Si viaja a algunos lugares de África o al desierto de Gobi, entenderá el valor de un pedazo de pan o de un poco de mijo.
Aquí, en Europa, reventamos de tanto comer .Solicitados por supermercados, distribuidores automáticos de comida o bebida que nos proponen a todas horas cosas para masticar , beber o comprar, envueltas en los envases más apetecibles para hacernos picar.
Pero ya ni los envases apetecibles consiguen abrirnos el apetito. El apetito ya casi ni aparece, igual que la saciedad, sensaciones ambas disueltas junto con la humanidad. ¿Que nos queda? Un enorme vacio interior que el que come intenta llenar. ¡En vano!
Hoy en día en Europa la comida no es ya algo esencial, ya casi carece de valor y desde luego tiene mucho menos valor que un I-Pod o un móvil. Se tira, sólo importa cuando falta. Creo que esto merece una reflexión por nuestra parte







HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
Comentarios Recientes