¿Verdad que esa imagen suena? Obviamente, resume nuestro cotidiano de mujer multiplicada, estresada, criticada y como no, minuciosamente despreciada entre las garras machistas más primitivas.
El 8 de marzo, amigas, es mucho más que un aniversario adornado de chocolates, perfumes fashion y ramitos brindados por sus tiernos infantes, empresa o compañía sentimental. Su senda, que ni siquiera un camino, no fue especialmente de rosas, sino hasta hoy y lo que nos queda, ya 99 años de dolorosa lucha en contra de la desigualdad, cavernícola competición masculina y lentísima progresión hacia justicia, paz y desarrollo.
Además que deplorable, a esas alturas hay quien todavía no capta que somos el futuro global, no solamente para mejora de nuestro sexo machistamente tildado de debil, sino para el conjunto de naciones, sociedades y familia.
Esa filosofía reinvidicativa made in USA nació del Partido socialista norteamericano en 1909, donde la primera Jornada Nacional de la Mujer se celebró el 28 de febrero. En 1910 y Copenhagen, la manifa arrancó el derecho femenino al sufragio universal. El resto es Historia, la nuestra, apasionante, osada, sangrienta y penosa, que desde secula seculorum reclama igualdad social con el sexo opuesto y a menudo obtuso.
Para muestras retrospectivas, la primera rebelión paradisíaca de Lilith y su sucesora, la huelga sexual de la abueleta Lisistrata o el revolucionario grito dieciochesco de las Parisinas hambrientas, lanzándose con lo de “Liberté, Egalité, Fraternité” sobre un desfasado Versalles para exigir, aparte de básica harina, más derechos civiles a un régimen crepuscular.
Pan, paz, dos millones de frescas tumbas patrias y un niet al brutal ostracismo llevaron las féminas rusas a plantarse con un par y una huelga de cuatro helados días en 1917 ante un tiránico poder insensible. Su firmeza les brindó el sufragio universal y al último zar de turno, abdicación y destierro.
Ocurrió un 23 de febrero en el calendario local, 8 de marzo entre Occidentales, de ahí tal fecha, a cuya gloria proponemos un brindis, llamado como no “Woman Warrior”.

El mix se hace al shaker refresco, mezclando 5cl de vodka de calidad, 2cl. de curasao azul y lo mismo en zumo de naranja natural.
Salud y feliz Día Internacional de la Mujer Trabajadora, con un solidario pensamiento para nuestras sufridas hermanas quienes, de cero a más años cuando lo consiguen, desde los pañales hasta su madurez, malviven, a escasas horas de España, bajo el yugo de crueles ideologías, silenciadas, explotadas, todavía esclavizadas en pleno siglo XXI, ante los ojos impasibles de demasiados políticos egoístas, de brazos cruzados y futuro resuelto.

vivan las mujeres
me encanta lo que dices
es verdad es un problema político
vergonzoso lo que no hacen para parar la violencia actual
el machismo es un cáncer lo vivo en carne propia