Archivos Octubre 2007

halloween-260907-01.jpg¡Qué glam y poderosa escolta demoníaca tienen ese año esas terroríficas damas!   Menos mal que ya nos hemos cuidado en salud, ensayando un menú brujeril en condiciones para seducirles y evitar sus sortilegios.

Hoy lo completaremos con unos espaghetti con sabor a setas (les chiflan), rebozando a fuego lento unos champiñones laminados con cebolla, coriandre machacado por lo del sabor sutil y hechizante, daditos de jamón de york y un poquito de vino blanco para darles alegría.

Añadir la dulzura de un pote de nata líquida, salpimentar y verter sobre la pasta al dente, esparciendo unos cubitos de calabaza cocidos al vapor y dorados al sartén con mantequilla y azúcar.

No olvidar el toque sangriento, decorando con líneas de ketchup y las preceptivas arañas de plástico alrededor de los platos.halloween-260907-02.jpg

Las brujitas y su ejercito de almas heladas son muy, pero que muy golosas e insisten en degustar esos flanes enloquecedores, cuya receta amablemente les brindan a continuación.

Cortar ½ de calabaza en cubitos, cocerles (al vapor de preferencia) o en una marmita grande en agua durante 35’.  halloween-260907-03.jpgRetirar, escurrir a fondo y precalentar el horno a 180º. Hervir ½ litro de leche desnatada con una vaina de vainilla cortada transversalmente.

Aparte, mixar la pulpa de calabaza escurrida con 150 gr. de azúcar en polvo, 1 pizca de sal, 3 huevos enteros y una yema, añadir la leche calentitamixar otra vez.  Disponer en flaneros y al baño maría, cocer media horita a 180º y listo!

La decoración corre a cuenta de cerezas confitadas, chucherías muy coloreadas, bichitos y pepitas de chocolate, etc., y la cosa se degusta muy fresca.

halloween-260907-04.jpgCalabacines diabólicos. En ese caso, el famoso Jack O’Lantern, personaje faro de la famosa fiesta, el que recortan en la naranja calabaza, ceda el paso a sus primos hermanos, los verdes calabacines, quienes, ofrecidos en aperitivos delicados, se acompañaran de bebidas sangrientas a base de zumos de arándanos, ciruela o granadina.

Se obtienen lavando y cortando transversalmente seis calabacines. Recoger su pulpa, apartar en una sartén. Colocar las legumbres vaciadas en un plato hondo con un poco de agua en su fondo, rociarlas de aceite de oliva y cocerlas hasta que estén tiernas al horno suave.

Calentar la sartén y rebozar la pulpa con ajo, perejil, un poco de bechamel al queso roquefort, rellenar los calabacines y dorar bajo el gril del horno. Degustar con zanahoria rallada y bien aliñada, tomates cherry implacablemente destrozados, salsa de tomate bien especiada, esparcida tal asquerosas gotitas sangrientas.  ¡Feliz y divertido Halloween a todo el mundo!

 

 

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A lo largo de los bellísimos caminos otoñales, ya pululan gnomos, elfos y otros espíritus de los árboles, encantados por la proximidad del divertido Halloween.

Al albur de un paseo, en un claro del bosque les encontramos una mañana luminosa, muy ajetreados alrededor de panzudas marmitas, humeantes cacerolas y ensayos culinarios para la noche mágica del 31 de octubre.

Esa gente menuda suele deleitarse de moras, bayas, setas y mediante un antiquísimo grimorio de cocina, de una receta halloweenesca brindada para deleitar a los niños lectores de esa rúbrica.

Primero, recomendaron cocer al vapor 400 gr. de pulpa de calabaza, que depositaron en una sartén con un poco de mantequilla y azúcar moreno, para secarla y obtener una suerte de puré.

Después la dispusieron sobre una larga cinta de hojaldre y  recubrieron el conjunto de finos redondeles de calabacín tan verde como ellos y de una capita de queso emental.

 

 

 

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Salpimentaron con hechizante nuez moscada rallada, hierbas embrujantes (tomillo, romero) y hornearon unos 25’ a unos 180º, hasta que todo esté bien doradito.

Y todos reunidos en círculo, bajo la tibia luz ámbar de octubre, degustamos con mucho ketchup esa delicia directamente salida del corazón de los bosques.

 

 

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No resulta tan fácil convencer a los niños de comer legumbres, fundamentales para su salud y correcto desarrollo. Empero, la proximidad del Halloween puede ser un pretexto ideal para que se dejen seducir por las dulces excelencias de la oronda calabaza.

Una de las cremas más simples y ricas que les encantará consiste en hervir al vapor medio kilo de pulpa de esa cucurbitácea, que así conservará mejor sus nutrientes y sabor.

Retirar, depositar en el mixer, añadir una cucharadita de azúcar moreno, un poquito de agua caliente, nata espesa, unos tres marrones al natural, nuez moscada rallada, salpimentar a gusto, mixar a fondo y servir tibio con grandes lonchas de pan de pasas. Decorar con  hojitas de perejil, esparcir unos marrons glacés desmigados y esperar el aplauso de sus miniconvites.

El conjunto resulta una deliciosa fuente de beta-caroteno, vitaminas A, C, B1, B3 y B6 y mucho, mucho potasio indispensable para la correcta mineralización ósea, fósforo en dosis importantes, hierro y magnesio.

 

Pensar en congelar su obra, resultará muy agradable el 31 de octubre próximo tenerla ya preparada y dedicar más tiempo a la decoración festiva de la casa. Sólo le bastará añadir un poco de agua para rectificar su lógica espesura.

¡Importantísimo!  prever raciones suplementarias, puesto que gnomos, espíritus y brujitas adoran esta receta y llamarán a su puerta. ¡Aparte del excelente recuerdo, a ver si esa vez los enanos de la casa se resisten!  Pronto, esa rúbrica os brindará una receta de coca forestal mágica que también os encandilará.

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halloween-240907-01.jpgAmigos, ya nos están avisando las hadas, están llegando desde sus confines más helados esos seres harapientos y demoníacos que pronto, con autonomía póstuma, poblarán la horrenda noche del 31 de octubre u Halloween.

Para satisfacer sus apetitos infernales y pasar un año tranquilos lejos de sus sortilegios, mejor anticiparnos y ejercernos ante fogones preparando un plato de su gusto, verbigracia bien calentito y sustancial, como ese crumble de calabaza que saciará a más de un espíritu voraz resucitado del nebuloso Más Allá.

Comprar una calabaza Butternut o moscada, cuya carne tierna y sabrosa resulta la más adecuada para esa receta y la más apreciada de las brujitas. Abrirla en dos, despojarla de sus pepitas, depositarla en la fuente del horno con un poco de mantequilla y cocerla a fuego lento unos 35’, según su peso.

Sacar, recuperar la pulpa cocida, salpimentar, añadir un poco de nuez moscada rallada y las especias de su gusto. Depositarla en un plato para hornear.

Aparte, confeccionar el crumble con 250 gr. de harina fina, 50 de mantequilla y un paquete de queso tipo emental o gruyere rallado, salpimentar, trabajar hasta consistencia arenosa.

Esparcir sobre la calabaza cocida, hornear hasta obtener una bella costra dorada y degustar tibio, con una enorme ensalada mixta.

 

Easy, reconfortante y muy, muy bueno, los niños adoran, es también una original manera de hacerles comer una deliciosa legumbre estacional y congraciarnos con los temibles seres halloweenescos que pronto, vaya por Dios, nos rondarán.

 

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desesperadas-021007-01.jpgAcaba de salir un libro arropando las hazañas culinarias de las cinco heroínas de la famosísima serie televisiva (“La cuisine des Desesperate Housewives”, Christopher Styler y Scott S. Tobis, Albin Michel, ISBN 2226144315).

La cosa, naturalmente, se nutre del agitado perfil psicológico de esas sexy ladies aquejadas del complejo de Madame Bovary e instaladas en Wisteria Lane, más bien Histeria Lane, ficticiamente situada en la no menos imaginaria Fairview del ignoto Eagle State.

En abril de 2007, con 119 millones de televidentes escrutando los dimes y diretes de esas señoras de  colagéno envidiable, IMC impecable y cómico-dramáticos quehaceres cotidianos, la obra se hizo con el codiciado título de serie mundialmente más vista, aparte de atesorar seis Grammy en el 2005.

El personaje de la bellísima Marcia Cross se lleva la palma de amantísima ama de casa, aparte de resultar el cordon bleu más pulcro, republicano y tradicional del barrio residencial donde pulula con su marido, comercial de detergente que la tiene harta y of course, bastante insatisfecha.

Entre dos crisis domésticas y desmadre de lencería fina, retoza por fin entre los tórridos brazos de un farmacéutico providencial, pule a conciencia sus cubiertos plateados, a deshora y estupefacta calza pamela de viuda y con el brushing siempre en su sitio, medita gravemente sobre las contrariedades de la life en su kitchen reluciente, sumida en la preparación de irreprochables muffins, cookies y emblemático osso bucco, que significa “hueso agujerado”.

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Esa receta es un clásico milanés para fórofos de platos compuestos con ternera blanca. Apetitoso, apasionante, perfumado de toda la genialidad italiana, puede constituir una comida completa y resulta ideal para compartir en familia un buen momento gastronómico a coste moderado.

Por tanto y seis barbas,  enharinar 2 kilos de jarretes de ternera sin deshuesar. Rebozarles en aceite y mantequilla en una olla grande. Cuando están bien doraditos, retirarles y apartarles.

Laminar 1 cebolla, 2 dientes de ajo, 1 bella zanahoria y dorarles en la misma olla, añadir 1 lata grande y otra más pequeña de tomates triturados, 1 cucharita de concentrado de tomates, cocer tapado y a fuego lento

 

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Cuando todo está bien derretido, añadir 1 vaso de vino blanco de calidad, 1 hojita de laurel, otra de albahaca, 100 gr. de aceitunas verdes y otras cien de negras deshuesadas, 1 lata de champiñones de París laminados, la carne apartada, salpimentar con prudencia, tapar y dejar cocer a fuego mediano durante una hora aproximadamente.

El resultado se suele acompañar de arroz blanco o basmati. Con pasta fresca y parmeggiano reggiano, resulta inolvidable.

Además, el olor que invadirá su casa será maravilloso y un consejo es preparar el osso bucco la víspera, resultará al devorarle, más sabroso por más aterciopelado.

Un truco para perfumar todavía más ese manjar es añadir al agua de cocción del arroz, una larga cáscara de naranja.

Si vuestra agenda lo permite, intentarlo con tomates frescas, muy maduritas, peladas y despepitadas, quedará la obra gloriosa y Ud., como una reina.

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flan-setas-260907-01.jpgLa estación de las setas resulta muy cortísima, un mes escaso y poco más para gozar de unas contadas delicias vegetales que sin embargo, aglutinan 72.000 especies.

Esos seres curiosos, los llamados “champiñones”, por surgir o crecer entre campos, siempre despertaron mediante su rara exquisitez aromática, poder letal o presuntamente afrodisíaco, unas corrientes de pavor, supersticiones y gula entre fascinados mortales.  De hecho, dichos sentimientos aflojan en una serie de extraños apellidos: “taburete de sapos”, “redondeles de hadas”, “pene perruno” y demás “trompetas de la muerte”. En efecto, todo es extremo en ese fugaz reino botánicamente bautizado “Fungi”, donde les hay microscópicos y gigantes.

Prueba de esa extraordinaria diversidad morfológica se encuentra entre Protaxites fosilizados, quienes, con 9m de altura y uno de circunferencia, se consideran los más imponentes organismos terrestres hace 350.000 años.

En la actualidad y el año 2000 concretamente, fue otra vez un champiñón made in USA (of course), llamado Armillaria ostoyae que ostenta el récord del “ser viviente más grande del mundo”, cubriendo más de 9km2 (880 ha) en Oregón (!!).  Suponiendo que la cosa fuese comestible, ese campeón campestre pudo alimentar muchos estómagos del personal local.

 

 

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Más modestamente proponemos para 4 medidos micofagos distinguidos, un apetitoso flan de setas, lo cortés no quita lo valiente, listo con 200 gr. de las mismas limpiadas y rebozadas en mantequilla con 2 echalotes finamente laminadas.

Salpimentar, reservar unos sombreritos, verter en moldes individuales y apartar.

En un bol, mezclar 3 huevos con 15 cl. de leche desnatada e igual cantidad de nata espesa, nuez moscada rallada, salpimentar con prudencia.

Verter sobre los moldes, hornear al baño maría unos 35-40’ (termostato 6-7). Decorar con los sombreritos reservados, una hojita de pereji, regar con vinos blancos.

Con 20 Kcal por 100 gr., las setas son un producto dietético por excelencia, aparte de una fuente imponente de potasio (470mg), fósforo, yodo, fibras, vitaminas B2 y B3. ¡Buena cosecha y mejor apetito!

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coleslaw.jpgEl esfumado verano plagó platos y manteles de colores y nuestro organismo de deliciosas vitaminas propias de esa prolífica estación.

Para prolongar dicho beneficio, nada mejor que una ensalada Coleslaw, maravilla de la gastronomía estadounidense, todo sabor y energía, fichaje estrella de barbacoas, buffets y demás picnics.

Su sabrosa frescura, en efecto, casa maravillosamente con todo tipo de carne o pescados asados, pero también con fiambres, pavo, pollo o simplemente, por gula verificada, a secas con una baguette de esas bien mofletuda. La Coleslaw o Cole Slaw se sirve en el país de Mickey a modo de "side dish", verbigracia manjares todo terreno acompañando entradas o plato principal.

Igualmente consiste en la respuesta biodietética a las pesadas french fries estrellas de la llamada "comida basura" norteamericana.

La cosa ya se degustaba en países nórdicos europeos, de hecho su nombre es el resultado del neerlandés “koolsla” (ensalada de col), donde se consumían muchas ensaladas de ese tipo.

La región asiática no anduvo a la saga e inventó sus variantes, los cheeslaw, chow-chow y otros kimchi. La receta básica se indica a continuación, pero la imaginación mandando, será obra suya modificarla a su elección y selección.

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Laminar finamente ½ col blanca o roja cruda, mezclar con 3 bellas zanahorias ralladas de la misma manera, apartar.

La salsa compañera, deliciosa mezcla sweet-sour un tanto líquida, se consigue mezclando 4 cucharas soperas de mayonesa, 2 de leche, igual en vinagre (de Módena por favor) y azúcar en polvo. Salpimentar con pimienta del molino, flor de sal y listo. En ciertas regiones norteamericanas, se añade mostaza, bayas de ginebra y hierbas aromáticas.

Verter sobre las legumbres ralladas, mezclar a fondo y a mano, rectificar los puntos ácidos y suaves que deben estar muy equilibrados.  Se puede consumir en el acto, pero muy preferible dejar macerar unas dos horitas en la nevera. Añadir cubitos de manzana reineta, piña natural, pollo, pavo y pasas sin pepitas será up to you y con la práctica, os permitirá crear sus propias “slaws”.

coleslaw03.jpgLa col, de cualquier color, pelaje y forma, es una obra maestra de la ingeniería natural. Legumbre de gran personalidad, tiene como primos hermanos nabo, canónigos y rábanos.

Ostenta grandes cantidades de azufre, calcio y yodo y su aporte vitamínico no anda a la zaga:  A, B1, B2, C, K y la preciosa U que protege de las úlceras estomacales.

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El pijerío imperante  y demás esnobes gourmets consideran la florifagia (cocinar flores)  tendencia fashion de nuestra gastronomía contemporánea.

Vaya novedad bajo el sol, puesto que hace 3.500 años,  la cosa ya integraba la tradición culinaria de China y Japón, bellamente surtida de ensaladas y caldos de crisantemos, dalias y glicinas. 

Igualmente la mesa romana zampó rosas, violetas y pensamientos a granel, mientras los Árabes, emulándola, se deleitaban de sorbetes de azahar, ensaladas de alcaparras y capullos de rosáceas.

Los códices prehispánicos dan constancia que Mexicas y Zapotecos sobrevivieron mediante vegetales de todo crin y pelaje cuando escasearon los animales de caza mayor, verbigracia más de la mitad de su dieta cotidiana.

De la repentina carencia carnívora florecieron deliciosas recetas de capuchina, tomates, frijoles o raíces que felizmente perviven en la actualidad.

flowerpower-090707-02.jpg

 

Hoy, nuestro Blogapetito nos acerca al flowerpower de una original jalea de hibiscus  (también llamado bissap en Africa del Oeste o té de rosa abisinio), cuyos pétalos cocidos surten una delicada composición acidulada,  de fama apaciguante y diurética.

En un herbolario de calidad comprar dos paquetes de esos pétalos secos, lavarles en varias aguas frescas para despojarles de cualquier impureza.

A continuación, hervirles en un gran recipiente 20’ aproximadamente. Filtrar ese jugo sombrío y mezclarlo con 400 gr. de azúcar en polvo o más, depende de sus gustos en la materia.

Aparte, confeccionar una gelatina expres, añadir 2 cucharadas soperas de azúcar blanco, mezclar con el jarabe de hibiscus en el recipiente, hervir unos minutos y disponer en bocales pequeños.

Dejar la obra enfriarse tranquilamente antes de ponerla en la nevera y ofrecerla a sus amigos ceñidos de un lazo de color.  Bello y bueno para sorprender y agasajar en cualquier estación.

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¿Es Ud. una frutivora emperdernida? Entonces shake it baby, ese cóctel está pensado for you y con 4 ingredientes  ideales para refrescar el body durante un sarao animado.

En la coctelera refrescada (ya sabéis, poner hielo, tirarlo, volver a poner hielo en general hasta la mitad), verter:

. 3cl. de licor de plátano,
. 1cl. de coñac,
. 2cl. de jarabe de frambuesas,
. 4cl. de néctar albaricoques,
. 5cl. de jarabe de piña

Sacudir la mezcla a fondo, verter en un vaso tipo tubo, decorar con pajitas de cromática vistosa, lonchitas de fruta en brocheta, etc. 

 

 

El 4You puede consumirse en amor y compañía de un postre sofisticado, el pancake de piña caramelizada, que sabe tal bien como suena. Renueva la manera de papear esas crepes un poco espesas y tan fácil como rápido realizarlo:

4you-100707-02.jpgIngredientes:
.   1 lata de piña en jarabe
.   1 lata de crema de castañas  azucarada
.   1 bote de nata montada
.   1 poco   de ron oscuro
.   2 grandes pancakes
.  50 gr. mantequilla

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Reservar el jarabe de piña para el cóctel, cocer a fuego lento hasta su caramelización las rodajas en una sartén con la mantequilla.

Colocarlas sobre un pancake, con un pincel aromatizar con el ron, poner una generosa capa de crema de castaña y otra igual de nata montada, cubrir con el otro pancake, alisar los bordes

con el resto de crema, decorar la superficie a su antojo, colocar a la nevera y engullir fresquito.

Ese pancake puede subir indefinidamente, basta con multiplicar  las cantidades y la lista de convites.  Sublime, en general crea repetición y adicción.  ¡Dis.. frutad!

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Harry McElhone fue en 1919 el más talentoso barman del londinense Ciro’s Club, el sitio más fashion de la alocada Europa noctámbula y los biutifuls de la imaginativa Belle Époque.

En 1921 emigra con fama y ganas al marchoso París, que conquista day and night desde las barras del New York Bar, vía briosas demostraciones de su apetitoso arte.

Dos años escasos bastan para que la cosa sea suya, mítica y conocida por el mundo mundial como “Harry’s Bar”, frecuentado, hasta hoy, por lo más granado y enrollado de la sociedad cosmopolita imperante.

Hiper creativo y perfeccionista, nuestro héroe incluso mejoró una creación propia, el “White Lady”, sustituyendo crema de menta por gin, pariendo así una curiosidad etílica, poca equilibraba a primera vista, pero extremadamente agradable al probarla.

La experiencia colocó el mix renovado, uno de los más girlies (femenino), en el ranking de los sumos clásicos del arte coctelero.

Ese shooter se hace al shaker medio lleno de cubitos de hielos, vertiendo en iguales cantidades 2cl. de zumo de lima, Cointreau o Grand Marnier y gin de alta calidad.

 

Suele presentarse en sociedad  en vasos martini altos y muy frescos, sin añadido de hielo suplementario, embellecido de una paja impoluta.  Hasta la fecha, ninguna ley impide añadir una rosa blanca al ladito y algún mini paquete enlazado de seda de idéntica cromática, conteniendo un regalito inesperado y oportuno. 

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Los más golosos aplaudirán y reclamarán más “White Wedding”, delicada creación del alemán Torsten Spuhn, clasificada tercera en el Campeonato mundial del IBA (International Bartender Association) en 2001 y Brasil.

Se hace saltando sobre el shaker medio lleno de cubitos de hielo y vertiendo 7 volúmenes de ron oscuro, 2/7 de Cointreau o Grand Marnier, 1 de amaretto, 1 generosa raya de caramelo líquido y nata espesa a su antojo.

Sacudir a fondo y servir en vasos martini muy adecuados para ese tipo de mix.

Sofistique el decorado al máximo:  vainas de vainilla color caramelo profundo, fragante anís estrellado, delicadezas de mini orquídea, virutas de cacao, ramitos de canela que dicen afrodisíaca, exotismos de lonchitas de frutas  extrañas, tarjetitas románticas. Todos los pastelitos y bomboncitos bienvenidos.

En ambos casos, ambientado en blues o jazz envolventes, tal el hipnótico "Stormy Weather" par exemple.  ¡Suerte y be romantic, my friends!

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Existen sabores tan incompatibles entre sí como cerveza, sidra y champán, que tampoco se contempla un cóctel suyo sin una mueca de asombro, asco o profunda duda hacia las infinitas osadías de un homo llamado sapiens.

Empero, ocurrió.  Concretamente un plomizo 15 de diciembre de 1861 en la blanca Albión tendida de negros crespones, bajo los enlutados oropeles del London’s Brook’s Club, todo fue poco para conmemorar convenientemente el fallecimiento del Príncipe Alberto, consorte agotado de la fogosa y prolífica Gracious Queen abuela de Europa, Victoria I (nueve reales retoños).

blackVelvet-160707-02.jpgEn el luctuoso ambiente londinense, los solidarios clientes del pub rechazaron beber de las alegres burbujas achampanadas día después de una irreparable desaparición regia que devastaría hasta su propia muerte a su amada soberana.  En el arrebato, conceptuaron a su modo,  responso y pesáme cocteleros comulgando con camposanto y ciprés afligidos.  En efecto, algo más triste, sombrío e impactante se necesitaba al menú alcohólico, en consonancia con el tremendo evento que hundía a monarca, alcoba royal, demografía patria y nación en general.

Por tanto, se reflejaron negra aflicción y dramón en un mix de cerveza oscura, de marca Guiness, combinado con las chispas doradas de un carísimo champagne francés. El apesadumbrado resultado llamado Black Velvet, de extraño sabor dulzón permitió al personal aguantar psicológicamente el melancólico episodio y seguir libando con un solidario Baco de riguroso luto compasivo y divino de la Muerte.

blackVelvet-160707-03.jpgLa fúnebre novedad alcanzó a duras penas la categoría de clásico en el who’s who coctelero, bastante gentlemen indignados considerando shocking, sacrilegio o simply patético ese vergonzoso maridaje proclamado aterciopelado, entre plebeya cerveza y aristocrático champán, pero en fin, ahí está aparatosa, la cosa inverosímil entre fluidos irreconciliables y desde luego, bastante difícil de realizar, a pesar de la simplicidad que ostenta.

El engendro se suele confeccionar directamente en el vaso, mezclando en dosis iguales y con suma delicadeza un excelente champán con una Guiness o stout irlandesa de alta calidad. Hubo quien, dentro de la humanidad compasiva ideó una variante para desheredados sociales de bolsillos precarios, el Poor’s Man Black Velvet, con adjunción de sidra en lugar del inalcanzable champán y todos tan contentos con el infame mejunje.  Pensándolo bien, es una muestra suplementaria del ingenioso humor brit, versión negra of course.

Hombre, es que hay de todo en la vid imaginativa del Señor. En fin, black is black,  ¡ánimo valientes! y toneladas de simpatía a los entusiastas del real y audaz experimento, que ya bastante les habremos avisado sobre la naturaleza del mismo.

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fondo-260907-01.jpgEl otoño está extendiendo su vuelo dorado por caminos y bosques. Nuestros cuadernos culinarios huelen a compotas, infusiones y sobre todo, a una maravilla sin parangón brindada por esa estación, las setas.

Hoy, nuestro consejo va de un culis suyo maravilloso, indiferentemente usado sobre carnes, pasta, blinis, crepes u arroces. Además, la cosa, pudiéndose congelarse, permite gozar de esa delicia una vez bosques y mercados huérfanos de su presencia.

Primero, tendrá que expulsar a unos inquilinos desastrosos, las lombrices y para tal cometido, un truco infalible: disponer su cosecha en un plato y cubrirlo con un film plástico hermético. Privando así a los bichos de oxígeno, se refugiarán a la superficie del plástico que sólo tendrá que retirar y tirar. En segundo lugar, saber que lavar las setas les hincha de agua y pierden su rebuscado sabor. Por tanto, limpiarlas siempre con un paño húmedo y un cepillito suave.

Rebozar un kilo de carne de ternera cortada en trocitos con 1 zanahoria, 1 cebolla grandes y 2 dientes de ajo finamente laminados. Remover suavemente para que aflojen todos los jugos. Añadir un poco de tomillo, perejil y hojita de laurel, dos tomates maduros y unas setas de su colección. Salpimentar, cocer 4 horas a fuego suave, pasar al chino, mixar a fondo y reservar.

fondo-260907-02.jpgEn una marmita de fondo espeso, rebozar todas sus setas con aceite u mantequilla según sus gustos, añadir unas echalotes finamente laminadas, un chorrito de coñac del bueno, reservar las más grandes.

Añadir al resto la mezcla carne-legumbre apartada, con un potito de nata espesa y una loncha de foie gras (NO DE PATE), salpimentar con prudencia. Mixar otra vez a fondo, reducir hasta consistencia más cremosa y napar sus manjares con ese culis, decorando con las setas reservadas, ramitos de perejil, kumquats y tomatitos confitados. Hasta con ciertos pescados resulta excelente.

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