Hace unos días casi todos los medios de comunicación en España publicaron una noticia que llamó mi atención. Una española moría en Buenos Aires tras someterse a una intervención de implantes de pecho.
No podemos olvidar que cualquier intervención quirúrgica, por sencilla que sea, entraña unos riesgos. Es por tanto fundamental informarse bien y asumir esos riesgos, cuando por voluntad propia decidimos entrar en un quirófano.
En los últimos tiempos estamos asistiendo a una cierta “banalización” de la cirugía estética. Valga como ejemplo la frase que dicen en Argentina “si no te has hecho la cirugía estética, no eres nadie”. Las mujeres jóvenes, incluso las adolescentes de 14 y 15 años suspiran por unas prótesis generosas, mientras ven en las revistas y en la televisión a sus ídolos de silicona lucir palmito por los mares y las playas más exóticas. Sino que se lo pregunten a uno de los cirujanos plásticos más famosos de España que no duda en afirmar que “el auténtico protagonista del siglo es el plástico: el de las tarjetas de crédito y el de la cirugía”.
En el año 2007 unas 450.000 personas se han sometido a una intervención de cirugía estética en España. Los españoles nos gastamos ya cerca de 2000 euros de media en arreglos estéticos, siendo las mujeres entre 20 y 45 años las que más se gastan, incluso hasta el punto de endeudarse para ello. Y en esta vorágine de bisturí, de silicona y de grasas succionadas, no paramos a considerar los riesgos y comenzamos a viajar muy lejos, incluso a países con sistemas sanitarios menos desarrollados, con el objetivo de abaratar los costes. Una nueva forma de turismo ha nacido, se ofrecen paquetes vacacionales completos donde junto con unos nuevos y relucientes labios “acantimpalados”, se podrá disfrutar de la montaña nevada, de las olas del mar o de los bosques más salvajes.
El contraste a todo esto lo pone la Asociación del Defensor del Paciente, donde se han tramitado durante el año 2007 más de 1000 denuncias por parte de pacientes sometidos a intervenciones de cirugía estética en nuestro país. Al menos 14 personas han fallecido desde 1990 en España tras este tipo de operaciones. Es la cara dramática de la moneda y lo que nos debería hacer andar con pies de plomo por esas clínicas inmundas que ofrecen maravillas a precios de ganga.
No cabe duda que por necesidad o por capricho, la cirugía estética forma ya parte de la vida de los españoles, siendo un gasto más en muchas familias. Somos el primer país de Europa y el cuarto del mundo en intervenciones de cirugía estética (solo están por delante nuestro Estados Unidos, Méjico y Argentina). La pregunta que se plantea es ¿hasta donde vamos a llegar?
¿Es posible que llegue el día en el que ir al cirujano plástico sea como ir al dentista?

Totalmente de acuerdo. Me parece increible, como ejemplo, que haya gente que incluso regale a sus hijas o sobrinas por sus cumpleaños o mayoría de edad una intervención estética.
Hola Eduardo, lo primero comentarte que me encantó en artículo y que estoy totalmente de acuerdo. Lo segundo, tengo una duda personal sobre el tema. Sufro un principio de hirperdrosis. Tras informarme detenidamente, me han dicho que la intervención, aunque sencilla, conlleva riesgos al ser en el torax. Esto es "estética", pero también mi comodidad en muchos aspectos. Sabes más de esto? cómo lo ves?
Gracias y sigue con el oro que pinta genial!
Se venden constantemente las bondades de la cirugía estética. Se generan deseos de perfección física: "La juventud y el cuerpo lo pueden todo" dicen por ahí. Pero nadie comenta las dificultades y peligros de una intervención quirúrgica. Parece que cualquiera puede hacerla, pero eso no es así. Al final te metes hasta el fondo en un proceso que no evitará que más tarde o más temprano el tiempo y la gravedad cumplan su cometido.