
Uno de sus templos contemporáneos es el Atelier du Chocolat, trece primaveras de vida, 450 m2 de espacio y 134 asalariados dedicado al manjar, 220 toneladas del producto utilizadas anualmente y 34 boutiques en el hexágono francés más dos en la Blanca Albión (Manchester y Birmingham).
Nada más entrar, una inmersión del personal entre aromas de cacao fundido y murmullos de bosque tropical permiten descubrir de forma didáctica, la historia cultural del deleite de los dioses o Theobroma.
Una línea exhaustiva de maquinaria antiguamente usada, moldes a granel, transformación de la vaina en tableta, ventana con vistas a su fabricación, proyección de un documental temático y broche final con copiosa degustación del árbol del chocolate, completan una inolvidable visita lúdica y golosa, traducida a cuatro idiomas, de la cual toda la familia se recordará con mucho cariño.
El mejor regalo es un ramo de flores de... chocolate, creación del bucólico cerebrito del lugar, Serge Andrieu. Los “bouquets” son finísimas láminas de cacao de los más refinados “crus” amargos o aterciopelados, declinadas en 24 sabores distintas y preparadas al antojo y delante de los consumidores.
Entre ellas, hojitas perfumadas de rojo pimienta de Ezpeleta, ideales para un original aperitivo, pero también de canela, menta, café, nata, pasta almendrada, caramelo, praliné, platano con ron, pistacho, licor vasca de chocolate, estuches, bombones, medallas, polvo de chocolate para finos desayunos, así como una gama de productos surtidos por el comercio equitativo, con label “Max Havelaar”, garantizando que azúcar y cacao usados asegurarán un porcentaje de beneficio decente a los sufridos productores del cinturón chocolatero.
Todo un maravilloso recorrido, accesible a minusválidos, que puede constituir un sugestivo plan para la próxima Semana Santa. Visita virtual en un clic www.atelierduchocolat.fr y correo electrónico en contact@atelierduchocolat.fr


gracias por la dirección
quiero ese baño de chocolate