Dicen que Charada es la única película que al maestro del suspense Alfred Hitchcock le hubiese gustado dirigir y que sin embargo no dirigió. Una única película en la que se aúnan misterio, ingenio, femineidad, elegancia y romanticismo a partes iguales. Una única película en la que unir a Stone, Donen, Mancini, Givenchy, Audrey, Grant y PAris.

Quizás sea cierto lo de Hitchcock y quizás por la unión de todos esos elementos para mí el último desfile del creador Jesús del Pozo, celebrando su 35 aniversario en el mundo de halloweenkissjp.jpgla moda, me transportó a esa misma Charada, a ese mismo misterio, ingenio, femineidad, elegancia y romanticismo; y es que ya fuese el azar o pura sugestión, el desfile y todo lo que lo rodeaba contaba con todos los elementos necesarios de ese suspense que, sucediéndose unos detrás de otros, conformaron mi Charada particular, espectacularmente dirigida por Jesús del Pozo: una invitación confirmada in extremis, una primera conversación telefónica entre desconocidos, una dirección e instrucciones tomadas al vuelo y prisas, muchas prisas por abandonar IFEMA y llegar al hotel, prisas por ducharme y cambiarme de ropa, prisas por coger un taxi con el que cruzar de una punta a otra el mapa y prisas, ¡tantas prisas por no llegar tarde!, que al final terminé llegando antes... viéndome solo, entre el mercado y el magnífico showroom, rodeado de infinidad de pantallas en las que se evocaban los desfiles pasados de un creador que cumplía años como quien además de compartir un trocito de historia (la suya y de su moda) te ofrece una auténtica lección de cómo se hacen las cosas o, como se diría en el PAris de aquella mi Charada, una auténtica lección de savoir faire.

Y así, a la hora señalada, decidir entrar, preguntando por una mujer como se preguntaba en aquel anuncio de perfume de los 80's, sólo que en mi caso en lugar de Lou Lou yo preguntaba por Caline como quien también en esa misma década buscaba a Susan desesperadamente. Subir las escaleras y a cada peldaño acrecentarse el misterio como quien pasa las páginas de una novela o simplemente se deja atrapar por la trama de esa JesusDelPozo_001.jpgCharada que, ahora mía, se convertía  en orquídea  disfrazada de beso y enmarcaba la desnuda sensualidad de un por aquel entonces todavía temprano Halloween con el que Jesús del Pozo nos daba la bienvenida al corredor, galería o pasarela acristalada con la que dividir dos mundos sin hacerlos del todo ajenos ni independientes y, a la vez, presentar al propio mundo las nuevas creaciones.

Y entonces sí, comenzar el desfile como debían comenzar los que el propio Givenchy, el de la Charada original, ofrecía en su atelier de PAris. Un desfile desnudo de artificios, con acordes de música en vivo y las obras, verdaderas obras de arte, pasando de forma tan cercana que pareciese que uno todavía pudiese aspirar el aroma de la genialidad que desprenden o que un solo movimiento de una de sus telas bastase para cortar el aire, deteniendo así el tiempo en la atmósfera y misterio creadas por Jesús del Pozo para unos espectadores, nosotros, convertidos a la vez en Ms. Marple, Hercule Poirot o en los propios diez negritos de la novela que uno a uno, amenzados de muerte, se lanzan a desvelar el misterio... un misterio encerrado en cremalleras, un misterio de sastrería magistral, de maniquies -que no modelos- que muestran las creaciones como si de patrones de papel y entretela aún se tratase quizás porque la perfección ya así es tan grande que no hace faltan más artificios, como tampoco hacen falta más colores que el blanco y negro con los que dar un tímido paso a sus derivados y leves toques rosas, lavanda o púrpura que finalmente llegan a estallar en rojo.



Era Charada, mi Charada. Era Halloween, un Halloween adelantado entonces y ahora ya pasado. Era un beso, un beso todavía no dado y que se desea robado más que regalado... pero sobe todo, era mirada, miradas cruzadas y sólo interrumpidas por el sonido de esas telas capaces de cortar el aire y la respiración y el de los tacones que, como si de columnas maestras se tratasen, sostenían bajo los puentes pequeñas bolas en las que, quizás, residiese toda la clave del misterio y que, como piezas de un puzzle, nosotros deberíamos componer, reconstruyendo 35 años de historia, moda y de razones para continuar. 

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¿Qué es esto?
 
Dicen que es el síndrome del estudiante; que si una vez terminados tus estudios sueñas y sigues soñando a lo largo de tu vida que en algún momento te llaman para comunicarte que aún te falta alguna asignatua o examen por hacer para terminarlos quiere decir que padeces ese síndrome, el del estudiante, y que lo padecerás de por vida.

Yo lo tengo, tengo el síndrome del estudiante. Supongo que por eso, cada vez que hago una entrevista, no puedo evitar volver a los tiempos en los que estudiaba, a esos momentos previos al examen oral en los que no era más que un manojo de nervios, inseguridades y pensamiento repedido de "grelinno, pinchas. Hoy pinchas" que volvía a mí una y otra vez, año tras año, por mucho que luego -una vez en el despacho del profesor de turno o dentro del aula y una vez que la primera pregunta era formulada- BOC 4.jpglas cosas cambiasen y el nerviosismo diese paso a la verborrea (decir conocimiento en mi caso sería decir mucho) y el tiempo volase de tal forma que lo que para mí no habían sido más que cinco minutos al final se convertiese en casi una hora de discurso.

Pues con las entrevistas es igual, ese mismo "grelinno, pinchas. Hoy pinchas" que se repite una y otra vez en los momento previos mientras no puedo parar de mirar hacia el cuestionario que he preparado como si de la propia lista de la compra se tratara y en lugar de preguntas allí estuviese la leche, los tomates y el  arroz que, de Calasparra o no, no deja de ser eso, arroz, y ya me dirás tú qué le interesará al entrevistado que tú le preguntes por el arroz, los tomates o la leche... cómo si nunca se lo hubiesen preguntado o no le llegase con su propia de lista de la compra que aún encima tiene que escuchar la tuya. Cuestiones todas ellas que se acrecientan cuando, como es el caso de hoy, uno mira hacia Diana Navarro, así, desde la distancia, y lo que ve es a toda una mujer que, con dos años menos que los que tiene el mismo que viste y calza y que ahora escribe todo esto, no solo tiene la voz que tiene sino que ha conseguido lo que ha conseguido mientras que uno (sí, ese mismo que viste y calza y que escribe todo esto),  ¿qué tiene?... leche, tomates y arroz, eso tiene.

Sin embargo, como en los exámenes orales, siempre hay alguien al que decirle que tú pinchas mientras te lleva la contraria e incluso aún te brinda algún truquillo y  casos, como éste, en el que uno empieza la entrevista, empieza las preguntas y su "leche, tomates y arroz"  y parece que el ritmo del mundo cambia, que el tiempo más que volar desaparece y, al final, lo que uno está teniendo es una conversación, una charla con Diana Navarro o simplemente con Diana, casi como si de una puesta al día con una vieja amiga se tratara y te das cuenta que lejos de profesora que vaya a juzgarte ella es una persona cercana que más allá de artista, potente voz y diva como lo fue la Callas, es pura sensibilidad, inteligencia, pies sobre la tierra, agradecimiento y risas, muchas risas, tantas como las que tuve la suerte de compartir con ella...

Para el gran público Diana Navarro nace en 2005 con "No te olvides de mí" (un título que era casi una petición o ruego), precisamente en esos años te escuché decir que en esto, en la canción, no había que tener prisa, que habías tardado 4 años en crear ese "No te olvides de mí" buscando de alguna forma la perfección o una perfección que se ajustase ti y que al final la espera tenía recompensa. ¿Cuánto tiempo se tarda en forjar un estilo?, ¿es algo que ya nace con uno o, como en el caso de ese "No te olvides de mí", una cuestión de tiempo y paciencia?.

Evidentemente nacemos con las ganas y con el don de poder cantar y transmitir a la gente, pero luego todo se va trabajando a lo largo del tiempo, con mucha constancia y con ganas de aprender de todo el mundo. En cuanto al estilo, en mi caso por ejemplo, yo lo que tenía eran muchas ganas, mucha potencia descontrolada y gracias a encontrarme en mi camino a mi productor, Manuel Illán, pues todo fue un poco canalizándose. Es verdad que no se puede decir: a lo mejor 4 años, que en mi caso fue todo lo que tardamos en realizar "No te olvides de mí", pero sí es verdad que el proceso es lento, que toda la vida la pasaremos aprendiendo y sí es verdad que cada vez tengo más definido mi estilo y personalidad.

Yo creo que va todo un poco en la evolución personal de cada uno, en la madurez que se va adquiriendo a lo largo de los años, aunque hay gente que a lo mejor nunca llega a madurar y también está bien, ¿no?, pero en mi caso por ejemplo me ha ayudado mucho porque esa evolución, el sacrificio, el que nadie me haya regalado nada, me ha hecho valorar y saber que tengo que seguir aprendiendo de todo el mundo constantemente.

¿Y antes de esos 4 años de preparación de "No te olvides de mí", antes del 2001 que hay?. ¿Podemos ver en Diana Navarro a otra niña que fue de concurso en concurso, de feria en feria, por todo un peregrinaje hasta llegar a al 2005?.

Yo llevo cantando desde los 9 años... bueno, llevo cantando desde que tengo uso de razón, porque ha sido algo innato en mí y al ver a mi padre, que siempre cantaba muy bien, pues en todos los eventos familiares nuestra manera de divertirnos era cantando, entonces siempre lo hice.

A los 9 años ingresé en un grupo de folclore malagueño que era un grupo que cantaba las canciones típicas lugareñas y desde ahí, hasta los 16 que empecé a dedicarme profesionalmente, pues mi guía fueron los concursos: concursos regionales, locales, nacionales, canción española, de flamenco, de saeta... tuve la suerte de ganar 29 premios, de los cuales 19 fueron primeros premios, y eso me facilitaba un nombre a nivel local y que me contratasen pues lo típico, el boca a boca: "pues hay una niña que ha ganado un concurso en esta peña... vamos a contratarla", entonces me contrataban en las fiestas de la cruces de mayo, en las fiestas de los barrios... así fue como inicié un poco mi camino y en todos lo concursos que veía en todos me presentaba y cuando había alguno de televisión también iba e intentaba probar suerte.

Mi peregrinaje fue extenso, muy duro, pero muy bonito, no lo cambio por nada porque me ha hecho estar donde quería.

¿Y quizás ayude un poco a saborear luego el éxito que se obtiene, no?

Sí, se reconoce, se disfruta más y se valora, porque ahora yo me dedico a cantar; antes tenía que dedicarme a muchas cosas, por ejemplo llevaba un cuadro flamenco para no ir con la música grabada porque, claro, no podía llevar orquesta. Entonces tenía que estar pendiente de que la gente viniese a los ensayos, hablar con el manager para que me pagase, siempre regateando... hacía función, digamos así, de producción, de management, de asistente y todo lo hacía yo y entonces ahora tengo un equipo de trabaoj que me mima y me cuida y me dedico a cantar y eso ya es un privilegio.

Has citado a tu padre, esa tradición familiar de cante en las reuniones... ¿el papel de la familia en todo este proceso y peregrinaje dirías que es casi esencial?

Para mí lo ha sido y lo es. Al principio, por ejemplo, mi padre no quería que cantase. Mi padre es una persona muy clásica, arraigada a sus tradiciones marítimas -es pescaor- y el no me relacionaba con cante. Yo soy la menor de 5 hermanos y él pensaba: "esta niña se me va a echar a perder ... esto con el folclore y la farándula no va a salir bien"... pero vio que era mi vida, que yo llevaba una carrera muy digna, desde el respeto y ofreciendo siempre mi trabajo y entonces siempre me apoyaron. Mis hermanos cada vez que cobraban una paguilla extra pues me daban dinero para que me comprase algún playback para poder seguir cantando... y ellos lo están viviendo de una manera muy bonita porque disfrutan de ver mi recompensa, por todos los años que he luchado.

Para mí la familia es muy importante no sólo en el trabajo sino porque son mi raíz, son mi sangre y para mí es importante verlos bien y agradecerles el cariño y el apoyo que siempre me han dado.

Es un éxito compartido, ¿no?.

Siempre, es evidente, pero desde mi familia hasta ahora que estoy hablando contigo, grelinno, tú eres parte de este éxito, porque te has interesado en hacerme esta entrevista. Yo creo mucho en las energías positivas, en compartir constantemente porque si no compartes y no disfrutas de tu éxito con los demás, y si eres agraciado económicamente y no le das a los que no tienen tanto... no tiene sentido la vida.

Hay un película que se llama Cadena de Favores, que a mí me impactó mucho, ¿la has visto ? -sí, sí, la he visto- y fíjate tú qué cosa tan bonita que el niño proponía que si yo le hago un favor a alguien a esa persona lo único que le pido a cambio es que le haga un favor a tres personas... si todos fuéramos con esa buena fe, sin ningún tipo de egoísmo yo pienso que la vida nos iría mejor, esa generosidad es muy importante. Yo creo que todos formamos un equipo de trabajo y en el mundo se crea una sinergia muy bonita cuando la gente está apostando por la generosidad y el amor.

Dos años después llega "24 Rosas" y, aunque distinto -más orquestado y quizás más crecida ahí- sigue la Diana de "No te olvides de mí", de aquel "Sola"... ¿qué ocurre en esos dos años que separan estos dos trabajos?, además del primer éxito, los conciertos, las entrevistas, la promoción, etc... ¿hay tiempo para el miedo, para pensar un "¿y ahora qué?" o un "y si realmente sí se olvidan de mí"... o al final la locura y ritmo precisamente del éxito hacen que uno ni tan siquiera pueda pensar eso?.

No, siempre hay incertidumbre y muchísimo respecto, lo que pasa que intento no tenerle miedo a nada porque el miedo te paraliza y te condiciona tu vida. Entonces, por supuesto que teníamos muchísima incertidumbre y muchísimo respeto nos daba el pensar que después del éxito de "Sola" qué iba a ocurrir; de hecho "24 Rosas" es un disco que ha salido en pleno proceso de caída de discográficas, de venta de discos y es un disco que se está redescubriendo constantemente y fue una prolongación de nuestra evolución personal y artística. Sí que es verdad que era más cuidado, más correcto en el proceso... no sé, fue eso, la evolución natural que se tiene cuando se va aprendiendo y yo es un trabajo del que estoy muy orgullosa. Fue algo muy espiritual, muy personal, algunos lo llevaron a su terreno por que les interesó el terreno religioso y ni muchísimo menos es un disco religioso, es un disco como todos los que nosotros vamos a pretender hacer siempre, que es para gente con alma que quiere sentir, enamorarse, y vivir independientemente de la religión en la que creas.

Nuestra música es para todo el mundo y así lo hicimos y la verdad es que me parece bonito recordarlo ahora que me estás diciendo primer disco, segundo disco... me parece fuerte ver todo lo que hemos hecho.

Yo personalmente, aunque no podría quedarme sólo con un disco tuyo en particular, este 24 Rosas, por motivos que comentaremos, para mí es muy especial. El primero quizás lo escuchaba más que como un disco como una gran canción, porque aunque esté divido en cortes para mí era como una gran canción que no terminaba hasta que llegaba el último de los cortes ...

¡Qué bonito esto que dices!, qué bonito, esto nunca me lo habían dicho, qué bonito, gracias.

Pues de verdad, es completamente sincero, es algo que me pasa muy pocas veces y con pocos artistas, y cuando me pasa me gusta muchísimo y quizás el "No te olvides de mí" es eso pero el "24 Rosas" es una parte de mi vida que ahora si quieres comentamos un poco, pero antes y ya que muchas veces cuando se habla de componer o de cantar se escucha decir "es una necesidad", que uno canta o compone como necesidad vital ya sea propia o por la necesidad de compartirlo con el ajeno... ¿para quién canta y compone Diana Navarro?.

Yo compongo, canto y vivo para mi público y para la gratificación que me produce componer y cantar. Para mí era necesario ofrecer lo mejor que yo podía dar de mi música y creo que componiendo llega más directamente a la otra persona porque le estás enseñando tu verdad más directa, es lo que tú sientes y con este equipo de trabajo tan grande y tan bonito que tenemos donde luego Luis Gómez Escolar traduce mis sentimientos y les da forma de letra, pues salen cosas verdaderamente bellas. Para mí es necesario la composición y necesario cantarle a la gente que me escucha.

Hablando de esa labor de composición, del trabajo de dar a luz un disco... ¿cuando uno lo crea se imagina esa música concreta, su creación, sonando en un lugar o momento determinado o son cosas que no se piensan?. Te lo digo porque para mí (supongo que para casi todos) la vida es un poco una película que necesita o tiene su propia banda sonora y en la mía (y por eso antes te lo avanzaba) ese "24 Rosas" es por un lado Australia, concretamente Melbourne y un viaje en coche por el desierto australiano hasta el Uluru (roca sagrada de los aborígenes), y por otro lado la nana para mi hija que fue esa Niña Tadea.

¡Qué bonito! -risas-... ¿qué edad tiene tu niña? -dos años y medio ahora- ¡qué bonito!. Yo esa nana la hice pensando en la niña que me gustaría tener y me gustaría que se llamase Tadea, como mi madre, y por eso era lo de Mi Niña Tadea -risas- ¡qué bonito!.

No me parece extraño que lo asocies a Australia o cualquier otro sitio siempre y cuando sea como dices, un viaje que te traer unos recuerdos bonitos. Entonces, si lo trasladamos a la película Australia que es un pedazo de historia de amor y nosotros escribimos por y para el amor pues no sé, me parece muy bonito.

En muchas de tus canciones, por no decir en todas, se respira el amor y sobre todo el desamor, el dolor que queda cuando uno se da cuenta de que se ha entregado para nada, que lo ha dado todo y al final se ha quedado solo... y yo, muchas veces, si para escribir esas cosas, para cantarlas, para que a uno se le erice el vello y se le pellizque el alma al escucharlas, para que casi se conviertan en himno o en partes de esa banda sonora de cada vida (como antes decíamos) esas cosas, ese amor y desamor ha de nacer de dentro, de la propia experiencia, del propio sufrimiento... en definitiva, ¿para cantar, para cantar así y cantar estas cosas hay que amar y sufrir por amor?.

Creo que tengo un gran ventaja y es que tengo mucha empatía, entonces todas las historias que me cuentan las vivo como si fuesen mías. Por supuesto que he vivido desamor y mucho amor y aunque haya vivido el desamor y aunque en el momento me haya dolido mucho y haya sufrido mucho nunca he pensando que haya sido para nada, porque muriendo y aprendiendo en esta vida al final todo te aporta algo. He vivido muchas cosas pero supongo que como todo el mundo , pero sí es verdad que la empatía que tengo con la gente me hace hacer las historias mías y por eso las vivo y la pienso así.

Y en este mismo sentido, hablando ya de "Camino Verde", de tu último trabajo... ¿la copla es sufrimiento?, ¿sería amor, desamor, odio, envidia, venganza y casi siempre y como por encima un sentimiento religioso que la sobrevuela o la copla es otra cosa, simple vida igual de válida hace 100 años que ahora?

Es un poco todo lo que has dicho, tanto una versión como la otra. Lo del halo religioso era por una época en la que la copla se hizo, que también tenía ese halo franquista injustamente pero bueno, es que se hizo en un momento de la vida de la gente que no tenían libertad para transmitir, para expresarse, era un dictadura y quien hablaba corría el peligro de morir... mira Miguel de Molina que fue exiliado porque un alto cargo se enamoró de él, lo llegaron a maltratar y todo.

Pero la copla va más allá, la copla son historias de un pasado, con un lenguaje exquisito que ya hoy en día no se usa. Alguna gente piensa que es antiguo pero yo pienso que es pura poesía, que no se pueden contar las cosas con tanto gusto. De hecho lo que nosotros queríamos con este "Camino Verde" era ofrecer la copla a la gente joven que no la conociese, con esos sonidos electrónicos y más poperos, y que pareciera algo curioso para investigar y pensar "a ver esto de dónde viene", porque al fin y al cabo es cultura de nuestro país y como tal no debe de perderse.

Como dices, ese "Camino Verde" es un repaso a la copla y un poco ya me has dicho que la copla necesitaba esa revisión, esa demostración de que sigue viva pero ¿Diana Navarro también estaba necesitada de copla?.

Sííííí, -risas- es que yo vengo de ahí, de cantar siempre en los concursos que te comentaba antes, la copla, el flamenco... ha condicionado mi estilo y siempre lo llevaré, aunque fusionado y solapado con otros sonidos, pero sí, necesitaba hacer la copla.

Digamos que "Camino Verde" es el proyecto de mi vida porque es lo que siempre soñé, lo que pasa que muchísimo mejor porque le hemos podido dar un nuevo concepto musical que eso en la época que yo soñaba no lo abarcaba porque no entraba dentro de mi cabeza, pero ahora que he ido evolucionando he visto que era una manera m
uy bonita de hacerlo. Para mí era una necesidad vital cantar copla, la verdad.

Precisamente, no hace mucho tiempo, hablando de copla con unos amigos, algunos coincidían que la mejor o más grande era "Madrina", para Diana Navarro, ¿cual sería esa mejor copla?.

¡Uysss... eso sí que es difícil!, es que es como decir qué dedo te cortas que no te duela, o como decir una obra de Picasso solamente o de Matisse... Es que es muy difícil, son todas, cada copla tiene su momento. Hay coplas grandiosas, como el Romance de la Otra, cómo cuenta ella ese dolor, "yo soy la otra la otra y a nada tengo derecho, porque no llevo un anillo con una fecha por dentro" o "te he de querer mientras viva compañero, mientras viva, hasta después que me muera"... tanta temática maravillosa que yo no podría quedarme con una, yo me quedaría con todas. La verdad que Rafael de León es uno de mis escritores favoritos, Valverde también era impresionante...

Pero bueno, "Madrina" me parece sorprendente porque "Madrina" es una historia muy bonita, que habla de esa persona que le da dinero a ese torero para poder seguir adelante y que se enamora... que bueno, hay muchas versiones, dicen que era un amor homosexual y que era un hombre, madrina, y no una mujer... son un poco leyendas urbanas igual que lo de "amante de abril y mayo", exactamente igual, porque claro, antes y ahora los apoderados eran y son hombres. Por eso la copla tiene tanto por investigar y por saber, sobre todo de los que lo han vivido en primera persona, que quedan pocos, pero algunos te cuentan historias que alucinas y dices pero cómo puede ser, porque claro en una época que estaba prohibido hablar co
mo para ser homosexual.

Había que buscarse como otro lenguaje para hacerlo, un poco como lo hacía el cuplé aunque sin esa vertiente pícara o frívola, ¿no?

Claro, aunque en el cuplé daba gusto, porque había una libertad. La copla, que era un derivado del cuplé musicalmente hablando, sufrió la censura, que lo de "apoyá en el quicio de la mancebía" se tuvo que cambiar por "apoyada en el quicio de tu casa un día..." -risas-.

Desde un punto de vista más estético, en
el primer álbum aparecías envuelta en un mantón de Manila, en el segundo, en ese "Mira lo que te has perdío", el abanico se convierte en protagonista, ahora en "Camino Verde" adornan tu vestuario bordados y rosas propias de esos mismos mantones. ¿Mantón, abanico, peineta, bata de cola, ondas al agua... puro cliché, simple atrezzo o al final son una parte más de la canción?, ¿qué significan para Diana Navarro?.

Yo concibo la estética coplera como se creó. La copla se puede cantar de cualquier manera y es muy respetable pero a mí particularmente me gusta mucho defender las tradiciones y si es una cosa que es nuestra por qué no defenderla. Si la tuvieran los japoneses te digo yo que hacían un merchandising impresionante, es como el jamón, que se lo están llevando para allá.

Yo creo que es necesario, al fin y al cabo es como una obra de arte; ahora concretamente en Navidad va a salir un recopilatorio de todos mis discos con unas fotos que emulan a las obras de Julio Romero de Torres y es nuestro, ese sello es nuestro, esa estética, los mantones... por eso para mí es necesario llevarlo y, aunque seguiré evolucionado, creo que estéticamente y musicalmente nunca he de perder eso. Pero sí, es verdad que con "Camino Verde" hemos utilizado la estética clásica, clásica total, porque venía bien para enseñar a la gente de dónde venía esa estética coplera.

Personalmete me gusta lo que estás diciendo
porque muchas veces me da rabia que tengamos como muy clasificado todo y no tengamos una visión de conjunto de lo que es el país. Que la copla es del sur, que el flamenco es del sur... que siempre nos partamos la cara por decir que España es más que paella, toros y flamenco... y sí, vale, es más, pero también es eso así que aprovechemos lo que también es, no nos avergoncemos.

¡Claro!, pero hay muchos prejuicios, a mí hay muchas cadenas de radio que no me ponen porque "¡uy! eso es copla", "eso es flamenco", "eso es antiguo"... y eso no puede ser así, ¡que es música nuestra, por Dios!, si esto lo tuviesen los japoneses... me repito pero... ¡si están aprendiendo a cantar por soleás los japoneses que hay alguno que canta que lo escuchas y dices, Dios mío, es impresionante!.

Yo no lo entiendo y ya hay gente que gracias a Dios se va abriendo, pero les cuesta; es lo que te decía, yo me he sentido condicinada en algunos sitios o emisoras que no me ponen, que es respetable pero bueno...


Pero no deja de ser arte, ¿no? y en la vertiente que sea hay que defenderlo porque por ejemplo, las corridas de toros, sin entrar en el maltrato animal, yo lo miro y veo arte, desde el vestuario, movimientos, la liturgia de la corrida...

Es precioso, lo que es verdad es que da mucha penita el animal, pero la estética taurina es una maravilla, de hecho la han utilizado los pintores, escritores para inspirar sus textos... esas luces, esa grandeza del animal frente al hombre... pero de verdad que luego a mí me da mucha penita.

Y ya para terminar, ¿qué significa Internet para ti? porque muchas veces se escuchan las voces de los cantantes, compositores o músicos en contra de Internet, de las descargas, del acceso tan fácil e ilimitado a la música pero... ¿podríamos decir que en realidad es más un arma de doble filo, de una poderosa herramienta de promoción que simplemente puede tener unos efectos secundarios poco deseados (la piratería) o internet y sus medios son una seria enfermedad para las artes?.

Internet es una ventana maravillosa pero como bien dices un arma de doble filo, no sólo para la música sino
para cosas muchísimo más graves como la pronografía infantil y todos los delitos que se realizan mediante Internet. Pero bueno, como promoción o para la cultura, fantástico; después, lo otro, tienen que controlarlo porque es terrible lo que puede pasar por ahí. Y lo de la música al fin y al cabo a mí me perjudica y me parece muy triste pero es que hay otras cosas muchñismo peores y si no lo pueden controlar pues imagínate, como para controlar la música.

Es un tema muy, muy delicado que tendrían que mirarlo muy, muy bien y por supuesto si un artista lleva 3 años preparando su disco, hay muchísma gente, muchas familias que comen de ahí... yo creo que la honradez y conciencia de las perso
nas deberían llevarlas a comprar ese disco si realmente le gusta ese artista. Lo mismo que por el otro lado, los artistas deben esforzarse en hacer mejores canciones para no hacer un disco con dos temas buenos y el resto relleno... porque la gente también se ha quemado mucho con eso y ha llevado a la gente a no comprar los discos... que bueno, también se venden las canciones sueltas... ¡uff, aquí tenemos para hablar largo! -risas-.

Ya que hablas de esa venta de canciones sueltas, herramientas como iTunes, Spotify... ¿han frenado algo la piratería?.

Yo cro que la gente sigue piratenado pero también la gente que verdaderamente le gusta el artisa lo compra y aunque no le guste el artista si descubre algo que le gusta yo creo que despues lo compra. Eso está bien de Internet, en ese sentido es como una ventana que sirve para tener un adelanto de lo que va a ser pero luego, gracias a Dios, luego sí hay gente que compra.

Como en todo se va evolucionando y la mús
ica se tendrá que reciclar, reinventar... lo que está claro es que no va a terminar nunca porque la música es parte del ser humano desde que se creó. Es algo inherente.

Y ahora sí, ya para terminar, y aunque me maten por preguntártelo y decírtelo... ¿sigues mandando besitos en tu contestador automático?.

Jajajaja... pues ya no -risas- espérate, cuéntame eso, qué es.

Es una tontería, el caso es que unos compañeros que te entrevistaron hace unos años en Andalucía descubrieron que en tu contestador salías tú y luego mandabas besitos y tras la entrevista cada vez que tenían un día un poco raro o triste, como de bajón, te llamaban simplemente para que saltase el contestador -risas- y escuchar esos besitos que les levantaban el ánimo.

¡Jajajajaja!... es posible, pe
ro como cambio mucho de número de telefono tengo que cambiar el mensaje -risas-, ahora estaba pensando en poner uno como por tanguillos. -risas- Pues nada, como tú ya tienes mi teléfono un día me llamas y ya escuchas el mensaje -risas-.

PORT.jpgDicen que es el síndrome del estudiante y yo lo tengo, pero también tengo la suerte de haber podido entrevistar a Diana Navarro, de haber compartido con ella casi una hora de mi vida (de esa vida de leche, tomates y arroz) y, sobre todo, tengo la suerte de, tan sólo dentro de unas horas, poder disfrutar de su voz, sus canciones, de su copla, saeta y lírica asistiendo a uno de sus conciertos, uno de esos que la llevan de aquí para allá formando su propio Camino Verde, un camino de amor y desamor que a mí me pellizca el alma y me revuelve el corazón.  
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¿Qué es esto?
 
Me gustan los desfiles que comienzan con música potente, con esa música que marcar insistentemente compases de dos por dos con los que acompañar los pasos de las modelos sobre la pasarela; como si a cada movimiento del metrónomo sus pies (sus tacones), y por lo tanto los míos, se clavasen en la pasarela y ayudasen a clavar los ojos sobre los tejidos, sus pliegues, los cortes, el fruto de los meses de esfuerzo y creación.JuanjoOliva_003.jpg.. quizás no debería haber dicho esto porque, quizás (seguro), alguien, al leerlo, me puede tachar de hortera, de hacer primar el show o incluso el chunda-chunda sobre la ropa, pero bueno, ésto es lo que hay.  Tal vez sea éste un buen momento para las confesiones y por eso, continuando con ellas, diré que: lo siento mucho pero este no es un blog de moda, de críticas sobre cortes, hechuras, costuras, tejidos y confecciones... a lo mejor lo parece o parece que eso es lo que se pretende pero no, lo siento pero no. Este es un blog de sentimientos, de los sentimientos que nacen y, que pese a lo que mucha gente piensa, pueden nacer de un desfile, de una pasarela en la que se unen y mezclan cuerpos, pasos, tejidos, cortes, hechuras, músicas y ritmos... y, por qué no, también ilusiones, muchas.

Y así, con música potente, con esa música que marca insistentemente compases de dos por dos, con los tacones clavándose en la pasarela, recién llegado de cruzar el charco y tras mostrar sus creaciones en 4eyes, comenzaba el desfile de Juanjo Oliva con otros ojos, los míos, clavados en los abullonados vestidos mini iniciales. Un Juanjo Oliva recuperado para el estampado y el riesgo, capaz de llenar la pasarela de vestidos armados con volúmenes que recuerdan a los tutús de las bailarinas, pero no a los de las simples aspirantes de academia sino a las primeras figuras que cambian, al ritmo de las estaciones y de la música, el Covent Garden de Londres o la Ópera de París por un Montecarlo, Nice o Saint-Tropez disfrazados de África. Bailarinas, pero no niñas como las de Degás sino verdaderas mujeres convertidas en Grace Kelly, en Gracia de Mónaco -como se decía antes-, como si ella misma (en lugar de Ava y sin necesidad Clark alguno) hubiese decidido quedarse a vivir en aquel Mogambo y ahora, vestida con los estampados wax de esa África de película pero con las formas de la costura de aquellos años 50's, regresase de nuevo a nuestras vidas para pasar el verano en la Côte d'Azur, mientras juega con las telas a componer formas como quien juega con el papel haciendo aviones, barquitos y pajaritas...




Y de nuevo música potente, un compás distinto al de dos por dos pero, de una misma forma, los tacones clavados a la pasarela y los ojos -igualmente tras el charco y el neoyorquino 4eyes- fijos en las sedas, en esas amazonas de organza y asfalto y caballeros de dupión presentados por Ana Locking como antídoto a cualquier AnaLocking_018.jpgmal, enfermedad o dolencia que pueda aquejarnos... ¿la crisis?.

Así, como si fuera el Dr. Frankenstein resucitando al propio Michael Jackson de su banda sonora o al hombre compuesto de retazos de otros (que no es lo mismo pero que bien podría ser igual) la Dra. Locking nos presenta sus píldoras; sus cápsulas de colores impactantes donde los rojos se combinan en perfecta mitad con los naranjas, los fucsias con el negro y donde, como en botica, hay de todo, incluso látex con el que crear trajes de blazer y bermuda para ellos y traslúcidas faldas y vestidos para ellas que, además de antídoto, se convierten en profiláctico contra nuevos contagios, infecciones e inflaciones.

La moda como antídoto, como sueño para todos en medio de cada realidad, con joyas realizadas en cera virgen, efímera y cercana, el lujo de lo cotidiano... así receta Ana Locking, y como en los propios inicios de la medicina y farmacopea también acude a la naturaleza, a las flores y frutas de la botánica clásica con la que estampar vestidos que casi podrían ser verdaderos capotes de paseo con los que torear la crisis o simplemente capear el temporal porque, ya se sabe, con un poco de azúcar, esa píldora que os dan, la píldora que os dan, 
pasará mejor. Si hay un poco de azúcar, esa píldora que os dan 
satisfechos tomaréis... y si así cantaba Mary Poppins, ahora lo demuestra la doctora y yo, al menos, no me atrevo a llevarles la contraria.
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¿Qué es esto?
 
Siempre me pasa lo mismo, no sé cómo me las apaño pero la mayoría de las veces termino entrevistando a la gente en la distancia, sin poder saludarlos, sin poder decir un "encantado" inicial, ni un "gracias" final, sin capacidad de ir hilando las preguntas en función de las respuestas dadas, sin poder conectar con sus ojos, sus manos, sin conocer la cadencia de suDSC00766.jpg voz o cómo ésta se acelera y ralentiza con cada cuestión, sin poder conversar con ellos. Siempre me pasa lo mismo, la mayoría de las veces enviando un cuestionario, tratando de adivinar cuales pueden ser las respuestas y así hilar en la hipótesis una conversación que realmente nunca tendrá ni ha tenido lugar y esperando las respuestas como quien espera las calificaciones de un examen.

Siempre me pasa lo mismo y, como la mayoría de las veces, así se cumplió con Aldo Premoli, con ese cool hunter y gurú no sólo de la MODA en general (sí, de esa que se escribe con mayúsculas) sino en especial de todo lo referente al calzado y los accesorios; no en vano ha sido Director de publicaciones como VOGUE PELLE o L'UOMO VOGUE y, a la vez, capaz de transmitir sus conocimientos en centros como la Universidad Bocconi, Milán o el Instituto Europeo de Diseño, teniendo tiempo, además, para asesorar a firmas tan codiciadas como Bvlgari, Giuseppe Zanotti o Vicini y escribir obras como Paul Smith True Brit o Stepping into the Art. Siempre me pasa lo mismo, pero supongo que eso da igual, cuando uno tiene el placer de poder hablar con alguien como él, aunque sea, como la mayoría de las veces, en la distancia.

Hace algún tiempo leí como titular algo que vd. había dicho: «Los hombres supermodernos llevan zapatos plateados» . A día de hoy, ¿los hombres supermodernos siguen llevando esos zapatos?. En caso contrario, ¿qué lleva o debería llevar ese hombre moderno o supermoderno?.

El título era, claramente, una provocación. Pero algo de verdad hay. No hace mucho, de hecho, que la moda masculina utiliza el color, hasta el dorado y el plateado en el calzado para el hombre. Mucha culpa de ello la ha tenido la moda sportwear que ha introducido el color también en la moda de diario y urbana.

A partir de aquí para los jóvenes consumidores el uso del color se ha convertido en algo cotidiano. Hace 10 años esto hubiese sido impensable.

Continuemos hablando del hombre, desde hace relativamente poco han irrumpido con cierta fuerza los llamados Albert slippers, ¿cuál es su opinión sobre los mismos?... ¿y los slippers para mujer que ya habitan en las zapaterías?.

Se trata de zapatos para dandy. Es un tipo de calzado que se usaba para ceremonia con trajes muy formales. Ahora la moda lo combina con trajes de día y hasta con vaqueros: pero hay que tener cuidado y no dejarse engañar por las apariencias  puesto que estas combinaciones, siguen siendo un calzado "osé", es decir para un hombre especial que busca combinaciones impactantes.

El mes pasado se ha celebrado la semana de la moda de Madrid, la Pasarela Cibeles, (si me lo permite no voy a calificar a la misma como fashion week porque por muy internacional que sea esos apellidos añadidos me horrorizan) y pese a que yo me confieso "monárquico y letizista" durante la misma una de nuestras famosas màs famosas del momento (Carmen Lomana) ha dicho que S.A.R. la Princesa de Asturias dña. Letizia Ortiz 
«parece un avestruz con esos zancos que se pone». ¿Comparte esa opinión?. ¿Alguna sugerencia para dña. Letizia?.

No conozco a la señora Lomana y tampoco, personalmente, a vuestra magnífica Princesa de Asturias pero desde hace tiempo sigo su impacto mediático. ¿Un consejo? Sí, lo tengo: que siga así como es, elegante y guapísima. Incluso más que una profesional de la moda como es Carla Bruni Sarkozy. Ojalá tuviésemos, nosotros los italianos, una primera dama, como ella...


Entrando ya en el calzado femenino hoy en día podemos ver zapatos de altos y estilizados tacones, manoletinas o bailarinas, plataformas, topolinos, tacones medios y de corte cuadrado... ¿todo vale... o cada uno para cada ocasión?.
dñaletiziazapatos.jpg

Sí, hoy en día, los
diseñadores proponen, pero son las mujeres, que cada vez están más informadas y son más conscientes de las tendencias de moda, las que eligen en cada momento. Hoy en día la mujer es su propia estilista e interpreta la moda según su estado de ánimo que puede variar a lo largo del día.
 
Personalmente soy de la opinión que complementos como los bolsos y los zapatos son los que pueden salvar un estilismo, convirtiendo un diseño común (un vestido, un traje al alcance del consumidor medio) en casi Alta Costura siendo más inteligente hacer inversiones fuertes en ellos. ¿Me daría la razón en ello o simplemente me recomienda revisar mis cánones estéticos?.

Usted tiene absolutamente razón. Hoy en día en Nueva York y en Madrid, en París o en Londres, son los accesorios los que definen un estilo. En particular los zapatos y los bolsos. La moda que se utiliza por el día es básicamente funcional, pero la elección del accesorio es el termómetros que mide la temperatura del estilo de cada mujer.
 
Sin salir de mis opiniones (y no le quiero restar protagonismo?, en mi caso particular me gusta combinar estilos y no es difícil verme con zapatos de charol de cierre monk-strap, jeans y camiseta o esos mismos slippers que antes le citaba... ¿Apruebo o repito curso?.

No lo conozco pero me imagino es usted un hombre dinámico, urbano, cool con una maliciosa atención hacia los detalles... es decir un hombre joven metropolitano que podría perfectamente andar tanto por Madison Avenue como por la Gran Vía, tanto por Via della Spiga o por Faubourg Saint Honorè sin sentirse incómodo por no cambiarse de ropa en cada ocasión. Si es así... ¡ha aprobado!.


Ya para terminar, también he leído que para vd. Italia ocupa el primer lugar en el diseño y fabricación del calzado, ¿concede a España la medalla de plata o, si no, en qué lugar sitúa a nuestra industria zapatera?.

Italia ocupa desde siempre el primer puesto en cuanto a producción de calzado de nivel alto y lujo. La posición de España es otra: España, en los últimos diez años, ha sido la verdadera revelación para el sector del calzado europeo. Probablemente en términos de números ocupe el segundo lugar, pero desde mi punto de vista es más interesante observar que se ha hecho hueco en  la fabricación de calzado de moda con una determinación inesperada. Lo mismo que ha sucedido en el cine, en la pintura y en el diseño. Y esto os honra.


Supongo que, como siempre, me pasa lo mismo y, como las mayoría de las veces, así tenía que ser, pero en esta ocasión no puedo evitar lamentarme por no haber podido decir ese "encantado" y -mientras espero su nuevo Shoe Shine- pensar que de ser Cenicienta, aquí y ahora, lo tengo claro: menos príncipe y zapatito de cristal y mucho más Aldo Premoli como consejero..."Gracias".
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¿Qué es esto?
 

alquimia.



(Del ár. hisp. alkímya este del ár. clás.kīmiyā['], y este del gr. χυμεία, mezcla de líquidos).



1. f. Conjunto de especulaciones y experiencias, generalmente de carácter esotérico, relativas a las transmutaciones de la materia, que influyó en el origen de la ciencia química. Tuvo como fines principales la búsqueda de la piedra filosofal y de la panacea universal.



2. f. Transmutación maravillosa e increíble.


3. desus. latón1.




Eso dice el el diccionario y así, más allá de simples especulaciones y experiencias esotéricas, como verdadera transmutación maravillosa e increíble, se presentaba la nueva colección de los creadores Victorio&Lucchino; auténticos alquimistas capaces no sólo de transformar el frío invierno en primavera y caluroso verano sino hasta de transformar los esquemas y normas (no escritas pero, tácitamente aceptadas) de la propia pasarela.

alquimia1.jpg"Querido amigo, VICTORIO&LUCCHINO ha pensado en ti al apostar por nuevos modelos de información y por las nuevas corrientes emergentes, acercando su moda a los bloggers. Por ello, los creadores te invitan el sábado 19 de Septiembre a que conozcas su nueva colección primavera-verano "Alquimia". La organización ha destinado un espacio preferente para ti y tus compañeros bloggeros donde podréis conocer de cerca y ofrecer vuestro punto de vista sobre la nueva colección de los diseñadores sevillanos." y así recibía yo la invitación a esa demostración de Alquimia. Una invitación a la que, sin restarle importancia ni agradecimiento, sí he de reconocer que miraba con cierto escepticismo, precisamente como si lo que hubiese recibido fuera un "señoras y señores, niños y niñas... pasen y vean a los hombres capaces de transformar el plomo en oro", porque, para qué negarlo, aquello del "espacio preferente", en Cibeles, sonaba igual de bien y de irreal como aquello otro de la transformación del plomo en oro.

Me equivocaba, porque a diferencia de los antiguos alquimistas (esos de los cuentos y leyendas) éstos, los sevillanos, sí poseen la piedra filosofal capaz de obrar los milagros y allí estaba (para incomprensión, disgusto y hasta queja de algunos "periodistas") la tercera fila del sector de prensa, reservada y destinada para los tan a veces denostados bloggers que, muchas veces (las más de ellas), somos tratados como amas de casa de otro tiempo apartadas y negadas del mundo laboral... que sí, que sí, que saben hacer ganchillo, calceta y hasta preparan deliciosas tartas de manzana con las que acompañar las tardes de té pero, queridos bloggers, el periodismo y hacer periodismo es otra cosa.


Y puede que lo fácil sea eso, la incredulidad, negar la tercera fila como quien tres veces negó a Cristo, apartar al blogger y atacar a los diseñadores y gabinete de prensa por dar esa entrada al ama de casa del periodismo; lo mismo que lo sencillo al decir Victorio y Lucchino, o tan sólo escribir V&L, sea volver la vista al Sur, a Sevilla, a la esencia andaluza de figuras femeninas silueteadas, adornadas de volantes y hasta de largas colas como homenaje a la copla sin dejar más espacio o posibilidad... y sí, esa vista al Sur es cierta -como cierto es que el periodismo es muchas cosas Victorio&Lucchino_004.jpg_cmyk.jpgque no es cuestión de negar aquí y ahora- pero tampoco se trata de elevarla a la categoría de verdad universal o única porque, lo mismo que existen los bloggers, también existe la alquimia, la magia de los creadores sevillanos y una moda que, aún usando esos mismos volantes, sabe construirse y reconstruirse como quien levanta de la nada un edificio, con una misma geometría y líneas; vigas maestras de colores lisos y brillantes, de estampados superpuestos en los que tiene cabida todo, formando (aunque parezca imposible) un conjunto armónico.

Y ya me perdonarán vds. pero a mí esa moda de mil vestidos para ellas y shorts combinados con blazers para ellos, de tejidos engomados, botones y pecheras de colores... fruto de la perfecta alquimia de Victorio&Lucchino, me parece romántica y a un mismo tiempo punk, de un romanticismo punk capaz de, en esa primavera, hacer brotar flores de las crestas, marcar hombreras y sustituir las cremalleras por broches y remates empedrados... pero, como les digo, ya me perdonarán vds. porque el que aquí escribe no es más que eso, un blogger, un simple posteador que, para más INRI, ni siquiera tuvo el decoro de sentarse en tercera fila sino que, como acreditado, allí estaba, desvergonzado, ocupando un asiento en front row.
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¿Qué es esto?
 

We're off to see the Wizard, the wonderful Wizard of Oz... así cantaba Judy Garland vestida de Dorothy en el Mago de Oz, con su espantapájaros sin cerebro, su león sin valentía y su hombre de hojalata sin corazón; cantando y brincando sobre aquel camino de baldosines amarillos para la historia y la posteridad... Y eso era lo que pensaba nada más comenzar el desfile de los magos ailanto, en el que, si bien no había camino de baldosines, sí había un camino de colores y metacrilato cubriendo la pasarela y marcando los pasos de las modelos, como si siguiéndolo -y siguiéndolas- todos pudiésemos terminar en Oz, o más bien, como si más allá del Somewhere Over the Rainbow fuese todo un arcoiris lo que ponían bajo nuestros pies y como propuesta de moda.

¡Es un tornado!, gritaba Dorothy a punto de ser arrancada de su Kansas natal para ser arrojada a Oz y lo mismo que ella -entre tartanes de seda y cuadros velados- yo era transportado de Madrid y Cibeles a otro mundo, al reino particular de ailanto y sus magos; como si chasqueando los tobillos al ritmo de Forever Young y tarareando Girls just wanna want fun uno pudiese volar, como Dorothy -o más bien como Aladino a lomos de una alfombra mágica- sobre un país inventado de sultanes y maharajás de fábula, vestidos de sedas salvajes, shantung y tul, adornados por hileras de elefantes, flores en procesión, pequeñas selvas plagadas de tigres, topos de colores, pequeños abanicos, lazos, volantes, pantalones bombachos y hombros abullonados... la India del siglo XIX dicen los magos, Reyes de ailanto, y no les quito razón, pero para mí -Aladino o no- todo aquello fue como poder viajar a Oz: un lugar donde con el cerebro, valentía y corazón de sus monarcas, ser eternamente joven es ley y donde, está claro, las chicas sólo quieren divertirse.


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¿Qué es esto?
 
Hace tan sólo unos días alguien me preguntaba por José Castro y me decía pero, ¿quién es José Castro?, ¿por qué tanto bombo?, ¿por qué tanta fama ahora?... y la verdad es que en ese momento no supe qué contestar porque las posibles respuestas eran múltiples, iban y venían, se me agolpaban y me parecía que era imposible -y realmente lo es- resumir todo en un solo porque...

Porque José Castro es boda, comunión, entierro y funeral de Galicia, es cine de terror de entre semana y sobre todo es pasión por la moda, por el arte, por la puesta en escena ya desde ese momento. Y eso se nota. Porque en José Castro convive el esteticienne Castrobandera.jpg, el hostelero, el diseño y el patronaje de pequeña academia. Y eso, al final es bagaje, vida y experiencia de la que aprender, tomar y desechar constantemente.

Porque José Castro supo ser José Castro y negarse a cortarse el tupé de su cabeza como si a un torero le piden que se corte la coleta nada más tomada la alternativa. Porque saltó a Londres sin saber ni el one, two, three y vivir (to live) más allá de sobrevivir. Porque sin ese one, two, three supo vencer y convencer, aprender y enseñar. Porque José Castro ha sabido trabajar y colaborar para y con Antonio Miró, Dolce&Gabbana, Alexander McQueen (¡ay!, ¡el McQueen gallego!), el Victorian Albert Museum, la Rinaldi, Desigual y otros tantos, siendo ellos y, a la vez, sin dejar de ser él mismo.

Porque José Castro, pese a eso -o más bien por eso-, con un nombre propio y un apellido que nunca ha perdido y a los que nunca renunció, con un nombre y un apellido ya en la moda y con su Cuervo de altura y Haute Couture iniciando el vuelo, ha seguido con los pies en la tierra, compaginando, cediendo, revitalizando y creando ingenio para otros, para otros nombres y otros apellidos.

Porque José Castro es Fédération Française de la Couture du Prêt-à-Porter, des Cuturiers et Créateurs de Mode. Y eso no lo consigue cualquiera. Porque él es como Balenciaga o como Paco Rabanne. Porque es París y, al mismo tiempo y a diferencia del propio Balenciaga o Paco Rabanne, lo es sin realmente serlo y, sin embargo, sí hace que Cibeles sea parisina o que París sea más castizo como quien juega a trasladar la diosa a los Champs Élysées o a poner las fuentes de La Concorde en plena Castellana. Porque lo mismo que existe el azul sorolla, el rojo escarlata, el verde maruja e incluso el azul bebé existe también el rosa Castro. Y eso ya queda para la eternidad. Porque sólo él ha vestido a Sarah Jessica Parker y a la Carrie Bradshaw que lleva dentro, dentro y fuera de la pantalla, revolucionando el mundo a golpe de jeans. Y eso es historia. Porque José Castro, además, es Penélope Cruz, Paz Vega e Inditex.

Porque de la Aurora infantil ha sido capaz de sacar todo el Amazonas, convirtiendo en moda su fauna y su flora. Porque ha inventado el 2010 a fuerza de recuperar las formas de de los 80's y teñirlas de los colores de los 90's. Porque se atreve con la hombrera, los postizos en la cadera, el recycling y el animal print... porque en José Castro la alarma se hace vestido, los cristales bolero y las patillas pendientes. Porque no le tiembla el pulso al hacer vestido la bandera, recortándola y plegándola mil veces sobre si misma hasta convertirla en puñados de claveles y estos a su vez en vestido abanderado. Porque madre no hay más que una y él supo buscarla y encontrarla más allá del aplauso y la emoción tras el desfile, como si de eso dependiese el mundo (al menos el suyo)... pero quizás todo sea mucho más fácil, más sencillo y sí sea posible resumirlo todo y simplemente decir un: porque José Castro ha ganado el premio L'oréal al mejor diseñador y, ya se sabe... ¿por qué L'oréal?, porque él lo vale.
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¿Qué es esto?
 
palace_hotel_curia.pngSans limites. Dicen que ese era el lema vital de Isadora Duncan, lema que llevó hasta su muerte o, quizás, la llevó a ella misma y, sin embargo -sans limites- esa misma ausencia de límites podría decirse que es la que ha devuelto la vida y esplendor al fabuloso Hotel Curia Palace en el que perfectamente habría podido estar alojada Isadora y que desde 1926 se ubica en el centro de Portugal como verdadero eje y reclamo del mismo.

Una antigua villa termal, las aguas y sus propiedades y tras una de esas carreteras tan de película: una de esas carreteras rectas, flanqueada por árboles pintadosentrada Curia.jpg de blanco en su base, tan de entrada o salida de ciudades y pueblos de otro tiempo y a las que el cine nos tiene tan acostumbrados -como si de la propia Belle Epoque se tratase y como Belle Epoque se llama su restaurante- allí aparece el Hotel Curia Palace, nacido en otro tiempo pero vuelto a la vida en éste con la misma magnífica fachada modernista en la que las caras no sólo nos dan la bienvenida o nos despiden sino que allí se ubican como verdaderos testigos que dan fe de todo lo acontecido, de la importancia del lugar en el pasado y de todo lo que aún le queda por escribir.

Entrar al Curia Palace no es sólo viajar al esplendor de los alegres años 20 como quien visita un museo o dedica parte de su tiempo a ver un documental sobre otra época, sino que el simple hecho de traspasar la arcada de su entrada, de pasar bajo las originales letras que forman las palabras PALACE y HOTEL supone un bautismo de agua termal y modernismo capaz de transformarlo todo, mente y ritmo vital, a los compases y movimientos marcados por el foxtrot y quickstep que ya no dejarán de acompañarte en toda tu estancia, haciendo que cada instante, cada día, se conviertan en mil fotogramas del mejor de los musicales que retener en la memoria para ser reproducidos hasta el infinito, hasta la próxima visita, como recordatorio y prueba de que no todo está perdido, que existen segundas oportunidades y que, por tanto, otra vida sí es posible.

Sans limites
. Y, así, sin límites, lo mismo que se construían catedrales y palacios y esas mismas catedrales y palacios ahora se restauran, se ha recuperado éste Palace de fastuosos salones y dependencias, de primera bola de discoteca traída de Nueva York, de lámparas y candelabros de Murano, de comida servida al sonido de los surcos del gramófono y piscina de apariencia de trasatlántico que no sólo parece  océano por sus dimensiones sino que se convierte en verdadero Paraíso como el nombre que le fue dado. Un palacio que, como los antiguos, además de edificio es verdadera ciudad de la que no hace falta salir porque así fue concebida y allí uno lo tiene todo: lo antiguo y modernista y, además, lo moderno y contemporáneo que, sin embargo y lejos de chocar, se ensambla a la perfección como así lo hacían Ginger y Fred al ritmo del foxtrot.

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¿Qué es esto?
 
Mi tío tenía una Polaroid, una de aquellas verdaderas cajas mágicas en las que con tan sólo mirar por un agujerito y apretar un botón la caja -y su magia- a los pocos segundos te entregaba, casi como el que saca la lengua al sonreír para una foto, un pequeño trozo de papel, duro, de bordes blancos, en el que la negrura inicial poco a poco se iMacallan objetivo.jpgba revelando (y nunca mejor dicho) en imagen, en un cachito de tiempo capturado... un trozo de recuerdo cazado al vuelo al que sostener entre las manos.  

Recuerdo perfectamente mi primera y única imagen Polaroid: en casa de mi tío, con la hermana de la que por un breve periodo de tiempo llegué a ser gemelo. Los dos tras la mesa de aquella especie de despacho (que más que despacho parecía el interior de un armario empotrado o despensa) atiborrado de libros que amenazaban con derrumbarse a nuestras espaldas y engullirnos como dicen que los aludes de nieve atrapan a los alpinistas. Los dos de pie, sonrientes e infantiles, con una de esas sonrisas que, de tan horizontales, parecen haber dividido tu cara en dos. Los dos con los flequillos caídos sobre la frente. Los dos sintiéndonos únicos por haber sido elegidos para salir de aquella caja mágica convertidos en papel, convertidos en recuerdo.

Hoy ya no hay Polaroid, ya no está mi tío, la foto está lejos y aquella hermana, casi gemela, también ha desparecido. Sin embargo todos ellos han vuelto a mi memoria de la mano de The MACALLAN, la exclusiva marca escocesa, la de los maestros del Whisky de tuulirankincolor.jpgMalta, que tal vez hayan estado en aquel mismo despacho sin yo saberlo o, sin haberlo estado nunca, sí han sentido la misma nostalgia que yo siento al pensar en aquella caja mágica y así, como maestros y magos que son a la vez, han decidido hacer sus trucos con otro prestidigitador, el famoso fotógrafo Rankin, entregándonos una serie limitada de 1000 botellas de su Fine Oak de 30 años, en las que no sólo la etiqueta se transforma en imagen, en instantánea Polaroid, sino que cada una de las botellas va acompañada del original, de ese pequeño trozo de papel, duro, de bordes blancos en el que la imagen de la Easter Elchies House se convierte de la mano de Rankin y la desnudez de Tuuli en verdadero arte, haciendo lo cotidiano único o, tal vez, lo ya de por sí especial en algo excepcional.

botellamacallanrankincolor.jpg"Esta colección es el punto y final después de la Polaroid, para entrar de lleno en la era digital", dice Rakin, y yo me atrevo a decir que la era digital nos ha robado la impaciencia, el deseo contenido, la duda acerca de qué imagen nos entregará la cámara, el soplar sobre el papel viendo como a cada soplido las imágenes aparecen como si nuestro propio aliento exhalado pudiese dibujarlas... nos ha robado la magia a cambio de una inmediatez no siempre necesaria ni deseada que, sin embargo, ahora The MACALLAN, Rankin y Tuuli nos permiten recuperar a través de esas 1000 botellas.

(15 de estas botellas están disponibles en España en las casas de los Macallan AmbassadorsShow me that -Argensola 22, Madrid-; Lorenzo del Castillo -Cañizares 7 Madrid-; Casa Florida -Marqués de Riscal 12, Madrid-; Barcena -Jorge Juan 18, Madrid-; Baskelita -Cervantes 26, Madrid-; Just One -Villanueva 28, Madrid-; Patricia Medina -Fernández y González 15, Sevilla-; The Outpost -Roselló 281 bis, Barcelona-; Villas del Mundo -Aribau 230 - 240, Barcelona- y Persuade -Villarias 8, Bilbao-)
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¿Qué es esto?
 

Lo verde empieza en los Pirineos. Así rezaba el título de una película del llamado "destape" de nuestro cine y, así, como si de una premonición o boutade PF09-NICOLÁS_VAUDELET_08.JPGdel destino se tratase, podría llamarse la nueva colección del diseñador francés Nicolas Vaudelet para la firma Sevillana El Caballo porque -y las comparaciones son odiosas- si en aquella película y cual ideales revolucionarios, libertad, igualdad y fraternidad sólo se encontraban tras la cadena montañosa que nos separa del vecino galo precisamente ahora, y en el caso de El Caballo, ha tenido que ser de detrás de esas montañas y país de donde ha venido el nuevo aire, estilo y revolución de una casa, la sevillana, que en los últimos tiempos quizás pecaba en demasía del estatismo e inmovilidad propios de la sociedad y ciudad que la vieron nacer.

Y es que si Sevilla es luz, azahar, aceite, albero, coche de caballos, incienso, iglesia, Cristo y Esperanza, feria y manzanilla no es menos cierto que ella, Sevilla, también es una mirada constante al pasado, a la tradición y a lo que se supone que debe ser y a lo que jamás ha de serlo y es que si a la mujer del César no le basta con ser honesta sino que además ha de parecerlo a Sevilla, centro del Sur que la contiene y hasta mujer de España si se me apura, tampoco parece bastarle y por eso esa eterna mirada al pasado y a la convención cual cadena a la que se ata y freno que le impide avanzar.

Sin embargo, como en todo, no se puede generalizar y así, la familia Rodríguez Pineda, -sevillana pero emprendedora, clásica y artesanal pero también preocupada, renovada y con visión de futuro- lo mismo que fue capaz de lograr que de forma natural, la canana de cacería se convirtiese en cinturón, y el zurrón en bolso de diseño decidió un buen día alzar la vista no sólo, como dice el dicho, de Despeñaperros para arriba sino mucho más allá, haciendo que su caballo, El Caballo, saltase con ellos los Pirineos y quedase bajo los cuidados de las manos y mente creadora de Nicolas Vaudelet, increíble genio francés criado a golpe y bajo cobijo de Christian Lacroix, John Galliano en Dior, de Louis Vuitton, Givenchy y de Gaultier lo mismo que otros lo hemos sido a base de Cola-Cao, Nocilla y Petit Suisse que alimenta como un bistec pero que se conoce que para estas cosas del arte y de la moda tampoco es tan necesario o, al menos -y a mis propias pruebas me remito-, no tan efectivo.

Y así es como, aún conservando la tradición, la calidad y el acabado artesanal de los tiempos iniciales y aún volviendo la vista a la Sevilla de su compatriota Bizet, de cigarreras y bandoleros, Nicolas Vaudelet es capaz de ofrecernos un nuevo caballo cubierto de pelo de cabra y ceñido con pañuelos que recuerdan a mantas con las que pasar la noche en  la sierra o cinchas y hebillas como aquellas primitivas de la casa, de aquel El Caballo afincado en la calle Antonia Díaz, con las que pegar al cuerpo todo tipo de tejidos, desde la fina seda y gasa al punto con el que, aderezado de botas y plumas, llega a vestir a su novia... capaz de reinventar el peto campero, la mezcla y combinación de tejidos y hasta el sombrero Cordobés que, ladeado y alzado, casi parece hacernos un guiño y todo eso sin perder un ápice del glamour que se le supone y presupone a lo francés y que en Nicolas (simpático, modesto y hasta solitario y desapercibido en el kissing posterior al desfile) se confirma y convierte en dogma transformando cada relincho de este nuevo caballo en cantos de la propia Carmen -gitana, española y, a la vez, afrancesada- que cantando aquello de que L'amour est enfant de bohème, il n'a jamais connu de loi no hace sino recordarnos la propia naturaleza de su creador, enfant nada terrible pero sí bohemio, sin más ley que la de su propio savoir faire.

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