¿Os apetece, una mañana ociosa, despertar al cotarro familiar adormecido con perfume a brioches calentitas, home made y fundiendo deliciosamente bajo el diente?
Son de esos momentos privilegiados que hacen la vida agradable y los recuerdos caseros más cálidos. Nada más fácil con esa receta en absoluto dietética, pero tan sabrosa que a ver el guapo que la resistirá. Además, preparada la víspera con premeditada nocturnidad, permite disfrutar un poco más del añorado dolce farniente dominical.
Depositar 250 gr. de harina fina en un cuenco y en su medio, 20gr. de levadura de panadería (no química), 4 cucharadas de leche tibia. Mezclar, añadir 150 gr. de mantequilla, 3 huevos enteros, 1 pizca de sal, 50 gr. de azúcar en polvo, media taza de leche y ½ cucharita de canela en polvo y homogeneizar el conjunto.

Cubrir con un paño seco bien limpio y dejar reposar en un sitio calentito.
Depositar cada mitad de la masa en dos moldes altos enmantequillados, dejar subir hasta los topes, cocer unos 20-25’ (termostato 5-6), resistiendo a la tentación de abrir la puertecilla del horno para probar a hurtadillas.
La masa se puede aromatizar con agua de rosa u azahar y el resultado cocido e entibiado, rellenarse con trocitos de chocolate, nutella, crema de cacahuete mermeladas, jaleas florales, etc.







HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
mmmmmmmmmmmmmum
me recuerdan tiempos muy dulces
el olor a bollería es irresistible
el cruasán es mi preferido
lo mejor del día un buen desayuno
qué gozada
con mucho café