El potaje de vigilia se conoce también como “de espinacas y garbanzos”, aludiendo a los ingredientes estrellas que lo componen. Es uno de los platos protagonistas de la Semana Santa, donde el aporte proteínico del bacalao sustituye la carne prohibida por el credo cristiano durante ese periodo sagrado.
Su elaboración necesita generalmente de un pote panzudo de hierro y grandes dimensiones, colocado en el centro de la mesa para que los comensales puedan servirse y repetir a su antojo.
Hoy el contenido del pote se vierte en una sopera destinada a idénticos fines.
Se suele preparar con un día de antelación, poniendo el bacalao en remojo.
En el pote rellenado de agua caliente se depositan los garbanzos. A media cocción se añaden manojos de espinacas y según los gustos de las amas de casa, acelgas, judías blancas y otro suerte de pescados.
Al final de la cocción, se introducen una hojita de laurel, algo de sofrito y el bacalao.
Se presenta con un huevo duro picadito en cuartos dentro del plato, hojitas de perejil que se cubren de ese potaje, absolutamente nutritivo y delicioso. Feliz Semana Santa a todos.


con eso no puedes pasar hambre
en mi familia se comía
ese tipo de potaje es buenísimo
me gustan esas costumbres culinarias
me recuerdas cosas muy bonitas
ignoraba que existía una gastronomía sagrada gracias muy interesante
el bacalao es genial
Uf mi madre me enseño a hacerlo cuando era una niña y lo hago no solo en cuaresma sino todo el año.
Es riquisimo y sano sin colesterol.....
El mio es el mas rico del mundo!!!