Novedades en la categoría Tradiciones muy dulces

03.gifHispania, mitad del siglo VIII. Cerca del frondoso río Manzanares, en un diminuto asentamiento visigodo, tan baladí que ni siquiera ostenta un nombre fijo (Miaccum? Ursaria?  Mantua?), unos cristianos veneran a una Virgen, patrona de su santa fe y Villa. Esa imagen mariana, ligada desde los principios a la historia cristiana local, es única, adoradísima, por ser obsequio en el año 38 de un discípulo del Apóstol Santiago, ese mismo que evangelizó una península mucho más tarde llamada España”.
 
Sin embargo, el insignificante núcleo, hoy su capital, se consideraba obligado paso militar y fundamental enclave defensivo, dominando la Sierra de Guadarrama, imponente pared natural que separa los reinos castellanos. Además, es epicentro de unas tierras codiciadas por los Moros, ya en sus sueños llamadas País de Al Andalus. Constituía por tanto, un ideal punto de partida para apoderarse de los reinos cristianos septentrionales. Ante la inminente invasión musulmana, temerosos de las posibles profanación y destrucción de su protectora, los devotos de la estatua encargaron a un herrero de tapiarla, escoltada por dos velas encendidas en un nicho (llamado “cubo”) de la muralla romana que ciñe su  aldea. El futuro les dio la razón, pues empezó a finales del siglo IX la conquista árabe de casi toda la península, que cae bajo su yugo hasta el año 1492.
 
Dada la función militar del sitio de nombre impreciso, su nuevo amo, el emir Muhamad I, edificó, cerca del barranco de la actual Calle Segovia, una almudayna (fortaleza). Sobre ese mismo emplazamiento se alza hoy el Palacio Real. A proximidad, cerca del barranco de la actual Calle Segovia, fluye el potente arroyo Matrice.
 
01.jpgPor tanto, los invasores llamaron a su nueva adquisición Mayrit (Madre de las aguas) y los sufridos invadidos, Magerit. Después la amurallaron usando una peculiar variedad de quartz, el pedernal (o sílex), cuyo roce con el oxígeno provoca pequeñas llamas corriendo por las paredes. De lejos, la fiera ciudadela aparecerá rodeada de un misterioso e incesante fuego, confiriéndole un carácter esotérico que todavía no ha perdido, atrayendo a la sazón mucho mago, brujo, alquimista y bastante charlatán. También la Iglesia de Santa María, lugar de culto de nuestra heroína, se transformó en una mezquita.
 
Alrededor, se cavan profundos fosos rellenados por las abundantes aguas subterráneas. Así se explica la sibilina inscripción “Sobre aguas edificada fui, mis muros de fuego son que reza, desde 1980, un mural de Puerta Cerrada.
 
¿Y nuestra Virgen, en todo eso? Pues esperó estoicamente en su escondite con sus velitas puestas a un regio caballero bravo, Alfonso VI, quien reconquistando Magerit, supo en 1083 de su existencia ocultada a cal y canto en el entramado amurallado. El monarca liberador, adornando su cuello con una medalla de la Madre Divina, juró encontrarla después de recuperar Toledo. Antes de marcharse, se colgó al cuello una medalla de la Virgen y pintó en la pared de la antigua mezquita su imagen, todavía conservada en la cripta de la Catedral de la Almudena. Se conoce como Nuestra Señora de la Flor de Lis.
 
Recuperado Toledo dos años más tarde y de vuelta a Magerit, Alfonso cumplió inmediatamente su piadosa promesa de encontrar a la santa dama, empero sin éxito. Recurrió entonces a nueve días de rogativas y el 9 de noviembre de 1085, encabezó una procesión, escoltado por el rey Sancho de Aragón y Navarra, Rodrigo Díaz de Vivar (el Cid Campeador) y toda la población, suplicando a Dios de guiarles hasta la pequeña Virgen perdida.  Y sus plegarias subieron de Magerit ... al cielo.
 
Entonces, cuando la comitiva compungida llegó a cierto cubo amurallado de la Almudayna, el dedo divino, conmovido por tanta fe y cariño, derrumbó milagrosamente unas piedras y por fin apareció el sagrado tesoro con sus cirios encendidos desde más de 373 años. Se colocó con todos los honores, en el altar mayor de la nuevamente cristianizada mezquita, la imagen, mudada por el jubilo popular a “Santa María de la Almudena”. Alfonso, impresionado por tal inesperado desenlace, dotó la nuevamente Patrona de Magerit, de una condición regia, convirtiéndola en “Santa María la Real de la Almudena”, con la segura aprobación pontificia.
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Eso es una de las numerosas leyendas que rodean la maternal protectora de Madrid, cuya fiesta se celebra cada 9 de noviembre, día de su hallazgo, en la ciudad del Oso y del Madroño. Desgraciadamente, un incendio destruyó la estatua encontrada con tanta dificultad en la muralla. La actual, de madera de pino del siglo XVI, es de un autor desconocido y goza del mismo afectuoso fervor.
 
Después de tanto trasiego, a nadie le amarga un dulce y la Virgen, predicando con el ejemplo, en su golosa perfección inspiró la vena pastelera de los feligreses del gremio. Así degustamos la elegante y femenina Corona de la Almudena, delicia cuya masa tipo suizo, con aromas de mantequilla y azahar, se parece al tradicional roscón, aunque menos esponjosa. 
 
Según los establecimientos, se pinta de mermelada de albaricoque, de fondant neutro alimonado, se adorna de crujientes almendras o brillantes lazos de frutas escarchadas, mientras sus veinte centímetros de circunferencia lucen transversalmente falditas de nívea nata montada, oros de crema pastelera, divinos cabellos de ángel o trufa. Javier Rogina, de la madrileña pastelería La Marina (Alberto Aguilera, 14 (91 447 89 71) y especialista de esa típica maravilla de temporada, aconseja un vino de misa u oloroso para acompañarla. No os perdáis ese postre divino! 
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¿Qué es esto?
 
Así era la creencia. Halloween es una antiquísima fiesta celtica basada en los ritmos estacionales. En efecto, en la mitad norte terrestre, la despedida del verano marca la desaparición de muchos vegetales, la llegada del invierno y de las frías tinieblas venidas del inquietante Más Allá. Por tanto, con el alejamiento solar, los Celtas (Irlandeses, Bretones y Escoceses) despedían el año entre el 20 y el 31 de octubre, con un festival dedicado al divino de la Muerte, Samhaim, que aprovechaba para reunir a los difuntos anuales y desvelarles su destino venidero: paraíso, posible reencarnación o infierno. clip_image004.jpg Esa noche temible, la del 31 de octubre, la deidad abría una puerta tridimensional entre cielos y mundo. Antes del veredicto... final, las ánimas podían visitar por última vez a la parentela terráquea, que les esperaba temerosa, en los caminos con linternas ecológicas (nabos vaciados e iluminados por una vela) para guiarles hasta sus casas repletas de manjares, bebidas y dulces especiales, los “soul cakes” (“postres de las almas”). Por algunas horas, ese tiempo “flotaba” fuera de la realidad, mientras los muertos vivientes, en un lento goteo, regresaban entre los todavía vivos atemorizados. Además, parece que duendes antipáticos, brujas mudadas a gatos negros, vampiros trash y fantasmas malignos se citaban gustosamente por esos lares esa dichosa noche, para robar los cuerpos de los vivos y ocupar sus aposentos. Por tanto, las poblaciones, igualmente disfrazadas de monstruos horrendos para confundirles, bailaban ruidosamente alrededor de hogueras sagradas con los druidas, hasta la mañana siguiente. Después, el nuevo día reconducía muertos atiborrados de comida y espíritus burlones al Reino de las Tinieblas. De ahí la expresión “Trampa o treta” (“Treat or trick”), es decir: regálame golosinas o maldigo tu casa. La invasión romana y sus deidades cambiarían ese credo, excepto en una isla, Hibernia (Irlanda), que nunca llegaron a colonizar. Así, el preservado All Hallow Even (víspera de la Fiesta de Todos los Muertos), evolucionó al universal Halloween en EEUU cuando la masiva emigración irlandesa de 1846. Ahí, dos hadas modernas, Publicidad y Marketing, se encargaron de reimplantar la fiesta en Europa y hasta nuestras casas. clip_image007.jpgLa autora de ese artículo, creyendo que no estamos solos en el cosmos, propone por sí acaso un menú monocolor, horriblemente bueno, para apaciguar a los púcas (espíritus) y demás diablitos hambrientos. Pon cara de niña del exorcista, date un repaso a la tapa del ataúd y atrévete con recetas mutantes en tu cocina satánica. Todos se lo pasarán de miedo, especialmente los niños, es su fiesta antes de la Navidad! Sepa que la legumbre estrella es la oronda calabaza, que reemplazó al escaso nabo en EEUU. También sus generosas redondeces y cálido color se eligieron antaño, como contrapunto a la hirsuta, anoréxica y negra bruja. Es que todo tiene su explicación ... La pesadilla de beta-carotena y vitamina C puede comenzar, ketchup en ristre y adornarse con: Ante todo, mucho color y luz por todas partes: multitud de velas naranjas (si al encenderlas, destaca una llama azul, estás de suerte: un espíritu se invitó a tu fiesta). Algunas negras para rechazar los espíritus negativos. Servilletas: las hay con motivos de Halloween, en tiendas especializadas. Sino, de naclip_image010.jpgranja o rojo brutales. Mantel: blanco, negro, en contraste con cestas de frutas y legumbres (naranjas, pequeñas zanahorias con su tallo verde, tomates, calabazas). Disfraces: a tu gusto, negro de solemnidad o blanco fantasmal (sacrifica unas viejas sábanas). Si tu presupuesto no lo permite, todos en pijamas, con cintas de ajo al cuello y raso fúnebre ciñendo la frente. Maquillaje: gótico. Mucho negro, blanco mortal y venas de carmín violáceo. Música: de órgano y fúnebre, misas de réquiem bienvenidas. Cabellos: inaugura la semana sin peinar, con cabellos pura sangre, mediante mechones hirsutos berenjenas o rojizos. Gel fijador a tope. Uñas: elige un esmalte negro, pega unos gatitos, lunitas blancas, estrellitas hechas con papel. MENÚ MONOCOLOR Barra libre de hemoglobina, de preferencia en vasos transparentes Para los niños: zumos de tomate, de arándanos o fresas, milkshake o yogures de fresa con trozos de frambuesa, gaseosa mezclada con jarabe de granadina, crema de mora sin alcohol (Rives). Para adultos, cócteles crujientes: Bloody Mary, Martini rojo, Porto, Lambrusco rosado, Kir (vino blanco o cava mclip_image012.jpguy frescos mezclados con licor de crema de moras, una delicia). TAPAS TERRORÍFICAS Uñitas de brujas: Recoger las pepitas de la calabaza, tostarlas en el horno, salarlas y presentarlas tibias. Ojos draculinos. Cortar por la mitad unos huevos duros. Retirar la yema y mezclarla con ketchup. Rellenar los huecos, picar en la superficie media aceituna negra sin hueso, decorar el plato con tomates cherry ligeramente pinchadas para simular suero sangrante. HORROR SIN LÍMITE Manos de momias. La víspera, mezclar agua con bastante jarabe de granadina. Rellenar unos guantes de plástico, anudarlos cuidadosamente (o graparlos) y ponerlos rectos en el congelador. En el momento de servir, retirar con prudencia grapas y protección de plástico, enrollar ciertas falanges con vendas o tiritas, depositar sobre un plato bien frío y decorar con generosas manchas de ketchup. Fritas Halloweenianas. Recoger la carnclip_image013.jpge de la calabaza, cortarla en cubitos, hervirles 5mn en agua caliente, escurrirles a fondo, freírles en aceite caliente como patatas. Sacar y sazonar con azúcar moreno. Los niños adoran esa receta. Otra posibilidad: salarles y presentar con una salsa rosa. Crema de calabaza con sus delicados coágulos Ingredientes para cuatro personas 900 g de calabaza 2 zanahorias 2 patatas 50 g de mantequilla fina ¼ de litro de agua 1 taza de leche (desnatada o no) o 75 ml de crema sal, pimienta o nuez moscada, 1 hoja de laurel algunos granos de pimienta rosa Efecto sorpresa: comprar una gran calabaza, limpiar toda su superficie, cortar la tapa, recoger su carne para cocinarla. Usa r la calabaza vaciada como sopera. En sopera clásica: con un cuchillo bien afilado, recoger la carne de la cabalaza, cortarla en cubitos. Proceder del mismo modo con las zanahorias y las patatas. En una marmita alta, poner la mantequilla a fundir, añadir las legumbres y rehogarlas. Cubrir con agua, añadir el laurel, dejar cocer sin hervir, hasta que sean blanditas. Introducir la batidora, reducir hasta que no quede ningún trozo de legumbre, pasar por el chino si necesario, añadir nata o leche hasta obtención de una crema homogénea. Sazonar a gusto. Servir tibio, añadiendo al último momento unos granitos de pimienta rosa, que simularán los coágulos.  O: gazpacho de toda la vida. Pan. De tomate. Existe en ciertos establecimientos especializados. Feliz Halloween a todos!
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