Anticipo navideño: velouté de ostras tibias

ostras-031007-01.jpgEngulliendo previamente a sus performancias amorosas ingentes cantidades de ese curioso bivalvo, el aplicado de Casanova pretendía (y conseguía) mejorar minucia y máster genitales.

Tan satisfechas quedaron sus conquistas y publicitado el estupendo resultado, que a renglón seguido lo experimentaron cruzadas de atletas de las alcobas, ansiosos de emular hazañas y rendimiento al desnudo del incendiario amo de las camas.  

Con esas alegrías, fama magistral y picaresca urbana, el bicho fenómenal tejó su sulfurosa iconografía en la cúpula de alimentos más afrodisíacos, aunque, desde secula seculorum, ya deleitaba las mesas más aristocráticas, pudientes y refinadas.

Magnífica creación marina repleta de oligoelementos y minerales, como fósforo, hierro, selenio, zinc, vitaminas B, B12 esencial para el correcto funcionamiento de las células nerviosas, E para el disparo hormonal, ese molusco de débil aporte calórico (57 Kcal/100 gramos), encierra pocos lípidos fuente de omega3, que operan un fabuloso barrido sobre el colesterol nefasto.

En fin el manjar, ligero, estimulante y de inmediato efecto saciante, debe ofrecerse en cantidades razonables, so pena de satisfacer ya al principio del ágape, los estomágos invitados.

Fresca es naturalmente deliciosa, pero caliente resulta una experiencia sorprendente y el delicado perejil de muchas salsas.  Así ese fácil velouté, cuya fineza perfectamente puede constituir uno de los starters de su mesa navideña. 

Abrir 2 kilos de ostras, filtrar y reservar su agua, apartar los moluscos y elegir los más regordetes que decorarán los platos (2/3 por barba).

ostras-031007-02.jpgLaminar 2 blancos de puerro y lo mismo en echalotes, cocerles a fuego lento en mantequilla, rociar con un vaso de excelente vino blanco y un poco de coriandre machacada.  Cuando el preparado hierve, añadir el agua filtrada de las ostras y cocer una hora a fuego diminuto. Pasar al chino, hervir de nuevo, añadir las ostras y cocer unos 2' más.

Retirar, añadir un pote entero de nata espesa, salpimentar con prudencia,  decorar con los ejemplares reservados y servir tibio.  

El vino adecuado será blanco, afrutado, de champán y cava mejor, el pan de cebada o de uvas pasas.

Dentro de unos días, les brindaremos y en directo del país de Mickey, otra posibilidad con ostras calientas. Buen apetito y feliz resultado.

 

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2 comentarios

oye me parece buenísimo

me va parece que se hace sin complicaciones

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