Al mamporrero marinero le falta poco para ser octogenario (nació el 17 de enero de 1929 del imaginativo Elzie Crisler Segar, que por su apellido siempre firmaba con un... cigarro). Popeye, él, debe su nombre a un ojo derecho brillando por su ausencia (nunca se supo como ocurrió).
De ahí el moto de “ojo estallado” (pop eye en inglés) y su fuerza descomunal a la ingesta masiva de la hiper ligera espinaca (20 Kcal por cien gramos), rebosante de calcio, magnesio y sobre todo, potasio (530mg/100gr.) También ostenta hierro, no tanto como se le supone, aunque ahí está el truco, consumida con carne, la verdurita entonces eleva dicho aporte de 5 a 15%. Con esos mimbres, ahora sabéis su modo de empleo para aprovecharla al máximo.
El antepasado griego de Popeye, de nombre Hércules, apestaba a ajo para ahuyentar al abuelo de Brutus, futuro enemigo íntimo de nuestro héroe. Aterrizando en un campo de espinacas, el anciano descubrió su efecto mágico que transmitió a la parentela hasta llegar al famoso marinero.
En todos casos, la Antigüedad ya conocía esa modesta amarántacea bajo el nombre de “escoba estomacal”, que ya es un grado y resume la veneración que desde su cuna persa se le profesaba.
Una de las recetas más simples y apetitosas se hace lavando y secando sus hojas crudas, disponiéndolas en una fuente, salpicándolas de láminas de parmeggiano reggiano, uvas pasas sin pepitas, piñones, daditos de pavo y lonchitas de manzanas caramelizadas. Salpimentar con prudencia y servir con una vinagreta de alto sabor a mostaza por ejemplo.
Otra opción calentita y ultra rápida consiste en esparcir dos paquetes de espinacas congeladas en una fuente para horno, depositar encima unas lonchas de jamón de York ahumado de unos dos centímetros, verter bechamel aderezada de nuez moscada y nata un poco espesa. Cocer hasta obtener un bello dorado y devorar hasta extenuación.
En otra versión se depositan sobre las legumbres un puré de patatas enriquecido de nata y queso, salpimentar y cocer unos 20’. En tortillas, la espinaca resulta estupenda. Basta con descongelarla, mezclarla con unas cucharitas de bechamel, enrollarla en tortillitas recién hechas que se colocan en un molde rectangular y cubrirles con queso emental.
Salpimentar, añadir nuez moscada rallada, una pizca de mantequilla, sal Maldón, hornear hasta que se derrite el queso y servir muy calentito con una bella ensalada mixta. Éxito asegurado. ¡Comed mucha legumbre!


me encanta la historieta
muy buenos las espinacas en tortilla
viva popeye
en empanadas mejores
muy buena tu ensalada
ese marinero siempre me cayó muy bien