Estoy de vacaciones de verano en casa de unos amigos. Apenas llevábamos 24 horas cuando ya uno de ellos, decidió que le acompañase al mercado del pueblo para tener bien aprovisionada la cocina de la casa. Hay quien llega a una casa con un ramo de flores, otros con regalos o velas pero él lo que consigue es hacer nacer esos momentos de calor y buena convivencia.
Su profesión no tiene relación ninguna con la cocina. Es simplemente uno de esos "amateurs" clarividentes, autodidacta y para los que el tiempo no cuenta cuando decide alimentar a los que tiene gran cariño. Cuando tengo el placer de degustar la cocina de Carlos pienso en el aforismo de un gran gastrónomo . Curnonski :"La buena cocina es cuando las cosas saben a lo que son".
Con esto queda todo dicho y soy de las que pienso que la cocina más sencilla en apariencia es a veces la más difícil de conseguir ya que no utiliza ningún enmascaramiento salvo la calidad de sus productos.
Ayer decidió hacernos una merluza a la miel. Rehogó cebolla hasta que estuvo transparente y luego la roció con miel y vinagre de jerez. Saló por ambas caras las rodajas de pescado y las añadió a esta salsa. Tapó la sartén o cacerola y dejo que se hiciera unos 6 o 7 minutos. En le momento de servir las espolvoreó con un poco de perejil picado. ¿Fácil verdad? Y os aseguro que buenísimo.


HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
Que buena frase la de Curnonski.Esta noche pruebo la receta con unos amigos.Espero que me salga bien.
Inés, descansa que lo de tu madre te ha dejado con unas hermosas ( eso sí) ojeras, cariños de toda la familia.