Archivos Julio 2007

Pues sí gentes y gentas de esta España camisa blanca de mi esperanza y rincones varios del mundo que me leéis, pues sí, que tenía yo pendiente el contar algo sobre mis zapatos, mis deportivos, mis zapatillas o simplemente sobre mi calzado (que diría abuela -porque sí, ella es muy de calzarse y descalzarse y muy de comprar y tener calzado-), que es que claro, como el que aquí escribe -oséase moi- es mucho más del zapato italiano, del corte Oxford, de unos monk strap (que es como los sajones llaman a eso del zapato con hebilla -doble, siempre doble-), de una sandalia e, incluso, de un mocasín bien plantado pues como que todo esto del zapato calzado deportivo o semideportivo pues como que le queda así como a desmano y como que le viene así como que de nuevas y claro, el que no sabe hace como el que no ve (que también dice abuela) y en esto de este tipo de calzado pues que me muevo yo con la inseguridad propia del principiante... pero el caso es que tenía yo pendiente el hablar de mi calzado y como lo tenía yo pendiente y mi Maggie y mi Corredero ya andaban acusa de aquí, el uno, y preocupa de allá, el otro, pues ya veis, que me he dicho yo hoy un ¡ea!, un pues hoy lo cuento y aquí que hoy voy yo a contarlo...

Y es que si bien es cierto que a comienzos de verano, o finales de primavera, o no sé muy bien cuándo fue pero en algún momento de este 2007 tuvo que ser (que es que como aquí en la Town, ni primavera, ni verano, ni ná de ná sino que lo que aquí tenemos es un invierno de repesca como una Catedral -de Santiago, mismamente- pues como que uno se despista y se despista tela y ya no sabe si lo que ahora toca es elegir factor de protección solar o volver a poner la decoración navideña y pensar en nochesbuenas, finesdeaño y regalos, muchos regalos... para que luego digan del calentamiento global, ¡ja! -que claro, esto como lo tenía yo escrito semanas ha pues como que ahora se me ha quedado un pelín desfasado y hoy, justo hoy hace un calor quetetorras, pero vamo, que un día no hace verano ni con uno se hace un invierno, así que me reafirmo, lo de este año es un invierno de repesca y punto pelota-) si bien es cierto -estaba diciendo yo- que en algún momento de este 2007 le decía yo a Joao que este año pues como que no renovaba sandalias, que con las AD verde pistacho del año anterior iba que chutaba y que me conformaba sólo con comprarme los crocs magenta/fucsia/rosa (que ser, en realidad son magenta, pero oyes, que no todo el mundo es tan cromático como yo...) pues si bien era y es cierto todo eso pues como que también es igualmente cierto que el mundo de la moda y el complemento es fuerte, la carne es débil y mi American Express (AMEX para los amigos) mucho más, y allí que por mucho que yo me dijera o dijese que no, que este año no había sandalia, que este año con los crocs bastaba y que este año no, que este año no había más compra de calzado, pues eso, que la carne es débil, mi AMEX más y el mundo de la moda y el complemento es fuerte, pero que muy, muy fuerte (y más si es italiano) y así es como allí que en los días previos a mi cumpleaños pues como que de camino a casa, al pasar por delante de una zapatería cercana pues allí que, ¡zas!, en el escaparate viera o viese yo unos zapatos un calzado que llamó poderosamente mi atención (sí, sí, esto de llamar poderosamente la atención queda así muy como de novelita rosa pero vamos, que es que el calzado llamó poderosamente mi atención y si la llamó pues se dice y punto) y allí que entré yo en la zapatería en cuestión, allí que me atendió mi zapatera preferida (zapatera preferida: dícese de la mujer del zapatero, pero no del zapatero remendón, no de ese que pone punteras, tacones, suelas, tapas, no, ese no, aquí zapatero es en plan dueño de la zapatería) y allí que yo le digo un buenos días (porque por mucho que ella sea mi zapatera preferida y por mucho que nos conozcamos pues como que las formas no hay que perderlas y como nuevamente dice abuela con un buenos días y un por favor pues como que uno y una vIa a cualquier lado) allí que yo le digo un: buenos días-estaba diciendo yo- ¿los Cult trenzados del escaparate no los tenéis para hombre? y es que sí, sí, resúltase que los zapatos, deportivos, zapatillas o simplemente calzado que tan poderosamente había llamado mi atención pues como que al parecer eran de mujer y como de mujer eran pues en el escaparate destinado al calzado de mujer estaban...

Y allí que mi zapatera preferida pues me dice que no, que haberlos hailos pero que ellos no los cogieron, que de esa marca tiene otros y allí que me trae unos muy monos color arena y otros también muy monos plateados, y allí que yo pruebo, y allí que yo digo que sí, que son monos, y allí que sí, que no, no están mal pero allí que no, que aquellos no eran mis zapatos, mis deportivos, mis zapatillas ni tan siquiera mi calzado, así que con un nada, muchas gracias y un hasta luego allí que me abandoné yo el establecimiento... pero como el que aquí escribe si algo tiene es que es cabezota y si algo se le mete entre ceja y ceja o se le pone en la perilla del ombligo pues ese algo tiene que conseguir sea como sea o al menos hacer todo lo posible para conseguirlo allí que nada más entrar en casa me lancé yo a la página del calzado en cuestión a ver si por algun casual tenían eso tan necesario hoy en día como es la venta en linea (shop on-line que dicen los sajones tradicionales, e-shop que dicen los sajones más evolucionados o simple vente en ligne que dicen los franceses y afrancesados), y allí como que sí que había eso de la tienda virtual pero como que no todos los modelos estaban disponibles y como que mi modelo ni en virtual, ni en catálogo ni ná de ná aparecía...

Pero como ya he dicho, y ya se sabe, el que aquí escribe -oséase moi- pues como que no es de darse por vencido así como así, y como que la marca no venda en linea todos sus modelos pues como que no quiere decir que no haya tiendas, portales, etc... que lo hagan así que allí decidí yo ponerme en manos de San Google para ver si encontraba yo los zapatos, deportivos, zapatillas o calzado que tan poderosamente había llamado mi atención pero oyes, allí que nada, que por mucho que yo le pedía a San Google pues como que San Google me ofrecía una y otra vez los mismos modelos de zapatos, deportivos, zapatillas o calzado y ninguno de los ofrecidos o arrojados (porque San Google es muy así, muy de arrojar cuando uno le pide algo) pues como que ninguno -intentaba decir yo- era el calzado, mi calzado.... así que fallando el plan A y el plan B pues como que parecía hora de iniciar el plan C y allí que regresando a la página principal de la marca pues allí que comencé yo una peregrinación por todos los puntos de venta existentes en el mundo y de esa peregrinación pues pasé yo al envío de mails masivos (o envío masivo de mails) a todas y cada una de esas tiendas (nacionales y extranjeras) pidiendo información sobre mi calzado y la posibilidad de que me vendiesen el susodicho y me lo enviasen a casa...

Pero nada, allí que pasaban los días, allí que mi cumpleaños estaba próximo, allí que yo incluía en mi lista de deseos los deportivos de Cult de cuero trenzado con la bandera italiana en la lengueta y su ITALIA bordado en los laterales que yo no sé por qué en la Town sólo los han traído en modelo chica pero que yo los quiero, yo los quiero y yo los quiero, allí que mi cumpleaños llegaba, allí que llegaba y allí que llegaba sin mis zapatos, deportivos, zapatillas o simple calzado, sin mi calzado y tampoco llegaba mail de respuesta alguno -ni nacional ni extranjero- de todos los masivos enviados... pero como ya digo que el grelinno no se rinde y que si a grelinno se le mete algo entre ceja y ceja o se le pone en la perilla del ombligo pues como que ese algo lo acaba consiguiendo pues allí que cada vez que salía yo de casa y pasaba por delante de la zapatería pues como que no paraba de mirar y remirar los zapatos, deportivos, zapatillas o simple calzado y de decirle a A, mi A, vuestra ya A:: pues no sé, dirán que son de chica y será que son modelo de mujer pero como que yo no le veo diferencia ninguna con los de hombre... a lo que A, mi A, vuestra ya A también miraba y remiraba y si bien es cierto que las 3 primeras veces me decía un pues la verdad es que no, vamos, que yo no los veo muy de mujer tampoco... e incluso llegó a preguntar hasta qué número lo tenían por saber si el mío lo tenían disponible, pues como que también es cierto que la cuarta y sucesivas veces que yo me paré y formulé la misma pregunta y argumentación en pro del calzado unisex la respuesta de A, mi A, vuestra ya A fue algo distinta y de un pues que yo no los veo muy de mujer tampoco... pues como que pasó a un bueno, no sé... algo de taconcillo tienen... pero yo no, yo erre que erre, que allí no tacón, ni había diferencia y como no había diferencia y tampoco había mail alguno que me dijera o dijese que existía algún lugar -nacional o extranejero- para venderme a mí el susodicho calzado pues como que no paraba yo de mirar y remirar la página web, de mirar y remirar el catálogo que allí aparecía y de buscar diferencias entre unos modelos y otros que avalasen o echasen por tierra mi teoría sobre la unisexualidad del calzado... y allí que, ¡zas!, mira que te mirarás me fijo yo un día en que pese a que por ningún lado se especificaba que tal o cual modelo hubiera o hubiese sido concebido para chico o para chica, para hombre o para mujer, pues como que las tallas disponibles si eran como que muy ilustrativas... y es que por mucho que los deportivos de Cult de cuero trenzado con la bandera italiana en la lengueta y su ITALIA bordado en los laterales que yo no sé por qué en la Town sólo los han traído en modelo chica pero que yo los quiero, yo los quiero y yo los quiero no venía por ningún lado del catálogo lo cierto es que los modelos que tenían esa misa suela (con ese mismo taconcillo que A decía) resúltase que estaban disponibles desde la talla 36 a una 46!!!!

Y claro, una cosa es que uno no sea muy racional (porque ya se sabe que el elemento racional de la pareja es A) que uno sea más bien impulsivo, cabezota y demás y otra cosa muy distinta es que uno no sepa que dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho y ocho dieciséis, y es que claro, por mucho que mi zapatera preferida y su señor zapatero allí que habían colocado mi calzado en el escaparate destinado al calzado de mujer y/o chica pues como que una cosa sí estaba clara y es que el calzado con idéntica suela y estructura estaban disponibles desde un 36 a un 46 y claro, que una chica, mujer, o fémina (que no sé por qué pongo yo esto de fémina porque es una palabra o vocablo que no me gusta a mí nada de nada pero como está escrita pues aquí que yo hago como Pilatos y no es que me lave las manos -porque las manos yo siempre las tengo limpias- pero sí digo eso de lo escrito, escrito está) use o calce un 36, 37, 38, 39 e incluso un 40 o un 41 pues como que muy raro no es, vamos, más que nada viene siendo lo normal, pero de ahí en adelante y sobre todo un 44, 45 o 46 pues como que no, que como que no lo calcen las competidoras de la antigua Alemania del Este (democrática que decían ellos) y demás países del bloque comunista (y a mí que me da que esas no tienen mucho gusto ni carencia por el calzado italiano) pues como que no, que yo no veo ni veía mucha visión comercial en fabricar un modelo de mujer del 36 al 46 y como yo no se la veo ni se la veía, pues allí que yo me dije un ¡ea!, un esto del 46 es síntoma inequívoco de que el calzado en cuestión es unisexual y con un mañana según salga del trabajo me los compro pues le anunciaba a A, mi A, vuestra ya A mi propósito.

Y allí que el mañana llegó, allí que yo salí de trabajar pero allí que yo no sé por qué (o je ne sais pas pourquoi que dicen los franceses y afrancesados) decidí ir a casa directamente sin hacer escala en la zapatería y, por lo tanto comprar mi calzado, y como no había ido directamente y, por lo tanto, no había ido a comprar mi calzado pues allí que A me dijo un no te preocupes (o un ne vous préoccupez pas francés y afrancesado) aora cuando salgamos de paseo vamos los tres y ya te los compras, y claro, tú, ingenuo de ti pues como que dices que sí y como que hasta agradeces y todo el gesto del apoyo familiar ante la compra del calzado así que una vez salidos los tres a la calle pues allí que tu entras en la zapatería como que orgulloso y decidido, empujando el carrito de tu niña y con la felicidad a modo de sonrisa en la cara porque sí, porque en sólo unos segundos el alzado iba a ser definitivamente mi calzado y allí que aunque tu zapatera preferida está ocupada pues como que a uno eso ya le de igual y cuando llega su señor zapatero y te pregunta que qué quieres pues allí que tú ni corto ni perezoso le dices un los deportivos de cuero trenzado del escaparate en un 41 y como el hombre parece no ubicarse pues allí que tu hasta sales afuera con él y todo y allí que tú le dices un esos, sí, sí, esos, los que están en el escaparate de mujer y allí que él, muy profesional, allá que se va adentro, allá que los busca y allá que los trae, allá que tú los pruebas, allá que tú te miras en el espejito, espejito mágico allá que te gustas y allá que por mera inercia pues como que no se te ocurre a ti mejor cosa que mirar a A, tu A, vuestra ya A así como que muy fijamente y preguntarle un ¿cómo los ves?, ¿te gustan? y ella allí que, ¡zas!, ni corta ni perezosa y guiada por una especie de fuerza irresistible (y digo lo de fuerza irresistible porque uno aunque es asesor jurídico y no abogado pues como que sabe que eso de la fuerza es eximente penal y como uno pese a todo quiere a A, su A, vuestra ya A pues como que prefiere aplicarle alguna eximente) guiada por una especie de fuerza irresistible -estaba diciendo yo- pues va y allí que me suelta a bocajarro y socarronería: yo les sigo viendo algo de taconcillo que solamente le faltaba añadir un jur, jur, jur para rematarme allí mismo, y entonces en se momento pues como que tu sonrisa y felicidad se va momentáneamente a tomar por culo, allí que el espacio tiempo parece pararse y allí como que lo único que parece que todavía resuena en el aire ese precisamente es del taconcillo como si ese mismo taconcillo se te clavase a ti en las sienes... pero vamos, a esta alturas de su vida uno ya es muy largo y uno ya está muy curtido y sobre todo y más que nada porque el rosa más que un color es una actitud pues oyes, allí que mientras la fulminas -con cariño, eso sí, pero la fulminas- con la mirada así como que queriendo decirle per sin decírselo un serás perra, pues como que al final te recompones, te vuelves a poner de pie, te reafirmas con un pues a mí me gustan y con un me lo llevo y, no, no, no quiero la caja pues como que la felicidad vuelve a instalarse en tu sonrisa porque, finalmente, aquellos zapatos, deportivos, zapatillas o simple calzado habían dejado de serlo y, desde ya, eran mi calzado.



Plus, Plis, Plas... ¡mañana más! (que sí, que sí, palabrita del Niño Jesús, de verdad que mañana más pero mientras tanto, denle al play, denle y déjense llevar...)

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¿Qué es esto?
 


Por si alguien se preguntaba dónde estaba el que aquí escribe -oséase moi, por si alguien me echaba de menos (o estaba missing me que dicen los sajones o diciendo un tu me manques que dicen los franceses y afrancesados), por si alguien esperaba a que llegase ese mañana y ese más... aquí estoy yo, sumergido en un invierno de repesca que se empeña en ir contra el calendario, atado por mil obligaciones laborales, sin haber pisado todavía la playa ni la arena, sin haber mojado mi piel con gotas saladas, sin ganas de vacaciones y sin ganas de pensar en ellas... sólo cantando, sólo sintiendo un wish you were here que he recordado por boca de la Torroja y que no sé si será sacrílego o no, pero que -al menos a mí- me revuelve mucho más por entro y me pellizca mucho más el alma que el original de Pink Floyd.

Plus, Plis, Plas... A.S.A.P. más! (oséase, as soon as possible que dicen los sajones)
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Pues sí, gentes y gentas de esta España camisa blanca de mi esperanza y rincones varios del mundo que me leéis, pues sí, el caso es que como decía Gustavo Adolfo Bécquer (que en realidad no se apellidaba Bécquer, si no que Bécquer era el apellido de su abuela -vamos, el segundo apellido de su madre- que sí, que sí que lo he visto yo ayer mismo a la tarde en el Money, Money ese, por mucho que a su presentador eso de los apellidos y los parentescos pues como que parece que no se le da muy bien y para él no viene a ser lo mismo el apellido de la abuela y el segundo apellido de la madre... y ya ves, ahí está el tío, que pan no le falta) como decía Gustavo Adolfo -estaba diciendo yo- pues como que volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar... y como Gustavo Adolofo lo decía, pues allí que se conoce que las golondrinas le hacen caso y ahí que desde hace ya unas semanitas pues como que las golondrinas volver volvieron, pero en lugar de colgar nido alguno de nuestro balcón (porque nosotros balcón, lo que se dice balcón pues como que sí tenemos) pues allí que se debieron decir un ¡ea!, un "el balcón es un concepto superado" y allí que instalaron ellas su nido justo entre la tubería bajante general de nuestro lado del edificio y la propia bajante de nuestro piso...

Y así llevamos estas semanas, con gorgojeos constantes de parejita de golondrinas que, la verdad, pues como que alegrar te alegran y te sirven tanto para amenizar tus duchas como tus momentos culinarios; y es que como tanto el baño como la cocina dan a ese patio, pues oyes, que lo mismo te sirven como acompañamiento en tus cánticos bajo la alcachofa de la ducha, como de banda sonora de tus recetas... pero el otro día pues como que sucedió algo así como que curioso a la par que sorprendente y novedoso sin por ello dejar de ser natural como la vida misma o vida en estado puro... me explico, y es que resúltase que el que aquí escribe- oséase moi- pues como que en un determinado momento de la tarde allí que sintió la cruel punzada del hambre, allí que ante tal punzada pues como que ese mismo que aquí escribe -oséase moi, again de again- recuerda que tiene sus bombones de licor en el frigorífico y que oyes, matar el hambre pues como que mucho no la matarán pero que como buenos lo están un rato largo pues allí que se incorpora del sofá, allí que se dirige con paso firme a la cocina, allí que más firme aún abre la puerta del frigorífico (que también puede denominarse nevera o freezer, como diría Floricienta -yo es que fui fan de Floricienta- y mi amigo Dannito de allén de los mares -de quién sigo siendo fan-) y allí que, ¡zas!, justo cuando va a coger el primer bombón de licor, pues eso, ¡zas!, allí que empieza a escuchar una algarabía de gorgojeos pues como que fuera de lo normal, y no, no es que allí hubiera o hubiese una congregación de golondrinas o una manifestación de las mismas (que ya se sabe que la manifestación está de moda y hoy en día quien no manifiesta no existe), no, aquello sonaba más a alegría desmedida, exaltación de algún acontecimiento o jolgorio desmedido.

Así que allí que yo me digo un ¡ea! allí que yo abro sigiloso y misterioso la ventana (que oyes, igual las golondrinas estaban haciendo sus cosillas pensando que estaban solas y no tengo yo porque interrumpir a nadie, no?), allí que una vez abierta sigilosa y misteriosamente la ventana, asomo yo mi cabecita así como que a cámara lenta, allí que miro a un lado, allí que miro a otro, allí que miro hacia arriba, allí que miro hacia abajo y, ¡zas!, allí que cuando miro para abajo veo el nido vacío y dentro de él además de 3 huevecillos pues como que una cosilla rosada y vacilante... ¡las golondrinas habían sido papás!, vamos que la primera cría ya había roto el cascarón y de ahí la alegría del Sr. y la Sra. golondrina... y claro, como eso de la paternidad une mucho, pues yo allí, feliz y contento, con una sonrisa de oreja a oreja y un A, A, A!!!, ya ha nacido, ya ha nacido!!!” en la boca que, claro, A, mi A, vuestra ya A, pues como que arrancada por mis gritos de brazos de Morfeo pues como que lo único que hacía era mirarme como diciendo "pero que parraque le ha dado ahora a éste???", mirar la cunita de Camino, mirarme a mí, volver a mirar la cuna y volver a poner cara de un "sí, hijo, sí, que ya ha nacido ya lo sé yo, que 12 horas me costó que naciese y como que ya hace dos meses que la vengo alimentando cada 3 o 4 horas... no, si que ya ha nacido eso ya lo sé yo"...

Eso sí, una vez de vuelta a la realidad y una vez que yo por fin mencioné la palabra clave: GOLONDRINA, pues como que A enseguidita ató cabos –que e sque mi A es muy lista, muy racional ella- y como ya digo que esto de la paternidad y la maternidad une lo que más, pues allí que ella también se lanzó a la ventana, allí que ella también admiró la manchilla rosa que acababa de salir del nido (y digo lo de manchilla rosa porque como mi cámara de fotos, por mucho que graba videos y por mucho zoom óptico y mucho zoom digital y mucho megapixel que tiene pues como que es limitada y como limitada que es pues como que al final la golondrina naciente no deja de ser eso, una manchilla rosa o, técnicamente, un cómulo de pixeles rosas y rosados) y allí que mientras yo allí andaba graba que te grabarás el feliz momento golondrino pues como que ambos los dos pensábamos lo mismo, que ojalá sea cierto eso de que las golondrinas si no se les destruye el nido y si no se mueren pues como que año tras año regresan al mismo lugar para poner sus huevos… porque no sé, será cierto que la maternidad y la paternidad unen, lo mismo que será cierto que la maternidad y la paternidad agilipollan un poco, pero oyes, como que yo veo supertierno y privilegiado eso de que Camino pueda ver año tras año cómo las golondrinas llegan, ponen sus huevos y de allí salen sus polluelos... que claro, a falta de golondrinas pues como que siempre nos podrían quedar las gaviotas del tejado de al lado, pero no sé, como dice abuela, "Las gaviotas son ratas con alas y, si ven sangre, no paran hasta que te matan" y claro, pues como que no es lo mismo eso que un: Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y, otra vez, con el ala a sus cristales jugando llamarán... que eso sí, lo del ala en los cristales lo tengo que revisar yo, porque o a las nuestras eso de jugar no les va nada o algo revolucionarias y modernas de más nos han salido, si ya os digo yo que del balcón como que pasando kilos pues eso de llamar a los cristales pues como que no, ellas llamar no llaman.

Plus, Plis, Plas… ¡mañana más!

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