Archivos Marzo 2008

Pues sí, gentes y gentas  de esta España camisa blanca de mi esperanza y lalluvia310308001.jpgrincones varios del mundo que me leéis, pues sí, así, con esa frase tan numérica y descriptiva a la par que críptica se resume el viaje de regreso de PAris  a tierras españolas de A, mi  A, vuestra ya A y  del que aquí escribe -oséase moi-.  Y sí, que sí, que ya sé que todavía no os he contado yo nada o casi nada de ese viaje, que lo único que he dicho es que sí, que sí, que muy bien, que muy bonito todo, muy abundante a través de los comment-arios varios y variados que he ido dejando durante estos días además de ese viaje propuesto por los maestros del maestro Gaillard... que sí, que sí, que lo sé, pero qué queréis que os diga, que por algún lado uno ha de comenzar su relato y como yo soy como soy pues como que hoy me he dicho un ¡ea! y un "¿a ver por qué hay por qué empezar por el principio el relato de los acontecimientos?"y es que si los de Lost (Perdidos en español y castellano de toda la vida) pueden llevar temporada va y temporada viene con un flashback va, flashback viene, pues a ver porque no voy yo a poder hacer yo lo mismo... al fin y al cabo si ellos viajaban en avión yo también lo hice, y a falta de uno yo cogí cuatro, así que mucha más razón y mucho más motivo para echar mano de la técnica flasheante y backeante.

Total, que fundido en negro, títulos de apertura en letras blancas y Aes de PAris, esquemáticas y rosas pero iguales a esa misma A de la Tour Eiffel, música de acordeón (y es que pese a que en esta España mía, esta españa nuestra llevamos como que muy grabado a fuego la relación inevitable del acordeón con aquellos pajatritos por aquí, pajaritos por allí de aquella María Jesús y su susodicha acordeón así como con Chanquete y su, cómo no, susodicho instrumento, pues como que yo he descubierto que el acordeón me gusta y me gusta mucho, que me parece una música así como que la mar de lalluvia310308002.jpgmelancólica y con sentimiento y como aquí uno es la mar de melancólico y de sentimental, pues eso, que más allá de todo eso y mucho más allá de Amelie y del propio Yann Tiersen pues como que sí, que sí, que a mí el acordeón me mola y me mola mucho y como ésta es mi película ahí que os planto yo una melodía acordeonada en los títulos y san se acabó), música de acordeón -estaba diciendo yo-  y plano que se abre desde el centro de la pantalla a modo de circulo que cada vez se hace más grande y de un blanco y negro y rosa (es que ya se sabe: el rosa más que un color es una actitud) pasamos al color de la ciudad de la luz, de la ciudad del amor, de la ciudad del Jorobado, de María Antonieta (quizás más suya ahora que nunca), la ciudad de Carla Bruni (y no, sé que lo esperáis, lo deseáis y hasta os mordéis las uñas esperando que diga algo de la Bruni, pero no, no y no... de momento y hasta la semana que viene -como mínimo- como que yo no digo ná de ná) y la ciudad de un Grand Palais a medio camino de la rehabilitación: rehabilitación propia y hasta monárquica... plano ya abierto del todo, cámara que baja de la cúpula del Palais hacia el suelo, Campos Elíseos que aparecen (Champs Elysées que dicen los franceses y afrancesados) y alllí A, mi A, vuestra ya A y el greli que inician un paseo de tarde por los mismos, sin rumbo fijo y, sin embargo, una meta: disfrutar de ese peregrinaje de tiendas, escaparates, diseño, elegancia, nuevoriquismo y feria de vanidades que, en definitiva es lo que son esos Campos.

Y así, Champs Elysées, rive droit (porque sí, porque los Campos Elíseos, lo mismito que el Sena, también lalluvia310308003.jpgtienen su rive droit y su rive gauche, su derecha e izquierda como dos mundos iguales pero distintos), es como nosotros nos plantamos entre un Disney Store mausoleo de Hannah Montana y un Nespresso Café de diseño y elegancia, y allí que justo cuando tú te hallas, te encuentras y te descubres a ti mismo pensando que hay que ver lo que es la globalización que lo mismito que te sientes el como el más hortera habitante de los USA de toda la vida y hasta casi puedes verte a ti mismo como una cheeseburger cualquiera pues allí que cruzas la calle y, ¡zas!, de cheeseburguer pasas a Capuccino italiano sin haberte siquiera despeinado, y todo ello con la cadencia y vaivén que da a la estampa un bateau mouche que discurre por el Sena, ese mismo Sena de rive gauche y rive droit en que se convierten los Champs Elysées bajo tus zapatos...

Pero vamos al lío, que me he puesto yo así  como que demasiado poético, metafórico y hasta prosopopéyico y al final todo esto venía porque ahí, justo ahí, cuando tú te hallas, te encuenttras y te descubres cruzando los Champs Elyssées rumbo al Nesppresso pues allí que suena tu móvil, como suena tu movil y tú estás en tierra extraña y además de vacaciones pues como que medio te sobresaltas porque no esperas llamada alguna y allí que metes la mano en tu bolso, allí que buscas y rebuscas porque entre la cámara, el plano de la ciudad, el planolalluvia310308004.jpg del metro, el paraguas plegable, la cartera y la bolsa con la caracola que acabas de comprar (que es que el tema caracola es muy interesante en lo que viene a ser el mundo francés y afrancesado en contraposición con el mundo español y castellano... porque claro, tú aquí te pides una caracola y santas pascuas o como mucho tú aquí que dices una caracola de frutitas si es que es de esas adornadas con trocitos de frutras confitadas -guindas verdes y rojas en la mayor parte de los casos- y santas pascuas otra vez, pero allí no, allí entorno al mundo de la caracola pues como que ha habido un medio cisma o diferenciación y así tu te encuentras sitios -patisseries para más señas- en las que has de pedirla -y así se encuentra bautizada- como todo un señor pain aux raisins; por la contra, hay otros sitios en los que se les llama escargots y punto pelota... -escargots que, como todo buen espectador de Pretty Woman debe saber, pues como que no es otra cosita más que el "caracol" tan español y tan castizo que saca los cuernos al sol...- y de verdad que es un dilema, porque allí que cuando tú ya tienes perfeccionada la técnica y la pronuciación de ese  pain aux raisins y allí que cuando tú ya estás preparado para pedirlo como si en realidad fuera o fuese el pan nuestro tuyo de cada día, pues que te ves a ti mismo diciendo un "p..." y ahogándolo en ese mismo instante en el que tus ojos y mente están procesando que sobre las caracolas propiamente dichas lo que hay es un hermoso cartel que dice "escargots"... y claro, así no hay quien pueda... no sé, quizás sea este un tema a elevar a Carla Bruni si es que al final me decido a hablar de ella la semana que viene.), la caracola que acabas de comprar -intentaba decir yo- pues como que se ha formado un lío y allí que te cuesta rescatar  tu movil pero lo logras in extremis, allí que ves un +34 seguido de un 91 y enseguida tú te dices un "España, Madrid", ubicante y ubicador y tras un ¿sí? pues como que al otro lado te aparece Iberia... no me digáis que no, globalización pura y dura: los USA de toda la vida y del Disney con el Nespresso italiano, atravesando el Sena de asfalto de los Champs Elysées con aroma de pain aux raisins o escargots (ahora, eso que eso sí, salvo mejor opinión de Carla Bruni pues como que yo soy mucho más de un pain aux raissns que de un escargot, eso también os lo digo).

En fin, allí que de Iberia se lalluvia310308005.jpgte identifican, allí que te dicen que te llaman en relación a tus vuelos de regreso y allí que justo cuando tú ya piensas que te vas a tener que cagar en todo lo que se menea en medio de los benditos Champs estropeando así la parisina, globalizante y globalizadora estampa que ya te habías montado pues, ¡zas!, el amable señor de Iberia (Iberio o Íbero para los amigos) allí que te dice que por ser vos quien sois y por ser tarjeta oro y tal y cual pues que Iberia te hace un cambio de clase turista a clase ejecutiva (bueno, él dijo bussiness pero, lo que son las cosas, tan de sajonismos que es uno para algunas cosas y, sin embargo, para éstas pues como que prefiero yo el término castellano, que no sé eso de bussiness lo veo yo ya como que muy usado y lo de ejecutiva como que viste más... además, teniendo en cuenta que te encuentras en PAris, que en Francia -en general- y en PAris -en particular- parece que acaba de resucitar María Antonieta -Marie Antoinette para los franceses y afrancesados y Maríantoñeta para el españolito de a pie- y que a la susociha la ejecutaron vía guillotina pues como que sí, que sí, muchísimo mejor eso de clase ejecutiva).

Total que tú dices que sí, que adelante al upgrade  y allí que al día siguiente te plantas en el aeropuerto de PAris (Orly, como las gambas) con tu maleta, tus pocas ganas de regresar (salvo por volver  a ver a Camino) y tu excuse moi, tu hier, Iberia m'a appelé... para preguntar si es que ya te han hecho ejecutivo o todavía te tienen como turista. Pero allí que te atiende un muchacho français, con ara de français que lo primero que te dice es un si tú vas a Barcelona, y tu le dices que no, que coges el vuelo de Madrid y él entonces te dice que si te vas en el vuelo de las 14'30 y tú le dices que no, que lalluvia310308006.jpgno, que tú te vas en el de las 16'40 y allí que el muchacho français saca una libretita así como que medio escolar y en una de sus hojas te enseña una tablita de horarios  -no menso escolar e infantil- de vuelos a Madrid e insiste en señalarte el de las 14'30 y tú le dices que no, que no, que tú te vas en el de las 16'40, y él que te dice que no, que no existe y tú que sí, que sí y le señalas la línea infanticida de la libreta y tabla infantil, y él que se golpea la frente en plan "ay va los donuts" sólo que más en plan "joer, que torpe soy", y tú allí que le das los deneis, allí que el muchacho français teclea y allí que saca la cinta de factuarción de la maleta pero allí que tú lees MAD y entonces allí que tú le dices que sí, que MAD sí, pero que luego tú vas a Santiago y allí que tú ya desconectas sin darte cuanta de que el muchacho français habla con el de al lado y le pregunta si puede mandar la maleta desde PAris a Chile o en Madrid tenemos que volver a facturar.. pero tú, como estás desconectado, pues como que no te enteras hasta el momento en que escuchas a A, tú A, vuestra ya A decir y decirte: "¡a chile! que la manda a Santiago de Chile!!!" y entonces tú le dices que no, que no, que excuse moi pero que tú vas a Santiago en España a Santiago de Compostela y cuando ya te ves recurriendo a al mímica y al botafumeiro para ubicar al muchacho français pues allí que se golpea de nuevo la frente, en plan "ay va los donuts" solo que  más en plan "hay que ver qué día llevo hoy" y dice que oui, oiu y que excuse moi y tu dices que no pasa nada, el chioo saca cinta a SCQ via MAD y allí todos tan contentos.

Pero la cosa no acaba aquí, no (porque de todos es sabido que mis cosas nunca terminan aquí, allí, ni tan siquiera ahí) y es que allí que a mí no se meocurre mejor cosita que, al ver que las tarjetas que está emitiendo ponen asientos 7E y 7F decirle un excuse moi, hier, Iberia m'a appelé... y todo el rollo del upgrade y entonces el muchacho français allí que te dice que "ah, oui, oui", allí que rompelalluvia310308008.jpg las tarjetas de embarque ya emitidas y que sí, que sí que él ve el upgrade pero que es él es nuevo y que no sabe meter el upgrade y que llama a la supervisiora y efectivamente la llama y la supervisora llega (envuelta en un pashmina azul cielo que ni era bonito ni feo pero indicaba que allí se cocía algo, que allí había poder) y allí que la supervisora saca un nuevo cuadernillo (esta vez más en plan "niño vete a la compra o hazte unas multiplicaciones que llevas muy mal la tabla del 4", allí que le dicta un código, allí que el chiquillo français los introduce o mete y allí que teclea que teclearás,  voilà, tarjeta de embarque ejecutiva para A, mi A, vuestra ya A. Así que visto el  éxito del chiquillo français la poderosa del pashmina allí que decide decirse un au revoir y deja al muchacho con mi tarjeta y la libretilla, el muchacho teclea que teclearás y cuando le da al intro (enter que dicen los sajones y digo yo siempre porque mi primer encuentro informático lo fue como que de muy niño y en un Amstrad CPC464 de los USAS de toda la vida y allí, en la tecla azul, lo que ponía era enter y no intro) pues allí que cuando le da al enter, ¡zas!, que no sale tarjeta alguna, otro enter (más fuerte) y ná que no sale, que el muchacho français masculla algo en français propaimente dicho, que mira el reloj y que dice que se va que se va y que se va... y allí que se sienta otro muchacho français que en medio español y castellano nos dice que es que había acabado el turno del muchaho français primario, que el sistmea se ha colgado y que cuando pasa eso suelen tardar como unos  15 minutos.

Y allí que la gente y genta llega y no para de llegar, y todo se llena de españoles y españolas, de beacoup de españoles y españolas que quieren regresar a su país y no pueden porque el que aquí escribe -oséase moi- ha colapsado el sistema con su upgrade, y la gente y genta que te mira mal, y A que dice que tiene hambre, que tiene mucha hambre y que lelalluvia310308009.jpg va a dar un témblor (que no temblor, porque A es así, vamos, que cuando tiene hambre la tiene y como que si no come pues le da así como que una especie de mono o delirium tremens aliemnticio y alimentario y se me pone a temblar todica como un junco) y allí que yo que le digo que si acaso que ella vaya a tomar algo y que yo me quedo en el colapso, pero ella que no, que no, que no sin su marido (que esa es otra de las cosas que tiene Francia en general y PAris en particular, que une mucho a las parejas) y allí que se queda conmigo, y allí que más y más españoles y más y más españolas que nos miran y nos remiran y empiezan a cuchichear y a decir que sí que es que  es nuestra facturación que ha bloqueado el sistema y allí que unos se ponen nerviosos, (très nerveux que dicen los franceses y afrancesados) y dicen que ellos tienen que regresar a su país, que si en España esto no pasa, que sí, que sí... y A, mi A, vuestra ya A bajo amenaza de témblor por inanición y yo como que ya muy cansado, muy, muy cansado de estar de pie pues allí que veo que un chiquillo español y castellano se ha sentado en la cinta que transporta las maletas hacia la facturación y tal y allí que me digo un ¡ea! y que también me siento e invito a A y a su tembleque a sentarse pero A me dice que no, que no, que ella temblar temblará pero que tiene dignidad y que ella allí no se sienta y yo que me siento igual pero que enseguida me levanto al ver así como que frente a frente (o tête à tête que dicen esos mismos franceses y afrancesados) con la mirada y caras de cienes y cienes de españoles que me miran como "tú, tú, tú tienes la culpa"...

Eso sí, justo cuando tú ya piensas que la sangre va a llegar al río, justo cuando tú allí que ya crees que los lalluvia310308010.jpgespañoles y españolas lo que allí van a hacer es decirse un ¡ea! de esos que tú tanto te dices tú y acto seguido un Fuenteovejuna todos a una, pues como que se escucha una vocecilla por la megafonía que, incluso medio temblorosa, indica a los señores y señoras pasajeros que se reanuda la factuaración, que disculpen las moelstias y que gracias por volar con Iberia... pero claro, la cosa no queda aquí, no (porque de todos es sabido que mis cosas nunca terminan aquí, allí, ni tan siquiera ahí) y es que si en PAris (Orly, como las gambas) se bloquea la facturación pues como que en Madrid (MAD en loq ue viene a ser el código internacional de aerupouertos) casi ni podemos despegar por tres motivos, como si fueran o fuesen las tres palabras de un bolero: tres maletas, seis bocadillos y un Sr. Mosqueira, desaparecidos todos ellos.

Que claro, tú de estas cosas te enteras gracias al famoso upgrade y a que la encantadora Srta. Heras (porque sí, sí, encantadora lo era un rato largo -un saludo para la Srta. Heras-) allí que os ha sentado, en pro de la unidad familiar y de la propia pareja, en la primera fila de asientos y como que ni medio metro te separa de toda la tripulación (crew que dicen los sajones) y de sus cuchicheos... y la verdad que es fascinante ver cómo se resuelven este tipo de propblemas y contrariedades a bordo, el orden de prioridades y demás decisiones clave que todo tripulante a de tomar en situación de crisis y es que ante esos 10 elementos desaparecidos (porque si las matemáticas no fallan, 3 más seis, más uno son diez) pues como que estaba claro:  de las maletas pasando porque "de eso no decimos nada y si al final de verdad faltan pues lalluvia310308011.jpgya reclamarán y eso"; del Sr. Mosqueira idem del lienzo (vamos que pasando again de agian) porque "como no lleva equipaje pues no pasa ná y si lo llevaba pues mira, igual hay suerte y alguna de las tres maletas es suya... y a la histérica que dice que lo localicemos y que si no lo localizamos pues que ella no despega y que no despega y no despega pues nada, de momento que se siente y luego ya se verá..." pero con los seis bocadillos, "¿qué hacemos con los seis bocadillos???"... y es que aunque parezca mentira al final todo nuestro problema se resumía en seis bocadillos que habían desparecido y allí que la controladora decía que a ella le constaban y la tripulación decía que no, y allí que mete y saca y saca y mete el carrito del armarito para ver si es que habían contado mal o qué pero no, que allí sólo había un bocadillo, y allí que llaman a la señora encargada del catering para que vaya a decir dónde metió los bocadillos, y allí que la buena de la señora tarda pero finalmente aparece y allí que con un dedo tembloros dice que allí -señalando el desafortunado carrito- y allí que lo vuelven a abrir y allí que sólo hay un bocadillo y allí que como ella ya ha señalado el carrito pues como que ya se puede ir y se va y vuelve a quedarse la controladora frente a la tripulación y a la encantadora Srta. Heras y que si el bocadillo sí el bocadillo no y que si no despegan sin bocadillos y que sin bocadillos de allí no se va nadie.

Y claro, como el que aquí escribe -oséase moi- pues como que ya llevaba así como que una media hotra larga en el avión y lo que tienen este tipo de situaciones es que entre lo reducido del espacio y al tensión enseguida se crean lazos y confianzas (que se lo digan sino a los de Lost que al final no llevan ni tres meses en la ilsa y les ha dado tiempo a todo y más, que si nos descuidamos dentro de nada el pobre Aaron ya hace la comunión y todo -isleña, pero comunión al fin y al cabo-) se crean lazos y confianzas -estaba diciendo yo- y allí que entonces tú ya decides intervenir y dices un lalluvia310308012.jpg"pero vamos a ver, loss bocadillos que faltan son de turista o de clase ejecutiva... porque si son de turista yo creo que podemos despegar igual, que en turista es muy raro que alguien coma un bocadillo ypara cuando más que de repente te pidan seis, no?..." y allí que ellos te dan la razón y te dicen que sí, que sí, que desde que han puesto el menu y lo de que hay que pagar y tal pues que casi nadie come nada pero que claro que el tema es que los bocadillos van de business y no en plan turista y claro, ahí como es gartis pues ya cambia la cosa... pero claro, como tú tienes solución para todo, pues allí que miras a A, tu A, vuestra ya A y allí que le dices un "¿tú quieres bocadillo" y A te dice que no, que lo que quiere es llegar a casa; tú internamente te preguntas a ti mismo y a tu mismo ser y como que no, que no, que tampoco quieres bocadillo (que bueno, eso del concepto bocadillo es muy matizable porque como que al final no son más que mediasnoches de relleno variable y extraño) y como ya os digo que esto del avión vene ser algo como que medio Lost, medio Brumel (porque en las distancias cortas es dónde uno se la juega) pues como que entre el espacio pequeño y la tensión allí que enseguida se empatiza y se crean lazos y allí que el bueno del señor de al lado, deja su sudoku (señor sudoku desde ya)  y dice que no, que él tampoco quiere el bocadillo, así que "ya ven, 3 bocadillos menso que tiene que buscar"... pero vamos, que ni solidaridad, ni empatía, ni señorita Heras que valga, que no, que no y que no, que la controladora dice que sin los bocadillos el avión no sale y que no sale y que no sale... así que ya veis, casi una hora y media de retraso por seis bocadillos (bueno, en realidad 12 medias noches, porque sí, porque en el menú ejecutivo te ponen 2 mediasnoches por cabeza) que, a la hora de ser servidos, lo fueron bajo la petición casi amenaza de "por favor, lo siento, pero ahora se los tienen que comer".

Eso sí, la verdad que tranquiliza muchísimo saber lalluvia310308013.jpgque un avión puede volar sin 3 maletas, sin un pasajero (Sr. Mosqueira para más señas) e incluso sin saber si ese pasejro llevaba o no maleta, pero si algo hayq ue tener claro es que un avión jamás de los jamases alzará el vuelo sin estar debidamente provisonado de mediasncohes... que oyes, parecerá una tontería, pero mira, al final cuantas más cosas lleve un avión pues como que muchísimo mejor, sino mirad a los de Lost, que estuvieron viviendo del cátering casi hasta que encontraron aquello de lo de la Inciativa Dharma... y es que parece mentira, pero al final, una medianoche cunde mucho y si una ya lo hace imaginaros dos.

 

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¿Qué es esto?
 

Os propongo un viaje. Un viaje que para mí comenzó hace tan sólo una semana, un Domingo de Ramos -tan católico y cristiano- en un barrio judio, en una plaza destinada a ser residencia Real de, sin embargo, un país republicano... contradicciones de la vida o la vida misma, qué se yo.

Mi viaje comienza en una galería de arte de PArís, en la Place des Vosgues, por casualidad y curiosidad; un paseo bajo los soportales y, en un segundo,  el blanco, el oro, y el rosa clavados ya para siempre en mis ojos.

 

Un viaje de albero, grana y oro, añil y tabaco, de vueltas al ruedo, verónicas, medias verónicas y hasta entradas a puerta gayola... mise à mort, mise à nu dice el maestro y mi viaje judeocristiano continúa por la internet que me acerca al artista, al maestro y a su estudio de baldosa hidráulica y luz parisina que rompe las Sombras de Chavela y que termina con un diálogo intermedio con él: una petición consentida, una invitación, agradecimiento y la autopromesa de regresar pronto a PAris.

Es un viaje, que no deja de ser vida, que se vuelve a cada cuadro, con cada escena, un viaje de luz y de sombras, de vida y de muerte, un viaje de lucha y del erotismo que da esa misma lucha o que pertenece a esa propia vida y muerte.

Os propongo un viaje. Un viaje para el que sólo os pido ver más allá de la oscuridad y los prejuicios... mirada limpia, oídos abiertos.


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¿Qué es esto?
 

 Pues sí, gentes y gentas de esta España camisa blanca lalluvia140308001.jpgde mi esperanza y rincones varios del mundo que me leéis, pues sí, así estábamos ayer, en plan picnic oficinista o restaurante a domicilio y es que esto es lo que tiene el stress laboral, la sensación de que se acaba el mundo que le entran a muchos y muchas en cada período previo a toda cuanta vacación existe e y, sobre todo, eso es lo que tiene el trabajar con gentes y gentas australianas o fácilmente australianizables, que como ellos comen a eso de las doce y media de la mañana (o de la tarde, eso ya depende de lo postmeridiano que sea uno y una) pues como que allí que te fijan una reunión a eso de las tres de la tarde (3'00PM -o 15'00 horas si uno es así de los de horarios de 24 horas completas-) y como que les da muy igual que tú termines tu jordada a las dos y veinticuatro -ni minuto más, ni minuto menos-  (2'24PM o 14'24, vamos cogiendo el truquillo, ¿no?), dos y veinticuatro de la tarde -estaba diciendo yo- y que no te de tiempo de irte a tu casa a comer ni echar una mísera siesta ni ná de ná...

Eso sí, menos mal que en el fondo se nos debe de querer y ahí que ante la sugerencia a mi jefa (boss o manager que dicen los sajones) enseguida el ordenanza se dijo un ¡ea!, un "las pizzas esas son de plástico y no, que no, que no os dejo yo comer eso" y en un pis pas teníamos ante nosotros el menú para elegir nuestras viandas y, una vez elegidas, todo un restaurante montado en la mesa de juntas del despacho de la susodicha jefa... surrealismo puro.

Pero, ya podía el amable señor ordenanza decirse otro ¡ea!, aparecerse ahora aquí  y terminarme de hacer las maletas, porque como que en una hora salimos hacia PAris (sí, sí, con A de Tour Eiffel) y como que la maleta aún sigue abierta con cienes y cienes de cosas aún por meter... y es que ya lo decía A, mi A, vuestra ya A ayer: "quién me diera tener ahora a alguien que me hiciese la maleta"... y ya veis, ni que la hubiera o hubiese escuchado Cantizano, dicho y hecho, el que aquí escribe -oséase moi-convertido en todo un mucamo empacador pero, si PAris bien vale una misa, qué más dará una maleta más que una maleta menos.

Plus, Plis, Plas... ¡el lunes más! (aún estaremos en PAris -sí, sí, con esa misma A de Tour Eiffel- pero se intentará contaros algo desde la ciudad de la luz, del Elíseo, de Notre Dame y, ahora ya, hasta de Carla Bruni).

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¿Qué es esto?
 

Pues sí, gentes y gentas de esta España camisa blanca de mi esperanza y rincones varios del mundo que me leéis, pues sí, ayer, finalmente y aunque las fuerzas de la naturaleza e inclemencias del tiempo amenazaron con suspender el lalluvia110308000.jpgacto, el macromegasuprabuque Juan Carlos I fue botado. Y es que si bien es cierto que a las 6AM (esa bonita hora a la que me levanto) no sólo llovía sino que además el viento era tal que sin esfuerzo alguno era capaz de transformarte y transformar al que aquí escribe -oséase moi- en toda una Mary Poppins, paraguas en mano, volando por las calles de la Town y provocando que las mentes pensantes se reuniesen durante cienes y cienes de horas debatiendo si se suspendía o no se suspendía el acto, si botadura sí, botadura no, pues como no es menos cierto que conforme fueron pasando las horas y con ellas el día, la adversa climatología (y aprecie aquí el lector y lectora el gran dominio que el que aquí escribe -oséase moi again de again- demuestra tener sobre los típicos términos de cualquier parte metereológico) pareció irse calmando, lo mismo que se calmaban los ánimos de aquel público que os describía yo exacerbado el viernes pasado, dando así una tregua a la botadura en sí misma y, por extensión, a sus protagonistas.

Así que allí estábamos, a la hora señalada y prevista, A, mi A, vuestra ya A y el que aquí escribe lalluvia110308003.jpg-oséase moi- con nuestros estilismos, el viento, la amenaza de lluvia, el frío (mucho, mucho, mucho frío), autoridades varias y variadas, público en general y el macromegasuprabuque, recién pintadito, engalanado y feo, porque mira que es feo (que claro, eso de buscar y encontrar la belleza en un buque de guerra o militar -que no sólo de guerra vive el hombre- pues como que puede resultar tarea harto difícil, pero lo que es hacerlo con éste pues como que ya resulta del todo imposible)... en definitiva que allí estábamos todos y todos expectantes y expectativos ante la inminente llegada de  la Familia Real, como niños pequeños en la noche del 5 de enero, esperando que amanezca y con la ilusión de ver los regalos que han dejado otras Majestades (las de Oriente -iguales pero distintas-), los unos y con la mosca detrás de la oreja o el ánimo, premeditación, alevosía e incluso nocturnidad de intentar descubrir y desenmascarar que realmente los Reyes son los padres, los otros. Pero allí estábamos todos, en ese frío, con ese viento y el aviso por megafonía de que allí hacían su entrada "S.S.M.M. los Reyes y S.S.A.A.R.R. los Príncipes de Asturias", coches que se detienen, puertas que se abren y, ¡zas!, las cuatro figuras Reales que allí aparecen, allí saludan y allí se dirigen hacia la tribuna con un movimiento casi coreografiado pero natural, tan natural, que si al embajador, a la Preysler e incluso a Paloma Cuevas se les puede decir eso de que "con Ferrero nos ha conquistado" en virtud de la magia de la publicidad y de la tele, ellos allí que conquistaron a todo el mundo -propios y extraños- sin necesidad de bombón o emboltura dorada alguna.

Traje de chaqueta gris claro, perfecta media melena lisa y suelta y unos altísimos zapatos de tacón que -le pese al peñafiel de turno que le pese- Doña Letizia llevaba con la misma naturalidad y lalluvia110308005.jpgseguridad con la que el común de los mortales se pasearía por el pasillo de su casa con sus zapatillas nordikas o esos espantosos 24h que desde hace unos años pueblan calles y avenidas... saludos de rigor y un abrigo de lana tweed y seda (y no digo eso de abrigo estilo chanel o en tejido chanel porque la marca ya ha avisado que eso de la chanelización de la vida y los elementos como que no le gusta nada de nada y a sus abogados menos y como de demandas y demás ya anda un servidor servido pues como que por muy Chanel que sean no tengo yo ganas de más) abrigo de lana tweed y seda en tonos rosas de la Reina Doña Sofía, zapatos y bolso rojos, más saludos y enmarcando todo ello los correspondientes uniformes militares de D. Juan Carlos y D. Felipe... bendición del macromegasuprabuque, martillazo, botella que se desplaza y estrella contra la proa del mismo y allí que comienza el lanzamiento y entrada en el mar, sonidos de sirenas, saludo del buque ya en el agua y de ahí, corre que te corre, a la inauguración de la EXPONAV mientras el público asistente -invitación en mano- se dirige al lugar en que se servirá el cocktail.

Y frío, mucho frío que pese a la incomodidad nos permite ver a Doña Letizia completando su estilismo con un abrigo negro, lalluvia110308001.jpgcinturón y cuello alto, que lejos de marcar o confirmar ese rumor y estúpida leyenda urbana de su extrema delgadez nos demuestra que hay gente que tiene un don llamado elegancia o estilo, gente a la que no le hacen falta aderezos complicados ni pieles ostentosas para llamar la atención y es que con ese sencillo traje gris y abrigo negro no hacía falta nada más para fijarse en la Princesa de Asturias y es que sí, el que aquí escribe -oséase moi- es monárquico y letizista pero os aseguro que es en lugares como su sonrisa y su andar seguro, lo mismo que en las miradas que intercambiaba con D. Felipe y los breves gestos de ambos, donde reside la felicidad... una felicidad que se desborda cuando uno la escucha hablar de sus hijas, Infantas de España las dos, pero más que nada hijas y más que nada ella una madre que, orgullosa, cuenta cómo la pequeña tiene los ojos verdes, como ella, y cómo la mayor cautiva a todo el mundo con sus bucles y su afán por saberlo e investigar todo... Y es que, lo que yo os diga, con Ferrero -o sin él- nos han conquistado, los ha conquistado.

 

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¿Qué es esto?
 

Pues sí, gentes y gentas e esta España camisa blanca de mi esperanza y rincones varios del mundo que me leéislalluvia070308001.jpg, pues sí, por si alguien no lo sabía (que claro, uno con esto de la mudanza y el cambio de casa pues como que también tiene nuevo vecindario y nuevos vecinos y no todo el mundo tiene porque saberlo todo de mí) el que aquí escribe -oséase moi- es así, monárquico y letizista y claro, siendo como soy (monárquico y letizista como os digo) pues como que hay cosas que a uno le cuesta no ya entender sino más bien digerir sin perder la sonrisa o sin que a uno le fastidien el día.

Y mira que me levanté contento yo hoy, mira que me dije un ¡ea!, mira que me puse yo mis jeans, mi blazer de cuero, mis zapatillas Cult de tiras de charol y acharoladas (porque sí, porque uno además de monárquico y letizista pues como que también es muy de hacerse sus viernes de relax, muy de dejar el traje y la corbata en casa e ir así como que más urban chic en lugar de tan workingday), mira que me dije yo otro ¡ea! y un por fin es viernes y hasta un "en unas horitas sólo ya estoy en casita con mis princesas y tenemos todo el fin de semana por delante" y mira que... y mira que nada, que ya véis de qué me sirvió a mí tanta predisposición y tanto relax y tanto fin de semana y fin de semana que viene y fin de semana que va... de nada, lo que yo os diga, de nada.

Y es que el caso es que como el lunes tenemos botadura en la Company del macrosupramegabuque "Juan Carlos I" y como la madrina de la citada botadura es Su Majestad la Reina Doña Sofía, y como a la tan mentada botadura también asistirá Su Majestad el Rey Don Juan Carlos y Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias pues como que la gente y genta de la Town -en general- y de la Company -en particular- pues como que andan así como que medio expectantes y expectativos y así como lalluvia070308002.jpgque medio con el ojo crítico también... y si ayer me decía mi jefa que tenía ganas de estar bien cerquita de la Princesa Doña Letizia para ver cómo de delgada es que es y si ayer al escuchar yo eso me mordía la lengua para no contestar más allá del "yo es que soy monárquico y letizista" de rigor, pues se ve que a la buena de la muchacha no le debió de parecer suficiente y como que nada más verme aparecer por su despacho pues allí que hoy me hace entrega de una copia de una supuesta noticia de la que se hace eco elconfidencial.com  acerca de que "Letizia 'confisca' fotos de sus dos hijas".

Y así es casi como te desayunas tú, con la supuesta, hipotética y, por lo demás, improbable noticia de tal confiscamiento (al menos en las formas y maneras que se dice realizado) y con un debate abierto acerca de la dignidad de las personas, la exclusividad del Club Puerta de Hierro y las condiciones en que todo cumpleaños infantil ha de celebrarse... pero vamos a mí plin, porque yo ya lo digo, como que soy monárquico y letizista y de ahí no me baja nadie, que no, que no y como si algo tengo claro es que en esta vida hay que darle al público lo que quiere y como mi público yo no sé si es que era o es republicano pero como que un poquito corto de entendederas y un mucho carente de conocimientos de las más elementales Instituciones del Estado Español sí que lo era y es, pues allí que yo, y para ellos, pues como que más monárquico y más letizista que me puse y más venga de nombrar y de mentar eso de que "es que son Infantas de España" con la consiguiente apertura y abrimiento de carnes que podía observarse en el público asistente al debate, y a cada Infanta y a cada España que yo pronunciaba pues como más y más apertura y abrimiento de carnes que allí se observaba... carnes -por otro lado abundantes- que se atreven a criticar, comentar y hasta despellejar la supuesta delgadez extrema (porque sí, porque hay gente y genta para la que las personas delgadas, así, per se o por naturaleza no existen y si existen pues como que lo mínimo ha de ser que estén pasando una hambruna) lalluvia070308003.jpgdelgadez extrema -estaba diciendo yo- de determinadas personas pero que, sin embargo, no son capaces de comprobar y darse cuenta que llevan toda la vida de Dios (y eso son muchos años, también de Dios) realizando todo tipo de dietas para lograr bajar unos kilos que no se los saca nadie, carnes que hablan de la igualdad de todo el mundo y critican los ambientes selectos y exclusivos, las jerarquías y las distinciones pero que el próximo lunes participarán de ese juego, invitación en mano, para poder asistir a una botadura y copa de vino español (con la misma E de España que tanta apertura y abrimiento de carnes les provoca) y así poder decir y hasta gritar a los cuatro vientos que ellos sí, que ellos estuvieron allí, que ellos sí vieron a S.S.MM y hasta a S.S.A.A.R.R. pero que sí, que sí, que qué delgada está esa chica... y es que, no se lo pierdan vds., mientras que al común de los mortales le hace falta el photoshop para borrar esta arruga de allí, esa celulitis de allá e incluso hacer desaparecer aquella chicha y michelín de acullá -repito, no se lo pierdan- según una amiga de mi jefa (boss o manger que también puede decirse y que dicen los sajones), resúltase que a Doña Letizia "le engordan las piernas para que no se la vea tan delgada"...

Y yo, qué queréis que os diga, pues como que gracias a Dios que es viernes y el lunes, querido lector y querida lectora, el que aquí escribe -oséase moi- y A, su A, vuestra ya A, pues como que allí estarán, invitación en mano... monárquicos y letizistas hasta el final.

 

Plus, Plis, Plas... ¡el lunes más! (Y por si alguien quiere leer la otra cara de la verdad -verdad de la buena- pueden hacerlo en ABC... que igual es que también son monárquicos y letizistas pero yo, qué queréis que os diga... de El Caserío me fío.)

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¿Qué es esto?
 

Pues sí, gentes y gentas de esta España camisa blanca de mi esperanza y rincones varios que me leéis, pues sí, así estoy y así me hallo, repasando la tabla periódica de los elementos y no, no es que me haya dado a mí ahora una vena científica e investigadora y no, lalluvia050208001.jpgtampoco es que haya decidido desempolvar  el Quimicefa porque, entre otras cosas y en mi caso, más que desempolvarlo yo tendría que comprarlo porque sí, lo confieso: nunca tuve un Quimicefa ni mísero laboratorio casero e infaltil que llevarme a la boca... no, de eso nunca tuve porque por más que año tras año yo le insistía a S.S.M.M. de Oriente en que yo quería el Quimicefa (léase Quiminova de  Mediterraneo, juguetes para compartir en la tardo infancia), la pantalla aquella del Telesketch, el Simon y un Alfanova de esos con torno y todo incluido (y es que yo, como dice mi Suegra, siempre he sido creativo de carallo) pues como que no, que Sus Majestades que nones, y allí que jamás apareció laboratorio, pantalla, juego de luces o barro moldeable alguno... pero bueno, tampoco es momento ahora de rescatar aquí la desgracia infantil como si yo fuera o fuese una Annie cualquiera, que no, que no, que lo del Potasio no viene por ahí y, en realidad, como que tiene una explicación muchísimo más lógica.

Y es que la culpa de todo la tiene la Pantoja, sí, sí, la Pantoja... y no, no es que sea ella ahora la de la investigación científica ni la del Quimicefa, no, sino que el caso es que se conoce -se entiende- que la buena de la muchacha es propensa o tendente a las bajadas de potasio y claro, pues como que de todos es sabido que toda bajada de potasio puede provocar la aparición de diferentes alteraciones como debilidad de los músculos, taquicardia, hipotensión lalluvia0502080002.gif(tensión baja, vahído o parraque que también puede decirse), sed y falta de apetito. Y claro, pues así me está la pobre en los últimos tiempos no me levanta cabeza y que ya sea por el cansancio, por los disgustos o porque la naturaleza y la genética son así de caprichosas pues como que me anda bajada de potasio por aquí, bajada de potasio por allá, de clínica en clínica, como si de una falsa monea hospitalaria se tratara o tratase. Y claro, el que aquí escribe -oséase moi- que lee eso de la Pantoja y las bajadas de potasio, de que si le dan vahídos, desmayos y parraques varios y variados por esas bajadas, el que aquí escribe -oséase moi again de again- que sigue leyendo y lee que en esos casos y para unporsiacasomedesmayo pues como que la Pantoja siempre tiene un plátano a mano (porque el plátano es así como que un remedio supernatural y supereficaz ante las bajadas potásicas) y claro, como el que aquí escribe -oséase moi, por tercera y última vez- es muy pantojita y pantojista y también muy de el saber no ocupa lugar, pues como que no puede más que aprenderse y grabarse así como que a fuego en el subconsciente en reserva mental eso del plátano forever.

Total, que así las cosas -y con la lección del plátano como que muy bien aprendida-  pues como que ayer, mientras realizábamos la compra para la cena lalluvia050208004.jpgy mientras A, mi A, vuestra ya A me comentaba lo cansada que se encontraba y me decía que si es que había dormido fatal y que si tenía muchísimo trabajo y que si se sentía superdecaída y que si no podía con la vida, ni con su alma ni con su espíritu.. pues allí que, A, mi A, vuestra ya A, en el medio y medio del pasillo que separa la isla de la frutería de los congelados y con la mirada así como que perdida, como si mirase al mar buscando un pequeño velero en el horizonte (sólo que allí ni había mar, ni velero y por horizonte teníamos la góndola de la pasta fresca y gazpachos varios y variados) pues allí que, ¡zas!, medio se me para y con un hilillo de voz allí que me susurra (o musita que también puede decirse) un "me estoy mareando"... y claro, allí que uno escucha eso y allí que uno -vaya usted a saber porque extraña asociación de ideas o recursos mentales que uno tiene- pues que enseguidita y en lugar de pensar en una bajada de azúcar (que es que eso de la bajada de azúcar pues como que es muy socorrido para explicar este tipo de desvanecimientos en los lugares públicso en general y supermercados en particular) pues allí que recuerda lo del potasio, la Pantoja y sus parraques y, ¡zas!, ni corto ni perezoso allí que no se le ocurre mejor cosa que mientras medio sostenía a A en su desmayo, comenzar a gritar: un plátano, un plátano, que alguien traiga un plátano como quien grita eso de una ambulancia, que alguien llame a una ambulancia en toda escena crítica y dramática de toda película crítica y dramática que se precie; y todo ello bajo la atenta y atónita mirada de la señorita frutera.

Pero vamos, lo del plátano mano de santo, oiga, porque fue eso de ponerme a gritar lo de lalluvia050208003.jpg"un plátano un plátano, que alguien traiga un plátano" y de verdad que allí que A, mi A, vuestra ya A, enseguidita recuperó la compostura, la conciencia y consciencia y hasta el semblante y -aún susurrando, eso sí- pues allí que me dijo un "¿quieres hacer el favor de callarte?" así como que entre dientes... pero vamos, que ni rastro de su vahído, desvanecimiento o simple parraque. Y allí la gente arremolinada a nuestro alrededor, y allí la frutera, plátano en mano, que se acerca -tarde, pero se acerca- y allí que yo le digo no, que ya no hace falta el plátano pero que de todas formas que me ponga así como que un kilito pasado y que es que sí, que sí, que por mucho que ella dijera o dijese que estaba bien pues que lo que le había dado a A, mi A, vuestra ya A no era otra cosita más que una bajada de potasio en toda regla, sí, sí, lo mismito que a la Pantoja decía yo, igualito igualito que a la Pantoja mientras A, mirándome con esa misma expresión y ese mismo cariño infinito con el que sólo puede mirarse a un perrillo abandonado o a un pequeñuelo que ante un 2+2 responde 8 pues allí que me dice que ya está, que ya está, que ella está bien y que casi mejor nos vamos para casa para luego venga de volver a decirme que de potasio nada, que si lo que ocurre es que no había dormido bien y que si es que había salido apurada del trabajo y tal y cual... que ella dirá lo que quiera, pero como yo lo que tengo muy claro, y es fue el plátano lo que la salvó... ponga un plátano en su vida.


Plus, Plis, Plas... ¡mañana más!
   

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¿Qué es esto?
 

lalluvia0402085jpg.jpgPues sí, gentes y gentas de esta España camisa blanca de mi esperanza y rincones varios del mundo que me leéis, pues sí, ya veis, lo que es la vida tanto pensar y pensar con qué iba a abrir yo esta nueva temporada de La Lluvia, con qué iba a estrenar yo esta nueva casa, nuevo vestido y hasta zapatos nuevos, tanto que si hablo de esto y que si hablo de aquello y al final, ¡zas!, ya veis, así empezamos...  pisando fuerte que diría Alejandro Sanz o arrasando que diría Thalía.

Y que conste que yo, en realidad, de lo que que quería lalluvia0402086jpg.jpghaber hablado no era de otra cosa más que de Cibeles, de mi experiencia allí, de mis vivencias, impresiones y demás escarceos varios y variados con el mundo de la moda en general y el de Cibeles en particular; que sí, que sí, lo juro jurito, pero claro, ya medirás tú, con dos semanas de retraso y un Milán y un PArís mediante (sí, sí, porque PAris se escribe así, con A de Tour Eiffel) pues como que venir a rescatar yo ahora lo de Cibeles pues como que casi vendría siendo una labor arqueológica y me quedaría la mar de oldfashioned (que dicen los sajones) en incluso harto demodé (que dicen los franceses y afrancesados). Así que ya me véis, aquí, delante del ordenador, con la pantalla en blanco y ese sólo título metido en la cabeza.

Y mira que el que aquí ahora escribe -oséase moi- lo ha intentado, de verdad que sí, y ha borrado y escrito eso del título pues como que cienes y cienes de veces, yendo desde un "Como un niño con zapatos nuevos", hasta un "Qué viva el glamour" e incluso pasando por un "Champagne y baile para todos" o el ya famoso "Champagne, champagne como una loca"... pero qué va, que va, imposible, el título que ahora podéis leer volvía una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez (¡basta!) a mi cabeza y a las puntas de mis dedillos que golpeaban una y otra vez e incansablemente esas mismas letras hasta formar la frase que ahora podéis leer. Y de verdad que ya me hubiera o hubiese gustado a mí escribir otra cosa, de verdad de la buena y palabrita del Niño Jesús, de verdad que sí, pero ya veis, si hace cosa de una semana os decía yo que algo así, algo como "yo me cago en Clalluvia0402087jpg.jpghanel" tenía que ser lo que se le había pasado a la Bardema por la cabeza para ir con semejante facha a la gala de los Oscar pues aquí me tenéis a mí ahora, justo una semana después, estrenando casa, vestido y zapatos nuevos, diciéndome un ¡ea! y escribiendo lo ya escrito y que por respeto a la casa que me acoge y al rosa que me acompaña como lema, bandera y hasta himno (y es que sí, el rosa más que un color es una actitud) me niego a volver a repetir aquí, en el cuerpo del post o cuerpo del delito que, para el caso, también podría decirse. Y de verdad que aquí no se trata de ir o no ir de rebajas, ni de un glamour sí, glamour no, porque como diría una gran Miss, "aquí habemos muchos y muchas" y como que todos y todas estamos de acuerdo en que el glamour mola, en eso de qué viva el glamour y hasta, si me apuras, en un glamour, glamour oh! la la... pero claro, habiendo elegido el que aquí escribe -oséase moi- como tema de apertura, el tema que he elegido, pues como tratar de camuflarlo con otra frase me parecería poco honesto... así que como dice abuela, a lo hecho pecho, basta ya de lamentaciones que esto ni es un muro ni yo escribo desde Israel y, al lío... porque de lo que yo quiero hablar hoy no es ni más ni menos que... de los pelos de las orejas. Sí, sí, de los pelos de las orejas, pero eso sí, desde el respeto, la dignidad y el abandono absoluto de la escatología... y es que tengo que reconocerlo, desde mi primer viaje a Australia pues como que yo tengo un trauma precisamente con eso, con los pelos de las orejas (masculinas, para más señas) y el trauma, con el devenir del tiempo y la observación casi enfermiza, pues como que ha terminado hasta en teoría.

Volver la vista atrás es bueno a veces, que diría Karina, y yo me doy cuenta de que la culpa de todo la tiene Santi Millán (bueno, él no, su personaje -que ya ni recuerdo como se llamaba-) y los guionistas de la serie Siete Vidas. Sí, sí, lo tengo claro, la culpa la tiene él porque allí que yo vivía muy tranquilo y feliz en mi ignorancia orejil y pilosa hasta el día en que él, su personaje o los guionistas descubrían en sus orejas el nacimiento de uno, dos o tres pelos, pelillos o "filamentos cilíndricos, sutiles, de naturaleza córnea, que nacen y crecen entre los poros de la piel de casi todos los mamíferos y de algunos otros animales de distinta clase" (que al fin y al cabo eso es lo que vienen siendo los pellalluvia0402088jpg.jpgos... -que yo, aquí y para el caso, pues nada, lo mismito que la Obregón, bióloga hasta la médlula-); y con ese descubrimiento llegaba la gran revelación y sentencia de "a partir de los 30 salen pelos en las orejas"... que claro, tú, desde tus veintitantos pues como que lo ves en la serie, te ríes y mientras lo haces te dice que "no, a mí no, eso a mí, jamás de los jamases". Pero claro, el tiempo, el implacable tiempo, pasa y justo cuando tú estás a puntito de cumplir los 30, pues allí que casualmente, sin mencionar el tema y sin saber muy bien a santo de qué la conversación desemboca en semejante cosa, pues ahí que en una de esas largas charlas con mi amigo méxico lindo allí que te dice que él se va, que es que tiene cita para hacerse la depilación láser... ¡en las orejas!, y ahí vuelve Santi Millán y su frase, su descubrimiento en el espejo de ese pelo, de esos filamentos cilíndricos, sutiles, de naturaleza córnea, que nacen y crecen entre los poros de la piel de casi todos los mamíferos y de algunos otros animales de distinta clase, allí que vuelve todo eso y allí que tú echas cuentas y sí, sí, como que méxico lindo y querido supera ya la treintena... y claro, como tu aún tienes veititantos y como que con veintitantos que tienes pues como que te permites el lujo, la osadía y hasta la insensatez de -con una mueca en tu cara- decirle un, ah!, yo de eso no uso a lo que méxico lindo y querido, con la serenidad y sabiduría que da la treintena bien sobrepasada y bien llevada, pues como que también te mira y concluye... ya te saldrán.

Claro que uno que es joven e inexperto a la par que tan cigarra de cuento pues como que pasa así como que mucho de aplicarse aquello de "cuando veas las barbas de tu vecino cortar... pon las tuyas a remojar" lalluvia0402089jpg.jpg(y quien dice barbas dice aquí orejas y folículos pilosos de las mismas) y se dice que no, que no, que a él eso de los pelos y las orejas como que no, que no, que a él Nunca Máis y así se dedica a la vida contemplativa, al dolce far niente a ver la vida pasar mientras, el tiempo, implacable  pasa, vuelve a pasar y sigue pasando. Y así es cómo el que aquí escribe –oséase moi- cumple esos fatídicos 30 años y, ¡zas!, lo mismito que si se tratara o tratase de la Bella Durmiente del cuento (Aurora, vamos, que es que la bella durmiente se llama Aurora de toda la vida de Disney) -sólo que en lugar de rueca y sueño así como que medio eterno aquí lo que hay es oreja y folículo piloso- pues nada más cumplir los treinta –intentaba decir yo- allí que un buen día se mira al espejo y allí que mientras se afeita y perfila sus patillas, ¡zas!, un pelillo incipiente y negro como el azabache aparece justo en las proximidades del lóbulo derecho. Pero claro, como uno es así de resuelto y resolutivo pues como que en menos de lo que canta un gallo y pinza en mano (cosas de las diferencias de clase: mientras méxico lindo -que es como la Preysler sólo que en hombre y mexicano- extermina sus pilosidades a golpe de láser jedi aquí, el burguesito, como que ha de tirar mano del método tradicional y tradicioanalista de la pinza) pinza en mano -estaba diciendo yo- pues como que acaba con el filamento de la discordia y… pelillos a la mar.

Pero la cosa no termina aquí (porque de todos es sabido que mis cosas nunca acaban, aquí, ni ahí, ni tan siquiera allí), no, porque si bien es cierto que ni yo soy muy propenso al crecimiento capilar, ni de momento preciso yo de láser alguno para lucir unas envidiables orejas (porque denominar a las mías pabellones auditivos sería, además de muy poco acertado, una exageración lalluvia040208010jpg.jpgabsoluta puesto que mis orejas son pequeñitas, discretitas...) lo cierto es que desde ese día en que descubrí el folículo de la discordia pues como que no he tenido descanso; algo cambió en mí y desarrollé una tendencia casi enfermiza y obsesiva a la observación de la oreja propia y ajena y allá que no puedo evitar fijarme las orejas de todo cuanto personal  conozco y se me  cruza a lo largo del día, llegando tal labor observadora a su cúspide en mi primer viaje a Australia. Y no, no es que vaya yo a hablar ahora de la formación de vellosidades en el australiano o aborigen medio, no, sino más bien de la tendencia a la exageración que en tales materias tiene el personal español que realiza viajes intercontinentales en dirección a las Antípodas. Que es que uno puede tener muy asumido eso de que superados los 30 es inevitable la aparición de los dichosos pelos o pelillos, uno puede elegir la forma que más le convenga de luchar contra ellos pero lo que uno no puede, jamás de los jamases, lo que uno no puede –repito- es llegar a tener más pelo dentro de sus orejas que sobre la cabeza, de forma tal que para el interlocutor medianamente observador sea totalmente imposible diferenciar si lo que está observando es lo que cree que es, si es que viene de dentro o viene de fuera... que no, que no, que es que uno puede tener la opinión que quiera al respecto de la depilación masculina e incluso femenina, uno puede ser muy de lo natural, de dejar que la naturaleza siga su curso porque, al fin y al cabo, quién puede ponerle puertas al mar… pero no, repito, no, jamás de los jamases uno puede llevar la teoría del libre albedrío hasta tal extremo... más que nada, porque es una asquerosidad y resulta francamente desagradable.

Así que ya me veis a mí, en Australia, cabeza abajo y desde la mañana a la noche con la nausea y el asco dentro porque es que mirase a donde mirase pues como que el que no tenía un mechon tu cabello instalado en la oreja,lalluvia040208011jpg.jpg parecía la Rapunzel del cuento en modo auditivo... y yo, mientras tanto, traumatizado total, intentando encontrar una explicación lógica a tales portentos de la naturaleza: que si hace frío y quizás se sienten más abrigaditos, que si igual son miopes y no se dan cuenta de...que si, que si, quesitos El Caserío, no te digo... que no, que no, que de verdad que aquello no tenía explicación ninguna salvo la desidia más absoluta y la mayor falta de respeto propia y ajena. Y como un mes en Australia da para mucho, y hay mucho pelo y mucha oreja que ver, y mucha actitud y personalidad que analizar pues como que un buen día, mientras en la negociación del contrato se hablaba del tema del precio y demás cuestiones monetarias que a mí -vil metal- ni me van ni me vienen, pues allí que, ¡zas!, cual gran revelación y gran verdad del universo desarrollé la teoría definitiva: “la gilipollez humana es directamente proporcional al numero de filamentos pilosos que brotan del pabellón auditivo del sujeto en cuestión”, de forma tal que a mayor filamento, mayor gilipollismo o gilipollez llegando el tema al límite con el caso (cierto como la vida misma) del sujeto A que no sólo lucía tal cantidad de filamentos auditivos que ya no se sabía qué era barba, qué cabeza y qué oreja, sino que además, demostraba una habilidad asombrosa por entrelazar los filamentos nasales con los de su bigote... vamos, el no va más, y de gilipollas, pues como que sí, batiendo records..

lalluvia040208012.gifAsí que querido lector y querida lectora, con la teoría bien presente y antes de descorchar las botellas, antes de decir eso de que hoy, de estreno, hay champagne y baile para todos y antes, mucho antes, de cantar a coro eso de champagne, champagne como una loca, por favor, revisen las orejas propias y colindantes porque: dime cuantos pelos tienes y te diré cuánto de gilipollas tienes.

Plus, Plis, Plas... ¡mañana más!

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