El pijerío imperante y demás esnobes gourmets consideran la florifagia (cocinar flores) tendencia fashion de nuestra gastronomía contemporánea.
Vaya novedad bajo el sol, puesto que hace 3.500 años, la cosa ya integraba la tradición culinaria de China y Japón, bellamente surtida de ensaladas y caldos de crisantemos, dalias y glicinas.
Igualmente la mesa romana zampó rosas, violetas y pensamientos a granel, mientras los Árabes, emulándola, se deleitaban de sorbetes de azahar, ensaladas de alcaparras y capullos de rosáceas.
Los códices prehispánicos dan constancia que Mexicas y Zapotecos sobrevivieron mediante vegetales de todo crin y pelaje cuando escasearon los animales de caza mayor, verbigracia más de la mitad de su dieta cotidiana.
De la repentina carencia carnívora florecieron deliciosas recetas de capuchina, tomates, frijoles o raíces que felizmente perviven en la actualidad.

Hoy, nuestro Blogapetito nos acerca al flowerpower de una original jalea de hibiscus (también llamado bissap en Africa del Oeste o té de rosa abisinio), cuyos pétalos cocidos surten una delicada composición acidulada, de fama apaciguante y diurética.
En un herbolario de calidad comprar dos paquetes de esos pétalos secos, lavarles en varias aguas frescas para despojarles de cualquier impureza.
A continuación, hervirles en un gran recipiente 20’ aproximadamente. Filtrar ese jugo sombrío y mezclarlo con 400 gr. de azúcar en polvo o más, depende de sus gustos en la materia.
Aparte, confeccionar una gelatina expres, añadir 2 cucharadas soperas de azúcar blanco, mezclar con el jarabe de hibiscus en el recipiente, hervir unos minutos y disponer en bocales pequeños.
Dejar la obra enfriarse tranquilamente antes de ponerla en la nevera y ofrecerla a sus amigos ceñidos de un lazo de color. Bello y bueno para sorprender y agasajar en cualquier estación.







HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
curioso debe ser muy sabroso
jamás probé una cosa así
tiene razón son carísimos los platos con flores y eso es más viejo que la tós.
la jalea de rosas es muy buena también
no pensaba que esa flor pueda consumirse también