

La verdad, no sé de qué os voy a hablar. Por más que lo intento no me centro. Me pasa como a mi Musa Roja, que de hecho, la única vez que se centró objetivamente fue cuando tuvimos un accidente de coche. Mira, como no sé de qué va a tratar el tema central de hoy, al menos os cuento la historia.
Sucedió unos cuantos años atrás, cuando nuestras pieles eran tersas y lozanas sin necesidad de cremas del Deliplus (la crisis no da para más). Era una bonita tarde estival. Los pájaros cantaban melodías de felicidad con permiso de la SGAE, el cielo era azul
MICOLOR, y yo, que tenía que trabajar todo el verano cual pringado, me despedía de mi Musa Roja y mi Musa Bruja, que iniciaban unas merecidas vacaciones.
En ello estábamos, haciendo bromas con la situación, y demostrándonos que el humor negro puede ser negro oscuro (porque si nos ponemos, tenemos un humor que escandalizaría a Michael Jackson), cuando mis Musas se ofrecen a esperar a que termine mi jornada para acompañarme a casa en coche. Acepto encantado, y a la hora acordada los tres nos montamos en el 4L de mi Musa Roja. Yo iba detrás, y mi Musa Bruja de copilota, luciendo
escote balconero por el parabrisas.
Cruzábamos la Ciudad Condal -esa que es bona cuando la borsa sona- y seguíamos con nuestro humor negro. Llegamos a tal negritud que decidimos parar. Recuerdo que comentó mi Musa Bruja: "churris, vamos a parar, que a ver si se nos va a volver en contra".
Al poco, justo cuando íbamos por Gran Vía con Balmes, un coche a toda velocidad se abalanza sobre nosotros, empotrándose contra la puerta del conductor y lanzándonos contra el chaflán.
Imaginaos lo que eso fue. ¡La de follón que se montó! Vinieron las ambulancias, la policía... e incluso una amiga nuestra que es Neuróloga y medio gótica (aunque bueno, en realidad va más del rollo hada del Señor de los Anillos).
Nosotros, cuando nos pudimos recuperar del impacto y vimos que no nos había pasado nada, nos empezamos a reír y ya no paramos.
Estábamos en la calle, mientras nos reconocían los del Servicio de Urgencias y es que no podíamos parar de reír. Y más cuando nos enteramos que:
- Los que habían chocado con nosotros habían dejado el coche y se habían largado como habían podido, sin que los pillaran (bastante impresionante, porque debían estar hechos trizas)
- El coche resultó ser un coche robado. Eran ladrones a la fuga.
- Habían robado un coche sin seguro.
- No había contrario contra quien reclamar.
- El 4L quedó siniestro total.
Fue oír la explicación y morirnos de la risa. Sabíamos que no nos podía pasar un accidente cualquiera. Todo lo más raro nos sucede.
Es más, yo siempre le digo a mi Musa Roja que si un día me llama diciendo que llega tarde a trabajar porque la han abducido los extraterrestres, la creeré.
Luego los de emergencias no nos dejaban ir a los tres juntos en la ambulancia y nos negamos a montar. Así que fue la neuróloga-gótica la que nos tuvo que llevar al hospital más cercano.
Allí siguió el cachondeo. ¡Resulta que éramos famosos! ¡Todo el mundo parecía
haberse enterado del accidente ocurrido en plena tarde en pleno centro de Barsalona!
Nosotros queríamos que nos reconocieran juntos, pero no hubo manera y tuvimos que entrar por separado.
La sorpresa llegó cuando leímos el informe de la Musa Roja: "la paciente se encuentra consciente y orientada".
¡Había sucedido un milagro! ¡No sólo no nos habíamos matado en el accidente sino que mi Musa se había tornado consciente y orientada!
Por cierto que después del accidente tuvimos que ir a rehabilitación, con el siguiente resultado:
- Mi Musa Roja flirteó con el médico que le hacía el seguimiento.
- Mi Musa Bruja y yo terminamos por hacernos amiguitos de todos los ancianos y lisiados que había en la sala de rehabilitación.
- Nos llamaron la atención cientos de veces para que no nos riéramos en las sesiones.
- Propusimos hacer una cena con todos los lisiados que no cuajó.
- Desde entonces, Lady Laca nos llama "los LISIS".
¡Ah! Ahora que lo pienso... ¡yo hoy podría hablaros de la Semana Santa, que es un periodo estupendo!
Además, PITICLI y yo nos vamos para Bilbao (¡Orígenes, allá voy!) y nos alojaremos en un hotel estupendísimo. No sólo parece bonito y fantásticamente ubicado, sino que la gente del hotel es tan maja que incluso nos ha enviado por mail lugares a los que podemos ir a comer, etc. I Can't Wait! Tengo unas ganas locas de vacaciones.
Aunque para locuras y vacaciones de Semana Santa, otras dos anécdotas que me vienen a la mente.
La primera sucedió cuando trabajaba de educador en pisos tutelados con chavales afectados de cierta discapacidad psíquica. Los usuarios estaban un tanto tristones por estar allí, con pocas o ninguna visita familiar, poco que hacer... así que mi compañera, que era tremenda, y servidor, decidimos organizar unas Procesiones Alternativas.
Enmarcamos una fotografía horrorosa de una compañera petarda (con todo el cariño), y le hicimos un altar encima del microondas. Pusimos velas, un tapetito, y todo lo que os podáis imaginar. Dijimos a los chavales que el motivo de adorarla era porque representaba "nuestro modelo a seguir", y de tanto en tanto realizábamos procesiones por el pasillo de la casa. Llevábamos su retrato a cuestas, portábamos cirios... ¡y hasta cantábamos saetas! Recuerdo que la saeta decía así: "míralaaaaaaaaaaaaa de negro y sin sandaliaaaaaaaaaaaaas esperando la paga extraordinariaaaaaaaaaaaaaaaaaa".
Una de las chicas con discapacidad nos dijo: "¡hay que ver cómo estáis!" Fue un exitazo.
La segunda anécdota pasó cuando trabajé otra Semana Santa en un piso en el que vivían personas con esquizofrenia. Aquello era un caos. No paraban de ver procesiones por la tele y claro, luego deliraban con que se les aparecía La Virgen. Reorientar la situación requería mucho esfuerzo, y encima había que contar todos los tenedores y cuchillos continuamente porque claro, para demostrar los milagros, no dudaban en cortarse.
Solución: se acabó la tele y actuamos como si no fuera Semana Santa.
No sé... igual tampoco debería haber hablado de las vacaciones, pues aún faltan
días...
Igual puedo hablar sobre los temas propuestos por el camillero Superstar:
- La vida, si vas de borde, es más fácil.
- No existen las casualidades.
No, mejor no, que son temas muy largos y el post resultaría eterno. Mejor los dejo para otra ocasión.
Ya lo tengo! ¡Os puedo comentar que pienso realizar un post totalmente dedicado a la modernidad barcelonesa!
Estoy recopilando fotos de algunas personas de mi entorno
que considero ejemplos claros de cómo no hace falta irse a Londres o Tokio para tomar el pulso a las nuevas tendencias. ¡Vais a alucinar! Son más modernos que una tortilla de Ferrán Adrià.
Claro está, también habrá alguna foto mía con el batín reconvertido en cardigan por obra y gracia de Manoli, mi modista milagrosista.
Como dice el Inspirador Mario "¡El protagonismo más allá del amor propio!"
¡Por cierto que tampoco hace falta ya irse a Londres para comer Fish and Chips! El viernes fuimos PITICLI y yo a comer al "Fish and Chips Barcelona" y es genial. Lo atienden dos chicas inglesas encantadoras que no sólo preparan pescado y patatas, sino también tartas de carne, desayunos ingleses... y todo lo que os podáis imaginar exactamente igual que en Inglaterra. El local también es muy mono. Absolutamente recomendable.
Y ahora sí, os dejo, esperando no haberos aturdido demasiado. No me lo tengáis demasiado en cuanta, pues son cosas de la primavera, que la sangre altera.
Un beso enorme a tod@s y especialmente a mi Musa Escritora, cuyo maravilloso libro parece que va camino de salir a la luz, demostrándonos que con tesón y confianza en un@ mism@, nuestros sueños se pueden cumplir.
¡Sed muy Felices!














grises.

Y todo esto lo andábamos comentando la otra noche mientras cenábamos en un restaurante que no os podéis perder, el 






algunas visitas quedaban fuertemente impactadas por el brillo de su suelo. Mi madre no sólo barre sobre limpio, sino que encera, pule, y hasta debe de hacer imposición de manos sobre el mismo. Una vez, una amiga le soltó:
una o varias de esas bolitas, me abalanzo sobre ellas, armado con toallitas atrapapolvo o sin ellas. 



Toda esta historia volvió a mi mente el pasado viernes, saliendo de trabajar


es poco. Pero nosotros estábamos tan excitados que no podíamos irnos a casa así como así, de forma que decidimos reunirnos en el centro con PITICLI, a rememorar la historia, y tomarnos un copazo (a las cuatro de la tarde). Impresionante cómo se nos fue la castaña. Y lo que nos llegamos a reír.


Tengo el ZEN por los suelos
-
beben.

-
HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
Comentarios Recientes