
Los bricks son unas obleas de pocos milímetros y miles de posibilidades, deliciosa ocurrencia de los ingeniosos cocineros magrebís. La cosa, en sus cálidas latitudes, se devora a cualquier hora del día, rellena, azucarada, salada, frita, horneada y en muchos casos, regada de té.
Resulta uno de los alimentos más delicados, salutíferos y enrollados (caso de decir), a base de harina de trigo, cocido en poquitos minutos a horno muy suave y engullido en mucho menos.
Presentados tales crepes, canutillo u aumonières aéreas, provocan siempre un grato efecto sorpresa entre golosos convites por su crujiente naturaleza. Hoy cocinaremos unos riquísimos bricks de pera y gorgonzola.
Se realiza comprando un paquete de brick (cuidado, son de gran fragilidad) en las tiendas especializadas. Aparte, dorar en mantequilla 4 peras bien maduras laminadas y caramelizarles ligeramente con un poco de azúcar moreno. A continuación, añadir 1 cucharadita de nata espesa, 100 gr. de gorgonzola (con mascarpone, es más delicado), salpimentar y rallar nuez moscada encima.
Repartir un poquito de la mezcla en cada hoja de brick (demasiado podría romper su fínisima textura o hacerla estallar durante la cocción), enrollar como canutillos, cerrar delicadamente las extremidades con una cuerdecilla, colocar al horno suave y cocer hasta que se les note muy crujientes.
Brick de carne y queso. Rebozar 200 gr. de carne de buey picada con muchas hierbas, especias de su gusto y cebollas finamente cortadas. Al final de la cocción, introducir láminas de queso cheddar, mezclar, rellenar cada brick con ese aparato, cerrarles según les plazca y hornearles con mucha precaución, puesto que se queman muy fácilmente.
Un té con menta, libro o no de azúcar, caza maravillosamente con ambas recetas. Resulta facilísimo crear con un alimento tan flexible, así que echar alas a su imaginación y componer sus propias recetas caseras. ¡Triunfará!








HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
si se cuida el tiempo de cocción son fáciles de conseguir
menudo plato me lo como cuanto antes
mi mejor recuerdo del Magreb
cuestan una barbaridad en los restaurantes mejor en casa
después de varios fracasos lo conseguí