

¡Amig@, puede que descubras que eres un/a TREINTALESCENTE!
Pero que no cunda el pánico... ¡no estás sol@!
Debo aclarar que en mi afán etiquetador, he acuñado yo solito este término, e incluso el inglés: THIRTYNAGER.
¡Toma Antropología barata!
Y tú te preguntarás:
¿Es contagioso? ¿Es peligroso? ¿Es irreversible? ¿Combina con todo? ¿Se vende sin receta?
Paso a paso. ¡Resiste tu ansiedad!
Lo primero es comprobar si cumples unos mínimos.
¿Cómo saberlo?
Marca con una X si compartes una de estas premisas (aunque
hay más):
- Compras en ZARA, H&M, Bershka, Blanco, etc. ropa "juvenil" (bueno, más juvenil que la usada por nuestros antepasados a nuestra edad), o, si tu bolsillo te lo permite, en tiendas más exclusivas (llamadas así porque excluyen a la gente sin recursos)
- Sales por la noche con tus amig@s a bailar, a tomar una copa, etc. como
hacías... ¡hace ya más de 10 años! Y vuelves a casa con las mismas resacas, marcas en el cuello, etc.
o Aquí puede haber también la versión "vuelves a casa de tus padres"
- Estás apuntad@ a "meetic" o similares con la oculta esperanza de
localizar a tu media naranja
- Tienes tus "rollitos" con l@s candidat@s cibernétic@s o l@s conocid@s durante la noche, pero claro, "sin compromiso". Usar y tirar, porque, como es bien sabido: EL MERCADO ESTÁ FATAL y un@ no se puede emparejar así como así. ¡Eres exigente!
- Te sigues planteando viajar "con amig@s". Puede que incluso en plan "mochiler@", o que durante el viaje sueñes encontrar "el amor apasionado de tu vida"
- Te cuidas cual poses@ abducid@ por Cindy Crawford en su época video-gimnasta (o sea, vas al gimnasio, usas cremas reafirmantes y antiarrugas, te haces masajes, drenajes...)
- Consideras que, pese a haber superado los 30, aún no
tienes claro qué harás "cuando seas mayor"
- Realizas cursos, cursillos, másters, posgrados, entrevistas de trabajo, etc. en busca del currículo ideal para encontrar el trabajo de tu vida
- Tras haber sopesado todas tus facetas, aún consideras que tienes muchas que desarrollar (posiblemente incluso artísticas) antes de "formar una familia"
- Descubres que en tu entorno de Instituto, escuela,
trabajo, etc. ¡a tu edad ya tienen hijos! ¡Y eso sintiéndote tú aún demasiado joven para ello!
- Sigues siendo un/a soñador/a y no pierdes esa ilusión un tanto naïf
Yo me di cuenta hace tiempo ya de mi pertenencia a la tribu, pero quizá las tres situaciones "diagnósticas" más reveladoras fueron:
1. Salí la otra noche a un local underground de moda con una de mis súpermusas y amigas. Y allí estábamos nosotros, resplandecientes, con nuestros modelitos ceñidos y sugerentes, brincando cual animalillos que hubieran soltado de la jaula (la verdad, para qué nos vamos a engañar, estamos aún de bastante buen ver) cuando nos dimos cuenta de que... ¡le llevábamos más de 10 años a la mayoría de los asistentes! De hecho, cuando revelamos nuestras edades, nos miraron como si fuéramos extraterrestres de la Galaxia Geriatría.
2. Me apunté a una escuela de Danza Contemporánea. En el vestuario, mis compañeros hablaban de... ¡Qué harían después de la selectividad! ¡Y nunca habían visto Verano Azul! Yo, cohibido y con mallas, no dije nada, por supuesto.
3. Ante la noticia de una compañera de trabajo de que esperaba su segundo hijo, le dije a otra de mis supermusas: "Cata, ¿cómo puede ser que vaya a ser madre? ¡Si es muy joven! Y ella me dijo: no, no te equivoques, los que vamos tarde somos nosotros.
Si vosotr@s también sois treintalescentes,
no os preocupéis, sólo es cuestión de
llevarlo con alegría y elegancia (hacer el
ridículo no, por favor).
Al fin y al cabo, la edad está en el
espíritu, y como dice PITICLI:
"no es como te vistas, sino cómo lo defiendas". ¡EA!
Además, no estamos sol@s, es un fenónemo global, y me consta que en este camino, querid@s soñador@s, estamos acompañados de los cuarentalescentes (o Fortynagers) e, incluso, de los cincuentalescentes.
Así que Mal de muchos...
Ya me contaréis cómo lo veis. Mientras,
¡Un beso y Sed Felices!








Amig@, ¡suéltate el pelo!, ¡saca el Jekyll que hay en tu interior a que le dé el aire y desconócete a ti mism@!
Siguen las redecoraciones a mi alrededor: Un conocido, hetero-ingeniero hasta la fecha, ahora es DJ ("deejay") y gay. La cosa va de rimas, por lo visto.

Tan convencido me debió ver que lo único que hizo fue "cortarme las puntas" (retocar el estilo, me dijo) y estirarme el resto con una plancha. Y yo, claro, agradecido.
Como dijo una sabia lectora: los cambios llegan cuando tienen que llegar. Entonces espero que sepamos detectarlo y no tenerles miedo.


Dos anécdotas:
A mí, que ando en plena crisis precumpleañera, estos ejemplos me han venido muy requetebien, ya que entre toda la artillería para parecer más joven (comprarme ropa cada vez más preadolescente y ceñida, el gimnasio, el pelo largo, las cremas...) y las "autoflagelaciones mentales" por no haber alcanzado los supuestos grandes éxitos de la vida, me estaba convirtiendo en una especie de Woody Allen con el aspecto de Ramoncín.



El primo de una amiga mía tiene una vaca a la que le ha puesto el nombre de ella. Lo más sorprendente es que a mi amiga no le importa. Es más, mi amiga quería hacerse una foto de recuerdo con la vaca. Dice ella (mi amiga, no la vaca) que deberíamos dedicarnos al negocio vacuno, que da dinero, pero yo no lo veo claro, pues en mi minipiso no hay mucho espacio (los patos de cerámica siguen ahí) y la escalera es muy estrecha.
Pero volviendo a mi amiga, fue contarme ella la anécdota y yo creer que había dado con alguien que me iba a explicar las claves de la autoestima. Pero resulta que no, que ella va y me dice que tampoco iba nada fina de autoestima. O mejor dicho, que la tenía “desajustá”: a ratos muy bien y a ratos muy mal, sin término medio.
Al ver que se me iba poniendo cara de payaso triste (quién no recuerda aquellos cuadros fantasmagóricos), otra amiga me dijo que no le diera más vueltas, y que me comprara ropa, me diera un capricho, que saliera a bailotear… lo que quisiera. A ella, según me explicó, lo que le sentaba fenomenal era irse a una peluquería cara, a domesticarse el pelo y teñirse de rubio las raíces oscuras, pues si algo me dejó claro era que “pelo de muñeca ella no quería”.
Así que me fui con la VISA a flor de piel a darme esa prescripción de baño de consumismo y cuidados: empecé por los UVA y terminé comprándome una camisa estilo POP con redondeles y brillos de distintos tonos de azul. 


Ya frente al ordenador del minipiso, en un acto de lucidez, realicé una variante a vuestras sugerencias: entré nuevamente en el gúguel, aunque esta vez en el “gúguel maps”, tecleé la dichosa palabra y ahí estaba el paradero: La Autoestima se encuentra en Puerto Real (haced la prueba si queréis).
Por lo tanto... ¡sigo esperando vuestros sabios consejos!


Total, que me fui para la calle VISA en mano. Yo ya había aVISAdo en el banco para que me dieran más crédito, por temor a que la autoestima se rigiera por el EURIBOR.


Como ya tenía mucha ropa, iba yo directito a un concesionario (no confesionario) cuando caí en la cuenta de que también había quien satisfacía sus necesidades de autoestima buscando pareja, un perro, un gato o un hijo.
Así que marqué el número ése que la tele dice que te lo encuentra todo, y le pregunté a la señorita de voz aterciopelada del otro lado dónde la podría encontrar. La susodicha, muy amablemente, me pidió que me mantuviera a la espera, y al cabo de unos segundos me soltó: por AUTOESTIMA NO ME VIENE NADA.

Pero lo que no entiendo es el empeño del mundo mundial en seguir una y otra vez la misma espiral:


¿De quién es la culpa? ¿De la Sociedad? ¿De sus convencionalismos perversos? (ahora toca + ahora no toca) ¿De los zumos que ya ni siquiera son de fruta sino de concentrado de fruta + agua? (EIINNNN??!!!)
• Pero si no cuaja, no te llena, etc. etc. y hay que retornarl@ a la tienda, tampoco hay que amargarse, hij@. A seguir probando, que más se perdió en la guerra. Como dice el lema: “los primeros dos maridos son para practicar”.


Que digo yo que sí:
• que al acudir sin compañía a cualquier lugar se activan inmediatamente… ¡dedos, comentarios y miradas maliciosas que se clavan como puñales! ¡Y a veces sin silenciador!.
Lo dicho: el frotar se va a acabar.
Si es que es una pena ver cómo algunas personas, tremendamente válidas, incapaces de sobrellevar la angustia de no tener pareja, echan a perder sus posibilidades. Y si no que se lo pregunten, por ejemplo, a la mencionada anteriormente, Amelia Casavinos (Amy Winehouse para sus seguitrices).


Hoy en día es tan habitual utilizar modelos desnudos para anunciar cualquier cosa, que dentro de poco, para ser innovadores en publicidad, aparecerán personas vestidas.