¡Qué bien lo pasamos, verdad, inmersos en tanta fiesta, ahora hechos unos ambulantes polvorones rellenos de calorías pletóricas quedando donde la espalda pierde su nombre!
En casos de retaguardia amenazada, la mágica manzana invernal afortunadamente surte soluciones con apetitosos usos renovados.
Así que nada mejor que programar dos días magros drenando el organismo con un cóctel matutino sin edulcorar, hecho al mixer con 2 manzanas (tipo Golden), 1 trocito de apio, otros de piña natural, 1 pomelo, 1 pera madura y 1 zanahoria. Completar con agua mineral sin gas para aligerar el espesor de la textura. Efecto bienestar inmediato y tránsito intestinal mejorado garantizados.
Sopa de manzanas, de-li-cio-sa, probar será adoptarla. Hacerla con 4 manzanas (vaciadas), 3 patatas, 1 calabacín, 1 tomate maduro (pelado, troceado), coriandre machacado para aromatizar. Cubrir de agua mineral sin gas, mixar y beber la cosa a lo largo del día. Purificación total.
Una de manzanas al horno. En un plato hondo, disponer 6 manzanas lavadas (enteras, no vaciadas). Darles un corte transversal de 2 cm, rociarles de un zumo de pomelo-naranja, hornear a 200º, dejar caramelizar con sus azúcares naturales. Suculento, natural y dietético, acompañado de té verde sin edulcorar.
Y otra. Pelar unas manzanas bien regordetes, rociarles con un zumo de limón para que no ennegrezcan. Vaciarles, rellenarles con una mezcla de uvas pasas sin pepitas hinchadas en agua, almendras en polvo y té matcha. Hornear ½ horita y degustar.
Por su ingente riqueza en fibras, esa fruta permite reducir el colesterol nefasto y regular el tránsito intestinal. Dos piezas diarias mínimas, empero, son recomendables para alcanzar tal cometido y poco a poco, reducir tallo e hinchazones de unos centímetros. ¡Ánimo, valientes!

justo lo que necesito
y eso que no se acabó, quedan los reyes
con razón...
duro duro
no sé como hacer para comer menos en esas épocas
lees en el pensamiento che