

Como le decía a mi Musa Mexicana, ser amigo nuestro es una tarea agotadora. Y
es que exige mucha dedicación estar al corriente de todo lo que nos sucede. De un día para el otro pueden habernos ocurrido mil y una historias. Y todas alucinantes.
No damos abasto. En el reparto de anécdotas al nacer, a mis Musas y a mí nos tocaron todos los excedentes. Fijo.
Voy a intentar resumiros los últimos acontecimientos (lo cual es una tarea digna de un científico chino) aún sabiendo que mientras escribo, alguna de mis Musas podría haber sido abducida por un extraterrestre, otra podría haber robado la nave, y alguna otra seguramente se habría acostado con toda la tripulación intergaláctica.
En una semana, más o menos, mi Musa Mexicana ha tenido que llamar a la
policía porque su vecina (una rusa con problemas mentales graves, hermana gemela de una prostituta de lujo), en un ataque de histeria, tras gritar desnuda en el balcón, provocar una inundación en el edificio tirando todos los cuchillos por el inodoro, y haber pasado la tarde descansado como vino al mundo en la entrada del edificio (según ella, allí "se está muy fresquito"), empezó a romper objetos y a agredir al casero.
Aunque la historia no quedó ahí, porque posteriormente hubo que volver a llamar a los cuerpos de seguridad ante la visita de un rumano de dos metros, acusado de falsificar tarjetas de crédito, que se presentó en el inmueble con ganas de bronca. A todo esto hay que añadir que la patrulla que paró para intentar mediar en la situación, tuvo que salir pitando en busca de dos detenidos que llevaban en el coche, y que aprovecharon la situación para huir. Así que durante un tiempo corrieron todos, unos detrás de otros, bien con ánimo de huir,
o con intención de atacar. ¿No os recuerda a Benny Hill?
Lo que no sé es como se las ha ingeniado mi Musa para conseguir organizar las vacaciones con uno de sus dos maridos, o llevar a cabo de manera impecable su colaboración en un documental que se está rodando sobre la bomba que cayó en el Liceo. Si yo hubiera estado en su piel, en mitad de la filmación me equivoco y empiezo a interpretar una película de acción.
Más asombroso aún es que además ha sacado tiempo para darme apoyo moral y físico en mis trifulcas con el técnico que vino a reparar la lavadora. Como no merece la pena que os cuente toda la historia, simplemente os diré que fui víctima de un timo por parte de un técnico (por llamarlo de algún modo) que hizo como que me reparaba la lavadora -pero la dejó peor- y me cobró una cantidad importante de dinero. Desde
entonces (de eso ya hace más de un mes) he estado intentado recuperar el importe de la factura (innumerables fax, escritos a la oficina del consumidor...) y cada vez que el supuesto técnico decía que vendría a casa a devolverme el importe, ella venía por si tenía que actuar de guardaespaldas (cosa que hace divinamente, pues enfurecida da un miedo que ni la niña del Exorcista).
Pero para no esperar mano sobre mano, decidimos que haríamos tiempo organizando "tardes mexicanas", o lo que es lo mismo: beber cervezas hasta la saciedad, jugar a cartas, comer papas con limón y salsa valentina, y escuchar rancheras a todo volumen.
Tras varios desplantes (menudos impresentables son los servicios técnicos) la cosa se solucionó yendo directamente a la "sede de la empresa", que resultó ser una
especie de garito escondido en un callejón de la muerte, perdido en un barrio a juego, y regentado por un árabe que no quiso identificarse. Encima tuve que ir solo (mi guardaespaldas no podía venir) y aunque todos los indicios auguraban que de allí no saldría vivo, conseguí volver a casa sano y salvo y con la indemnización. Creo que ya me he hecho un hombre.
Y yo que pensaba que lo más interesante que me había sucedido era tener el techo de la casa agujereado y cubierto por cartones (han tenido que realizar varias catas para ver el estado de las vigas) o que PITICLI y servidor, pocos días después de felicitar a CUSTO en el backstage de su desfile, habíamos ido a la recepción íntima que los "artistas ilustres" de Barcelona ofrecieron a Zaha Hadid (momento inolvidable el de
charlar con ella). ¡Qué ingenuo soy!
Por cierto que como al final uno aprovecha tanto el tiempo, en los quince minutos que tenía entre la salida de la guardia en el hospital y la recepción a Zaha, fui a una tienda de segunda mano a comprarme una camisa blanca con chorreras (de ésas que utilizan los yankees en los bailes de fin de curso y bodas kitsch). Lo que ya no pude es ponérmela para la recepción. ¡Cachis!
Se lo cuento a mi Musa Mexicana y ella se escandaliza (ella no concibe gastar dinero en esas cosas), mientras que mi Musa Malibú (ea, ahí tenéis otra) lo encuentra adorable. Claro que ella es una mujer GLAMOUROSA con mayúsculas.
Para que os hagáis una idea, hoy me ha recogido en su descapotable nuevo (comprado en Ebay a precio de ganga), luciendo sus nuevos pechos. Yo que me monto, aparto el maxibolso lleno de súper zapatos de tacón para reparar (los tiene todos gastados de tanta batalla), le miro el escotazo y le suelto: "nena, ¿te has puesto tetas?" y ella me confiesa que sí, pero que se ha puesto "cerecitas
picotas" cuando debería haberse atrevido a ponerse "sandías". Y yo "¡que no, que no, que te han quedado estupendas!", y ella "bueno, si tú lo dices, pero ahora lo importante es que me voy a Nueva York y luego a Miami a precio de ganga -porque siempre encuentra gangas- y me tienes que dar direcciones de tiendas".
Imagino que a ella le hubiera gustado ponerse un parachoques igual al de mi Musa Bruja (el suyo es natural-natural, que conste), que tiene más éxito que Hugh Jackman con un taparrabos en una fiesta de solter@s.
Claro que a veces el éxito también tiene sus inconvenientes. Sin ir más lejos, mi Musa Bruja tiene días en que le faltan manos para quitar a tanto moscón. Pero es que
ella es así, despierta pasiones. Si en Marruecos hasta le venían hombres a su ventana a gritarle "¡Sultana, sal al balcón!", aquí tampoco la dejan tranquila.
El último es un tipo encantador, ex militar y actual discapacitado (certificado) que no para de piropearla, enviarle notitas y que la invita a paseos románticos por la playa. Lo más curioso del asunto es que según nuestras conclusiones, los únicos hombres que envían notitas y cortejan a la antigua usanza parecen ser los discapacitados o los que tienen problemas mentales. ¡Cómo está el patio!
Aunque para gente con problemas en la azotea, el transexual mediático-televisivo que tiene asustadita a mi Musa Roja. El/la susodich@ lleva a su perra -en celo- al mismo parque que mi Musa, y tiene a todos los presentes atemorizados con sus malas pulgas (las del transexual, no la de la perra), amenazando
con partirle la cara a cualquiera que permita que su perro se acerque a su perra.
Y muy agresiv@ tiene que ser, porque "achicar" a mi Musa no es fácil; ella que ha parado un autobús frente a mis ojos. Según los del parque, es "cosa de tantas hormonas que lleva en el cuerpo y el efecto nuevo-paquete-power".
Si al final, que mi Musa Antiedad se haya separado (¡liberado!) de un neohippy adicto a escupir en la calle y obsesivo del cultivo de la coliflor parece un hecho menor.
En fin, ánimo para sobrellevar esta locura de mundo y... ¡sed muy felices!














¿Será una prueba del destino? 








mismo).
en sus empleados que descoloca. Tiene un desayuno que saciaría a Obélix.

de baile de fin de curso estadounidense). Hacen rebajas y también tienen outlet en la cercana calle Tallers. 

HELLO!
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