Un famoso programa televisivo sobre temas de salud de hace más de una década, nos recordaba a todos que más vale prevenir. Aunque la famosa frase sea cierta en muchos aspectos de la vida, incluidas por supuesto las cuestiones sanitarias, existen matices a tener en cuenta.
Recientemente se ha publicado por parte de la Cochcrane Library (organización internacional que analiza la evidencia científica) una revisión sobre los últimos estudios en relación con el autoexamen mamario para la prevención del cáncer de mama. La principal conclusión a la que llegaron los investigadores, es que el autoexamen no disminuye la mortalidad por cáncer de mama y sin embargo multiplica por dos las biopsias innecesarias.
Con esta conclusión podría darse el carpetazo definitivo a una costumbre "preventiva" que desde hace tiempo está arraigada en nuestra sociedad. Pero no conviene creer que el autoexamen mamario queda obsoleto, ya que siempre que por cualquier causa una mujer detecte un bulto o masa en uno de sus pechos, debe acudir a su médico y comunicárselo. Hay que comprender que las conclusiones del estudio se refieren al autoexamen regular mensual como procedimiento de cribado. En este sentido es en el que no se recomienda el autoexamen, habiendo sido sustituido una vez más por un procedimiento tecnológico como es la mamografía, que se recomienda como sistema principal de cribado a partir de los 50 años.
Sin embargo existen situaciones en las que los avances tecnológicos no aportan tanto como podría parecer. Según algunos estudios publicados, la exploración física realizada por personal sanitario cualificado para la prevención secundaria del cáncer de mama, puede resultar un método de cribado suficiente sin que la realización de mamografías anuales añadidas reduzca las cifras de mortalidad. (La prevención secundaria es la que se realiza a las mujeres que han tenido cáncer de mama con anterioridad).
Las expectativas puestas en los avances tecnológicos nos hacen olvidar procedimientos más sencillos y en ocasiones más eficientes. En general debemos de ser cautos con las nuevas tecnologías y su aplicación masiva mediante los programas de cribado y no esperar grandes modificaciones respecto a los resultados posteriores a su aplicación.
La máxima por la que debemos guiarnos en relación a la prevención en particular y a la salud en general es: "primum non nocere" (lo primero, no hacer daño). La prevención es importantísima pero siempre que respete esta máxima como primera condición. Los programas de cribado y de detección precoz de enfermedades tienen sus peligros y deben de estar siempre sometidos a revisión, evitandose su utilización con fines económicos, políticos o de cualquier otra índole que no sea la estrictamente sanitaria y para el beneficio del paciente.


HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
Escribir un comentario