Ecce homo y sus audacias monumentales. Jean-Jacques Cazala, Gran Maestro chocolatero francés, chocomaníaco confeso y su impactante Choc’art revolucionaron anales, gremio y medias internacionales de la cosa, mediante esa colosal pieza-récord mundial ovacionada urbi et orbi.
Gracias a Barry Callebaut, generoso fabricante del “chocolat de couverture” y dotes de ese antiguo alumno de Bellas Artes de Pau, pudo elevarse una asombrosa estatua llena de 6,250 kilos de chocolate puro (y duro).
El conjunto retraza geohistoria y claves temporales del Theobroma en sus olorosos flancos de 2,5 metros de anchura, génesis reposando sobre un zócalo obsequio de la casa “Arc Inox”.
Cada detalle impreso recuerda santuarios planetarios, puzzle vital y cadena evolutiva de la fascinante vaina vieja de tres mil años.
En dicho contexto se amarran el tótem-proa representando a los Incas, el Indio central al descubrimiento del Nuevo Mundo, mientras monos, cocodrilo y gorilas evocan África.
Una musculosa intimidad desnuda silueta al extenuado esclavo de aciago destino anclado entre plantaciones y culminando a 4 metros de altura, un elefante cubre dos continentes, Indonesia e África, solapado de un cóndor ecuatoriano.
Articular las piezas implicó dieciocho meses de arduos estudios manuales, sesudos cálculos al ordenador de cada capa de chocolate implicada, miles de planes, kilos de alma chocofanática y mucho, mucho sudor.
La parte puramente creativa reclamó todo un arte domador del sombrío líquido, esculpiendo geografías de tersos motivos con suma delicadeza imaginativa, escuadrando, dentellado, tallando y nivelando con mano de hada mediante tijeras especiales, cinceles, tijeras, martillos, cuchillos, incluso secador... de pelo.
¿La meta? Homenajear a Ge, Tierra Madre, plasmando su frágil belleza e implacable dureza y al sufrido cultivador cacaotero, especialmente del cinturón ecuatoriano, que Jean-Jacques visita a menudo y de cuya latitud procede la materia prima utilizada.
Con dicha filosofía empezó la odisea monumental entre plantaciones, dulce cruzada atentamente seguida por prensa afín y resto del personal de pupilas/papillas adictas al irresistible manjar.
Con todo, el oloroso recorrido tiene facetas tintinescas y mirad por donde, dicho personaje es justamente el héroe de nuestro genio. En efecto, Jean-Jacques, que no ostenta edad, es un calco galo de jovialidad, curiosidad detectivesca y espíritu justiciero del eterno joven atemporal que sin arrugarse, ya cumplió 76 años el 10 de enero pasado.
En loor de la verdad, de casta le viene al galgo, en tal caso de Charles Cazala, genio reposteril paterno y demiurgo de los fogones, que supo insuflar la pasión animando hoy ese prestigioso orfebre chocoposeído.
Con semejante ADN, en la actualidad el fenómeno está “cociendo” para el personal otras sorpresas en el corazón del cacao, de las cuales informaremos puntualmente tintinologos distinguidos y chocolistas enrabiados del mundo mundial ansiosos de darse un baño de cacao creativo y curativo.
Siempre con la misma obsesión, amigos, derretirnos y arrodillarnos ante ese sabroso tesoro, afrodisíaco regalo del Olimpo mexica, que algún patético decretó lucíferino, la mayoría, divino y en todos casos, bendición del chocolandia celestial. Los golosos unidos, como bien se sabe, jamás serán vencidos... www.cazala.fr







HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
toy plasmao
qué cosas
increíble
ese tío es un fuera de serie
me la cepillaría para mí solito
no me extraña que le den el guines
vaya idea
Es increible lo que este hombre hizo!!! Felicitaciones!!
qué tío
mastodóntico
Te paso una pagina para que sigas viendo arte en chocolate
www.chocoarte-taller.com.ar
Excelente Artista