¡Qué glam y poderosa escolta demoníaca tienen ese año esas terroríficas damas! Menos mal que ya nos hemos cuidado en salud, ensayando un menú brujeril en condiciones para seducirles y evitar sus sortilegios.
Hoy lo completaremos con unos espaghetti con sabor a setas (les chiflan), rebozando a fuego lento unos champiñones laminados con cebolla, coriandre machacado por lo del sabor sutil y hechizante, daditos de jamón de york y un poquito de vino blanco para darles alegría.
Añadir la dulzura de un pote de nata líquida, salpimentar y verter sobre la pasta al dente, esparciendo unos cubitos de calabaza cocidos al vapor y dorados al sartén con mantequilla y azúcar.
No olvidar el toque sangriento, decorando con líneas de ketchup y las preceptivas arañas de plástico alrededor de los platos.
Las brujitas y su ejercito de almas heladas son muy, pero que muy golosas e insisten en degustar esos flanes enloquecedores, cuya receta amablemente les brindan a continuación.
Cortar ½ de calabaza en cubitos, cocerles (al vapor de preferencia) o en una marmita grande en agua durante 35’.
Retirar, escurrir a fondo y precalentar el horno a 180º. Hervir ½ litro de leche desnatada con una vaina de vainilla cortada transversalmente.
Aparte, mixar la pulpa de calabaza escurrida con 150 gr. de azúcar en polvo, 1 pizca de sal, 3 huevos enteros y una yema, añadir la leche calentita, mixar otra vez. Disponer en flaneros y al baño maría, cocer media horita a 180º y listo!
La decoración corre a cuenta de cerezas confitadas, chucherías muy coloreadas, bichitos y pepitas de chocolate, etc., y la cosa se degusta muy fresca.
Calabacines diabólicos. En ese caso, el famoso Jack O’Lantern, personaje faro de la famosa fiesta, el que recortan en la naranja calabaza, ceda el paso a sus primos hermanos, los verdes calabacines, quienes, ofrecidos en aperitivos delicados, se acompañaran de bebidas sangrientas a base de zumos de arándanos, ciruela o granadina.
Se obtienen lavando y cortando transversalmente seis calabacines. Recoger su pulpa, apartar en una sartén. Colocar las legumbres vaciadas en un plato hondo con un poco de agua en su fondo, rociarlas de aceite de oliva y cocerlas hasta que estén tiernas al horno suave.
Calentar la sartén y rebozar la pulpa con ajo, perejil, un poco de bechamel al queso roquefort, rellenar los calabacines y dorar bajo el gril del horno. Degustar con zanahoria rallada y bien aliñada, tomates cherry implacablemente destrozados, salsa de tomate bien especiada, esparcida tal asquerosas gotitas sangrientas. ¡Feliz y divertido Halloween a todo el mundo!












Amigos, ya nos están avisando las hadas, están llegando desde sus confines más helados esos seres harapientos y demoníacos que pronto, con autonomía póstuma, poblarán la horrenda noche del 31 de octubre u Halloween.
Acaba de salir un libro arropando las hazañas culinarias de las cinco heroínas de la famosísima serie televisiva (“La cuisine des Desesperate Housewives”, Christopher Styler y Scott S. Tobis, Albin Michel, ISBN 2226144315). 
La estación de las setas resulta muy cortísima, un mes escaso y poco más para gozar de unas contadas delicias vegetales que sin embargo, aglutinan 72.000 especies.
El esfumado verano plagó platos y manteles de colores y nuestro organismo de deliciosas vitaminas propias de esa prolífica estación.
La col, de cualquier color, pelaje y forma, es una obra maestra de la ingeniería natural. Legumbre de gran personalidad, tiene como primos hermanos nabo, canónigos y rábanos.


Ingredientes:

