi: la Tárrega es una gran sabia... y no te preocupes, si no es una horchata nos tomamos otra cosa y santas pascuas que yo soy muy fan del Frapuccino del Starbucks aunque con tanta proliferación de locales ya no e slo que era.
lazapatilla: Tú no eres del 76 ni falta que te hace... no sólo el 76 fue de buena cosecha.