
Confeccionar unos manjares deliciosos para las fiestas navideñas no implica obligatoriamente un presupuesto escándaloso ni un sinfín de horas atados al fogón.
Bastante tendréis ya que hacer, corriendo por la city a la búsqueda y captura de toda suerte de cachivaches, por tanto la sugestión podría llamarse pollo con melocotones y moras, muy asequible e igual de sabroso.
La cosa se hace saltando sobre pequeños pollos individuales, pasándoles rápidamente sobre la llama para suprimir cualquier plumita.
Apartar, atacar el relleno al mixer, con 2 rebanadas de pan sin costra, 100 gr. de pate de campaña del bueno, tomillo, romero, unas cucharadas de coñac y moscatel, 1 huevo entero.
Salpimentar con prudencia, a veces el paté resulta ya de alto sabor, rellenar el pollo, cerrar con palillos y disponer en una fuente para hornear.
Añadir coñac, un poco de mantequilla fina, hornear a unos 200º al principio y terminar a 180º.
Rociar de tanto en tanto con la salsita obtenida. Mientras, preparar el decorado, hecho con 500 gr. de melocotones frescos u enlatados, deshuesados, laminados y 200 de moras congeladas, más fáciles y baratas de encontrar.
En una sartén, fundir a fuego lento 100 gr. de mantequilla, disponer las láminas de frutas, cocer muy suavemente, perfumar con coñac y pimiento de Espelete en jalea, tapar para que todos los jugos fusionen, al cabo de unos minutos verificar la cocción. Añadir 2 cucharitas de azúcar moreno, remover y reducir el jugo con suma prudencia sin tapar.
Presentar sobre un lecho de ensaladas muy coloreadas, lonchas de naranjas frescas, kumquats troceados por lo del toque de color, el pollo troceado transversalmente y rodeado de sus frutas.

La mezcla sweet-sour os encantará. Así que a perfeccionar antes del gran día, probando con otras frutas como piña, pera y almendra, manzanas e higos, en fin, todo un festival de sabores y colores, cuya única limitación creativa, como siempre, felizmente será la de su imaginación.







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