"There are places man was never meant to go" rezaba el slogan o sell de la película The Cave del director Bruce Hunt. La historia de esta cinta de 2005, que como bien estaréis pensando no ha pasado ni mucho menos a la historia del cine, sucedía dentro de una cueva calificada como un lugar peor incluso que el mismísimo infierno. En pocas palabras, un lugar inhumano.
Y si bien a los humanos no les gustó nada pero que nada la cueva que les preparó el señor Hunt, a nosotros los simios, sin embargo, nos encanta.
La cueva, o la jaula, no son más que dos formas cariñosas que nosotros usamos para referirnos a nuestro querido "hábitat laboral" aka (also known as) espacio de trabajo.
Caliente y fria al mismo tiempo, oscura y olora, húmeda cuando sube el mercurio, pocas veces silenciosa... la cueva es, además de donde desarrollamos nuestro trabajo, un lugar idóneo donde nuestra especie halla espacio y tiempo para su recreo y esparcimiento en medio de los diferentes sonidos guturales, los tacatacas de los teclados y los sonidos poli-y-multi tonos cuyo conjunto total conforma lo más parecido a una abigarrada y variopinta selva multimedia... La jaula de los monos.

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