En verano disfrutamos de una rosácea en forma de melocotón, quien, como la fresa, pertenece a esa profusa familia, rama china en ese caso. Dos mil años antes de nosotros, Zhang Guo Lao, metáfora de los mayores y uno de los ocho inmortales del Imperio del Medio, lo eligió como emblema y le traspasó sus poderes. Por tanto la fruta, simultáneamente, simbolizó elixir de larga vida y fecundidad.
Gran viajero, el melocotón paseó palmito entre persas, quienes adjudicándoselo, lo llamaron “Prunus Persica” y después desfiló entre pirámides, donde, cosas de divinos, Harpocrates también le eligió como atributo. Inevitablemente se cruzó con un pululante Magno Alejandro, quien lo rebautizó “Pecta”.
Llevándolo en su mochila conquistadora, aterrizó entre vergeles europeos, donde por fin se afincó con DNI renovado, evolucionando a “pêche” y “peach”.
Otro divino terrenal, Luis XIV, se prendó de una exquisita variedad, las “Tetas de Venus” y otras treinta y tres más que reclamaba todo el año al sufrido jardinero La Quintinie, quien lo intentó ... y a menudo consiguió.
Luis encantado, pudo entonces fardar convenientemente presentando reales pirámides frutales mientras nevaba, diluviaba o helaba despiadadamente fuera. Así enseñaba a sus ilustres convites su poder sobrenatural igualándole a... Dios, puesto que dominaba realmente las inclemencias de Dama Naturaleza y sus fijos ciclos estacionales.
De aporte energético moderado (100 gr. de su consumo representan 40 kcl), el melocotón ostenta un impresionante poder rehidratante, amen del 85% de agua que encierra. No menos notable es su riqueza en potasio, magnesio, fósforo y provitamina A.
Para absorber una dosis máxima del precioso componente, bastan unos melocotones muy colorados, indicadores de ingente carga de vitamina C y componer una macedonia con fresas muy rojas. Un delicioso maridaje beneficioso para sistema cardiovascular e intestinos, por su sustancioso aporte fibroso.
En zumo matutino y compota sin azúcar, resulta un profundo suero depurativo, ideal para la tez, lo todo, factible de junio a septiembre.
Blogapetito para 5 personas. Una pequeña gran delicia, fresquísima y de gran refinamiento dentro de su simplicidad, será hoy nuestro Mus de melocotón.
Pelar y cortar en trozos 1kg de melocotones deshuesados, mixarles finamente con 1 zumo de limón, nata espesa montada y azucarada, repartir en copas transparentes o de porcelana blanca, reservar al fresco. En una sartén, fundir 50 gr. de mantequilla, dorar las lonchas de otros dos melocotones, echar azúcar moreno, caramelizar.
Retirar con precaución, repartir el contenido de la sartén en las copas de mus, enfriar unas cinco horas y degustar regado con un buen cava.

yo hacía una cosa así con peras y queda fenómenal