El hornazo, típico de ciertas zonas de la geografía ibérica, suele aplicar un denominador común entre su numerosa parentela: se degusta anterior o posteriormente a la Pascua, al terminar la Cuaresma. La cosa deriva del hecho que uno de sus componentes, el huevo, considerado antiguamente carne por las creencias cristianas imperantes, no podía consumirse por consiguiente durante ese período sacro.
De ahí derivó la costumbre de conservar los huevos cocidos, pintados, despachados en monas, cocas, bollos dulces, pasteles abulenses, cordobeses, granadinos, gaditanos, salamantinos, toledanos, en ciertos casos repartidos tras las procesiones a los penitentes por sus cofradías. Caso aparte lo constituye Úbeda, donde se sustituye el huevo de gallina por los de codorniz, más pequeños y deliciosos.
Entre decenas de recetas sabrosas, existe una de muy fácil elaboración, que consiste en mezclar un litro de leche con 250 gr. de azúcar y de manteca, 200 gr. de levadura de panadería, raspaduras de cáscaras de limón y de naranja, ½ vasito de aguardiente y toda la harina que admita.
Se amasa, se pinta la superficie con un huevo batido, se espolvorea de un poco de azúcar y se coloca en el centro un huevo cocido. Cocer a calor moderado, hasta que todo esté bien doradito.

La palabra "Pascua" deriva del vocablo judío "Pessah", que significa "Pasaje", aludiendo la huida de ese pueblo del cruel Egipto.
Dicha evocación quedó patente entre raíces de la palabra designando ese evento en otros idiomas. Así en albanés: Pashkët, danés: Paaske, esperanto: Pasko, finlandés: Pääsiäinen, francés: Pâques, griego: Πάσχα, italiano: Pasqua, islandés: Páska, portugués: Páscoa, rumano: Paşti, ruso: Пасха, sueco: Påsk, turco: Paskalya y muchos más...
Feliz e intensa Semana Santa a todos y más paz en la Tierra.







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me encanta el hornazo se come mucho en mi familia
y torrijas, monas, no me pierdo ni uno
viva lo clásico
son excelentes recuerdos de mi infancia gracias